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Bienvenidos al manicomio de Europa – Crónica Diario AM 15/03/2019

Bienvenidos al manicomio de Europa – Crónica Diario AM 15/03/2019

Desocupado lector:

 

Estoy irremediablemente enamorado de la Europa League. Por noches de fútbol como ésta que se acaba de terminar, de auténtica locura, de tremendo infarto, suspense al máximo, golazos, jugadones, polémicas… ha tenido de todo esta vuelta de octavos de final de la UEFA Europa League, en donde, como siempre, nos vamos a centrar primero en qué han hecho los equipos de nuestra tierra, de nuestras fronteras, y hete aquí que es donde nos topamos con un clásico de la historia del cacharrito proyector ese que inventaron unos tales hermanos Lumiére.

Que si, mujer, que si. Cine: C-I-N-E. La película en cuestión es El bueno, el feo y el malo. Porque sí, justo bajo esos términos han transcurrido los devenires de los partidos de cada uno de los integrantes de este selecto grupo de españoles luchando por el segundo cetro continental en importancia, con suertes dispares. Porque el bueno (que aclaro, hoy es el Villarreal)… sí, sí… el Villarreal… ¿quién lo diría, verdad? dado como le está yendo en liga, recién salido del descenso y jugándoselo a volver a entrar si no gana este fin de semana al Rayo Vallecano en La Cerámica… bueno, el caso es que el Villarreal, que en esta suerte de metáfora cinematográfica sería el bueno, lo es porque ayer se dio otro paseo triunfal por Europa empequeñeciendo, aún más de lo que ya lo hizo en la ida en Rusia, al Zenit de San Petersburgo. El feo, siguiendo con el símil, sería el Valencia, que, también ante un conjunto de la tierra de los zares y el vodka, consiguió sacar adelante su compromiso, no sin antes complicarse sobremanera la vida y agonizando hasta casi el pitido final. Pero si de complicarse la vida de gratis hablamos, nadie mejor que el malo para representar a la más exacta perfección dicha conducta, porque el Sevilla acudió a Praga totalmente dispuesto a hacerse un harakiri de manual y a suicidarse junto con su hegemonía en su competición fetiche, como ya hiciera el Real Madrid en la Champions la semana pasada. 

 

Bueno, vayamos por partes, que aquí hay mucho que diseccionar, aunque antes, un rápido resumen al resto de encuentros con equipos no españoles:

 

La eliminatoria más desequilibrada de todas tuvo de protagonista a un Dinamo de Kiev que en ningún momento de los (aproximadamente) 190′ que duró la eliminatoria tuvo opciones siquiera de inquietar al conjunto londinense dirigido por el italiano Maurizio Sarri. A pesar de que ya se traía un cómodo 3-0 de Stamford Bridge de la ida la semana pasada, al Chelsea, y sobre todo a un Giroud superlativo, no les apeteció relajarse en Ucrania y el delantero francés conquistó él solito la tierra de los pysankys con tres goles y dos asistencias, para dejar la serie en un aplastante 8-0 a favor que a buen seguro está haciendo temblar a sus 7 posibles oponentes presentes en el sorteo de hoy que se va a celebrar en la sede de la UEFA en Nyon (Suiza). Gran favorito el cuadro blue (ya lo era) para alzarse con el entorchado, y ahora que el Sevilla está fuera de juego, todavía más. 

Otro favorito a levantar la EL, el Napoli de Carlo Ancelotti, se echó a dormir al marcar el 0-1 en Austria, porque sumándolo a los tres de renta que se traía de Italia le daban 4, lo que obligaba de buenas a primeras al RB Salzburg a marcar la friolera de 5 goles si querían pasar. Sesteando y poco más aguantó el cuadro celeste el ímpetu de los austríacos, comandados por un activo y arrollador Munnas Dabbur, que a pesar de sus esfuerzos no consiguieron llegar al final más que con el 2-1 al que se llegó al minuto 92′, momento en el que consiguieron anotar el 3-1 pero únicamente para despedirse con (eso sí, mucha) dignidad, pues ya era tarde para gestas y el Napoli lo sabía.

El Dinamo de Zagreb seguirá, una temporada más, siendo reconocido por su prolífica cantera, y no por sus éxitos recientes en Europa, aunque no será porque no intentó «hacerle la vida de cuadritos» al Benfica. Llevaron los croatas al límite a las águilas en Lisboa logrando que en el tiempo reglamentario los encarnados sólo pudieran igualar el 1-0 con el que ellos vencieron en Zagreb hace 7 días. Y llevaron el partido a la prórroga, donde allí ya, sí que sí, los portugueses sacaron la rama de fresno y empezaron a repartir varazos a diestra y siniestra  y no dejaron títere con cabeza. La prórroga fue un ejercicio de autoridad del Benfica y selló el pase con dos buenos goles sin hacer demasiada sangre, aunque pudieron hacerla.

Tenía que remontar el Arsenal. Sabían que, si habían caído en Francia hace una semana es porque el partido se les puso muy cuesta arriba (jugando con uno menos mucho tiempo), pero seveían preparados y se sabían superiores. Y Unai Emery conocía de sobra a quiénes se enfrentaba, porque hasta hace bien poquito garabateaba pizarras en París con estrategias para combatir a Ben Arfa, Grenier, Bensebaini y cía. ¿cómo esperar entonces que saliera lo del Emirates? pues justo como se esperaba: con el Arsenal arrollando (hizo los deberes en sólo 10 minutos, del 5′ al 15′ del primer tiempo) y el Rennes aguantando el chaparrón como pudo, aunque poco o nada pudo hacer el cuadro francés ante la calidad desatada de los londinenses. Inglaterra está de moda, y también está de dulce: pleno en Champions (4 de 4), pleno en Europa League (2 de 2). Casi nada.

El que va pleno, pero de disgustos, es el Inter, que no levanta cabeza y adjunta a su mala racha en la Serie A un batacazo morrocotudo en la Europa League tras dejar que el Eintracht de Frankfurt (un equipo al alza, eso sí) saquease el Giusseppe Meazza como si tal cosa, como Ali Babá paseándose despreocupado por su cueva repleta de rufianes. Bastó un tempranero gol del goleador de moda Luka Jovic en el minuto 5 del primer acto y luego un ejercicio de sobriedad defensiva y orden sobre el campo de 85 minutos para doblegar a un Inter errante que sigue sumido en una catalepsia profunda de la que ya veremos cómo irá a salir.

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Y ahora, al lío:

 

Cajón del desastre

Existe en la mayoría de nosotros, seres humanos que somos, una especie de sentido extra que intuye que una desgracia va a ocurrir. No se sabe exactamente cómo, ni exactamente cuándo, pero se masca, se siente en el ambiente, se barrunta, se ve venir. El Sevilla saltó anoche al césped del Eden Arena transmitiendo esa sensación, tan fuerte de hecho, que es que solamente faltaba un cartel luminoso en las caras de los 15 protagonistas que tomaron partido en la contienda que dijera «Hola, soy del Sevilla y la vamos a liar parda». Porque, de verdad os lo digo, si no es así, ruego, suplico, imploro, incluso de rodillas, que alguien me explique entonces cómo es posible encadenar una serie tan larga como grotesca de despropósitos como la que se marcó ayer el Sevilla en Praga desde el minuto 1 al 119. 

Pablo Machín da instrucciones a sus jugadores antes de comenzar la prórroga

Y es que el Sevilla, salvo ratos sueltos, nunca llegó a tener la iniciativa en el juego, y los dos goles que concedió fueron producto de dos fallos garrafales de principiante (el primero, fallo en la marca a Milan Skoda, que asiste completamente solo a Ngadeu para que marque; y el segundo, un penalti riguroso pero cierto, y muy absurdo, de Jesús Navas). Aún así, el Sevilla supo levantarse cada vez que se vió por detrás, y antes del descanso puso el 1-1 anotado por Ben Yedder gracias a un penalti de Kolar, el guardameta, que arrolló a Promes en el costado izquierdo del área en el minuto 44; y ya en el segundo tiempo, cuando el Slavia se había adelantado de penalti también para ponerse 2-1, llegó el escandaloso golazo de Munir que puso el 2-2. Vean, vean:

 

Bien, pues ni siquiera con esa obra de arte fue capaz el Sevilla de acorralar a su rival aprovechando el golpe, de hecho es que, a partir del minuto 70, volvió otra vez a zozobrar y a limitarse a defender las acometidas (poco técnicas y acertadas, eso sí) del equipo checo. Así que nos fuimos a la prórroga, y en ella, marcó Franco «Mudo» Vázquez, que fue una de las piezas de banquillo que movió Pablo Machín (con notable acierto, la verdad), tras cabecear magistralmente un centro del holandés Promes. Y una vez más, el Sevilla no fue capaz de acorralar a su rival aprovechando el golpe de efecto, que esta vez era doble por haberse puesto por delante. Se volvió a echar atrás, dios sabe por qué, y el Slavia, por pura inercia y tesón competitivo, fue hacia delante. Al Sevilla no le duraba nada la pelota en los pies, pero es que además, tanto Vaclik como los jugadores de campo no hacían más que rifar la bola, siendo Franco Vázquez el único que buscaba las faltas y contemporizar el juego con criterio. Solo que, claro, con uno no basta, y el Slavia, aunque peor técnicamente, conformaba un 11 unido, y eso se acabó notando. Jugada de tres toques, controla Van Buuren (uno de los recién entrados por parte de los locales) y zapatazo. 3-3 y el miedo en el cuerpo. Habría cabido esperar en este momento una reacción del Sevilla, que la cercanía del abismo le hubiera abofeteado la cara al equipo español y le pusiera en alerta. Qué va. Seguía empeñado en hacerse el harakiri más espectacular de toda la República Checa. Y vaya si lo consiguió. Un gol en el último instante después de cientos de rebotes y de despejes fallidos, en una situación casi cómica, con Kjaer rodando por los suelos de culo cual barrilete de cerveza, acabó con las esperanzas del pentacampeón de recoger el testigo del Atlético de Madrid.

Y es que ya lo dijo el bueno de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal.

FICHA TÉCNICA

SLAVIA PRAGA: Kolar; Kudela, Ngadeu, Deli, Jan Boril; Souçek, Masopust  (⬅ 91′ Zmrhal), Alex Kral  (⬅ 105′ Frydrych), I. Traoré; Stoch  (⬅ 93′ Van Buuren), Skoda  (⬅ 76′ Olayinka)

SEVILLA: Vaclik; Sergi Gómez, Kjaer, Carriço; Banega, Sarabia  (⬅ 79′ André Silva), Roque Mesa  (⬅ 73′ Gonalons), Quincy Promes, Jesús Navas, Ben Yedder  (⬅ 103′ Marko Rog), Munir  (⬅ 89′ Franco Vázquez)

ÁRBITRO: Aleksey Kulbakov (BLR)
Amonestó a Kolar (42′), a Alex Kral (66′), a Olayinka (88′) y a Souçek (110′) del Slavia; y a Franco Vázquez (98′) del Sevilla.

GOLES:

1-0, 13′: Michael Ngadeu (Slavia)

1-1, 44′: Ben Yedder (P) (Sevilla)

2-1, 45′: Tomas Souçek (P) (Slavia) 

2-2, 53′: Munir (Sevilla)

2-3, 98′: Franco Vázquez (Sevilla)

3-3, 102′: Van Buuren, (Slavia)

4-3, 119′: Ibrahim Traoré (Slavia)

Villa-bipolaridad

En este mundo paralelo que es la prensa que informa a posteriori, podemos darnos el lujo de hablar primero de un partido que aconteció después que el partido siguiente de la crónica, como es este caso. Porque cuando aún ni siquiera se habían encendido los focos en el manicomio de Praga, en Villarreal (Castellón) era la hora de tomar el té. Un poco tarde a las 18:55, pero ya saben como somos los españoles XD. Con puntualidad británica acudió a su cita el Villarreal, con la casaca llenita de pastas de té y cookies danesas, dispuesto a darse un festín cuyo plato principal eran 11 «rusos» que venían de visita, o a sestear, porque para competir la eliminatoria creánme si les digo que no aparecieron. El que sí que apareció fue el Villarreal europeo, ese que no se parece en lo más mínimo al Villarreal retraído y timorato del campeonato liguero, sí, el mismo que se tiene que jugar la vida el próximo fin de semana contra el Rayo Vallecano en casa. Porque lo de este Villarreal es digno de estudio. Desde que empezó 2019 ha desarrollado una especie de trastorno bipolar agudo que muestra una cara débil y desvalida en liga y en cuanto suena la musiquilla de la Europa League o se tiñen de naranja las vallas publicitarias mostrando el logo de la competición, se transforma en un equipo sólido, compacto, seguro y peligroso. Y si no, preguntadle al Zenit, líder de la liga rusa, preguntadle, que todavía hoy está buscando el norte que perdió hace 8 días en su propio estadio, cuando el submarinito inofensivo emergió en aguas rusas y pasó por el Krestovsky Stadium como elefante en una cacharrería.

Sin embargo, se dejó ver el conjunto tártaro sobre el césped de La Cerámica con tímidos acercamientos de Smolnikov, Shatov y, sobre todo, uno de los fichajes más rentables de la historia del Zenit: Serdar Azmoun. El iraní fue lo único destacable a lo positivo prácticamente en un Zenit que vino de turismo y, a buen seguro, con la cabeza puesta en la liga rusa, a la postre su pasaporte a la Champions, aunque deberá jugárselo con el Krasnodar hasta el final. El Villarreal, ajeno a todo ello, sólo pensaba en cerrar el pase (si es que no lo estaba ya) y así rellenar el medidor de moral para enfrentar su particular causa liguera, que es distinta, pero no menos importante. Y con la sociedad Gerard Moreno-Bacca en perfecta sintonía la vida es más fácil por Castellón. Entre ellos dos se regalaron mutuamente el 1-0 y el 2-0 y le pusieron un lacito a la eliminatoria. Todavía pudieron hacer más, pero faltó puntería. Lo que no faltó fue buen ambiente (por fin, no todo iba a ser sufrir) en el Estadio de la Cerámica con un partido de su equipo, y el gol del honor de un incombustible como Ivanovic en el minuto 91′. Y a otra cosa, mariposa.

FICHA TÉCNICA

VILLARREAL: Andrés Fernández; Jaume Costa, Álvaro, Mario Gaspar, Funes Mori  (⬅ 76′ M. Llambrich), Víctor Ruiz; Iborra  (⬅ 70′ Santi Cazorla), Santiago Cáseres  (⬅ 45′ M. Morlanes), Pablo Fornals, Gerard Moreno, Bacca  

ZENIT: Andrey Lunev  (⬅ 63′ Kerzhakov); Ivanovic, Mammanna, Rakitskiy, Smolnikov; Wilmar Barrios  (⬅ 45′ Kranevitter), Hernani, Ozdoev, Serdar Azmoun  (⬅ 70′ Robert Mak), Oleg Shatov, Sebastián Driussi

ÁRBITRO: Artur Manuel Soares Dias (POR)
Amonestó a Víctor Ruiz (51′) y a Jaume Costa (81′) del Villarreal y a Shatov (55′) del Zenit.

GOLES:

1-0, 28′: Gerard Moreno (Villarreal)

2-0, 46′: Bacca (Villarreal)

2-1, 91′: Ivanovic (Zenit)

 

Dar o NO DAR, KRASo error

Son fechas festivas por Valencia, las de la fiesta grande de la capital del Turia, precisamente, las inconfundibles fallas. Por ello, y a pesar del corto marcador de ventaja que se llevaban a Rusia, los de Marcelino querían brindar una alegría a su afición y sellar sin sobresaltos el pase a cuartos de la UEFA Europa League. Pero hete aquí que el actual segundo clasificado de la liga rusa por detrás del Zenit (curioso, que los dos equipos valencianos en liza se hayan enfrentado contra primero y segundo de la liga rusa), no iba a ponérselo nada fácil, porque ellos también querían su pase. Y a diferencia de lo que ocurrió en Mestalla hace 8 días, fue el conjunto ruso quien empezó la cremá sin contemplaciones, con un Ari superlativo, arrastrando a Diakhaby y Paulista y probando constantemente a Neto. Eso, para alegría del Valencia, hasta que le duró la gasolina al brasileño, pues en el minuto 29′ se hubo de retirar renqueante por una lesión en el muslo. Sin embargo, su sustituto, Stotskiy, también supo ejercer de mosca cojonera a la defensa ché y las ocasiones de los visitantes se vieron a cuentagotas. En el túnel de vestuarios, Marcelino les debió advertir que ya era hora de dejar de jugar con los petardos y ponerse en serio con los ninots si no querían acabar convertidos ellos mismos en uno y acabar ardiendo en plena cremá improvisada en Krasnodar. Y santa razón tenía el hombre, porque tras el descanso, el que volvió a salir con ganas de fiesta fue el Krasnodar, que no dejaba de percutir una y otra vez por banda, donde las cabalgadas de Ramírez se dejaban notar y Neto no tenía ni un rato de respiro. Eso sí, entre medias, alguna que otra buena tuvo el Valencia, en especial un remate a bocajarro en el área pequeña de Carlos Soler que todavía está buscando el canterano valenciano la fórmula con la que Safonov le sacó ese disparo. Minutos de tanteo según se acercaba el final, que obviamente con el marcador 0-0 favorecía al Valencia, hasta que ocurrió esto. Canelita fina:

Golazo desde el vértice del área sin anestesia de Suleymanov que se la cuela por toda la escuadra y hasta con cartabón incluso, a Neto, con una precisión imperial. Imparable. Era el minuto 84 y restaban sólo seis más el añadido. El Valencia estaba fuera. Y visto lo visto, viendo cómo se había dejado llevar sin remar, prácticamente todos lo veíamos fuera. Hasta que entre Gameiro y Guedes se inventaron un empate agónico de la nada a sólo 30 segundos del final que descalabraba violentamente contra el suelo al Krasnodar, sacándolo de su sueño europeo, y devolvía a la vida a un Valencia agonizante. Y los desfibriladores de la comunidad valenciana y parte del resto de España, echando humo…

FICHA TÉCNICA

FK KRASNODAR: Safonov; Fjolusson, Spajic, Cristian Ramírez, Petrov  (⬅ 74′ Shapi Suleymanov); Gazinskiy, Pereyra  (⬅ 90′ Taranov), Wanderson, Victor Claesson; Olsson, Ari  (⬅ 29′ Stotskiy)

VALENCIA: Neto; Diakhaby Gabriel Paulista, Daniel Wass, Gayà; Kondogbia, Coquelin, Cheryshev, Calos Soler  (⬅ 87′ Gameiro); Rubén Sobrino  (⬅ 57′ Rodrigo), Santi Mina  (⬅ 69′ Guedes)

ÁRBITRO: Anthony Taylor (ING)
Amonestó a Pereyra (28′) y a Gazinskiy (77′) del Krasnodar, y a Kondogbia (14′), Carlos Soler (74′), Gonçalo Guedes (92′) y Kevin Gameiro (92′) del Valencia.

GOLES:

1-0, 84′: Suleymanov (Krasnodar)

1-1, 92′: Guedes (Valencia)

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Medio madrileño, medio vasco, en la mezcla está la gracia. Apasionado de la radio (colaboro semanalmente en un programa local) y friki del scrabble (cuando quieras, echamos una partidita). Redactor y cronista por pura vocación. Ávido lector y fanático de los concursos de TV de cultura general.

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