Crónicas

Portada Diario Antimarca 24/11/2012 – Duendes

Portada Diario Antimarca 24/11/2012 – Duendes
Anz

Saludos compañeros:

He de confesar que tengo un duende. No es el duende andaluz que hechiza con su labia y desparpajo, ni tampoco uno de esos diablillos que se podrían encontrar en las distintas mitologías europeas. Lo mío es un duende de los sueños.

Puede que muchos de vosotros tengáis uno en casa y ni siquiera lo sepáis. Se ocultan en las sombras aguardando a que llegue la noche. Es entonces cuando se introducen en nuestros sueños.

Son seres curiosos y los humanos les despertamos un irresistible interés, se pasan horas observándonos mientras dormimos y después se dedican a charlar unos con otros hasta el amanecer sobre todo lo que vieron y escucharon.

Todo esto lo sé porque es algo que me mostró mi querido abuelo cuando yo era niño. Algo que fue pasando a cada nieto a lo largo de muchas generaciones en nuestra familia. Aunque ya olvidamos quien fue el primero de nosotros en ser capaz de hablar con nuestros duendes.

Con mi duende hablo en mis noches de vigilia, yo le invito a unos gintonics para que se le suelte la lengua y él a cambio me cuenta cosas, algunas son historias de fantasía difíciles de creer hasta para mi, mientras que otras son sólo bobadas que divierten a estos pequeños granujas. Sin embargo los mejores relatos son sobre lo que le dicen los otros duendes.

De siempre me gustó escribir y el pequeño diablillo bien lo sabía pues cada noche ve cuanto en mi interior habita, por lo que muchas veces le pedía que sus historias hicieran referencia a afamados periodistas, leyendas de los tabloides y mitos de los rotativos. Cada noche traía consigo multitud de historias hermosas y emocionantes y decía que los sueños de aquellos eran de un color sin igual y ante sus ojos el mundo pareciera no tener fin.

Sucedió que la fortuna me hizo un guiño y comencé a participar en este querido blog y con confianza le solicité ayuda con mis artículos y que se llegara hasta periodistas deportivos para que de su experiencia y hacer pudiera sacar partido. Le pedí cual genio que me concediera tres noches de sabiduría y que no se demorase en demasía.

Mi duende con ganas y empeño comenzó su tarea creyendo que mucho bien me hacía y sin embargo en él un cambio noté. Es aquella sensación cuando ves como un amigo se acerca y sin mirarte a los ojos ya sabes que pronto una mala noticia te dará. Trató de irse por las ramas al principio tratando de amortiguar el golpe pero por mucho que tratase de demorar el asunto al final tendría que descubrirse. Y tras tiras y aflojas de la última conversación esto sucedió.

Fue en su primera noche cuando mi duende habló con el duende de un director de periódico. De él le contaron que fue pionero en algunas cosas y que de verdad llegó a amar su profesión. Sin embargo me ha confesado que sufre de terribles sueños en los que sus ventas caen en picado y que se levanta entre sofocos y sudores. Su único remedio para conciliar de nuevo el sueño es engañándose a si mismo creyendo que acercándose al ruido y el partidismo conseguirá adeptos lectores. Se ha rodeado de bufones para engalanar aun más el circo que ha montado en su huida hacia delante y aún así sus sueños cada vez son más tristes porque en el fondo sabe que cada noche esta más lejos del profesional que un día fue.

Apesadumbrado medité largo sobre esto y preguntábame si los humanos estamos condenados a tomar algún día una decisión demasiado dolorosa.

En su segunda noche mi duende conversó con el duende de otro director de periódico. Este le contó que cada día se aburre más pues los sueños por los que navega su compañero son apáticos y monótonos, que carecen de imaginación y que su creador es incapaz de desarrollar nada que no haya sido previa y corporativamente acordado.

Comenta que se siente tal presión desde arriba que piensa que es mejor pecar por omisión que por acción. Y sin embargo dice que en sus pesadillas siempre se le aparece un demonio con forma de cabra que le atormenta con volver del pasado.

Dolido en lo más hondo supuse que la magnitud de la responsabilidad mataba la esencia del jornalista y que si algún día llegaría a pensar que era bueno hacer de la mediocridad virtud.

Por último mi duende habló largo y tendido con el duende de cierto periodista. Le preguntó por el oficio de aquel, por los motivos que le llevaron a escribir y si todavía seguían haciendo trabajo de investigación. Le extendía su preocupación ante lo que había observado las dos noches anteriores y que no entendía a que se debía. Sin embargo por respuesta siempre recibía la misma cantinela.

Me comentó al llegar que cuando aquel periodista era más joven y comenzaba sus estudios universitarios sus sueños era vivos e increíbles, el mundo era pequeño ante sus ilusiones y que se lo comería a feroces bocados.

Descubrió que fue nada más entrar por la puerta cuando el cambio comenzó a originarse y que al final aquel joven esperanzado acabo convirtiéndose en un animal empresarial que cambió sus nuevas plumas por contadoras de billetes y que donde antes veía lectores ahora había clientes.

Ese joven dejó de soñar por las noches ya que no lo necesitaba, tan sólo precisaba de descansar unas horas para a la mañana siguiente volver a contar billetes, las hermosas fases REM recogiendo un Pulitzer se convirtieron en cierres de sesión en Wall Street y los cantos dulces de Morfeo ya solo sonaban a caja registradora.

De nuevo barruntando quedé inmovil y con una eterna pregunta rondando por mi sesera, ¿aun no entiendes el negocio?

Finalmente, con voz trémula mi duende me comentó que tras mucho indagar y a tantos preguntar, una fría conclusión en él había aparecido. Con enrojecidos ojos me dijo que quien realmente estaba errado no eran los otros sino yo. Que mis sueños infantiles y utópicos me sacaban de la realidad a pedazos y que abriese los ojos de una vez, que era hora de crecer y dejar de creer en duendes.

Y ahora me he quedado sólo esta noche, abatido y sin saber que hacer pues ¿cómo podrían estar equivocados personas con una experiencia y visión como la suya?

¿Te gusta esta entrada?

1
Crónicas
Anz

 

Copyright © 2015 DiarioAM