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Partida y regreso, historia de un equipo por un aficionado – Crónica Diario AM 16/06/2018.

Partida y regreso, historia de un equipo por un aficionado – Crónica Diario AM 16/06/2018.
Ankor

PARTIDA Y REGRESO, HISTORIA DE UN EQUIPO POR UN AFICIONADO.

 

Prólogo: Acerca de los canarios.

Los canarios llevan poblando las islas de mismo nombre desde hace dos mil quinientos años por lo menos. No siendo considerados como uno de los pueblos más fuertes ni tampoco de los más sabios, de hecho, ha sido comentado por algunos que para lo único que sienten pasión los canarios es a la fiesta. Una apreciación bastante injusta ya que han desarrollado excelentes cualidades en la destilación de bebidas provenientes de cañas de azúcar, en la fermentación de productos derivados de la leche de cabra y en el cultivo y elaboración de todo tipo de hierbas para fumar. Pero a lo que realmente se inclina un canario es a la paz, la tranquilidad, la amistad y la familia. En unas islas que sobrepasan en población respecto a su pequeño territorio, es poco usual estar completamente solo, por lo que las relaciones sociales están a la orden del día. Y hablando del día, tampoco hay prisa por acabarlo, siendo tranquilos y pacientes incluso en las labores más cotidianas. Para todo se necesita tiempo, pues nadie tiene prisa, si el visitante sí la tiene, puede acabar desquiciado. Es de los pocos lugares donde el conductor del transporte público espera pacientemente a los pasajeros rezagados. Es un pueblo que se adapta a todo y fusiona en su propia cultura todas las tendencias foráneas, se podría decir que su lema es que nada es demasiado trágico.

AcercaDeLosCanariosSon muchos los que han acusado a los canarios de “apolíticos”, cosa que no es cierta. Es cierto que para muchas cuestiones que se podrían considerar de “interés nacional” no parece tener demasiada repercusión en la sociedad canaria, y eso ocurre porque suelen ver ese tipo de cuestiones como algo “lejano”. Temas importantes, son conscientes, pero no para ser prioritario en las conversaciones del día. El canario es muy político en cuestiones de su tierra, puede que se sientan algo confusos con cuestiones sobre el trasvase del Ebro, pero háblales de prospecciones petrolíferas para tener largos monólogos acalorados. Y es que el canario es, por encima de todo, un pueblo orgulloso, de su tierra, su forma de ser y sus costumbres, y apoyará todo lo que sea canario con uñas y dientes. Es muy común en Canarias apoyar a concursantes televisivos canarios, aunque nunca hayas visto ese programa de televisión en cuestión, es canario y con eso basta, y eso pasa en todos los aspectos. Es común, por tanto, apoyar a los equipos deportivos canarios, aunque no sigas ese deporte. Aunque jamás hayas visto un partido de baloncesto en tu vida, un canario siempre preguntará sobre cómo les va a los equipos canarios, se enorgullecerá de sus éxitos (aunque no conozca ni el nombre de los jugadores) y criticará por sus fracasos. Así es, es un pueblo que defiende mucho lo suyo, pero también es fuertemente crítico con uno mismo.

Por tanto, se podrá entender, dada la idiosincrasia del pueblo canario, las enormes repercusiones sociales que ha tenido el destino del protagonista de este artículo en las islas, de los fuertes y profundos cambios que generó, y la desilusión con que acabó todo. Es la historia de un equipo, por un aficionado.

 

Una reunión inesperada.

En una cómoda plaza de Segunda División B vivía un equipo. No era un equipo cualquiera, estuvo más de dos décadas en la élite del fútbol de su país donde llegó a ser subcampeón y que se encontraba dentro de los veinte mejores equipos según la clasificación histórica de la liga de su país. El problema, es que últimamente se había acomodado en su nueva realidad, una realidad que le recordaba que tenía una deuda galopante y que todos los presidentes que lo visitaban sólo lo hacían para saquear su casa. Venían, saqueaban, y se marchaban, que entrara el siguiente. UD Las Palmas se llamaba este humilde equipo.

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas desde 2005, cuando el equipo militaba en Segunda División B.

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas desde 2005, cuando el equipo militaba en Segunda División B.

Pero un día llegó un hombre, que decía ser un “mago”. <<Busco un equipo para emprender la aventura de llevarlo a Primera División>> dijo. <<¡No queremos Primera División, ni proyectos, ni promesas! La última vez nos endeudamos hasta las cejas, así que se busca a otro, el CD Vecindario que se está saliendo por ejemplo, buenos días>> replicó UD Las Palmas, acostumbrado y cauto ante los cantos de sirena. <<¿Quién iba a decir que la orgullosa UD Las Palmas me despediría como si fuera vendiendo botones de puerta en puerta? ¡Yo soy Miguel Ángel Ramírez (MAR)! Y ese soy yo!>> encolerizó el mago. Pero la UD no se inmutó, repitió sus “buenos días” y cerró la puerta.

Pero la pobre UD no se percató que MAR había dejado una marca en la puerta, y esa misma noche llegaron a la casa de la UD un grupo de enanos entre los que se encontraban Aythami, David García, Alberto Socas, Nauzet Alemán, Marcos Márquez y Juanito “Escudo de Roble”. Fue él quien le habló del 4-4-2 y de las opciones que tenía ese pequeño grupo para salir de la categoría de bronce. Poco a poco, el lado antiguo y orgulloso de la UD fue cogiendo más protagonismo y acabó opacando a su lado más conformista y conservador, por lo que, al final, aceptó la aventura de volver a Primera División.

 

El Bosque de los Trolls.

En el inicio de la aventura, se cumplió con lo prometido. El equipo era aguerrido y sufrido, sin un fútbol brillante pero muy sacrificado defensivamente, siendo el segundo equipo que menos veces perdió y menos goles encajó de la categoría.

Pero dicho bosque-categoría, estaba lleno de trolls. En concreto, tres de ellos que superaron a la UD Las Palmas en la temporada regular, el Universidad de Las Palmas, el Pontevedra CF y el CD Linares, equipos que superaron a la UD ese año para el ascenso. Pero, para su desgracia, estuvieron tanto tiempo debatiendo en la fase de promoción de ascenso cómo cocinar a la UD que el sol salió y se convirtieron en piedra. La UD consiguió salir del Bosque de los Trolls, ascender, mientras que sus rivales se tuvieron que quedar.

Marcos Márquez marcó el gol ante el CD Linares que supuso el ascenso de la UD Las Palmas a Segunda División.

Marcos Márquez marcó el gol ante el CD Linares que supuso el ascenso de la UD Las Palmas a Segunda División.

 

 

 

 

 

 

 

 

Rivendel, la categoría de plata.

Tras la llegada a la categoría de plata, llamada también Rivendel, tocaba adaptarse a la categoría, teniendo siempre presente el objetivo de atravesar el Bosque Negro o Promoción de Ascenso a Primera División. Un camino lleno de obstáculos, del que pocos esperaban estar preparados ese mismo año. La UD conservó mayoritariamente la compañía de la temporada anterior, al que se unieron nombres como Txiki o Trashorras. Fue un año difícil donde la UD apenas logró mantenerse, consiguiendo su estancia en Rivendel prácticamente en la última jornada, quedando sólo dos puntos por encima del descenso. En Rivendel, ese año, estaba lleno de grandes profesionales que en la década venidera alcanzarían una fama legendaria, como Álvaro Negredo, Manuel Preciado, José Luís Mendilibar o Unai Emery, que logró el ascenso a Primera División con la UD Almería, la primera en la historia del equipo andaluz.

Ese año la UD se caracterizó sobre todo por la pérdida de la solidez defensiva de la que hacía alarde. De hecho, hoy en día los expertos en el fútbol sostienen que ese año la UD hubiera perdido la categoría de no ser por Marcos Márquez, que acabó siendo pichichi de Segunda División ese año, donde los goles del delantero andaluz fueron clave para que la UD no se hundiera nuevamente. Fue un año donde la UD protagonizó grandes goleadas, sobre todo en el Estadio de Gran Canaria, pero también sufrió varias goleadas sonrojantes.

Marcos Márquez logró el trofeo Pichichi de Segunda División pese a quedar la UD décimo octavo a dos puntos del descenso.

Marcos Márquez logró el trofeo Pichichi de Segunda División pese a quedar la UD décimo octavo a dos puntos del descenso.

Los siguientes cuatro años, la UD Las Palmas deambulaba por la categoría de plata sin pena ni gloria. Aunque varias veces a pocos puntos de caer en el descenso. Aún así, fue en esa época donde la UD perfiló la gestión deportiva que daría sus frutos tiempo después. Mientras algunos compañeros abandonaban la compañía para ir por otros caminos (Aythami) y otros se jubilaban (Nacho González), MAR no se dedicaba a realizar fichajes para reemplazarlos, sino que utilizó la forma más barata posible, potenciar la cantera. Así fue, la guía de MAR hacia el Bosque Negro basándose en la cantera, y de que tanto sacaría pecho un tiempo después, fue más una cuestión económica que deportiva. La prioridad para MAR seguía siendo acabar con el dragón (la deuda) antes de hacerse con el tesoro, y la vía más económica era potenciando el fútbol base. Fue en esa época, algo agitada, alternando temporadas tranquilas con otras catastróficas donde la UD poco a poco fue incorporando su filosofía de cantera y, a consecuencia de ello, a definir su estilo de juego, pues la UD ha sido muy cambiante a lo largo de la historia, pero el fútbol base canario no cambiaba, permanecía inmutable en su estilo de juego, y al beber de ahí, también se bebía de su estilo, posesión, abuso del pase corto y elaboración de jugadas. En esa época llegaron de la cantera jugadores como un tal Jonathan Viera.

 

En esa época, un joven Jonathan Viera debutaba en la UD Las Palmas con veinte años.

En esa época, un joven Jonathan Viera debutaba en la UD Las Palmas con veinte años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Bosque Negro.

Llegó la segunda década del tercer milenio y la UD Las Palmas, que parecía muy cómodo y tranquilo en Rivendel, comenzó a atravesar el Bosque Negro. Una sinuosa travesía de cuatro años donde la UD alcanzaba puestos de promoción. El modelo “barato”, poco a poco, fue funcionando, y cada año alcanzaban más calidad, a su vez que se asimilaba cada vez más el estilo de juego propio de las categorías inferiores, posesión y pases cortos. El primer año, lejos de la promoción pero también del descenso, fue para los gallegos de manera incontestable, pues sus dos equipos más representativos, Deportivo de La Coruña y Celta de Vigo ascendieron de manera clara. Fue el último año de Jonathan Viera en el equipo amarillo, ya no se le volvería a ver hasta pasado casi un lustro.

El siguiente año la UD Las Palmas consiguió la promoción “in extremis”. Sería la primera vez que alcanzaba dichos puestos desde que regresó a la categoría de plata. Pese a ser el último en clasificarse, y por tanto el más débil de los aspirantes al ascenso, presentó una notable pelea en la promoción contra la UD Almería, que fue el equipo que logró ascender, por un global de 3-2. Ese año, un tal Víctor Machín “Vitolo” despuntaba en el equipo amarillo. Una vez más, el mayor talento canterano del equipo se marchaba ese mismo año a retos más importantes.

Víctor Machín “Vitolo”, debutaba en el fútbol profesional con 21 años en la UD Las Palmas.

Víctor Machín “Vitolo”, debutaba en el fútbol profesional con 21 años en la UD Las Palmas

El siguiente año, la UD Las Palmas repetía posición, pero esta vez estando entre los primeros equipos prácticamente toda la temporada, experimentando un bajón en la fase final de la liga que lo llevó al sexto puesto. En la promoción logró superar al Sporting de Gijón y jugó su primera final de promoción ante el Córdoba, un equipo que acabó por debajo de la UD. Fue el año de la famosa invasión al campo del Gran Canaria, que provocó el empate del Córdoba y, por el valor doble de los goles fuera de casa, acabaría ascendiendo. La UD Las Palmas le tocaba otro año más en el Bosque Negro. Fue el año en que la UD jugó más como equipo, sin destacar ninguna gran figura, con prácticamente todos canteranos, siendo los líderes los hermanos Castellano. También ese año, Juan Carlos Valerón, en sus últimos años de retiro, llegó al club para ayudar en el ascenso al equipo con el que debutó en el fútbol profesional hace casi diez años.

Ya en el último año de travesía, fue donde la UD Las Palmas estuvo durante más jornadas liderando la categoría. Una vez más, un bajón justo al final de la temporada lo dejó en puestos de promoción y, por segundo año consecutivo, llega a la final de la promoción no sin antes sufrir ante el Real Valladolid, al que sólo pudo superar por el valor doble de los goles marcados en campo contrario. La final no comenzó nada bien cayendo derrotados en La Romaleda ante el Real Zaragoza por 3-1, otra temporada más, la sensación era que la UD Las Palmas seguiría perdida en el Bosque Negro, pero un gol en los últimos minutos de Sergio Araujo, que suponía el 2-0 final, provocó que la UD Las Palmas pudiera ver la salida del Bosque Negro, rumbo a la Montaña Solitaria.

 

Acertijos en la oscuridad.

Una década de política tremendamente austera, con una fuerte apuesta por la cantera y logrando importantes ingresos por los jugadores más prometedores de ésta, obraron el milagro. La UD Las Palmas, uno de los primeros equipos en entrar en concurso de acreedores, logra liquidar su deuda y dejarla a cero. Se abría un nuevo horizonte para la UD Las Palmas, encima, en Primera División.

Pero todo cambió a partir de ese momento. Pese a no tener urgencias económicas, la UD Las Palmas seguía exportando su talento propio pero no lo renovaba de la misma fuente que le dio la salvación, a cambio, se buscaba fichajes de renombre pero a coste cero, o una política de jugadores cedidos que más bien se podía calificar de vasallaje hacia otros equipos de más entidad. Para colmo, MAR no era el mago que decía ser, y pronto comenzaron a destaparse todas las prácticas ilícitas, incluido alzamiento de bienes y fraude fiscal, que realizaba en su poderoso Grupo Ralons y que la sociedad canaria ya conocía desde hacía tiempo. En medio, la UD Las Palmas, que ha existido, existe y existirá después de MAR, pero que tuvo que sufrir cómo su nombre se asociaba con el del empresario de dudosa moralidad. Con todas estas premisas, la UD Las Palmas comenzaba su travesía por la Primera División.

 

Fuego y Agua.

No comenzaría nada bien la travesía de la UD Las Palmas en su nueva categoría, debido a una plantilla inexperta, con un fútbol aún inmaduro para ese nivel y con complejo de inferioridad. A punto de completar la primera vuelta de su retorno a Primera División, la UD Las Palmas era colista, a más de diez puntos de la salvación. La UD jugaba con fuego.

Pero, por esta vez, la suerte sonrió a la UD Las Palmas. Un entrenador no canario pero con mentalidad de fútbol canario llegó como agua de mayo, Quique Setién. Con el mismo equipo, más refuerzos invernales como el retorno de Jonathan Viera, supo visualizar y empastar el potencial de dicho equipo canterano y la UD logró mantener la categoría con solvencia. Al comienzo de la siguiente temporada, todo era felicidad, con el mismo equipo y refuerzos (siempre a coste cero) de relumbrón como Prince Boateng llevaron a la excelencia el juego de Las Palmas con goles de bellísima factura. 2016 fue el mejor año de la UD Las Palmas en Primera División en tres décadas.

La UD Las Palmas tenía potencial, pero el que lo hacía funcionar era Quique Setién y no era nada difícil verlo. Aún así, el ninguneo al entrenador, en beneficio de los jugadores, provocó que en 2017 la UD Las Palmas entrara en una dinámica peor que la primera vuelta en 2015, provocando la marcha del entrenador. Un punto clave en el viaje de la UD que se ha debatido mucho.

 

La Batalla de los Cinco Ejércitos.

Una vez más, la sociedad canaria se dividió entre los que apoyaban a Setién y los que aseguraban que la esencia se mantenía, los jugadores y el estilo. La última temporada decidiría quién tenía razón. Una temporada que comenzaba como la anterior, se iba el talento canario (Roque Mesa) y se traía nuevo coste cero y cedidos. Una temporada que muy pronto dio la razón a los primeros, pues hasta cinco mentalidades futbolísticas distintas, cinco ejércitos, estuvieron al cargo de la UD, De Zerbi, que ni debutó, en una chapuza de gestión sin precedentes, Manolo Márquez, Ayestarán, Paquito y Paco Jémez. Todos ellos deshaciendo lo que había hecho el anterior. La UD Las Palmas acabó siendo la sombra de lo que fue y, en el caso de Paco Jémez, ni eso, variando incluso el estilo que mantenía el equipo durante una década y sin canteranos. La UD finalizaba su viaje con sus peores números en tres décadas.

 

 

De vuelta a la categoría de plata, la UD Las Palmas debe ser consciente de los errores que ha tenido en su viaje. Cuáles han sido sus puntos fuertes y potenciarlos, y no repetir sus puntos débiles, quién sabe si a corto plazo volverá a ver la Montaña Solitaria, ya que, en última instancia, es sólo un simple equipo en un mundo enorme.

 

¡Gracias al cielo!

 

ANKOR.

Andromeda

 

 

 

 

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