Aportación Propia

Un Clásico es un Clásico – Crónica Diario AM 06/05/2018

Un Clásico es un Clásico – Crónica Diario AM 06/05/2018
Ella


Querid@s Damistas:

Hoy es día de Clásico, con mayúsculas, el partidazo del siglo que nos toca cada tres telediarios, más o menos… Y es que muy a menudo caemos en las trampas de los periodistillas, que con tal de que hagamos clic venderían a su abuela. 

La verdad es que no tengo mucho que decir sobre el tema, y no porque este partido me parezca descafeinado. Pertenezco a ese pequeño grupo de gente que piensa que un clásico es un clásico, hasta si es un amistoso, y que los verdaderos seguidores de ambos clubes, los que de verdad lo sienten, estarán tensos esta noche, porque pase lo que pase a ninguno le gustará que el otro le humille. Y sí, lo digo a pesar de la obviedad, que el Barça es campeón de liga y se la trae más o menos al pairo ganar, empatar o perder, y que el Real Madrid está en la final de la Champions y se la trae al pairo la liga desde hace muchos meses. O no…

Para mí, la realidad no es tan primaria, será quizás porque, como se dice en francés, dentro de mi cabeza viven muchas personas (lo cual es un eufemismo francés para decir que una persona está loca, se lo aclaro). Por el lado catalán, por mucho que la temporada esté acabada y que el resultado sea bueno (doblete, récord de imbatibilidad y despedida de Iniesta gestionada con dignidad), queda la posibilidad de completar una liga sin derrotas, lo cual sería una gesta absolutamente colosal. Además de tener delante al archienemigo, creo que los jugadores, el equipo técnico y el club tendrían que tener muy claro que hay que esforzarse hasta el último suspiro por poder conservar esa imbatibilidad hasta el último partido y crear un récord que no será jamás igualado ni superado. Me adelanto ya a los más entendidos: parece ser que el Athletic y el Real Madrid conocieron hace muchísimo tiempo lo que era ganar una liga sin perder, pero una liga de 18 partidos, que no es para nada comparable…

Por otra parte, por el lado madrileño, por mucho que la liga esté perdida desde el invierno, lo cual es una absoluta vergüenza tratándose del club blanco y de su inversión económica y en marketing, y por mucho que estén en la final de Champions (una cosa es estar, otra es ganar), no se pueden permitir perder este partido. Después del 0-3 en el Bernabéu en diciembre pasado, un partido en el que los madridistas fueron vapuleados de una manera absolutamente histórica por Messi, no pueden presentarse en el Camp Nou con una actitud derrotista y a dejarse llevar por la inercia liguera de “total, todo está perdido desde el invierno”.

Por todo ello, a mí me parece que el Clásico de esta noche puede tener chicha de la buena, y que como profesionales que son todos ya pueden ponerse las pilas y salir al campo con la intención de ofrecer el mejor fútbol. Lo de juego limpio ya es capítulo aparte…

 

Pasillo sí, pasillo no

Antes de abandonar el tema del dichoso Clásico del siglo descafeinado, no puedo evitar darles mi punto de vista sobre el tema pasillo.

Como ya sabemos, es tradición hacerle un pasillo a la entrada a un equipo que ha ganado un trofeo. Siguiendo esa tradición, el Real Madrid tendría que hacerle pasillo al Barça, al ser campeón de liga desde la semana pasada. 

Zidane, un individuo que me cae muy mal desde hace lustros (y ya se lo he dicho muchas veces), por una vez haciendo uso útil de su cabeza (me río yo sola con mi broma, ¡jiji!), ha declarado que él ha decidido que no habrá pasillo, descargando a jugadores, club y aficionados de la responsabilidad de semejante demostración de orgullo y estupidez. El que es orgulloso y estúpido es Zidane y nadie más, lo cual me parece una jugada brillante por parte del francés, y dudo mucho que jamás me oigan de nuevo decir algo positivo de Zizou… 

Por tanto, el Madrid no hará pasillo, y en su derecho está. Ahora bien, era una batalla perdida de antemano, y les voy a decir por qué. Aunque hubiesen hecho pasillo, aunque no hubiesen hecho pasillo, el Madrid sale humillado de la situación. La única situación en la que el Madrid hubiese podido salvar la cara era si a) hiciesen el pasillo y b) vapuleasen al Barça con un marcador histórico. Como a) no tendrá lugar el Madrid se encuentra de cualquier manera en una situación ridícula. Si hiciese el pasillo les va a dar rabia hacerlo, lo cual me parece anti juego deportivo, anti fair play y anti todo lo que el deporte tendría que representar. Si no hace el pasillo se ridiculizan ellos solos también por no hacerlo, por no ser capaces de aplaudir al ganador de la liga.

Piénsenlo. 

Tengo un amigo al que le pasó algo más o menos parecido, y la historia que les voy a contar es rigurosamente cierta. Mi amigo, adulto hoy en día, es una excelente persona, pero como mucha gente tuvo una adolescencia complicada. No fue un angelito, pero acabó por entrar en la universidad, obtuvo su diploma, y hoy en día trabaja en una empresa poco conocida (Apple, no sé si les suena de algo). Pues bien, en el instituto un profesor le tenía mucha ojeriza, y no dudó un día, aprovechando que mi amigo no estaba presente, en decir a toda la clase que fuesen con cuidado con él, que no se le acercasen, porque mi amigo era “peligroso”… Estamos de acuerdo en que el tal profesor actuó francamente mal, pero no es de esto en particular que les quiero hablar.

Una vez conocida la situación (adolescente complicado y profesor totalmente anti pedagógico), mi amigo ganó un premio en clase. No recuerdo los detalles, pero mi amigo, que tonto no es, estudió, se esforzó, y siguiendo criterios totalmente objetivos consiguió ese premio, para gran alegría del interfecto. El premio implicaba que el tal profesor le entregase un diploma o algo por el estilo, pero como este señor le tenía tanta manía a mi amigo, y como no era un buen profesor ni pedagogo, el día que había que entregar los diferentes premios a los diferentes alumnos que los habían ganado (porque había más de un premio por diferentes conceptos), se esperó a que mi amigo fuese al lavabo a responder a la llamada de la naturaleza. Al volver del lavabo, mi amigo se encontró con el diploma encima de su pupitre, sin ninguna felicitación del profesor, sin ningún aplauso de la clase, sin ningún reconocimiento público. 

Las consultas de los psicólogos van llenas de gente traumatizada con historias así, porque es normal que cuando uno es adolescente viva esta situación como una gran injusticia y una gran humillación. Repito: es normal. Ahora bien, y me dirijo a la gente más joven que está leyendo estas líneas: el que fue humillado ese día fue el profesor de mi amigo, no mi amigo. El profesor demostró no ser capaz de comportarse como adulto, demostró un orgullo infinito (y recordemos que el orgullo es algo muy feo), demostró no tener ninguna capacidad pedagógica, y lo que es peor: demostró que no era capaz de reconocer y premiar un éxito ajeno. O sea que esta historia no tendría que ser una historia en la que mi amigo se siente mal consigo mismo por una humillación (real) de un muy mal profesor: es una historia de un muy mal profesor.

Algo parecido pienso respecto a la decisión del Real Madrid de Zidane de no hacer el pasillo. No es una falta de respeto hacia el Barça, para nada: es una falta de respeto hacia ellos mismos. Añado además que respeto su decisión y que ellos sabrán lo que hacen, a mí el pasillo me da totalmente igual.

Yo pienso que uno demuestra fortaleza, buen corazón y dignidad precisamente en situaciones como ésta. Y finalizo diciendo que, por si algún listillo me saca en los comentarios que el Barça no le hizo pasillo al Madrid cuando ganó el último Mundialito, que el mismo criterio aplico al Barça o a cualquier otro en igualdad de condiciones (personalmente, lo del Mundialito me parece una soberana estupidez porque el Barça no lo jugó, pero aceptamos barco y decimos que todo el mundo tendría que hacer pasillo a todo el mundo por todos los trofeos y ya).

 Pasillo


Historias de la vida
 

Como ya hemos comentado, el otro día el no apasillado ganó la liga. Yo, que tenía ganas de un poco de jarana, hice algo que no hacía desde hace mucho, y es irme a ver el partido a un bar muy futbolero en París. En el bar había muchos seguidores del Barça, y conocí a un chaval de Salamanca la mar de simpático, y estuvimos comentando el partido y algunas cosas más. El caso es que el chaval, socio del Barça, me contó una historia absolutamente maravillosa, y le dije “lo voy a contar en mi blog el domingo que viene”, y aquí estamos.

Como ambos dos vivimos en París, y como ese día hacia un frío tremendo, ello le recordó que en la final de la Champions del 2006 (la del Barça vs Arsenal), él viajó a París con un par de amigos más salmantinos y culés. El chico aún no vivía en París ni hablaba francés, y para él fue una experiencia no muy religiosa porque ese día hacía mucho frío y llovía a cántaros (eso lo recordamos todos los que vimos el partido por la tele). Ahora que ambos llevamos tiempo en París nada nos sorprende ya respecto a la meteorología de esta loca ciudad…

Volviendo al tema de la final, uno de los amigos con los que viajó era un chico al que llaman El Miarmi creo (que supongo que si alguien que lo conoce está leyendo estas líneas lo identificará). Pues resulta que el tal Miarmi se pasó toooooodaaaaa la temporada  2005-2006 diciendo en su grupo de amigos: “el Barça llegará a la final de la Champions y ganaremos con gol de Belletti en el minuto 87”. Evidentemente, todos los amigos no pararon de reírse en su cara durante meses y meses…

El Barça llega a la final. El chico con el que yo estaba charlando está viéndola en directo en París con el tal Miarmi y un tercer chaval. El Barça va perdiendo 0-1, Eto’o marca en el 76, y apenas 5 minutos después… marca Belletti el gol de la victoria.

Me cuenta el muchacho que tal cual llegó el gol los tres salmantinos estaban literalmente por los suelos, llorando, sin poder articular palabra, sin poder decirle al Miarmi cuánto le quieran (porque imagino que en ese momento querían decirse que se querían mucho, digo yo). El teléfono del Miarmi murió esa noche, evidentemente, ya que toda Salamanca intentó ponerse en contacto con el chico para (imagino) disculparse o decirle que era un genio, o ambas cosas a la vez.

Me encantó la historia.

Unos minutos después, el Barça se proclamó campeón de liga, y no sé cómo fue la cosa que uno de los dos mencionó “cómo le hubiese gustado a mi padre ver al Barça campeón”, y ambos descubrimos que nuestros padres respectivos habían fallecido recientemente, y que ambos padres eran muy culés, muy culés, muy culés. Alguna lágrima saltó, deseando que desde allá arriba, donde estén ellos, estuviesen disfrutando de la nueva liga a su manera. Nos despedimos, emocionados por haber compartido los buenos recuerdos de nuestros padres delante de la tele disfrutando con el Barça, y él me dijo: “él está contento, no lo olvides”. 

No sé si nos volveremos a cruzar el salmantino y yo, pero sí sé que durante un rato la tristeza pudo transformarse en una pequeña sonrisa y un mensaje que fue para allá arriba. Y está contento.


En otras noticias
 

No abandonamos el tema Barça hoy, y es que me he enterado de una noticia que me ha encantado. De la misma manera que es conocida mi tirria histórica hacia Zizou, también es conocida mi veneración más absoluta a Carles Puyol. 

La noticia que les comparto no me sorprende para nada, y es que Puyi es de ésos que el amigo DJ Dolly llama “vascos que nacen fuera de Euskadi”. Desde hace 4 años el Athletic Club (de Bilbao) entrega un premio al que le han puesto un nombre inglés, vayan ustedes a saber por qué: el “Ready Player One”“One Club Player”. El premio va destinado a jugadores que han jugado toda la vida en el mismo club, con la excepción del propio Athletic, evidentemente.

Hasta ahora el premio había sido entregado a Matt Le Tissier, Maldini y Sepp Maier, y este año le ha tocado al de la Pobla.

Me parece una iniciativa muy bonita, muy Athletic, y me encanta que se lo hayan dado a Puyol, que estoy convencida se quedó encantado con el premio.

Puyi es el más catalán de todos los vascos que ha habido y habrá…

Puyol 


Despedida triste

La semana que viene ya llega Eurovisión, y yo estoy así, ya me conocen:

Sin embargo, ayer conocimos la triste noticia del fallecimiento de José María Íñigo, que estos últimos años era la voz que comentaba el alegre festival en la televisión española. El destino ha querido que nos haya dejado justo unos días antes de poder ver la edición 2018. Es difícil despedirse de manera festiva con esta noticia, pero será mi pequeño homenaje para este gran periodista, dedicarle la canción ganadora del año pasado (Portugal), a la espera de mi post de la semana que viene, en el que hablaré un párrafo de deporte (por quedar bien, no crean), y cincuenta de lo maravilloso que me ha parecido el festival, de por qué Almaia no podía ganar, y de que aunque haya mucho voto político el que gana suele hacerlo por merecimientos propios y no por los votos vecinos.

Va por ti José María. ¡Feliz semana!

 

Ella / Diario AM

@EllaDiarioAM

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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