Aportación Propia

Matilde – Crónica Diario AM 11/03/2018

Matilde – Crónica Diario AM 11/03/2018
Ella


Querid@s Damistas:
 

El pasado 8 de marzo fue un día muy importante para mí, mucho, por muchas razones. Varias de ellas son demasiado personales para contarlas aquí, al menos ahora, pero hay otra que no lo es. Fue el Día de la Mujer, un día que desgraciadamente es necesario seguir celebrando. Ojalá llegue el día en que no haya necesidad de que exista ese día, como tampoco tendría que ser necesario que existiese el Día de los Zurdos (que es el 13 de agosto, no es una broma: soy zurda y lo celebro cada año). Pero la necesidad existe, y por ello les voy a contar una historia que tiene mucho que ver con este día y con el fútbol. Y es una historia real además.

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Lo que pasó
 

Ésta es la historia de Matilde, la mamá de un amigo mío cercano, y por ello he tenido ocasión de hablar con ella. Era el año 1979, y Matilde era una adolescente a la que se metió entre ceja y ceja que quería ser árbitro de fútbol. Desde pequeñita había cultivado la afición familiar, como me pasó a mí también, que me sentaba con mi padre a mirar el fútbol para ver qué era lo que le interesaba tanto en la tele… Con 12 años a Matilde la hicieron socia del Atlético de Madrid, y ella iba a ver los partidos todas las semanas. Pero a Matilde no le fascinaban tanto los jugadores como el árbitro, por su función de hacer todo aquello más justo e intentar preservar el juego limpio. O sea que con 16 años decidió que ella quería ser árbitro. Si es que las barreras se rompen de manera muy sencilla: quiero hacer tal cosa y la hago, punto.

Dicho y hecho, Matilde se fue al Colegio de Árbitros de Madrid a apuntarse. Se pueden imaginar la reacción del otro lado… Que si te vas a hacer daño, que si te van a pasar cosas, que tenías que pensártelo… Es triste, porque en vez de tomar medidas para que ella no se hiciese daño, para que nadie la “molestase”, para que no le “pasase” nada, la solución era “no lo hagas”. Esto me recuerda una vez que fui a hablar con una persona encargada de los intercambios internacionales en mi facultad, en mis tiempos mozos, y le dije “yo quiero irme de intercambio a estudiar a París”. La tía me contestó: “te equivocas, todo el mundo se quiere ir de intercambio a ciudades pequeñas, donde hay mucha gente joven, te lo pasas mejor, sales de fiesta todo el rato… Mira, en Lovaina (Bélgica), la cerveza sólo cuesta un euro y medio” (true story, no me lo invento). Yo miré a la chica, que era inteligente y me había dejado alucinada con su inesperada respuesta, y contesté con voz firme: “no, yo no quiero ir a una ciudad pequeña, yo quiero ir a París”. Seis meses después yo estaba estudiando a orillas del Sena, y si había una estudiante de intercambio suelta por Europa feliz como una perdiz, les aseguro que ésa era yo… Qué manía que tienen algunos de hacerte desistir de tus sueños, oye.

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Volviendo a Matilde, en vez de apoyarla y hacer que ella pudiese cumplir su sueño, intentaron por todos los medios que no llevase a cabo su plan. Le ofrecieron arbitrar fútbol sala, le ofrecieron arbitrar fútbol femenino, y ella no cedía, porque ella no entendía por qué las reglas eran diferentes para ella respecto a los varones. La cosa fue tan lejos que el presidente del Comité llamó a su casa para conocerla, habló con el padre (no con la madre, acabáramos…) y le preguntó si lo que tenía era un hijo o una hija…

Rosa Bonet joven

Matilde, 16 años, 1979, se presentó en el colegio personalmente para conocer al presidente y decirle que no podía impedirle hacer lo mismo que un varón. Por primera vez en su vida se puso tacones, se maquilló y le dijo al señor: “¿Le sigo pareciendo un chico?”. Lo cual me recuerda que, en ese año de intercambio universitario en París precisamente, otro estudiante, en pleno invierno parisino, me preguntó que por qué siempre me tapaba el cuerpo y nunca me ponía escote, con un tono nada respetuoso ni agradable. En invierno. En París. Y encima no le contesté mal para que no pensase que era una borde, ah juventud, divino tesoro…  Sigamos.

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En 1979 para ser árbitro sólo se necesitaba un examen teórico y ya. Pero claro, llega Matilde, que se conoce las reglas al dedillo, y aprueba el examen… Y se inventaron un examen práctico. Sin sorpresas, el práctico lo suspendió, o más bien se lo suspendieron, una expresión que siempre me ha hecho reír: “el profe me ha suspendido”. No alma de cántaro, el examen lo has suspendido tú solito, por no haber estudiado más… Pero en este caso sí, se lo suspendieron a la joven Matilde.

Pero ella siguió empeñada, y seguía yendo, seguía “molestando”, y a los tres meses “le” aprobaron la parte práctica porque vieron que no se cansaba. A saber cuántas veces tuvo que oír que estaba “loca”, que era una “histérica”, u otras lindezas… 

Pero no se acabó allí, porque aunque ya tenía el carnet de árbitro, se sacaron una nueva normativa (cómo no…) para que no ascendiera a la categoría de juveniles, no sea que la muchacha demostrase que lo hacía bien, supongo. Pero Matilde es de las mías, de las que no se rinde, y escribió a la FIFA, así tal cual. En España le decían que el arbitraje femenino en hombres estaba prohibido, pero no le enseñaban el sitio donde estaba escrito eso. Total, que la FIFA le dijo que eso era discriminatorio, y se derogó la ley: Matilde podía por fin arbitrar a hombres.

 

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Matilde llegaba a los partidos, y afirma que ni los compañeros ni los jugadores la trataban diferente, no en el campo. Por supuesto el público no reaccionó con la misma educación, y la mandaban a la cocina, le decían que no valía… Imagínense, una chica tan joven, principios de los años 80, España recién salida del franquismo, lo que tuvo que aguantar… Es curioso, porque la misma Matilde se apresura a aclarar que los compañeros también recibían insultos, sólo que no eran machistas (es “fácil” atacar a una mujer por ahí, ¿verdad?). Éste es otro tema, el “público” que va a las manifestaciones deportivas a insultar en vez de a disfrutar, pero eso será para otro día.

Llegó el primer partido, y la familia de Matilde fue a verla, por supuesto, ya que siempre la habían apoyado, lo cual es una de las mejores partes de la historia por cierto. Ella estaba muy nerviosa (como para no estarlo) y se olvidó la moneda para sortear el campo. Un periodista le prestó una moneda de 25 pesetas, cosa que a los más jóvenes les parecerá algo súper viejuno, pero no lo es, NO LO ES.

 

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El periodista le dijo que se quedase la moneda de recuerdo, y al día siguiente el telediario, en su espacio de deportes, sólo habló de su arbitraje. Ella no pensó que lo que ella estaba haciendo era diferente, aunque más tarde sí que ha sido consciente de lo extraordinario que había sido aquello. 

Más tarde Matilde tuvo un accidente de moto y se quedó con la rodilla tocada, y por ello tuvo que abandonar el arbitraje. Sin embargo, su vida ha seguido ligada al fútbol, por supuesto, y ha conservado amistades que vienen de esa época.

Hoy en día, gracias a Matilde, hay 500 mujeres árbitros en España. Dos han conseguido debutar en Segunda División (masculina) como asistentes. Ojalá pronto veamos muchos más debuts, y más arriba, mucho más arriba… Matilde tiene mucho más que decir, créanme. De hecho Matilde no se llama Matilde, se llama Rosa, y no conozco a ningún hijo suyo, si es que tiene, porque no me he molestado en averiguar si Rosa ha “cumplido” con ese imperativo social tan horroroso que dice que las mujeres nos tenemos que casar y tener hijos, porque si no hacemos estas dos cosas somos incompletas… O sea que me da igual la vida privada de Rosa, no es asunto mío ni de nadie, pero el resto de la historia es toda cierta, se lo aseguro

 Rosa Bonet actual

 

Los Oscaaaaaaars 

Trasnochar es difícil a partir de una cierta edad, pero lo conseguí y pude ver los Oscars enteritos la semana pasada. Esta vez dieron los premios a quien tocaba… Y aquí van los resultados de mi porra, que son bastante decentes (en mi entorno próximo soy yo la persona que más ha acertado). La única verdadera sorpresa es el Oscar a mejor guion original de “Get Out”, peli que está bien, pero para mí tampoco es para tanto. Personalmente, en el género del terror puro y duro les recomiendo otra peli reciente, “It Follows”. No fue nominada a ningún Oscar en su momento, pero es la única peli que, junto “El exorcista”, me ha dejado mal al verla… El resto de Oscars fueron a parar más o menos a los favoritos, aunque seguir sin darle un Oscar a Nolan es un insulto al cine, pero bueno, ellos sabrán. Lo suyo les costó reconocer a Spielberg en su momento también… Aquí va:

 

Oscar Quién creo que ganará Quién querría que ganase ¿Acerté?
Mejor película Three Billboards… Three Billboards… No, y sigo pensando que la película no lo vale
Mejor director/a Guillermo del Toro (Shape of Water) Christopher Nolan (Dunkirk) Sí, pero es una falta de respeto para Nolan, como cada año
Mejor actriz Frances McDormand (Three Billboards…) Frances McDormand (Three Billboards…)
Mejor actor Gary Oldman (The Darkest Hour) Gary Oldman (The Darkest Hour)
Mejor actriz secundaria Allison Jenney (I, Tonya) Laurie Metcalf (Lady Bird)
Mejor actor secundario Sam Rockwell (Three Billboards…) Sam Rockwell (Three Billboards…)
Mejor guión original Three Billboards… Three Billboards… No, y no estoy de acuerdo
Mejor guión adaptado Call Me By Your Name Call Me By Your Name
Mejor música original Hans Zimmer (Dunkirk) Hans Zimmer (Dunkirk) No
Mejor canción This Is Me (The Greatest Showman) Remember Me (Coco) No, pero ya dije que era una o la otra (y fue el mejor discurso de agradecimiento de la noche, por cierto)
Mejor fotografía Blade Runner 2049 Blade Runner 2049
Mejor vestuario Phantom Thread Beauty and the Beast
Mejor montaje Dunkirk Baby Driver

 

 

Me despido, como no podía ser de otra manera, con la canción “Remember Me”, de la película “Coco”, la ganadora del Oscar. ¡Feliz semana!

 

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

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Aportación Propia
Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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