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Pensando sobre fútbol

Pensando sobre fútbol
errante

La historia del fútbol está llena de hermosas contradicciones que muchas veces quieren ser ocultas por los protagonistas de la actualidad. Mientras en las orillas del Rio de la Plata los dos grandes equipos de fútbol se disputan trivialmente quien fue fundado primero, como espectador el verdadero fundador observa silente al saberse ignorado y ninguneado por quienes confunden el éxito deportivo con fechas históricas.

Albion

Más arriba, en la tierra donde a principios del siglo pasado el fútbol llegó a pensarse como actividad subversiva de quienes se resistían a adoptar las costumbre de los nuevos amos no bastó con invitar a la realeza al carismático club de la ciudad capital. El Caribe parecía vedado para quienes querían hacer magia con sus piernas, convirtiéndolo en un lago salado de baseball. Las nuevas generaciones han ido corrigiendo errores pasados, el fútbol es gracias a la globalización el pasatiempo de miles de personas en lugares donde hace apenas una generación era parte de una dimensión desconocida.

Quizás la jocosidad de la historia no se haga más terrible que en la península, aquella que al cruzar el charco por tantos siglos dictó la vida de tantas personas. Así, en los años de la posguerra de un imperio perdido, unos hermanos catalanes se decidieron a concretar la idea de crear de manera oficial un club de fútbol dando vida en el 1902 al Madrid Foot-ball Club en marzo de ese año. No contentos, fueron los artífices de la creación de un campeonato en el que participaran todos los equipos de España y que por causalidades de la vida ha sido dominado por vascos y catalanes.

Copa del Rey

La política

El fútbol también es emoción y esperanza. Cómo olvidar el rostro de miles de niños haitianos al ver llegar a la flamante selección campeona del mundo llegar a su país como parte de una campaña de las Naciones Unidas en contra del uso de armas ilegales. Un boleto para ver a Ronaldinho y Ronaldo hacer olvidar a un pueblo durante unos 90 minuto las amarguras de un presente cargado de necesidad.

Haiti vs Brasil

Y es que el origen de las competencias deportivas han estado cargadas de un significado político, cada evento una excusa adicional para alimentar el nacionalismo, esa separación del yo y el otro. Así como en su momento se deja de jugar entre comunidades inmigrantes de Estados Unidos por parecer ir en contra de asimilar los deportes de ese país en los Balcanes la patada de Boban durante un Dinamo de Zagreb vs estrella Roja se considera el origen de la guerra que baño con sangre esta parte del mundo durante la última década del siglo pasado.

Lejos quedaban las románticas remembranzas de cómo el fútbol detuvo una batalla entre alemanes e ingleses en una nochebuena de la primera guerra mundial. Así como la mano de Dios fue un desahogo para una nación derrotada en un conflicto que nunca tuvo que ocurrir, cada partido viene ahora con un condimento adicional ficticio o real que sobrepasa lo deportivo.

Guerra

Por alguna razón existe un deseo de reducir la existencia a un campo de fútbol. Por ejemplo, la mal llamada guerra del fútbol entre El Salvador y Honduras realmente fue por temas migratorios, pobreza y reforma agraria. Muertes innecesarias ante la terquedad de quienes gobiernan y los intereses económicos que tuercen la mano. Fue pura casualidad que un boleto mundialista se definiera entre dos naciones que en ese instante vivían una gran tensión en sus relaciones bilaterales, finalmente ganando el pase El Salvador.

El negocio

Ahora todo está mutando. Las naciones no importan, el barrio desapareció y muchos clubs prestan más importancia a China que a quien vive a un par de cuadras de su estadio.

La mercadotecnia ha convertido todo encuentro en una batalla, una revancha, revalidar el honor o cobrar una deuda. Ya no son jugadores que hacen un trabajo, son traidores que no se dan a su club o peseteros de la vida. Seguidores imperfectos les exigen perfección fuera de la cancha, jugadores frustrados les exigen perfección en cada pase, en cada tiro libre o en cada atajada. Si crean fundaciones, es lo mínimo que deberían de hacer al ganar tanto dinero. Si visitan un hospital es que están buscando buena prensa, si salen a comer los rodean los paparazzi.

Marketing

No son seres humanos, sino robots que deberían los muy inconscientes hacer lo que yo pienso que deben hacer aunque yo jamás lo haga. Son un producto que nos venden y como tal los tratamos, con fecha de caducidad para su desecho. Igual lo importante es el equipo, ese con el que nunca se está conforme.

Si el equipo pierde es cuestión de otros – los rivales no existen ni parecen jugar. Si el equipo gana es por derecho propio aunque haya sido por una mala decisión arbitral – es que ya tocaba una a favor. Todo es envidia, todo es ir a jugar en contra de mi equipo con más fiereza que contra todo el resto de los rivales. Soy víctima y nunca victimario.

Guerra Futbol

Al final todos somos el Cholo Simeone, vivimos una época en que el universo conspira contra nuestro equipo, y milagrosamente obtenemos puntos al competir en condiciones de inequidad gracias a esas externalidades injustas que no podemos controlar.

Cuánto ha cambiado el fútbol en 150 años.

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