Aportación Propia

Toxicidad – Crónica Diario AM 14/01/2018

Toxicidad – Crónica Diario AM 14/01/2018
Ella

 

Querid@s Damistas :

Hablando el otro día con uno de ustedes me vino una idea a la cabeza para el post de hoy, y es que hay que levantar la voz cuando toca.

Un día decidí que quizás una de las razones por las que yo he venido a este mundo es porque tengo un “detector de toxicidad” que funciona a las mil maravillas, y desde hace años ya, a la que me cruzo con una persona tóxica en mi camino, esta persona se siente como mínimo incómoda. Y sí, esto va a estar enlazado con el deporte. 

 

Qué es la toxicidad

Hace un tiempo ya estaba yo caminando con mi tío, el marido de mi tía la mosca, por un bonito parque montevideano. Estábamos hablando de las personas tóxicas, y llegamos a la conclusión que la mejor definición es “la mancha de petróleo”.

Una mancha de petróleo es incontrolable, no sólo en el mar sino también en tierra firme. La mancha se expande sin fin, es imposible pararla, y allá por donde pasa destruye toda la flora y la fauna. En definitiva, una mancha de petróleo va a aniquilar a todo y todos, y limpiarla requiere alta tecnología y un enorme esfuerzo físico. A pesar de la limpieza el daño estará hecho, y allá donde la mancha se haya instalado las cosas no serán igual por muchos años, o incluso para siempre.

Pues bien, las personas tóxicas son igual. Estos individuos se expanden sin fin, sus mentiras no tienen fin, impiden respirar a quien está a su alrededor y acaban por matar (en sentido figurado, se entiende) a todo el que se acerca, aunque más bien el tóxico se acerca a los otros, porque se alimenta de toda la infelicidad y desgracia que genera en los otros. 

Quizás ya les ha pasado, que conocen a una persona y, sin saber por qué, esa persona les hace sentir incómodo, incluso infeliz. Y se preguntan: ¿por qué no me encuentro bien después de hablar con tal persona? Y es que los tóxicos son muy buenos en esto de hacer ver que no son malas personas. No te van a insultar directamente: “Ella, eres una imbécil”. No, eso el tóxico no lo hace… El tóxico lo que hace es primero hablar mal de ti con otros, pero no de manera directa: “Ella es rara/Ella no es normal/Mira lo que ha hecho o dicho Ella”, y poquito a poco, de manera muy insidiosa, reclutará su público. Porque el tóxico necesita público para vivir, volveremos a ello. 

Persona tóxica 3

El tóxico también mentirá, mucho y probablemente muy bien. Me pasó una vez en el trabajo, con un jefe que tenía que era tóxico: como no lograba que la opinión (mala) que él tenía de mí me afectase lo más mínimo, me atacó por otro lado. ¿Qué me decía? Me decía que otros se quejaban de mí, no él. Nunca jamás dijo quién, ni tampoco qué quejas concretas había sobre mí, simplemente se limitaba a meterme miedo en el cuerpo. Hasta que no comprendí que era un tóxico yo pensaba: “ostras, nadie quiere trabajar conmigo”. Pero cuando me di cuenta que hacía lo mismo con otras personas, y que lo que le decía a otras personas y también de otras personas eran puras mentiras, ahí me dije: “Ella, no creas nada de lo que dice, simplemente te miente para manipularte”.

¡Ah, la manipulación! Un tóxico tiene un Master del Universo Interestelar en manipulación… Y dirá medias verdades, o medias mentiras, aunque si me preguntan a mí, una media verdad o una media mentira no es más que una mentira entera, y punto. Y es que les recuerdo que las mentiras por omisión también son mentiras, al menos en mi pueblo. 

El tóxico utilizará varias armas, yo ya he conocido el tóxico que llora por ejemplo (de estos me he cruzado con un par, y es desesperante). El tóxico, cuando ve que delante tiene a alguien duro de pelar, alguien que no consigue controlar, pasará a hacerse la víctima, si hace falta con lágrimas de verdad y todo. Y entonces pobrecito tóxico, que mira cómo se meten conmigo, mira cómo me tratan, yo que soy un santo, yo que nunca he roto un plato, yo que soy tan majo… Y la gente cae en la trampa muchas veces, cae porque es más fácil decirle al que tienes delante “ay sí, pobre, qué mal me sabe, palmadita en la espalda y me voy al cine”, que entrar de lleno en el tema y averiguar la realidad: ¿qué ha pasado? ¿Por qué? ¿Tú que has dicho? ¿Y te ha contestado mal? ¿Y por qué te ha contestado mal? ¿No sabes? Ah, curioso… Déjame que hable con la otra parte para entender su postura. Ah, ¿no quieres que hable con la otra parte? ¿Tú me estás contando la verdad? Bueno, mira, ¿sabes qué pasa? Que soy como Santo Tomás, que si no lo veo no lo creo, o sea que ya me vas a dejar que saque mis propias conclusiones, si no te importa. ¿Sí te importa? Vaya, vaya, esto también es curioso, que te incomode que tenga mis propias ideas y un poquito de personalidad… 

Como les digo, es mucho más fácil no escarbar en la porquería y pasar de averiguar la verdad que ponerse manos en la masa y sacar sus propias conclusiones. Utilizar el cerebro está infravalorado…

 

El deporte en esto

Díganme, ¿se dan cuenta de lo que estoy hablando? Sí, estoy hablando de las personas tóxicas de todos los días, las personas malas, que existen. Y si alguno de ustedes me puede aclarar en los comentarios por qué hay gente a la que le incomoda oír que hay gente mala en el mundo se lo agradecería, porque yo no lo entiendo. Es muy fácil decir que Adolf Hitler era mala persona: inició una guerra a través de una manipulación de libro –los judíos nos roban- que mató a millones de seres humanos, judíos y no judíos. Es muy fácil desear la pena de muerte para cierto individuo apodado “El Chicle” que nos está provocando escalofríos en el cogote cuanto más sabemos sobre lo que le hizo a Diana Quer, que por fin ya puede descansar en paz. 

Este tipo de malos malísimos públicos son fácilmente condenables porque hay consenso social. Pero en cuanto dices que tu padre es mala persona, o que tu marido te maltrata psicológicamente, o que tu jefa es mala hierba, ahí hay personas incómodas: créanme porque lo he vivido. Hay gente que quiere ir por el mundo engañada, creyendo que los malos no existen, y justificando de manera absolutamente infame a los tóxicos (también lo he vivido). Y no: hay gente mala en este mundo, y hay bastante por cierto. Y la mayoría no acaba siendo asesinos en serie…

Persona tóxica 2

 

Pero también estoy hablando de la prensa cavernaria, sí, sí. Hablo de esa “prensa” deportiva que miente y mucho. Hablo de esa prensa que manipula sin sonrojo, sea del lado madridista o del lado culé (aunque me temo que el lado madridista es peor…). Hablo de esa prensa cavernaria que, por ejemplo, empezó a decir que Neymar era muy bueno el día que se fue del Maligno. Hablo de esa prensa cavernaria que ahora no para de hablar del PSG porque su equipo las está pasando muy canutas en liga, y sólo les queda agarrarse a la Champions, recordando que es el vigente campeón, porque de la Copa del Rey no se vive.

Hablo de esa prensa que va a escoger sacar la noticia de los problemas con el fisco de unos pero no de otros: ¿ven como las “medio verdades” son mentiras por omisión? 

Hablo de esa prensa que va a inventarse verdaderas barbaridades en forma de humo para vender falsos fichajes que nunca ocurrirán. Y eso es, damas y caballeros, pura manipulación para vender más, y quien dice vender más periódicos de papel dice también más clics en internet, más seguidores en Twitter y más interacciones en Facebook. 

Y hoy, en este domingo invernal, hablo de la prensa que dice que Messi le dijo a Abidal que no le mandase videos de él enfermo porque no quería saber nada. ¿Cuán bajo hay que caer para mirarse al espejo y decirse: “me he pasado”, Josep?

 

 

¿Soluciones? 

Miren, yo no tengo la respuesta a todo, pero como ya me he cruzado con algunos tóxicos en mi vida, tanto en la personal como en la profesional, y como me han hecho muy infeliz, ya tengo una estrategia, la única que de verdad me funciona: la distancia. 

Se puede sobrevivir a un tóxico, pero yo sólo he encontrado una solución, y es alejarse de ellos. Y por ello me he comprometido conmigo misma a actuar de esta manera. Si me cruzo a un tóxico en el trabajo, uno que realmente te amarga eh (tipo tu jefe, o un compañero directo y la empresa no hace nada por controlar al compañero tóxico), pues cambio de trabajo, así de claro. No hay quinientas salidas a una situación así. Es cierto, antes de que me salten a la yugular, que cambiar de trabajo no es tan fácil, que ya tener un trabajo en sí es mucho, y que da rabia que seas tú el que tenga que largarse y no el tóxico, que es el que tendría que ahuecar el ala. Pero los tóxicos, por definición, nunca, nunca, nunca se van, y es porque ellos están bien donde están, fastidiando, haciendo daño. Por eso, si la situación es insoportable, hay que considerar muy seriamente alejarse de la mancha de petróleo, que no cesará de expandirse…

Persona tóxica

Es aún más difícil si el tóxico está en tu familia, y es que poca gente tiene los arrestos para cortar puentes con alguien tan cercano. No digo que sea fácil, ni bonito, ni agradable, pero lo que sí garantizo es que cuando uno se aleja de un gran tóxico redescubre lo bien que se respira en otros barrios. Yo no he fumado en la vida (y me alegro mucho de ello, porque el tabaco es, desgraciadamente, muy malo para la salud propia y ajena), pero sí que he oído a gente que ha dejado de fumar decir que ha redescubierto sabores y olores que no podía detectar ya. Pues yo creo que lo que siente un exfumador, esa emoción de respirar limpio de nuevo, es algo muy parecido a lo que siente uno cuando saca al tóxico de su vida. Y aunque cueste, hay que reunir el coraje y la fuerza para alejarse de las personas que son así, por muy cercanas que sean, sí, aunque sean familia, sangre de tu sangre.

 

¿Pero y el deporte?

Aquí vengo yo con la traca final. Llevo más de 6 años escribiendo aquí cada domingo, lo he dicho tantas veces que hasta yo me cansé y dejé de decirlo, pero si quieren hacer daño de verdad a la prensa cavernaria hay dos cosas que hay que hacer, y hay que hacerlas ya.

La primera es lo que ha hecho Abidal con su maravilloso tuit: sin insultar ni faltar el respeto hay que poner a todo el mundo en su sitio. Al tóxico le has de decir a la cara “estás mintiendo”. Al tóxico le has de decir a la cara “eres tóxico y no te lo voy a tolerar”. Al tóxico le has de decir a la cara “lo que haces está mal”.

El tóxico no cambiará. El Chirincirco Pedrerolero no se disculpará con Abidal ni con Messi, pero pasará otra cosa que será maravillosa: el tóxico sabrá que el resto sabemos que es tóxico, y eso es muuuuuy importante. El tóxico se sentirá incómodo, y probablemente el Chirincirco este no volverá nunca más a escarbar en la enfermedad de Abidal (aunque también dejo constancia de mi enorme tristeza de que caigan tan y tan bajo, hasta para el nivel de esta gente lo que han dicho es de una bajeza sorprendente). 

Éste será el primer paso: afear al tóxico su conducta, hacerla pública. Se trata de lo contrario que mencionaba más arriba: hago ver que te escucho, me lo creo todo sin cuestionarme nada, te doy una palmadita en la espalda y me voy al cine. Pues no, al tóxico hay que ponerlo en el centro de la plaza del pueblo, llamar a todos los del pueblo y hacer un anuncio oficial, un anuncio claro, educado, respetuoso pero implacable. Y como ya sabe Abidal, no hay mejor plaza del pueblo hoy en día que Twitter…

Ahora viene el segundo paso, ése en el que me quedo más sola que la una, y donde casi ninguno de ustedes me hace el más mínimo caso.

¿Quieren acabar con la prensa cavernaria? No les sigan en Twitter, no visiten sus páginas web, no compartan sus enlaces, no les den dinero. Sé que es increíblemente difícil, yo misma tengo que resistir la enorme tentación de seguir a Roncero en Twitter para echarme unas risas (y echármelas sin hache, el otro día uno de mis sobrinos me escribió por WhatsApp un “echar” con hache y casi lo desheredo, estoy hasta deprimida, que estas cosas tengan que pasar en mi propia familia, sangre de mi sangre…).

Roncero

Pero piénsenlo. ¿Por qué en España existe un programa de televisión como “Sálvame Deluxe”? (o como yo le llamo, la reunión pública para sacar los trapos más sucios y exhibirlos en la plaza del pueblo) ¿Por qué un tipo como Roncero gana una pasta inmunda haciendo el ganso? ¿Por qué un tío que habla mal como Pedrerol está dirigiendo un programa de televisión cuando ni siquiera es buen comunicador? (pero sí excelente manipulador, por supuesto) ¿Por qué el infame Eduardo Inda sigue teniendo trabajo? 

No sé ustedes, pero yo, cuando leo la mayoría de prensa deportiva española tengo la impresión de que mis neuronas se atontan, y ya no me creo nada. Y como leí el otro día no sé dónde, el primer paso para manipular al pueblo es hacer que no se crea nada ya.

Piénsenlo.

Entiendo que la tentación de seguir leyendo a gentuza es muy grande, ¿y saben por qué? Porque nos manipulan para que les sigamos leyendo. Porque saben qué decirnos para despertar nuestros más bajos instintos: ¡era penalti! ¡No lo era! ¡No ha pagado los impuestos! ¡Pues él no se merece el BdO! Pues, pues… ¡y tu mamá también! Y así nos va… 

Mi padre, que descansa por fin en paz, siempre escuchaba la COPE, y no a cualquiera no, escuchaba a Encarna Sánchez, y a José María García, y a Jiménez Losantos… Yo me ponía de los nervios, oigan, y le preguntaba: “pero papá, con lo listo que eres tú, ¿para qué escuchas a esta gente todo el día?”. Y él, invariablemente, me contestaba: “porque me recuerdan que hay gente más estúpida que yo en este mundo”. Y ante semejante argumento yo me quedaba sin palabras, porque además le entendía. Bueno, en mi caso en vez de escuchar la radio lo que hago es observar a la gente en el metro parisino, y constato todos los días que, en efecto, hay gente más estúpida que yo suelta por ahí, y siento un cierto consuelo. Te entiendo papá, pero Losantos era in-so-por-ta-ble.

Inda

Pues si mi padre, con lo inteligente y estupendo que era, no podía resistir la tentación de escuchar a gentuza, yo les entiendo a ustedes que no puedan resistir la tentación de visitar Marca, o As, o poner videos de Roncero… Yo también soy culpable de ese pecado, aunque les diré un secreto: hace años visitaba más ciertos sitios, pero desde hace como 3 ó 4 años he vivido una cierta toma de conciencia y selecciono muy mucho cómo me informo sobre deporte. Hablar idiomas y poder por ejemplo ir a L’Équipe a verificar ciertas informaciones es una escapatoria de lo más digna.

 

Conclusión

La semana pasada yo creo que no me leyó el post nadie, porque si no me equivoco no hubo ni un solo comentario sobre mi post en el foro: estaban todos en una especie de orgasmo colectivo con la llegada de Coutinho. Sin embargo, como soy de pocas ideas pero fijas, les reto a que se lean este post de hoy, a que reflexionen un poco, a que tomen conciencia de su vida, de dónde vienen, a dónde van, y qué quieren hacer con sus clics en internet. ¿Quieren seguir hinchando la cuenta corriente de Roncero? No cambien nada entonces.

Pero si quieren vivir una vida donde se respira mejor, si quieren llevar una existencia libre de toxicidades, ya saben lo que tienen que hacer: alejarse. No digo que sea fácil, para nada, porque es un camino muy complicado, como lo es alejarse de un tóxico de categoría 1 en su familia o en el trabajo, pero les garantizo que se respira mejor, sin jefes tóxicos, sin pedreroles y sin sálvamesdeluxe. 

Reflexionen y sean dueños de su felicidad.

 

Despedida

Para fin de año me dieron a conocer una canción francesa súper popular en los años 70, y la canción es ma-ra-vi-llo-sa. Parece ser que esta misma canción se hizo popular en Latinoamérica también, o sea que quizás los que peinen algunas canas por aquí la conozcan. Es una canción que no sé si pensar que es una genialidad o una gran tomadura de pelo. En todo caso, ha pasado a mi biblioteca personal para siempre.

¡Feliz semana!

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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