Aportación Propia

Deportiva belleza – Crónica Diario AM 26/11/2017

Deportiva belleza – Crónica Diario AM 26/11/2017
Ella

 

Querid@s Damistas:

Ayer pasó una de esas cosas increíbles que pasan en el fútbol. Empieza el partido en la liga alemana entre el Borussia Dortmund y el Schalke, y en el minuto 25 el marcador es de 4-0 a favor de los locales, y así van al descanso.

Vuelven, el Schalke se pone 4-3 en el minuto 86 (Aubameyang fue expulsado en el minuto 72), el árbitro añade 7 minutos en el descuento y ocurre lo que todos veíamos venir: el Schalke marca el cuarto y el partido se acaba 4-4. Por cosas como ésta me gusta el fútbol.

Querría destacar un hecho bastante curioso. El árbitro de este partido, Deniz Aytekin, no es uno cualquiera, y es que este señor arbitró el pasado 8 de marzo cierto partido, un Barça-PSG que quizás alguno recuerde… En Francia los aficionados del PSG no han tardado en mencionar este hecho y en calificarlo como el “árbitro remontada”. A mí me da un poquito de risa, pero por dentro, porque como vivo en París tengo totalmente prohibido mencionar dicho partido, so pena de ver mi cabeza guillotinada… A todo esto, como ya dije en su momento, todavía no he visto el dichoso partido, porque ese día me fui al cine sola, para aislarme de todo ambiente futbolero y estar tranquila… Lo que me encontré al salir a la calle ya se lo conté en su momento.

A todo esto, ¿cómo les ha ido la semana? Porque en un tris es Navidad y aquí estamos tan felices sin preparar los regalos y sin hacer régimen, ejem…

 Navidad

 

 

Otro rollo 

Esta gente de Facebook siempre va muy adelantada. ¿Se acuerdan cómo empezó todo, cuando la gente contaba todo lo que hacía a cada minuto? Yo tenía un compañero de trabajo, francés para más señas, que ponía en su Facebook, en los tiempos en los que el diseño era muy diferente al actual, “comiendo”, “en la ducha”, “en el gimnasio”, “voy a pasear por la playa”, “tomando el desayuno”… Lo ponía todo, como hacía mucha gente antes. A mí me hacía gracia, porque era muy divertido ver que, de pronto, él consideraba que tenía el derecho (¿o la obligación?) de informar a sus contactos de todo lo que hacía. Ahora las cosas han cambiado, en mi caso los compañeros de trabajo están proscritos de mi Facebook, no sea que se enteren que hablo de ellos en este blog, ¡ja!

El caso es que el otro día fui al cine a ver “Justice League”, lo cual no tiene nada de interesante, pero se lo digo porque justo antes de la película me ha asaltado un pensamiento salvaje. Y es que desde hace tiempo observo un fenómeno ciertamente molesto e inquietante, esa gente que tiene que mirar el maldito móvil durante la película, que va a sacar fotos o incluso videos de la pantalla de cine, y la verdad, que estando el cine a 12, 13 o incluso 14 euros la entrada en París, no sé por qué no se dedican a disfrutar de la pantalla gigante, el sonido HD y los cómodos asientos en vez de estar molestando con la pantalla brillante del móvil…

Y entonces lo he entendido todo empezando “Justice League”. Desde la explosión de las redes sociales se puede separar a la gente en dos grupos: los que necesitan contar en las redes sociales las cosas que hacen y los que no. Yo pertenezco al segundo grupo: iré al cine a menudo (que lo hago), pero para que yo ponga en Facebook que he ido a ver tal o cual película tiene que tratarse de un evento muy especial, una peli que he esperado desde hace mucho, una peli que me ha gustado muchísimo, una peli que me ha llamado la atención por algo en especial… Si no, ¿a quién demonios le interesa si he ido a ver tal o cuál peli? Luego sí, le preguntaré a mi amiga fotógrafa intelectual si le gustó “Blade Runner 2049”, pero será porque su opinión en particular me interesa, porque es ella, pero por nada más (la opinión que tiene la inmensa mayoría de la Humanidad sobre “Blade Runner 2049” me interesa lo mismo que a la reina de Inglaterra le debe de interesar el mercado inmobiliario de Monrovia, capital de Liberia). 

Pero hay gente que pone mucho en Facebook, y colgar una foto mala de “Justice League” les hace sentirse más guay. En parte lo entiendo y en parte no, pero cada loco con su tema. A mí me entristece ver que haya tanta gente que va a ver una peli y no puede mantener su atención fija durante un par de horas en una única pantalla, que tengan este síndrome de consultar el móvil permanentemente, que supongo que es lo que harán en su casas delante de la tele también. Sinceramente, esto seguro que provoca problemas de atención y de aprendizaje… Y a lo mejor es que yo estoy vieja ya, pero me alegra ver que aún soy capaz de desconectar el móvil y estar dos horas dejándome llevar por la magia del cine.

¿Y por qué les cuento todo esto? Pues porque a pesar de que, en cierta manera, esté criticando la poca discreción de muchas personas en las redes sociales, la gente de Facebook hace bien su trabajo, y de vez en cuando me ponen videos de estos sponsorizados que me interesan de verdad. Y a veces, sólo a veces, no son de comedias musicales, ni de gatitos o perritos…

Y a esto quería llegar yo, a un video magnífico sobre deporte que ha llegado a mí esta semana. Lo ven primero y luego seguimos charlando:

 

 

 

Deporte y belleza 

¿Han visto el video? ¿Entero? De verdad que vale la pena, a no ser que en lugar de corazón tengan un témpano de hielo, y sé que no es así… 

Cada uno de nosotros tiene su idea particular sobre la belleza. Con tanto futbolero por estos lares, muchos dirán que su idea de la belleza es ver a Messi firmar una prolongación de su contrato en su equipo hasta 2021 (los de otros colores dirán que es un dolor de muelas, evidentemente). El fútbol tiene su parte de épica, un tema del que hablamos el domingo pasado precisamente, pero no es el único deporte que tiene belleza, para nada.

Desde un punto de vista totalmente personal y sólo para poner ejemplos, diré que ciertos deportes no son “bellos”, como la halterofilia o el boxeo. Ello no significa que los esté desprestigiando o les esté quitando el mérito: por supuesto que cada deporte tiene su mérito, y más a alto nivel. Pero también cada deporte tiene su interés particular. En la carrera de 100 metros lisos lo interesante es ver a los atletas volar, no cómo vuelan. En el ciclismo lo interesante es conocer la dificultad del recorrido, en el curling nos emocionará ver a unas cuantas personas fregar frenéticamente el hielo, y en la Fórmula 1… Ah, no, ya quedamos en que no es un deporte.

Hoy quería compartir con ustedes unas reflexiones sobre los deportes artísticos, cuyos mejores exponentes serían el patinaje sobre hielo, la gimnasia rítmica y la natación sincronizada. Estos deportes son especiales porque la puntuación es subjetiva, y en dicha puntuación entra el concepto de “expresión artística”, algo tan personal a cada ser humano. Y el tema tiene su qué. 

En tenis es fácil puntuar: la pelota entra o no entra, punto. Sí, en un partido puede haber una jugada polémica porque no se sabe si entró o no entró, pero es muy, muy difícil que una polémica cambie el resultado final. En fútbol es parecido, a pesar de que mucha gente se pase el día echando (sin h, por favor) pestes sobre los árbitros. Cierto es que hay árbitros de fútbol con criterios diferentes para pitar una falta o sacar tarjeta, y cierto es que hay árbitros que pueden cambiar el signo de un partido con varias decisiones polémicas, pero al fin y al cabo, como decía Cruyff: tu trabajo es meter un gol más que el contrario, y punto. Preocúpate de esa misión y ganarás todos los partidos…

Pero en los deportes artísticos se incluye este factor tan personal como es la belleza. He mencionado tres deportes muy difíciles. Uno puede jugar un partido de tenis con una amiga el domingo por la mañana, otra puede salir a pasear en bici con su tío, pero si quieres hacer patinaje sobre hielo vas a tener que entrenar duro para poder considerarte deportista, y lo mismo pasa con la natación sincronizada. En ambos casos, vas a necesitar instalaciones especializadas: una pista de hielo (y excepto en Canadá no es que haya muchas por el mundo) o una gran piscina… vacía de jubilados. En ambos casos no hay mucho entrenador especializado que te pueda explicar la técnica tampoco.

 Sincro

 

La rítmica es otra cosa, porque es un deporte más democrático que con poco entrenamiento ya se pueden obtener algunos resultados y se puede practicar en muchos más sitios (en cualquier gimnasio con un espejo, básicamente). Lo harás bien, regular o mal, pero lo harás. En cambio, no muchos podríamos mantener el equilibrio sobre unos patines o ponernos boca abajo en una piscina sin acabar ahogados…

Dicho esto, supongamos que la técnica la dominamos, lo cual es mucho suponer (al menos en mi caso). ¿Qué hacemos con la expresión artística? Llevo años diciéndoselo: las rusas en sincronizada son intocables. Parecen unos relojes suizos, ¡malditas rusas! Y así han estado nuestras campeonas españolas, lideradas por las enormes Gemma Mengual y Ona Carbonell, que casi no han tenido medallas de oro porque las ¡malditas rusas! siempre andaban por ahí… Pues bien, las rusas son unas máquinas, cierto, pero a mí me transmiten la misma emoción que un huevo frito frío: no mucha… Evidentemente, los jueces internacionales no comparten mi opinión, puesto que lo ganan todo (casi) siempre, pero como esto va de criterios subjetivos pues yo digo lo que pienso. 

Y esto me decía yo el otro día, que hay deportes donde la belleza puntúa. Son deportes especiales, muy especiales, donde se aúna una práctica física (la parte técnica pura y dura) con una práctica artística, que sería la parte que incluye la danza, componente muy importante tanto en la rítmica como en la sincro y en el patinaje artístico. Porque podemos creer que esta gente se entrena “deportivamente”, pero detrás hay muchísimas horas de clase de danza para aprender a moverse con esa gracia y sutileza…

 Rítmica

 

Finalmente, y no me creo que vaya a escribir esto pero sólo se vive una vez, quería preguntarles su opinión. De la misma manera que siempre ando diciendo por ahí que los “deportes de motor” no son verdaderos deportes para mí (aunque evidentemente reconozco y admiro la preparación física tremenda que conllevan), les pregunto a ustedes: ¿creen que los “deportes artísticos” son deportes de verdad? Yo no tengo ninguna duda, y como ex gimnasta rítmica que soy (qué tiempos, ni una lesión, ni dolor de espalda, ni nada de nada…) les garantizo que la preparación física que hay detrás es brutal, casi inhumana. Pero vamos, que cuando no están hablando del ying y el yang muchos de ustedes son capaces de aportar reflexiones francamente interesantes en los comentarios. Y además, me interesa su opinión porque lo mismo aprendo algo interesante.

(Pero no cambiaré mi punto de vista sobre la Fórmula 1 ni muerta)

Les voy a volver a poner el video, pero sobre todo lo pondré porque estoy convencida que la mayoría no lo ha mirado. No soy una experta en patinaje sobre hielo, y cuando le di al play y escuché el “Claro de Luna” de Beethoven pensé: qué poca originalidad con la música… 

¡Qué equivocada estaba! 

Cierto es que yo soy muy sensible a este tipo de expresiones artísticas donde hay algo de danza, pero como no les considero una especie de seres subdesarrollados, creo que ustedes también pueden apreciar la belleza de esta coreografía, tan bien ejecutada técnicamente y expresivamente. No conocía a estos dos franceses, pero recordaré sus nombres (y además es la primera vez que una pareja supera la barrera de los 200 puntos). Es verdaderamente increíble que formen esta pareja tan bien coordinada y tan igualada en su nivel para poder ofrecernos este espectáculo. El video que les pongo además no es el mismo que al principio: es de otro día, éste no tiene comentarios y además permite oír el sonido de los patines sobre el hielo. Nunca había pensado que el patinaje sobre hielo podía ser tan violento, pero me refiero a la hermosa violencia del metal chocando contra el hielo. A mí me transporta, ¿y a usted?

 

 

 

Por aquí no paso

El otro día estaba yo en una comida con un grupo y había un adolescente. No sé cómo pasó, pero nos pusimos a hablar de Madonna y de pronto el adolescente dijo “¿quién es Madonna?”. Evidentemente nos llevamos todos las manos a la cabeza: ¿conoces a Michael Jackson? (sí) Pues Michael era el rey del pop y Madonna es la reina. Reacción: “pero si a esta Madonna no la conoce nadie”… Más manos a la cabeza, sale un teléfono de un bolsillo y se inicia el debate: ¿qué canción le mostramos? ¿Conoces a Justin Timberlake? ¿Conoces a Jean-Paul Gaultier? ¿Que dices que la Isla Bonita no te suena de nada? 

O sea que, para compensar a la ambición rubia de semejante afrenta, les dejo con uno de sus grandes éxitos, y he de decir que Madonna canta mejor en directo de lo que me esperaba…

¡Feliz semana!

 

Ella / Diario AM 

Twitter: @EllaDiarioAM

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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