Aportación Propia

Expectativas – Crónica Diario AM 05/11/2017

Expectativas – Crónica Diario AM 05/11/2017
Ella


Querid@s Damistas:
 

No sabía sobre qué escribir hoy. Me comentaron que el Real Madrid está en crisis, que podría hablar de eso, a lo que contesté: “nah, no me apetece hablar del Real Madrid. Además, hablar de crisis a principios de noviembre es una ridiculez, queda aún casi todo el campeonato y el fútbol nos demuestra cada año que todo es posible”. Y añadí: “el Barça tiene un montón de jugadores lesionados ahora, si hablo de uno tendré que hablar del otro, porque en este país no se puede hablar del ying sin el yang, y me cansa mucho todo esto, porque siempre es lo mismo, y bla bla bla, yo alucino que la peña siga grabando videos con los móviles en formato vertical, y bla bla bla, he empezado a ver The Wire y me he enganchado, y bla bla bla, qué fuerte lo de Kevin Spacey, yo quería ver pudrirse en la cárcel a Frank Underwood desde la temporada uno…”. 

Y entonces me aportaron un dato más a la conversación, se me encendió la lucecita, y ya tengo tema para hoy, por arte de birlibirloque (una expresión que me encanta y que tendríamos que utilizar más, por cierto).

 

Hoy va de ¿comedias musicales?

Poniendo algo así pierdo el 80% de los lectores del post (es decir, los que de verdad se leen el post y no van a los comentarios directamente, pasando de si aquí hablamos de la reproducción del cangrejo de Alaska o de la política exterior de Corea del Norte), pero es divertido, porque se creen que voy a dar la tabarra con uno de mis temas estrella, y la verdad es que no (y sí), porque hoy vamos a hablar de suplentes. Y los suplentes en el teatro musical y en el fútbol comparten muchas cosas.

Sean pacientes conmigo, porque creo que el tema es interesante y merece la pena ser comentado.

El otro día fui a ver una comedia musical muy conocida, “Grease”, en el teatro Mogador de París, que es el teatro donde se hacen los grandes musicales en la capital francesa. Pues bien, allí vi en directo a una jovencita francesa llamada Lily Kerhoas, que ustedes no conocen pero que yo descubrí el año pasado en un pequeño teatro parisino donde nos juntamos la gente loca que le gusta la comedia musical en la Ciudad de la Luz (no, no estoy sola, somos bastante gente, no sean malos). Pues bien, la tal Lily, que canta muy bien, había sido seleccionada hace unos meses para hacer el papel de “Cover Sandy” en “Grease”, que se estrenó a finales de septiembre. Yo fui a hablar con ella a principios de año (suerte que soy mujer, porque si no que te venga a hablar un desconocido así en plan fan puede ser un poco incómodo…), y le felicité por haber conseguido el rol “Cover Sandy”, a la cual ella sonrió encantada, porque la verdad es que es una gran oportunidad en su carrera.

Sí, es Lily

Sí, es Lily

¿Y qué significa lo de “Cover Sandy”? Sandy, en “Grease”, es el nombre del personaje que interpretó Olivia Newton-John allá en 1978. ¿Y lo de “cover”? Pues en lenguaje teatral significa el “sustituto”, es decir, si al actor titular le pasa algo (enfermedad, lesión –que pasa mucho en teatro musical porque se baila-, vacaciones…), su “cover” tiene que estar preparado para saltar a escena en cualquier momento, saberse el papel perfecto y hacerlo de tal manera que no se note nada de nada que es el cover y no el titular. Esto es algo que viví una vez en directo hace muchos años en Barcelona, durante un musical híper popular llamado “Rent”. El personaje de Joanne (uno de los personajes principales) fue interpretado en la mayoría del primer acto por la actriz titular (una mexicana fantástica), y de pronto, antes de acabar el primer acto, sale una rubia de pelo largo (la mexicana tenía el cabello moreno, corto y rizado) y continúa haciendo de Joanne, cosa que yo vi en seguida porque para algo me conocía el musical de memoria. Durante la pausa entre los dos actos una voz en off anunció: “el personaje de Joanne será interpretado por (la rubia de pelo largo) durante el segundo acto”. Y yo pensando: “no, si ya nos habíamos dado cuenta…”. No sé si ven por donde voy con el tema fútbol, pero llegaré a ello. 

Por cierto, les aporto un dato curioso que aquí sólo sé yo. Como he mencionado más arriba, ha salido a la luz que Kevin Spacey, tan admirado por tantos de nosotros, también es un depredador sexual (a diferencia de Weinstein, sus víctimas son jóvenes del mismo sexo), y todo ha sido porque un tal Anthony Rapp, intérprete de la nueva serie de Star Trek, ha dicho que cuando tenía 14 años Spacey se le tiró encima. Pues bien, lo increíble (para mí) es que Anthony Rapp no es un desconocido, y es que hace 20 años que soy mega fan de él. Porque aunque a Rapp no se le conozca mucho y todo el mundo piense que es “sólo” un actor de Star Trek, Rapp es una leyenda viva de Broadway desde los años 90, y precisamente se dio a conocer interpretando uno de los personajes principales del musical “Rent”, del que les hablo más arriba (su personaje era Mark Cohen, el hilo conductor de todo el musical). Se pueden imaginar mi estado de shock al leer las noticias, que un actor que me encanta(ba) (Spacey) agredió sexualmente a otro actor que conozco y sigo desde la adolescencia, uno de mis actores preferidos de Broadway de hecho.

Anthony Rapp (izq.) interpretando su personaje en "Rent" con Adam Pascal, otra mega estrella de Broadway

Anthony Rapp (izq.) interpretando su personaje en “Rent” con Adam Pascal, otra mega estrella de Broadway

El fútbol, sí, sí… Pues bien, de la misma manera que un actor “cover” tiene que lidiar con la frustración de no poder interpretar casi nunca el personaje principal para el que ensaya igual que el titular, un jugador del banquillo tiene que lidiar con la rabia de no poder saltar al campo. Y ahí voy.

El actor cover sabe que no es el titular del papel, pero tiene una función muy difícil, y es que si pasa lo que sea va a tener que rendir igual que el titular. De hecho, los covers en teatro musical suelen ser gente más joven, que no van a tener “humos” ni grandes problemas de ego, que aceptan buenamente esa situación de estar en segundo plano, esperando su oportunidad para darlo todo. Y por haber visto unos cuantos covers en directo, puedo decir que un cover es casi tan bueno o igual que el titular… 

Es tarea del director de cásting y del director de la obra gestionar las ambiciones de los covers, sus egos y sobre todo su motivación, porque es harto difícil estar semanas ya sea esperando entre bambalinas, o teniendo un rol mudo sobre el escenario, y no frustrarse, cuando podrías estar ahí cantando las canciones más molonas. Por cierto, que sepan que Montserrat Caballé se hizo famosa así: un día la soprano titular no estuvo disponible, le dijeron que tenía que salir a cantar ella, los periodistas la alabaron y ya no dejó de ser protagonista.

Montserrat Caballé

Lo mismo pasa con los suplentes en el fútbol, pero en un poquito peor creo yo. Es tarea del cuerpo técnico y del club traer a muchachos que acepten ser suplentes de las estrellas, que no sean lo suficientemente buenos como para merecer ser titulares, pero que sean lo suficientemente buenos como para hacer algo decente cuando saltan al terreno de juego.

A mí me parece una tarea difícil. Es cierto que hay jugadores que saben que son “suplentes de lujo” y lo aceptan, sobre todo al final de su carrera deportiva. Pero creo que el problema es más importante cuando hablamos de jugadores más jóvenes, jugadores que pueden pensar que se merecen ser titulares el próximo fin de semana, e incluso jugadores que piensan que son súper buenos y no son conscientes de su nivel verdadero (esto pasa en cualquier profesión, por cierto). 

Entonces, ¿cómo gestionas a esta gente? No puedes dejar que se frustren demasiado, porque si no ya no los puedes sacar a jugar. Es cierto que si un tío quiere jugar el día que lo saques en teoría lo dará todo, pero es que esto no es como el teatro musical, que a fuerza de ensayar, ensayar, ensayar te aprendes todo de memoria y apenas hay sitio para la improvisación… No, tú puedes salir mega motivado a darlo todo, pero hay días que no das pie con bola, otros días que el nerviosismo te juega una mala pasada, otro día que la falta de madurez te hace tener una mala actitud, otro día que el árbitro te tiene manía y te saca una tarjeta… En fin, las variables son infinitas, y estar frustrado es un sentimiento muy negativo. Todos hemos tenido situaciones laborales donde hemos estado descontentos y podemos entender esta situación…

Pues bien, como decía, primero hay que hacer una gestión deportiva con tiempo, y eso es tarea del club y del cuerpo técnico. Hay que saber que, por poner un ejemplo evidente, en el Barça Messi será titular sí o sí, punto. Con lo cual, si hay que tener un jovencito delantero con futuro ese hueco no lo va a tener seguro, sólo va a poder optar a hacer de delantero en otro sitio, cuando falte otro, o en un partido nada importante…

Si aciertas tu gestión deportiva, y cada año tienes en tu equipo los titulares del nivel adecuado y los suplentes del nivel adecuado, luego viene el trabajo del entrenador y sus colegas para mantener la motivación del grupo. ¿Cómo llevas a un chico que toda la semana lo da todo en el entrenamiento pero que no vas a poner el domingo a jugar excepto lesión? Se necesita mucha psicología, porque habrá muchachos más maduros que podrán entender mejor la situación, y habrá muchachos más inmaduros o con una personalidad más difícil a los que la situación no les va a convenir, y lo van a expresar de una u otra manera.

Nasri

Les voy a dar un ejemplo con un jugador que no puedo soportar: Samir Nasri. Este individuo, por llamarlo de alguna manera, la lió cuando Didier Deschamps llegó como entrenador a la selección francesa. Una de las primeras cosas que hizo Deschamps fue no convocar a Nasri para el Mundial 2014. Sin sorpresas, Nasri se puso hecho un basilisco (otra expresión que tendríamos que recuperar), y hasta la novia que tenía se fue a Twitter a poner a Deschamps de vuelta y media. Fue todo muy lamentable y falto de toda elegancia…

El caso es que al cabo de unos días pillo una entrevista de Deschamps en la tele, porque estaba todo el mundo en Francia hablando del Mundial, que si esto y lo otro, y lo de Nasri era un temazo. Total que el periodista le hace una entrevista a Deschamps, y no olviden que la mayoría de periodistas deportivos en Francia todavía son medio serios (ni Ronceros, ni Pedreroles ni patetismos similares). Pues bien, a la pregunta de por qué no había convocado a Nasri ni que sea para hacer de suplente, Deschamps miró al periodista y le dijo muy claro: “mira, Samir cuando no juega se enfada, y lo hace saber, lo hace saber muy claramente a todo el grupo, y yo no puedo tener a alguien así en mi equipo, por muy bueno que sea”.

Así me quedé yo delante de la tele:

 

Y es que Deschamps era el primer entrenador de toda mi vida al que le oía decir bien clarito que tal jugador era imposible de manejar, y que por tanto no lo iba ni a intentar. Es decir, desde fuera parece que estamos a un caso de lo que comentaba: un jugador que no iba a aceptar la suplencia, y cuya presencia iba a ser un estorbo para todo el grupo, en vez de una ayuda.

 

Otro aspecto

También hay otra vertiente en esta historia, y es lo que decide el jugador. Hay jugadores que tienen talento, que tienen una actitud positiva, pero que juegan en un equipo (habitualmente uno de los grandes) en el que no hay hueco porque los Messis de la vida son titulares cada fin de semana. Por tanto, un jugador jovencito con capacidad, con buen comportamiento, se encuentra ante un gran dilema: should I stay or should I go?

Te puedes quedar en el gran club y ser suplente y esperar a ver qué pasa (de todas maneras, alguien tiene que ser titular y quizás un día lo eres tú), o te puedes ir a jugar a un club un poco más modesto (pero que igualmente está bien), y luchar ahí por ser titular. Si consigues ser titular, progresar y hacerte un nombre, los clubes grandes que no podían ponerte de titular en el pasado te llamarán y te ofrecerán un contrato (estamos hablando de una hipótesis donde las cosas salen bien). 

Por hacer un paralelismo con el mundo del arte, y en concreto con el teatro musical que mencionaba, uno puede no ser un profesional del mundo musical, pero nadie te impide hacer tus clases de danza, de canto, subir al escenario donde se dé una oportunidad a otros amateurs, y cruzando los dedos de pronto en algún momento algún productor o director te ve, le gustas y te mete en el mundo profesional, al que no podías acceder de ninguna de las maneras por una vía clásica través de los castings o tu currículum. No digo que éste sea mi sueño y mi estrategia, pero es mi sueño y quizás algún día mi estrategia…

Personalmente, no sé lo que haría yo en este caso. Si tengo un club desde pequeña y me ofrecen una plaza de suplente, es muy difícil rechazar la oportunidad, aunque tú quieras más, aunque lo quieras todo (ser titular). Pero quizás la estrategia más inteligente, o la que ofrece mejor rendimiento a largo plazo, sea irse a un club de menor rango, darlo todo y esperar que alguien se fije en ti, aunque estés lejos de casa, o jugando en un club que ni te viene ni te va.

Manejar las expectativas propias es un follón, pero manejar las expectativas ajenas puede ser un infierno, sobre todo cuando no son realistas. Recuerdo una frase de Guardiola, en sus tiempos del sextete culé, cuando no ponía de titular a Keita y un día un periolistillo le preguntó por el tema. Guardiola contestó algo así como “le aprecio mucho, es una joya, porque es muy, muy, muy bueno, no lo pongo mucho y no se enfada” (creo que era Keita, aunque quizás era Touré Yaya, si alguien sabe de lo que estoy hablando y puede confirmarlo me encantará editar la crónica para corregir el error, si error hay).

Ser entrenador, como ser jefe, como ser director de una comedia musical, requiere una alta dosis de psicología, porque se trabaja con seres humanos, no con máquinas. Los deportistas quieren competir, los trabajadores en una empresa van a tener días buenos y días malos, y los actores de musical que hacen de cover van a estar deseando que el titular se rompa una pierna para ponerse ellos bajo el foco… Todo esto es muy humano, y a todos nos ha pasado que hemos querido tener un sitio que no nos estaba destinado. Yo con siete años soñaba con ser presidenta de los Estados Unidos por ejemplo, porque pensaba que así tendría un rancho vaquero con cientos de caballos, y saldría con mi gorra vaquera, al atardecer, a pasear con mi caballo preferido, y nadie me molestaría porque yo sería la jefa… Luego un día mi padre me explicó que en la constitución de los Estados Unidos pone que sólo puede ser presidente alguien nacido en el país y entendí que mi sueño nunca se cumpliría… Y de paso aprendí que esa ley existe para que los británicos no recuperasen el poder de su antigua colonia, con la cual la lección de Historia me la llevé gratis, y yo encantada.

Cowgirl

Pues bien, manejar las expectativas es muy difícil. Que yo no vaya a ser ni presidenta de los Estados Unidos ni astronauta es una cosa (con la edad he cambiado de opinión, antes sigo a Roncero en Twitter que ser alguna de estas dos cosas), pero un chaval que lo da todo en los entrenamientos durante semanas, que mantiene la actitud adecuada, que espera una oportunidad merecida y esa oportunidad no llega… Pues es muy difícil el tema, y hay que tener mucha inteligencia emocional para llevar bien el tema. Y ya sabemos los que estamos en el mundo del trabajo que buenos jefes hay muy, muy, muy poquitos, y cuando encuentras uno es mejor disfrutar, porque a saber cuándo vuelve a pasar…

En fin, es un tema súper interesante la verdad. Ser ambicioso, en el buen sentido, es una gran calidad. Y por ser “ambicioso” me refiero a ser una persona que quiere mejorar, que quiere superarse, que quiere llegar lo más lejos posible teniendo en cuenta sus capacidades, y eso es la esencia del deporte, como también es la esencia de cualquier expresión artística. Muchos nos quedamos por el camino, y no hacemos carrera en el fútbol, ni en la comedia musical, ni en tantas otras cosas, pero ello no nos impide disfrutar de lo que tanto nos gusta a nuestra manera, según nuestras capacidades, ¿no creen?

 

Despedida

Ay, tanto hablar de “Grease” lo inevitable va a ocurrir… Y es que John Travolta será un individuo bastante especial en la vida real, pero cuando se pone a trabajar de lo suyo es el mejor. 

Les deseo una feliz semana, y ya veremos de lo que hablo la semana que viene, todo es posible…

 

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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