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Linchamientos públicos – Crónica Diario AM 08/10/2017

Linchamientos públicos – Crónica Diario AM 08/10/2017
Ella

Querid@s Damistas:

Menuda semanita… A no ser que uno haya estado en coma, ha sido imposible mantenerse ajeno a los acontecimientos políticos que tienen lugar en estos momentos entre Catalunya y España.

Como ya comenté el domingo pasado, y como hemos recordado en los comentarios del foro, esta página no desea ser un lugar para hablar de política, y así ha sido desde su fundación. Sin embargo, y sin hablar de política, sí que he estado pensando sobre la relación de la sociedad con el deporte.

En particular he recordado una historia, esta historia. Dentro foto:

 Peter Norman

 

En resumen, “el hombre blanco de la foto”, el atleta australiano Pete Norman, quiso acompañar en los JJOO de 1968 a los atletas estadounidenses John Carlos y Tommie Smith en su gesto de protesta a favor de los derechos humanos, o a favor del Black Power, que cada uno llegue a su propia conclusión. Norman no levantó el puño porque no tenía guante como los otros dos atletas, pero llevó un escudo del Olympic Project for Human Rights (OPHR), una asociación creada en 1967 en Estados Unidos para protestar contra la segregación racial en el país y en otros lugares del mundo, y también para protestar contra el racismo en el deporte. La asociación no duró mucho tiempo, pero tuvo su momento de gloria en el podio de la foto. 

Como decía, el australiano Norman decidió llevar un escudo de dicha asociación como señal de apoyo a los otros deportistas en el podio, y ello le valió el aislamiento y el enfado de su Australia natal al volver a casa. No le dejaron participar en los JJOO de 1972 (a pesar de haberse clasificado), y no fue hasta después de su muerte, en 2006, que el gobierno australiano decidió pedir perdón al deportista por el trato recibido. Sigue teniendo hoy en día el récord australiano en los 200 metros, dato que dejo por aquí de manera nonchalante

 

Me explico 

Hay cosas que hoy nos indignan pero que en su momento eran normales, aceptadas. Hoy en día, a la gente decente, nos parece increíble que hace no tanto hubiese gente blanca que se creyese superior a la gente negra. Ojo, no seamos inocentes: sigue habiendo mucha, muchísima gente que lo sigue creyendo, pero vamos a suponer que quien lee estas líneas no coincide con este tipo de ideas racistas. 

Esto lo digo porque hace unos días ya vi un documental llamado “13th” (más información aquí). Este documental hablaba del problema del racismo en Estados Unidos y los orígenes de la desigualdad racial. No es el tema aquí, pero al acabar el documental tuvo lugar un debate francamente interesante: el tema principal fue discutir sobre qué es normal en cada época. Antes era normal en Estados Unidos que hubiese esclavos, y ahora ya no, por ejemplo, y por mucho que nos rasguemos hoy las vestiduras pensando que hubo gente que se fue a África a secuestrar a seres humanos para forzarlos a trabajar gratis y en condiciones extremadamente crueles, en aquella época era normal. Yo me pregunté: y si hubiese nacido en el siglo XVIII en Estados Unidos, como mujer blanca, ¿me hubiese parecido normal tratar así a estas personas? Pues a lo mejor sí, y la cosa me provocó bastantes escalofríos.

Rosa Parks

Volviendo al tema del deporte, que esto va a ir de deporte al fin y al cabo, hoy en día a lo mejor nos parece normal el gesto del australiano Norman, pero en 1968 no fue normal, fue extraordinario, y él pagó un altísimo precio por haber mostrado de manera firme sus convicciones personales.

 

Sigamos 

Y ustedes me dirán: “Ella, ya hemos hablado muchas veces de esto aquí, que si el poder unificador del deporte, que si Jesse Owens hizo que Hitler tuviese que salir por patas para no tener que darle una medalla, etc.”, y es cierto. Por eso les contaré algo que leí hace unos días. 

Me encontré la información en Twitter, aunque parezca increíble que en Twitter se hable en estos momentos de algo que no sea el conflicto Catalunya/España. Como Twitter es un infierno, no he logrado encontrar el enlace que lo cuenta todo, o sea que van a tener que fiarse de mi palabra (si es que se atreven).

El otro día en algún sitio de Italia organizaron una maratón medio profesional. Llegó el momento de dar los premios, y a la ganadora de la categoría femenina le entregaron un cheque de 300 (trescientos) euros. Llega el ganador de la categoría masculina y… 

Ya se imaginan lo que les voy a contar, ¿verdad?

1000 (mil) euros: al ganador de la categoría masculina le dieron más del triple que a la ganadora femenina. Sé que en los comentarios van a salir los mismos cansinos de siempre para decirme que seguro que el hombre fue más rápido, que tiene más prestigio, bla bla bla… ¿Y saben qué? Que no les voy a contestar, allá ustedes con sus ideas. 

Lástima que no encuentre el enlace, porque quizás me arriesgo al ponerlo por escrito pero ahí voy, voy a decir algo súpermegafuertedelamuerte: ¿el hombre fue más de tres veces más rápido que la mujer? Lo dudo, lo dudo mucho. Y menos mal que no se otorgan “premios prorrateados” en el deporte, lo que nos faltaba ya…

maratón femenina

 

La organización de la maratón italiana utilizó ese mismo argumento, el mérito, para justificar la diferencia de premio, diciendo que en la maratón participaban más corredores masculinos prestigiosos que entre las féminas, y por tanto era normal que se pagase más la victoria masculina. Evidentemente, esta declaración fue hecha (con h) para salir del paso, porque rápidamente anunciaron que a la ganadora femenina le iban a dar también 1000 (mil) euros. A buenas horas…

Al leer la historia estuve reflexionando: ¿qué hubiera hecho yo en esas circunstancias? Conociéndome, me hubiese dolido muchísimo, pero hubiese subido al estrado, me hubiese agenciado un micrófono y hubiese renunciado en directo a mi cheque y al podio, además de haber invitado a todo aquél o aquélla que quisiese unirse a mi protesta a salir de allí conmigo. Es más o menos la versión del escudo en el chándal de Norman, sólo que en pleno 2017.

 

La normalidad

Como les decía, hay cosas que hoy en día nos parecen aberraciones pero que en su época fueron normales. Siempre me hace gracia lo nerviosa que se pone alguna gente cuando pasa alguien por ahí a quien le gusta dar su opinión. 

Y es que hoy en día, en el mal llamado Primer Mundo, hay mucha más igualdad de la que ha habido en cualquier otra época de la Historia y en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, siguen pasando cosas que a mí me parecen verdaderas aberraciones, pero mucha gente no se solivianta. 

No hablaremos de política para no abrir la caja de Pandora, pero lo que les acabo de contar de la maratón italiana a mí me ha dejado con la mandíbula desencajada. Hace un tiempo leí a una mamá (francesa) que contaba que en el colegio de sus hijos hubo una carrera: a la niña ganadora le regalaron un estuche rosa, al niño un mp3. ¿Perdón? Evidentemente, la mamá se fue a hablar con la directora inmediatamente (yo hubiese hecho lo mismo), a reclamar un premio equivalente, sólo faltaría. Éstas son las cosas por las que debemos soliviantarnos todos los días, porque podemos actuar y podemos cambiar las cosas a mejor.

Y tengo otro caso, que es el que tengo en la cabeza desde hace días, como un runrún molesto: Gerard Piqué. Y a esto quería llegar yo.

Piqué España

Piqué ha hablado de política estos días, ha explicado de manera muy clara y completa su opinión pública sobre el conflicto tan presente en todas partes, y lo ha hecho como catalán y como ser humano. Lo que para mí es normal parece ser que no es normal para muchos otros.

Es muy humano eso de “puedes expresar tu opinión con total libertad, mientras sea igual que la mía”. Por eso no me hace la más mínima gracia que haya gente que insulte a Piqué, por muchas razones.

Les voy a contar algo personal. Desde que vivo en Francia estoy suscrita a la revista ¡Hola!. Para quien no la conozca, es una revista semanal española que se dedica a temas del mal llamado “corazón”. Yo me lo paso genial leyéndola, muriéndome de envidia por las casas fantásticas que tienen algunos, y dando gracias al Cielo por no ser tan tonta como algunas de las personas que salen en ella. Y no me sean hipócritas, porque cuando uno va al médico o la peluquería la primera revista que todo el mundo coge es el ¡Hola!…

No me he inventado esta portada, no: Piqué una vez estuvo en la primera plana de ¡Hola!...

No me he inventado esta portada, no: Piqué una vez estuvo en la primera plana de ¡Hola!…

 

Pues bien, un día se me ocurrió seguir el perfil de ¡Hola! en Facebook, y la verdad es que pocos lugares son tan fantásticos para conocer la naturaleza humana, y me refiero en concreto a los comentarios de la gente en el Facebook de ¡Hola!. Ahí pasan muchas cosas, hay trolls (hay una portuguesa en concreto que se llama algo así como Cristiana Ronalda de los Santos que me hace morirme de la risa cada vez, y encima yo creo que es una señora de verdad), hay gente que comenta muy seria noticias muy banales, hay otras personas que le dejan mensajes a la reina Letizia como si ella les fuese a leer, hay gente que dice cosas sobre la vida privada de los famosos como si fuesen amigos íntimos… Y luego hay algo que se repite periódicamente, un fenómeno que siempre me saca una sonrisa.

La revista publica una noticia de lo que sea, pero no algo así súper importante, y siempre sale alguien a poner “y a mí qué importa, y quién éste, no le conozco”. Al mismo tiempo que sale el iluminado noimportista, sale otro tipo de iluminado, el “pues si no te interesa no leas, no comentes”. El segundo iluminado me encanta, porque más de una vez me he visto tentada a poner algo parecido, pero mi fortaleza interior me salva de entrar en un debate de estupidez en bucle con alguien que no es de entrada muy inteligente…

¿Por qué les cuento esto? Pues se lo cuento porque muchos de estos iluminados noimportistas se quejan de artículos sacados de las redes sociales. Es decir, la celebrity de turno cuelga una foto en Instagram o en Facebook y revistas como ¡Hola! hacen una noticia a partir de ello. ¿La celebrity ha convocado una rueda de prensa? No. ¿La celebrity ha llamado a un periodista para anunciarle algo? Tampoco. Lo único que ha hecho la celebrity es colgar algo en sus redes sociales, como hacemos usted y yo todos los días.

Sin embargo, ¡Hola! y otros sacarán una noticia o una nota. ¿Y por qué les cuento esto? Pues porque algo parecido pasa con Gerard Piqué. 

Resulta que cualquier jugador de fútbol más o menos conocido (vamos a decir por ejemplo cualquier jugador de Primera División) probablemente tenga una opinión sobre el conflicto independentista actual. Muchos han dado su opinión ya, y en concreto me viene a la cabeza Sergio Ramos, que colgó algo en su Twitter o en su Facebook. Pero resulta que la única opinión problemática es la de Piqué, un tío que no ha dicho nada del otro mundo y que además ha explicado de manera inteligente y clara su postura, lo cual no todo el mundo es capaz de hacer. 

Opinion-Libertad

De pronto, lo de Piqué no es normal para mucha gente. Él no ha convocado una rueda de prensa para decir lo que piensa, él lo que ha hecho es colgar en su Twitter lo que él piensa, pero resulta que hay mucha gente que salta diciendo que no es normal que Piqué opine, o peor: que lo que opina Piqué no es normal (es decir, aceptable). 

No lo he comprobado personalmente, pero diría que Piqué es un ser humano, y como ser humano se ve afectado por lo que pasa a su alrededor, como usted y como yo. Y para mí es normal (mi normal, sin cursiva) que Piqué se exprese en su Twitter. ¿Que se vive más tranquilo sin expresar ninguna opinión? No les quepa duda, dicho por una persona que desde pequeñita tiene la malísima costumbre de decir lo que piensa. Pero a Piqué le va la marcha, eso está claro, y cree tener el derecho a poner en su perfil Twitter un par de opiniones (que lo tiene).

A mí se me desencaja la mandíbula, de verdad se lo digo, como se me desencaja pensando en Jesse Owens o en lo de los JJOO de 1968. Se me desencaja la mandíbula pensando que al jugador catalán se le silba como enemigo cuando juega con España, simplemente porque ha ejercido un derecho que tenemos todos: emitir una opinión personal sobre un tema que le impacta directamente en su perfil social. Se me desencaja la mandíbula al ver la horda de periodistas que le bombardean con el tema, cuando ha dicho exactamente lo mismo que los hermanos Gasol y algo muy similar a lo que ha comentado Iniesta. Pero parece que es normal meterse con Piqué.

Twitter contra Piqué

Pues yo este tipo de normalidad no la acepto y no seré cómplice de ello. Si a Sergio Ramos se le llena la boca alabando el discurso de Felipe VI de hace unos días (es su opinión y se le respeta), a Gerard Piqué se le tiene que respetar igual que diga que no está de acuerdo con las cargas policiales.

Iniesta

Y es cierto que son deportistas, no intelectuales, ni políticos, pero ejercen un derecho, el derecho a opinar delante de un micrófono, como lo ejercería yo en su lugar, y como lo ejercería a lo mejor usted que lee estas líneas. Evidentemente que los periolistillos van a buscar a determinadas personas porque saben que les van a dar carroña para publicar, pero en reglas generales, la opinión de Piqué no es más importante que la de usted o la mía, sólo que a él le pone un micro para poder despellejarlo vivo luego.

Piqué Twitter 2

No aceptemos como normales cosas que no lo son. La Historia nos ha demostrado, nos demuestra y nos seguirá demostrando que tenemos que mejorar, ir hacia delante, aprender de nuestros errores.

Linchar a Piqué no es normal, ni hoy, ni la semana que viene, ni de aquí a cien años.

 

Replicando voy

Como en Francia ya han estrenado “Blade Runner 2049”, el otro día vi la película original. Ya la había visto hace muchos años, no entendí nada y no me gustó. Pero como dicen por ahí, sólo los estúpidos no son capaces de cambiar de opinión, y le he vuelto a dar otra oportunidad, esta vez por eso bien despierta y atenta a la historia para entender de qué va.

Y desde que la he visto me persigue un sentimiento de desasosiego general, lo cual quiere decir que la peli cumple su objetivo. No tengo ni idea cómo será la secuela, pero puedo decir, ahora sí, que la original es una obra maestra, y eso a pesar de que la música de Vangelis no me gusta nada de nada en la película (curiosamente, fuera de la película me parece más interesante).

Y con música de desasosiego me despido. Pórtense bien…

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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