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Falacias o lo importante no es tener razón, sino que tú creas que tengo razón. 3ª Parte – Crónica Diario AM 05/08/2017.

Falacias o lo importante no es tener razón, sino que tú creas que tengo razón. 3ª Parte – Crónica Diario AM 05/08/2017.
Ankor

Y llegamos a la última parte de nuestro curso intensivo contra la manipulación. Contra todas aquellas personas o medios de comunicación que intentan crearnos ilusiones falsas en nuestras mentes. Intentando hacernos ver cosas que no son ciertas. Estudiamos las falacias, la herramienta más común que utilizan ese tipo de personas para su propio beneficio. Estúdienlas, traten de identificarlas, ¡defíendanse contra la manipulación! Comenzamos:

 

FALACIA DE LA LLAMADA A LA IGNORANCIA.

O argumento ad ignorantiam, es una de mis falacias favoritas. Consiste en sostener la verdad (o falsedad) de un argumento porque no existen pruebas de lo contrario. Es una falacia muy ambigua, pero, aún así, muy utilizado en eternos debates, por ejemplo en lo referente a la existencia o no de dios. En función de lo que se quiere conseguir, el razonamiento falaz es el siguiente:

· No puedes probar que dios no existe; por lo tanto, dios existe.

· No puedes probar que dios existe; por lo tanto, dios no existe.

Y así una y otra vez cuando, en realidad, ambos argumentos son falaces, pues se sustentan en la ignorancia. Por lo general, la solución a la falacia se apoya en el axioma legal Probat qui dicit non qui negat (debes probar lo que afirmas, no lo que niegas).

 

FALACIA EX SILENTIO.

Es una variante de la falacia ad ignorantiam pero en casos en los que sí son refutables, y, ya que no existen pruebas sobre ello, entonces el argumento es falso. Es un abuso del “todo es mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”. En esta falacia también se incluye la frase falaz “quien calla otorga”.

- Creo que X pega a su mujer.

- ¿Tienes pruebas? ¿Acaso hay alguna denuncia al respecto? ¿Alguna detención que lo demuestre? Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

 

Como no existe denuncia, ninguna prueba física del delito, entonces el delito no existe, aunque sí puedan existir otros indicios como el cambio en el comportamiento de la víctima o ciertas lesiones sospechosas.

 

FALACIA DE LA CARGA DE LA PRUEBA.

Íntimamente ligada a la de la llamada a la ignorancia. El argumento consiste en realizar una afirmación o negación y luego pretender que sea el opositor el que lo revoque si puede.

- Dios existe.

- No, dios no existe.

- ¿Ah sí? Demuéstrame que no existe.

Al estar íntimamente ligada a la llamada a la ignorancia, es una falacia muy usual también en los debates religiosos. El que argumenta realiza una afirmación sin ningún tipo de refutación, para luego pretender que sea el opositor el que trate de desmentirlo. Si no puede, entonces el argumento es verdadero.

 

Supongo que leyendo esta falacia a todos se nos ha venido a la mente el mismo personaje. Pues entonces no hay nada más que decir sobre los ejemplos en el periodismo sobre la utilización de esta falacia.

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FALACIA DE LA CONCLUSIÓN EQUIVOCADA.

O precipitada, también llamada falacia non sequitur (no se sigue), consiste en dar una interpretación equivocada de la solución o el argumento que se ha expuesto. Normalmente para llegar a una conclusión que sea la más cómoda o beneficiosa para él.

 

- Madre: “Tú eliges, si no te aplicas desde el principio, no tendrás nota para estudiar fuera Medicina y aquí sólo hay Enfermería”.

- Hijo a un amigo: “Mi madre me ha sugerido que estudie Enfermería”.

 

La utilización de la lógica de manera precipitada conlleva que el hijo llegue a una conclusión equivocada. Evidentemente, el mensaje de la madre es que debe aplicarse más en los estudios, pero el hijo saca la conclusión más cómoda o beneficiosa para él utilizando, de manera falaz, el argumento de su madre.

 

FALACIA DE LA CONCLUSIÓN IRRELEVANTE.

O elusión de la cuestión, consiste en sacar la discusión a un terreno mucho más fácil de rebatir o justificar. El conocido “irse por la tangente”. Muy utilizado en política y en derecho.

 

- ¿Cómo va a afectar la construcción de la presa a la fauna local?

- La construcción de la presa generará un gran potencial hidroeléctrico que dará energía a miles de personas.

 

- ¿De dónde vienes a estas horas?

- ¡Mira cariño! ¡Te traje flores!

 

Otra falacia de la que beben los tertulianos televisivos. Es muy frecuente los cambios en las cuestiones que se están planteando. El abuso de esta falacia hace que, a mí personalmente, sea bastante difícil seguir el hilo de la conversación.

 

FALACIA DE LA PISTA FALSA.

Es una variante de la conclusión irrelevante. En este caso el que utiliza el argumento falaz no “se va por la tangente” sino que utiliza un argumento relacionado con el principal, pero que, en el fondo, no tiene relación alguna con el tema tratado.

 

- ¿Estás a favor del referendum catalán? ¿Acaso no sabes las nefastas consecuencias económicas que tendrá la independencia de Cataluña?

Una triste falacia muy utilizada en estos días. El tema a tratar es el referendum, es decir, el derecho de un pueblo o comunidad a decidir sobre su futuro. La refutación del argumento utiliza una falacia de pista falsa, un argumento que, si bien tiene relación (no se va por la tangente), no tiene nada que ver con el tema que se está tratando. Este ejemplo no es escogido al azar, son numerosos los medios que utilizan las pistas falsas para que los receptores de la información se posicionen a favor o en contra del argumento.

 

FALACIA DEL HOMBRE DE PAJA.

O ad logicam (a la lógica), variante de la pista falsa y, por tanto, de la conclusión irrelevante. En este caso el que refuta trata de tumbar el argumento ridiculizando el argumento por sí mismo con otro argumento falaz, para crear el efecto de que el argumento principal está equivocado. Es una falacia muy difícil de ver, hasta el punto en que se debe hacer una pausa y pensar bien, pues podríamos estar viendo al hombre de paja, en vez de al argumento real.

 

- La democracia tiene sus fallos.

- ¿Qué estás en contra de la democracia? ¡Dios mío! ¡Apoyas las dictaduras!

 

Es una falacia muy peligrosa, que bebe mucho de la falacia populista. El famoso “si no estás conmigo, estás contra mí”. Una falacia muy destructiva que, lamentablemente, está fuertemente arraigada en el periodismo de hoy en día, donde cuestionar cualquier argumento, sobre todo popular, puede llevarte a la carga de un sin fin de hombres de paja, un sin fin de argumentos que tú no has dicho, pero que te cargan con tal de tumbar tu argumento inicial. Insisto que es una falacia muy peligrosa, identifíquenla bien e intente eludirla.

 

FALACIA DE LA FALSA ANALOGÍA.

Variante de la del hombre de paja pero, esta vez, para validar el argumento de uno mismo. Consiste en buscar una analogía, de apariencia semejante al argumento original, para trabajar sobre ella, de modo que si se valida la analogía, también se valida el argumento principal. Una falacia muy común que todos utilizamos alguna vez.

 


Analogia

 

Es más que evidente que la economía de un país no se puede comparar al de una casa, pero el que argumenta utiliza esa falsa analogía para, una vez validada dicha analogía, dar la impresión falaz de que el argumento principal tiene validez.

 

FALACIA CASUÍSTICA.

Consiste en rebatir una idea general alegando excepciones puntuales.

 

- Los médicos salvan vidas.

- (Ironía) Pues Mengele bastantes vidas que salvó.

 

Es una falacia que da mucho juego, como se pueden imaginar. Es el famoso “sacar punta a todo”. Es una falacia muy difícil de evitar por nuestra mente, ya que tenemos tendencia a retener mejor lo extraordinario que lo ordinario. Por ejemplo, si estamos acostumbrados a que un compañero de trabajo no falle nunca, cuando falla, lo tenemos más presente.

Como verán, es una falacia que da mucho juego en el periodismo deportivo. Ante una idea general, siempre habrá numerosos detractores que mencionen excepciones a la regla. Pueden mencionar una, dos o hasta cincuenta excepciones, que seguirán sin ser suficientes para rebatir el argumento. Dicho de otro modo, el argumento es válido hasta que “lo extraordinario” supere lo “ordinario”.

 

FALACIA DE LA FALSA CAUSA.

O falacia post hoc (después de esto), es una falacia que afirma o asume que si un suceso ocurre después de otro, entonces dicho suceso es consecuencia del primero.

Es una falacia tan poderosa que es capaz de engañarnos a nosotros mismos, como la famosa “Ley de Murphy” “cada vez que me ducho, suena el teléfono”. Profundamente arraigada a la superstición “siempre que se me olvida llevar mi amuleto, me ocurren cosas malas”. Un error cognitivo de nuestra mente, que tiende a buscar causas directas a determinados hechos.

El peligro de esta falacia, es cuando se utiliza en otra persona con intenciones manipuladoras.

 

- Estás de bajón porque hoy el sol está en la Casa de Virgo, mañana te sentirás mucho mejor.

Al día siguiente:

- Tenías razón, hoy me encuentro mucho mejor.

- Te lo dije, es que el sol por fin dejó Virgo.

 

Hay que mantener los ojos, y sobre todo la mente, muy abiertos ante esta falacia. Pese a que nuestro propio pensamiento tiene la tendencia de ofrecernos causas-efectos de manera simple, hay que se consciente de que un hecho no siempre puede ser explicado por una supuesta causa que le precede. Tengan cuidado.

 

FALACIA DE LA CAUSA SIMPLE.

Consiste en creer que una condición necesaria para que se cumpla un hecho es la única causa, cuando, en realidad, lo usual es que las causas sean múltiples. La famosa idea de que un meteorito extinguió a los dinosaurios es cierta, pero no fue la única causa. Es falaz por tanto argumentar que el meteorito fue el único motivo de la extinción del Cretácico. Nuevamente es una falacia que puede engañarnos a nosotros mismos, ya que nuestra propia mente tiene tendencia a pensar como Si A entonces B, una sola B para una sola A.

En fútbol es una falacia muy popular, sobre todo en el sentido negativo. La derrota de un equipo siempre es multifactorial, pero los periodistas, aficionados y tertulianos siempre aprovechar para centrarse en una sola de las causas, como, por ejemplo, el rendimiento de un solo jugador. Es probable que una de las causas de la derrota haya sido el rendimiento de su jugador estrella, pero de ninguna manera fue la única causa.

 

 

FALACIAS DEL ANTECEDENTE Y DEL CONSECUENTE.

Ocurre cuando en un condicional se cumple o no uno de los condicionantes y, por tanto, el otro tiene que ser cierto. Son falacias muy absurdas, fáciles de identificar pero, aún así, los hay que los cometen.

 

- El tabaco provoca cáncer.

- X tiene cáncer.

- Luego fue por el tabaco.

 

- Un título universitario otorga un buen empleo.

- X no tiene titulo universitario.

- Luego no tiene un buen empleo.

 

Falacias consecuente y antecedente respectivamente, aunque el condicional inicial sea cierta, la afirmación o negación de uno de los condicionales no implica que el otro condicional sea cierto o no.

 

FALACIA DE PETICIÓN DEL PRINCIPIO.

Ocurre cuando justificas una premisa que es igual que la conclusión.

 

El siguiente planeta estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue corta, pero sumergió al principito en una gran melancolía:

 

-¿Qué haces ahí?-le dijo el bebedor, quien se encontraba sentado frente a una colección de botellas vacías y otra colección de botellas con bebidas alcohólicas.

 

-Bebo-respondió el bebedor con un aire lúgubre.

 

-Pero ¿Por qué bebes?-le preguntó el principito.

 

-Para olvidar-respondió el bebedor.

 

-¿Para olvidar qué?-preguntó el principito, que ya desde ese momento lo compadecía.

 

-Para olvidar que tengo vergüenza-confesó el bebedor agachando la cabeza.

 

-¿Vergüenza de qué?- preguntó el principito deseando auxiliarlo.

 

-Vergüenza de beber!- dijo el bebedor y se encerró definitivamente en el silencio.

 

Y el principito, perplejo, se marchó.

 

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

 

Su conclusión es igual que la premisa, luego estamos ante una falacia de petición de principio. El clásico pez que se muerde la cola. Son todas aquellas falacias que generan un círculo vicioso. La conclusión lleva a la premisa y vuelta a empezar.

 

- Los hombres tenemos que cobrar más

- ¿Y por qué tienen que cobrar más?

- Porque somos hombres.

 

La clásica variante del “porque sí”.

 

- Esta película es soporífera.

- ¿Por qué es soporífera?

- Porque da sueño.

 

El uso de sinónimos favorece esta falacia, cuidado con los de vocabulario extenso.

 

Una falacia muy típica en las tertulias deportivas. “X es el mejor, debe ganar el Balón de Oro” “¿Por qué debe ganar el Balón de Oro?” “Porque es el mejor”.

 

FALACIA DEL FALSO DILEMA.

El argumento induce a un dilema que es falso. Una elección hermética sin ningún tipo de alternativa de por medio. Dos únicas y posibles soluciones al mismo dilema, sin opción de buscar una alternativa. Es el clásico “¿Estás conmigo o contra mí?”

El principal peligro de esta falacia es cuando se utilizan con claras tendencias manipuladoras. El manipulador utiliza un falso dilema donde una de las soluciones no es viable, luego forzosamente tienes que elegir el otro. Sin tomar en cuenta en ningún momento todas las alternativas que hay en medio.

 

- ¿Votará al Partido X o a los que quieren destruir el país?

 

Además de en política, como hemos podido comprobar, también es muy utilizada en tertulias deportivas, donde los tertulianos presentan desafíos de falsos dilemas, para que su rival dialéctico se posicione a favor, si no, la premisa en contra es cierta “¿estás a muerte con el entrenador o eres un pipero?”

 

FALACIA DISYUNTIVA.

Semejante al falso dilema pero, en este caso, las dos únicas y posibles soluciones son ciertas, símplemente se eluden otras soluciones más o se da la sensación falaz de que son excluyentes entre sí.

 

- Esto fue un asesinato o un suicidio.

 

Es cierto, pudo haber sido cualquiera de esas dos opciones, pero hay muchas otras, muerte súbita, accidente…

 

- ¿A quién quieres más? ¿A papá o a mamá?

 

Falacia disyuntiva pues se da la impresión de que una opción excluye a la otra.

 

 

 

Y fin, ya están preparados. Ya conocen la gran mayoría de las armas que utilizan los manipuladores para confundirnos. En sus manos tienen las herramientas necesarias para evitar que eso suceda y que dejen de buscar beneficio a costa de otras personas. Que no os engañen, hasta la próxima.

 

ANKOR.

 

Andromeda

 

 

 

Fuentes:

 

Comesaña, Juan Manuel (2001); Lógica informal, falacias y argumentos filosóficos.

Damborenea, Ricardo García; Diccionario de falacias.

Schopenhauer, Arthur (1864); Dialéctica erística o el arte de tener razón.

 

 

Falacias, 1ª Parte.

Falacias, 2ª Parte.

 

 

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