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Falacias o lo importante no es tener razón, sino que tú creas que tengo razón. 2ª Parte – Crónica Diario AM 29/07/2017.

Falacias o lo importante no es tener razón, sino que tú creas que tengo razón. 2ª Parte – Crónica Diario AM 29/07/2017.
Ankor

Hola de nuevo y bienvenidos al post que cambiará vuestras vidas. Donde descubriremos los secretos y entresijos que los manipuladores utilizan para influir en nuestras mentes. Gente sin escrúpulos que hará todo cuanto esté en sus manos (más bien en su voz) para cambiar nuestra percepción de la realidad, normalmente en beneficio propio. En esta serie de post estudiaremos las falacias y, una vez dominadas, ya nadie más intentará pasarse de listo con nosotros.

Habrán visto en la primera entrega, que formas de manipulación hay muchas y muy variadas, puede que alguno de ustedes jamás se hubiera imaginado que hubiera tantas, pero así es. El mundo de la manipulación es casi tan antiguo como la humanidad misma y es por eso que las formas de manipular son tan amplias y variadas. ¿Han detectado alguna falacia en los medios esta última semana? ¿En la calle? ¿En alguna tertulia? ¿En un mitin? ¿Sí? Me alegro mucho, pues ése es el objetivo de esta serie de post. Ya no nos van a volver a engañar más. Comenzamos:

 

FALACIA DE AUTORIDAD.

El argumentum ad verecundiam o argumento de autoridad, es la falacia que consiste en tomar como verdadero un argumento sólo porque la fuente que lo propone goza de gran credibilidad en la materia o se cree que puede tenerlo.

Es la falacia más común en los tiempos que vivimos hoy. Asombrosamente presente en prácticamente todas las partes de la sociedad, que toman como verdadero cada argumento que reciben justificándolo con un “lo pusieron por la tele” o “lo leí en internet” o “existen artículos científicos que lo demuestran”. Sin ningún otro tipo de explicación sobre la veracidad o no del argumento en sí.

 

Nuevamente de manera lamentable, el argumento de autoridad también es muy común en las tertulias periodísticas. Cuando un medio de comunicación o periodista muestra un sesgo vasallo hacia una figura de autoridad, siempre tratará de defender todo lo que dicha autoridad diga, con el argumento de que es el que está más capacitado o es el que más sabe del tema.

- Si el presidente dice que el club no tiene problemas económicos, entonces es verdad, ya que es él quien está al tanto de cómo va el club. Tú no eres quién para ponerlo en duda.

 

FALACIA DE LA FUERZA.

O argumento ad baculum (apelar al bastón) es la falacia donde el fuerte impone su razón, una variante impositiva del argumento de autoridad. Es la falacia típica que todos hemos escuchado en casa cuando pedimos explicaciones del por qué de algo “porque soy tu madre” “porque si no, vas a saber lo que es bueno”.

Es una falacia de muchas variantes, utilizada sobre todo para “educar” en los deberes de los ciudadanos, transformándolos en “obligaciones”.

- Si no recoges las heces de tu perro, la policía te multará.

 

Con buena intención se intenta inculcar la importancia de recoger las deposiciones de nuestros animales de compañía en la vía pública, pero lo hace de manera falaz. Según la falacia, uno no debe recoger las deposiciones de su perro por una cuestión cívica, para tener la ciudad más limpia y que el paseo sea agradable para el que venga después de nosotros, sino por una cuestión de fuerza, una fuerza externa que llegará y le castigará por no haber hecho lo correcto. El deber, por tanto, se convierte en obligación.

 

FALACIA POPULISTA.

O argumentum ad populum (del pueblo) es una variante del argumento de autoridad. Donde la “autoridad” es la mayoría social. Dicho de otro modo, si muchas personas piensan igual respecto a un tema, entonces deben de tener razón. El famoso “todo el mundo lo hace/dice”.

 

Muy común en el periodismo, sobre todo para argumentar el grado de afinidad hacia un equipo. Suelen apoyarse en los resultados de los sondeos o encuestas para justificar su argumento falaz.

Populista

 

El problema no está en la encuesta (aunque sí en la pregunta) o en los votos populares. Se recurre a esa falacia cuando se utiliza como justificación el pensamiento popular a favor o en contra.

 

FALACIA DE APELACIÓN A LA LEALTAD.

Un caso acotado de la falacia populista y más peligrosa. En este caso, uno debe de estar de acuerdo y dar la razón al grupo al que pertenece, independientemente de que su grupo tenga razón o no.

Una de las falacias más graves de la sociedad, presente en todos los ámbitos. Muy notable en grupos religiosos o en partidos políticos, donde es común que todos los diputados de un partido apoyen en conjunto una propuesta de su líder en el Parlamento, independientemente de tu propia opinión sobre dicha propuesta. Es, por tanto, un símbolo sano de democracia que diputados de un mismo partido no estén de acuerdo con las propuestas de su partido y así puedan expresarlo libremente con su voto en el Parlamento.

El fútbol está dividido por grupos (aficiones) por lo que esta falacia está notablemente presente. A una postura general de un club, un aficionado con carisma o un jugador importante, le siguen toda una legión de miembros de su grupo que defenderán a ultranza todos y cada uno de los argumentos que el grupo propone, sin detenerse a razonar con detalle si dicho argumento es válido o no. También está muy presente en la extorsión sectaria si algún miembro de su grupo muestra síntomas de escape del pensamiento grupal “no vas a estar en contra de nosotros ¿verdad? Que somos tu gente”.

 

FALACIA DE AFIRMACIÓN GRATUITA.

Cuando se utiliza una afirmación como justificación válida a un argumento.

- Sí, muy rojo pero se compra un coche de paquete.

 

- Claro, muy ateo hasta que llegue tu lecho de muerte, ahí ya me cuentas si crees.

 

- No sólo los humanos tenemos derechos, también los animales.

 

- Más raro que un perro verde.

 

En ninguno de los casos se dan razones que refuten ideología, creencia, pensamiento o rasgo. Simplemente se usa una afirmación (normalmente una frase hecha) que, por sí sola, es suficiente para validar la crítica.

Valga por delante, como en la mayoría de las falacias, que no estoy diciendo que dicha crítica no sea verdad o sí lo sea, simplemente el argumento utilizado para defender esa crítica es falaz.

 

FALACIA DE LA PREGUNTA COMPLEJA.

O falacia de las muchas preguntas o plurium interrogationum, consiste en hacer muchas preguntas o preguntas muy complejas al defensor del argumento, buscando aquella en la que falle y, cuando lo haga, utilizarlo de manera falaz para tirar todo el argumento, normalmente para defender su postura como veraz.

Se trata de una falacia muy difícil de tumbar, ya que el que busca derribar tu argumento básicamente te pide que seas omnisciente y, ya que eso es imposible, el detractor siempre tumbará el argumento inicial. Es un recurso muy común utilizado por aquellas personas que afirman que determinadas cuestiones jamás podrán ser resueltas por la razón humana y que, por tanto, eso justifica otro tipo de factores que deben existir, cuando, en realidad, las limitaciones de la razón humana o la mera ignorancia global o del tertuliano no justifica que el otro argumento sea el verdadero.

 

Esta falacia es la verdadera razón por la que las tertulias deportivas duran tanto tiempo, incluso meses con la misma discusión. Un tertuliano realiza un argumento, e inmediatamente se le revoca con multitud de preguntas “si lo que dices es cierto ¿por qué…?”. El tertuliano inicial cae en la trampa y trata de responder a las preguntas, el cual, sólo consigue que le lleguen más. Si no lo consigue, para el siguiente programa llegará más preparado y retomará el tema para responder a las cuestiones que no consiguió responder el programa anterior, por lo que llegan más preguntas, y así sucesivamente.

 

FALACIA DEL ACCIDENTE.

Es cuando atribuimos que lo añadido de algo es esencial. Se revoca fácilmente con varias frases de nuestro refranero “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, “el hábito no hace al monje”. Una persona “punk” no tiene por qué ser indeseable por su apariencia, que son todos añadidos accidentales (no nació así y puede que no muera así) sin tomar en cuenta la esencia, es decir, la misma persona.

Accidente1

 

Tambien es una falacia del accidente el atribuir un acto accidental como parte de la esencia de una persona. Es decir, atribuir argumentos en una persona como cierto cuando sólo es cierto de manera accidental. Es el clásico “mató un gato y matagatos le llamaron”.

Accidente

 

Un jugador comete una agresión imperdonable. Una acción accidental, ocurrió una vez, no ha vuelto a ocurrir, pero eso es suficiente para atribuir, de manera falaz, a su propia esencia, que ese accidente forma parte de su esencia misma.

 

FALACIA DE LA GENERALIZACIÓN PRECIPITADA.

Es la falacia del accidente llevado a un colectivo o a una generalización amplia. En esta falacia se incluyen los prejuicios.

- Todos los españoles van a los toros, comen paella y dicen olé.

 

La falacia de la generalización no sólo está basada en los tópicos, también en las experiencias propias que son las más habituales. Es una falacia difícil de corregir que todos hemos utilizado más de una vez y hemos visto que ha sido utilizado miles de veces. Se debe evitar, pues es un pensamiento falaz.

- Los carnavales son peligrosos, pegan a la gente.

- Yo he ido a los carnavales toda mi vida y a mí nunca me ha pasado nada.

- Pues a mi hermano le pegaron la última vez.

 

Les suena ¿no? Sí, es falacia generalizada todas aquellas conversaciones donde “a mi amigo le pasó” y, sólo con ese hecho o experiencia, se sacan conclusiones generalizadas.

- Esa playa tiene muchas medusas, un amigo mío fue a bañarse el otro día y le picaron por toda la pierna.

 

Otro caso muy típico que siempre recordaré, fue una conversación con compañeros de trabajo durante el almuerzo, donde una compañera no residente tenía relación con un residente. En el transcurso de la conversación, surgió la falacia:

- Todos los canarios comen en el salón, delante del televisor.

- ¿Cómo que todos los canarios comen delante del televisor?

- Mi pareja lo hace.

- ¿Y sólo porque tu pareja lo haga todos los demás lo hacemos?

 

Para revocar falacias generalistas siempre suelo recurrir a la cantante Soraya Arnelas.

Generalista

 

Y lo acompaño con la frase:

- Mira, Soraya Arnelas, es rubia y de ojos azules y, además, extremeña. Ya puedes decir que todos los extremeños son rubios y de ojos azules.

 

Es una falacia muy arraigada en la sociedad, difícil de evitar por la alta frecuencia en la que se produce. Los medios de comunicación, como no, no favorecen a la erradicación de dicha falacia. En mi opinión, una de las manipulaciones más mezquinas que puede realizar un medio de comunicación.

 

Generalista2

En la noticia, crea de manera deliberada una falacia generalista. Al decir el término “musulmán”, sin especificar al sujeto que dijo semejante tontería, se da la falsa acusación generalista al todo el colectivo musulmán. La frase lo dijo un sujeto, un caso, una sola experiencia, pero lleva al prejuicio generalista de que todo el colectivo piensa igual. La falacia generalista está muy presente en todas las noticias cuando, al hablar de un sujeto, se menciona un colectivo “un afroamericano”, “un catalán”, “un gitano”… Con el claro objetivo de provocar una manipulación a través de una falacia generalista. Tengan cuidado y abran los ojos.

 

FALACIA DE LA COMPOSICIÓN.

Es una falacia que consiste en tomar como verdadero un conjunto, sólo porque alguna de las partes son verdaderas. Un recurso falaz muy utilizado en el mundo del fútbol, donde a lo largo de las décadas se ha creado una auténtica “verdad” respecto a ciertas canteras de ciertos países. Me refiero a la idea falaz de que todos los argentinos y brasileños juegan bien al fútbol, porque algunos de los jugadores más famosos de la historia del fútbol han venido de esos países. Esta falacia ha sido un verdadero filón para los representantes, donde si encuentran a un jugador normal, su precio se infla por el mero hecho de ser argentino o brasileño. Otros, han aprovechado este mito falaz para resolver su vida, como bien explicó Culle21 en su día.

 

Además de lo ya expuesto, también es una falacia de la composición ese recurso del periodismo que utiliza el nombre de algunos jugadores famosos de algún equipo rival para justificar la dificultad de dicho equipo.

Conjunto

 

Cierto equipo tiene cierto jugador que es muy bueno, por tanto, el equipo es muy bueno. O echarse flores por conseguir vencer a cierto equipo argumentando que dicho equipo tiene a cierto jugador que es muy bueno. Son ejemplos de falacias de composición muy usadas en el periodismo deportivo.

 

FALACIA DE LA DIVISIÓN.

Lo contrario de la de composición. En este caso, la idea falaz es que si un todo es verdadero, entonces sus partes son verdaderas.

Una falacia muy utilizada sobre todo cuando se habla de datos económicos. Donde los políticos suelen utilizar datos macroeconómicos para justificar los buenos datos cuando, en realidad, las partes que componen dicha economía no siempre se benefician de dichos datos.

División

 

Son los casos donde la bajada general de precios no significa que bajen determinados precios de determinados productos o servicios, puede que incluso suban; o que la mejora del poder adquisitivo no implica que todas las clases sociales se beneficien de ella; o que si el paro se ha reducido, no significa que se hayan conseguido buenos trabajos y duraderos.

 

En el periodismo deportivo se utiliza para crear el efecto contrario al de composición. Si en la falacia de composición decimos que el éxito de sus jugadores no justifica el éxito de su equipo, en la de la división el éxito de un equipo no justifica el éxito de sus jugadores.

Es la falacia de las selecciones nacionales respecto a sus jugadores. Si una selección no es buena, entonces sus jugadores tampoco lo son. Todos esos argumentos que critican a cierto jugador sólo porque con su selección no ha ganado, es un argumento falaz, porque el hecho de que sea cierto de que el conjunto (el equipo) no tiene nivel para ganar una competición internacional, no significa que sus partes (los jugadores) no tengan nivel para ganarlo.

 

FALACIA GENÉTICA.

Consiste en juzgar algo actual en función de su origen o desarrollo. Es la clásica falacia de alguien que hace algo un lunes y de ello vive toda la semana “¡Eh! ¡Qué yo hice algo el lunes!” aunque sea viernes.

 

- Dice que es socialista cuando su abuelo luchó con Franco.

 

- ¿Cómo quieres que sea de calidad si lo compraste en los chinos?

 

- Yo fundé esta empresa (aunque ahora no haga nada de nada).

 

- Será un maleante como lo fue su padre.

 

En el periodismo, ávidos de rebuscar en las basuras pasadas de las personas, no se cansan de buscar justificantes para sus falacias genéticas. Intentando dar una falsa impresión de que el pasado de sus víctimas son justificaciones razonables para sus argumentos actuales.

Genetica

 

FALACIA DEL PENSAMIENTO ILUSORIO.

Esta falacia consiste en justificar una acción o argumento con una consecuencia probable de dicho argumento que tiene connotaciones muy positivas.

El llamado “pensamiento positivo” o ver el vaso medio lleno. Un recurso muy utilizado en política para sacar adelante sus propuestas.

 

- La construcción del aeropuerto creará muchos puestos de trabajo.

 

Si bien es una probabilidad, la falacia elude intencionadamente miles de factores que podrían salir mal, con el objetivo de sacar adelante su argumento. Está ligada a la falacia emocional.

 

FALACIA DE LA PENDIENTE RESBALADIZA.

También llamada falacia del efecto dominó. Lo contrario a la falacia del pensamiento ilusorio, consiste en revocar un argumento utilizando una consecuencia probable de dicho argumento que tiene connotaciones muy negativas.

El llamado “pensamiento negativo” o ver el vaso medio vacío. También muy usado en política para tumbar propuestas de otros.

 

- La construcción del aeropuerto arruinará al Estado.

 

Si bien es una probabilidad, la falacia se centra en el mayor riesgo que tiene la propuesta, para hacer ver que el argumento es una decisión, como mínimo, temeraria. Está ligada a la falacia emocional.

 

FALACIA DEL JUGADOR

O del apostador, son todas aquellas falacias intimamente ligadas con el juego o, en general, con todo aquello donde prevalece la probabilidad.

Son falacias de jugador todas estas afirmaciones:

· Un cierto resultado va a ocurrir porque lleva tiempo sin ocurrir.

· Un cierto resultado va a ocurrir porque ha ocurrido de manera reciente.

· Un resultado va a ocurrir porque ha ocurrido varias veces en un cierto periodo.

· Un resultado va a ocurrir porque o ha ocurrido varias veces en un cierto periodo.

Ejemplos hay miles, la búsqueda de cierto número en un cartón de bingo porque ese número “siempre sale”, la búsqueda de cierta terminación de números de lotería porque “siempre sale” o de cierta dependencia de venta de lotería porque “siempre toca ahí”.

 

En el periodismo deportivo me asombra la gran cantidad de afirmaciones que se realizan en base a la probabilidad. Afirmaciones tipo “si cierto equipo X es líder en determinado mes, siempre es campeón de liga”. La probabilidad y la estadística no es el problema, el problema es el uso que se hace de ella, e intentar buscar patrones dentro de la probabilidad contrarias a las leyes del azar. Dicha búsqueda en sí no es mala, de hecho, es uno de los objetivos de muchos estudios estadísticos, pero siempre teniendo presente la probabilidad del error. Lo que es falaz es recurrir a argumentos falaces de probabilidad para dar por verdadero un argumento.

Jugador

 

FALACIA DE LAS VALORACIONES IRRELEVANTES.

O ad consequentiam (en conclusión), consiste en otorgar atributos o defectos (valoraciones) irrelevantes al objeto del argumento para justificar la invalidez de dicho argumento. A menudo hablando de las consecuencias de dicho argumento. Es decir, no tener razón porque no conviene que se tenga.

- ¿Cómo pueden darle un premio a ese escritor? ¿No saben que está a favor de la pena de muerte?

 

Independientemente de que se esté a favor o en contra de los valores sociales o morales de la persona, eso es irrelevante a la hora de valorar su calidad como escritor.

Es una falacia muy popular hoy en día íntimamente ligado a lo “políticamente correcto”. Donde cualquiera que se desvíe de ese planteamiento es automáticamente rechazado. Recuerdo un caso concreto cuando me encontré en mi librería favorita unos tomos de Las Mil y Una Noches, tras comprarlo y leerlo, lo comenté. Evidentemente para la época y la cultura de la que hablábamos, había verdaderas barbaridades para nuestro pensamiento de hoy en día. Al comentárselo a unos amigos, rechazaron la obra completa aportando valores de nuestra era y, por tanto, no válidos para una valoración. En ningún momento se cuestionó el valor literario de la obra.

En la era de la información, esta falacia puede significar la verdadera ruina para cualquier persona de cierta popularidad. La sociedad de la información, implacable, jamás perdonará y jamás olvidará. Cualquier pensamiento contrario a lo correcto, te acompañará de por vida aunque esa idea nada tenga que ver con tu profesión.

Tambien es una falacia muy popular en el mundo de la publicidad, donde a ciertos productos se le otorgan valoraciones que son irrelevantes con el producto en sí. Un perfume que da a entender que ganarás virilidad, un coche que da a entender que ganarás prestigio con tus vecinos, etcétera.

 

Este anuncio es un ejemplo clarísimo, la imagen final de la pareja teniendo un arrebato de orgullo desmedido porque su coche tiene un componente que los demás no tienen. Otorga una valoración positiva que indica que, teniendo tú el coche, tienes un valor que los demás no tienen “ellos no tienen, pero nosotros sí”.

 

 

Y paramos por hoy. Sí, es difícil, las armas que se utilizan en la manipulación son muy variadas, algunas notablemente sutiles, pero hay que hacer el esfuerzo para que gente sin escrúpulos no trate de engañarlos. A lo mejor han identificado una falacia que ustedes creían que no era, que estaban convencidos de que era verdad o incluso lo han utilizado varias veces pensando en su veracidad. No se preocupen, no son manipuladores por ello, en sólo que la mente cognitiva es muy compleja y puede llevarnos a equívoco a nosotros mismos. Lo que sí es de manipulador, es aquella persona que sabe que el razonamiento que está utilizando es falaz, pero que aún así lo utiliza con el único objetivo de sacar beneficio propio. Esa gente existe y hay que defenderse contra ellos. Estudien las falacias, identifíquenlas, intenten “cazarlas” en su vida cotidiana. La semana que viene volveremos con la tercera y última entrega. Hasta entonces, sean felices.

 

ANKOR.

Andromeda

 

 

 

 

 

Fuentes:

 

Comesaña, Juan Manuel (2001); Lógica informal, falacias y argumentos filosóficos.

Damborenea, Ricardo García; Diccionario de falacias.

Schopenhauer, Arthur (1864); Dialéctica erística o el arte de tener razón.

 

 

Falacias, 1ª Parte.

 

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