Aportación Propia

Valencia CF – ¿De verdad somos tan malos? – Crónica DiarioAM 14/07/17

Valencia CF – ¿De verdad somos tan malos? – Crónica DiarioAM 14/07/17
gjdeleven

Soy che. A muerte. Me comentan en mi casa que tuve una época en mi tierna infancia en la que afirmaba ser del Real Oviedo, pero entre cambio y cambio de chaqueta debí quedarme al final con la del club de mi tierra. En mi casa, a nivel de equipos, hay pluralidad: mi abuelo radel Real Madrid, mi tío es del FC Barcelona, mi padre es del Athletic Club de Bilbao y yo soy del Valencia CF. No se puede decir que seamos una piña en ese sentido. 

https://www.youtube.com/watch?v=-kedQTj1TTE

 

Hoy quiero romper una lanza a favor de la afición valencianista, esa que se ha tachado en España entera, tanto desde el nordeste como desde el centro, de mala afición. No. Estoy hasta los huevos de eso, sin perdón por la expresión. La afición del Valencia no exige estar al nivel de los dos colosos de La Liga, no pretende ver cómo llueven trofeos orejudos en sus vitrinas ni patalea porque su equipo no esté entre los mejores: la afición se cabrea cuando ve que los multimillonarios que pisan el césped con el escudo del Valencia viven al trote entre fiesta y descanso; el aficionado che monta en cólera cuando ve que sus dirigentes, aficionados a otros equipos, destruyen el patrimonio del club; el seguidor valencianista protesta cuando ve evaporarse la esencia de lo que, para él, representa un sentimiento. Voy a tratar de resumir un poco qué pasa en las gradas de Mestalla y a qué se debe y, si al final resulta que el aficionado che protesta por vicio, será simplemente que no me habré expresado con claridad.

 

 

EL PRINCIPIO DEL FIN

 


Juan Bautista SolerHay que remontarse bastante atrás, tomando como punto de inflexión la llegada de Juan Bautista Soler a la entidad
. Soler, primero presidente y luego raptor frustrado, abrió la caja de los truenos. Con la marcha de Rafa Benítez por discrepancias con Manuel Llorente (director general en aquella época), llegó al equipo Claudio Ranieri, del que había un gran recuerdo en Mestalla tras su primera etapa en tierras valencianas. Se fichó a Marco Di Vaio, un jugador importante (que no imprescindible) en un grande como la Juve y llegaron, entre otros, Stefano Fiore y Bernardo Corradi, ambos procedentes de la Lazio y enviados aquí como parte del pago pendiente por el traspaso de Gaizka Mendieta al conjunto romano. Juan Bautista Soler, al que su acaudalado padre había regalado un equipo de fútbol para que no metiera las narices en sus empresas y se entretuviera jugando a creerse importante, se embarcó en eso que, todavía hoy, es un Expediente X: el nuevo estadio. Lo tuvo tan claro Soler que, entre estadio, sueldos y fichajes, hizo que la deuda del Valencia CF se situara en torno a los 550 millones de euros. Con Juan Bautista Soler empezó todo el tema.

 

En lo deportivo, Ranieri no acabó el año, siendo sustituido por Antonio López, técnico del filial. El Valencia acabó la temporada séptimo y con una crisis institucional potente, donde las acciones de Soler le daban la butaca cómoda en la parte alta. Las deudas, sin embargo, amenazaban con socavar todo poder. Pese a eso, hubo dos temporadas de relativa tranquilidad con la llegada, en la 2005-2006, de Quique Sánchez Flores al banquillo. El equipo fue tercero ese año y cuarto el siguiente. La 2007-2008, sin embargo, fue distinta, con Quique (tras el célebre “Quique, me aburro” de la grada) destituido en la jornada 9, Óscar Fernández (técnico de la casa) ocupando el hueco durante dos semanas, Ronald Koeman recogiendo el testigo y Voro como último inquilino del banquillo en una temporada nefasta a muchísimos niveles que dejó, irónicamente, el último título que el Valencia metió en sus vitrinas: la Copa del Rey ganada a un Getafe muy de moda por aquellos tiempos.

 

Koeman, la tercera pata de la tambaleante mesa que fue la temporada 2007-2008, aterrizó en la capital del Turia con la decisión tomada de apartar a Santi Cañizares, David Albelda y Miguel Ángel Angulo del equipo. Esa medida, interpretada por algunos sectores como un ataque a la identidad del club, fue explicada desde otros frentes como una medida de choque contra una situación de autogobierno instaurada en la plantilla, donde ni entrenadores ni directivos tenían poder alguno.  Sea como fuere, aquel suceso hizo saltar la banca y reabrió todos y cada uno de los frentes enterrados, desde los deportivos hasta los sociales y desembocando, como todo en esta vida, en los económicos. El Valencia, lejos de expandir su marca de forma positiva, era un agujero negro a nivel económico, aumentando sin parar su deuda. Hubo que esperar hasta 2009 para que la flamante Fundació VCF se hiciera con el 72% del accionariado para, en principio, vender las acciones a los socios y crear un club democratizado. El problema era, lógicamente, que el dinero de la Fundació VCF no había brotado del suelo, sino que venía de Bancaja, que no quería perder los euros por el camino. Así pues, la entidad bancaria colocó a Manuel Llorente, antiguo director general del club y buen amigo de influyentes banqueros, como máximo responsable del Valencia CF con una única misión: recuperar lo invertido antes de tener que vender por menos. Llorente tiró por la vía fácil a nivel económico: vender lo caro para hacer caja pronto. Villa por 40 millones al Barcelona, Silva por 35 millones al Manchester City y Juan Mata al Chelsea por 30 millones, tres ventas por las que se podría haber sacado muchísimo más. Eso provocó que el Valencia se devaluara todavía más como marca y, además, bajase varios escalones de golpe a nivel económico. “Pan para hoy y hambre para mañana”, pensamos ya en esa época todos los valencianistas de corazón. “Hoy estoy aquí y mañana Dios dirá”, debió pensar Llorente y su entorno.

 

 

EL CLUB, A SUBASTA

 Peter Lim

Años después, con un equipo devaluado a nivel deportivo y una imagen corporativa pésima, la deuda amenazaba con crear un concurso de acreedores y Amadeo Salvo, entonces hombre fuerte del Valencia, comenzó a moverse buscando una venta en 2014. Finalmente, tras duras negociaciones llenas de cosas raras, manos negras y apariciones entre bambalinas de nuevo del funesto Manuel Llorente, Meriton Holdings, empresa propiedad de Peter Lim, se hacía con la mayoría accionarial del club.

 

El primer año de Peter Lim al frente del Valencia ilusionaba al mismo tiempo que daba yuyu. Se despedía al entrenador, Juan Antonio Pizzi, que había hecho un trabajo de club sensacional sustituyendo al (injustamente) cesado Miroslav Djukic y se contrataba a Nuno Espirito Santo, viejo conocido de la liga española. Nuno llegaba del Rio Ave portugués, al que había llevado, en su segunda temporada como entrenador, a disputar las finales de Copa y Copa de la Liga en Portugal. Ese cambio de entrenador encendió un pilotito rojo de alarma en la afición, que poco antes había escuchado que el entrenador seguiría siendo Pizzi. Lim había impuesto una medida que nadie comprendía. Luego se supo que Nuno era íntimo del magnate de Singapur y que Mendes iba a ser, de forma no oficial, el director deportivo del equipo.

 

La primera temporada fue bastante buena. Esperanzadora, incluso. El Valencia volvía a disputar una previa de Champions, aunque sufriendo hasta el 3-2 marcado por Paco Alcácer al Almería en la última jornada de la temporada 2014-2015 en Mestalla y que colocaba al equipo cuarto. Los resultados eran buenos y se renovó a Nuno hasta 2018. La plantilla, con una media de 23’5 años, era la más joven de toda Primera División, lo que auguraba un buen futuro. Sin embargo, la gente comenzaba a ver en Nuno algo extraño.

 

 

VERANO DE 2015

SALVO

El verano de 2015 fue movidito. El 1 de julio, Amadeo Salvo dimitía como presidente argumentando motivos personales (la salud de su padre, concretamente) y con él se marchaban Rufete, director deportivo y Fabián Ayala, su segundo. Dos leyendas del club que, además, habían hecho un trabajo formidable en los despachos haciendo borrón y cuenta nueva, consiguiendo fichajes como los de Skodran Mustafi por 8 millones de euros o el de Nicolás Otamendi por 12 millones. Los 20 millones que el Barça pagó por Jeremy Mathieu fueron invertidos en dos defensas de gran nivel que venían a buen precio debido a la labor de Rufete y Ayala. El problema era que Nuno quería mandar más. No quería que Rufo ni “el ratón” le dijeran hacia dónde debía apuntar. Eso era cosa suya y de Mendes, que para algo eran colegas del jefe. Nuno llegó a arrebatar a Rufete, de la noche al día, el despacho que éste tenía en las instalaciones de Paterna. Tal cual. El de Rufete tenía ventana y Nuno lo quería básicamente porque es fumador y quería ventilar la estancia. Se lo quitó y, así, se sacó la chorra demostrando que tenía todo el poder que quería. A Rufete, un profesional como la copa de un pino, se le hincharon las pelotas y se piró. Suena a tontería, pero fue así. Aunque todo venía del fichaje (al final no efectivo) de Rodrigo Caio, al que entre Mendes, Lim y Nuno intentaron colocar en Valencia sin consultar a Salvo, a Rufete ni a Ayala, la subida de humos de Nuno fue la gota que colmó el vaso. Poco después, Otamendi era vendido al Manchester City, cosa que Ayala podría haber evitado. La afición del Valencia comenzaba a estar hasta el gorro de ese portugués que había llegado y quería ser más importante en la institución que el mismísimo Españeta.

 

 

PRESENTACIÓN DEL VALENCIA CF 2015-2016

Voy a contar lo que pasó porque estuve en Mestalla y luego, viéndolo en las noticias, no sé si sufrí un ictus, si me comí un par de setas guays antes de entrar o si me pasé con la cassalla en los alrededores:

1 – Mestalla ovacionó a Otamendi a pesar de que había dicho que quería marcharse. Todos sabíamos que se iba, pero ese tío se había partido el pecho por el equipo aunque solo hubiera sido una temporada. Fue una sonora ovación que traducía un “Gracias, suerte y adiós”. Hubo silbidos, sí, pero fueron los menos con muchísima diferencia, aunque Cuatro, LaSexta, Marca y As lo pintaron como si el público hubiera estado a un paso de lanzar las butacas al argentino. Confiaban por aquel entonces los medios en que Otamendi terminara en el Real Madrid y querían jugar su papel en la batalla, pero al final el central acabó vistiendo de azul celeste. Ellos pintaron la noticia, pero la realidad es la que es: Mestalla aplaudió a rabiar a un jugador que había dejado claro que quería irse. Esa afición de mierda lo hizo.

2 – Nuno fue silbado. No hubo quedada para hacerlo. En mi grupo, en el que éramos unas 20 personas, no se habló del tema antes de hacerlo. Cuando se dijo su nombre por megafonía, la rabia entró en todos los corazones del estadio y la pitada fue de las que se escuchan a mucha distancia. Hubo comunión: “nos has metido en Champions, pero te has cargado a dos de los nuestros, dos de los que luchaban por el escudo”. El aficionado de Mestalla, el que “está loco, quiere ser como el Madrid o el Barça”, apartaba lo deportivo para valorar el esfuerzo y el trabajo. A la salida del campo, era alucinante la cantidad de gente que se olía lo que iba a pasar si se daba poder a Nuno.

 

 

TEMPORADA 2015-2016

 

NunoDebacle. Ni la plantilla estaba ya con Nuno. El equipo empezó de pena y se vio que los resultados del año anterior se debían más a la ilusión de los jugadores que al trabajo del entrenador. Nuno demostró ser un hombre de poco fútbol y ningún recurso. Su planteamiento, ese 4-3-3 difuso, dejaba huecos en ambas bandas, no controlaba el balón en el centro del campo, no hacía llegar balones a los delanteros y no tenía ni puta idea de cómo defender un balón colgado. Cosa lógica cuando, lesionado Mustafi, la pareja de centrales la formaban Ruben Vezo y Aderlan Santos, dos fichajes de Nuno, el primero verde como una cebolla y el segundo malo como una secuela de un slasher. Nuno tenía a los jugadores que él había pedido, jugaba a lo que él quería implantar, gestionaba hasta el apartado de comunicación del Valencia CF y no salía bien parado en ningún frente. Su cabeza se pedía a gritos. Sí, es cierto, el público de Mestalla pide que se eche a entrenadores. Cuando salga el primer estadio del planeta en el que eso no pase, me corto los pies y me los coso en la cabeza.

 

Tardó en llegar el relevo, pero llegó. La eliminación en Champions en fase de grupos y el flojo arranque acabó con la aventura de Nuno en el Valencia. Peter Lim quitó a su colega, probablemente temiendo que algún valenciano llegara a Singapur cargado de naranjas y lo convirtiera a él en naranjada. Ya que Peter Lim no se deja ver y no habla, voy a suponer que fue por eso básicamente porque me divierte. Sonaron nombres de primer nivel para el banquillo, pero el que llegó fue Gary Neville, leyenda del Manchester United, comentarista de la televisión británica… y amigo y socio de Peter Lim. Primera aventura en el banquillo para Gary, que se encontraba en el banquillo con su hermano Phil, cuyo trabajo en la entidad nunca estuvo demasiado claro pero que es querido en Valencia y que hace gala de valencianismo constantemente en redes sociales. Gary no acabó la temporada y fue su segundo, Pako Ayestarán (que fue preparador físico con Rafa Benítez) quien tomó el mando. El equipo terminó 12º tras coquetear seriamente con el descenso.

 

 

TEMPORADA 2016-2017

 

Durante el verano sonaron nombres como los de Joaquín Caparrós, David Moyes, Luciano Spalleti o Jorge Jesús para el banquillo. Incluso el de Jose Mourinho, flípalo. Al final, Lim decidió renovar a Ayestarán. Resumiendo: Nuno tenía en su cuerpo técnico a Phil Neville y, cuando Nuno se marchó, llegó Gary Neville, que contrató a Pako Ayestarán casi por su cuenta (como él mismo admitió) y, cuando Gary cayó, Pako pasó al frente. Mismo perro con distinto collar, al fin y al cabo. Los inquilinos se sucedían en el banquillo pero en el campo la imagen era la misma: una castaña. En ese punto, el público estaba frustrado y lleno de ira. Y si no teníamos motivos, que venga Dios y lo vea.

 

En lo económico, varios gurús habían pasado por el equipo pero seguía sin aparecer, siquiera, un patrocinador principal. Andre Gomes, Mustafi y Paco Alcácer salían del equipo casi de una tacada. Layhoon Chan admitía que no tenía ni idea de cuándo estaría terminado el estadio, que era una cláusula que debía cumplir Meriton según el acuerdo de venta. Lim recuperaba los 100 millones invertidos en la ampliación de capital vendiendo a los mejores jugadores del equipo. El resto del dinero del singapurense, más allá de la compra pura y dura, fue a parar a fichajes rocambolescos: Enzo Perez por 25 millones, Rodrigo Moreno por 30 millones, Mathew Ryan por 8 millones, Aderlan Santos por 9’5 millones… En todos y cada uno, Gestifute estuvo involucrado bien como empresa representante del jugador o como socia de ella. El dinero invertido era para los porcentajes de Mendes y, mientras tanto, el nivel de la plantilla seguía siendo bajo y la moral, mínima.

 

Recuperando las mencionadas ventas de Andre, Mustafi y Alcácer, vamos a dar más detalles:

  • Andre Gomes: el Valencia recibió una propuesta de 55 millones procedente del Manchester United y otra de 45 de la Juventus. Fue vendido al Barcelona por un precio base de 35 y una serie de incentivos a cuál más absurdo.
  • Shkodran Mustafi: fue la venta más normal, con el jugador harto de ver cómo sus mejores años se quedaban en el fango de un equipo destruido. Juventus, Bayern y Arsenal pujaron por él, con los londinenses pagando cerca de 40 millones de euros por un jugador al que Rufete había fichado dos años antes por 8 kilos.
  • Paco Alcácer: Layhoon Chan, presidenta del club sin conocer el idioma ni entender de fútbol más allá de la circunferencia de la pelota, decía a los peñistas lo siguiente: “no queremos vender a Alcácer”. El plural, el “queremos”, no incluía a Peter Lim, que en ese instante estaba en Barcelona en los momentos previos a la presentación culé negociando con Bartomeu el traspaso del delantero, que se cifró en unos 30 millones y otros 7 en variables. Lim, después de vender a Alcácer (que había pedido salir), asistió a la presentación del FC Barcelona. Días después, vio la presentación del Valencia CF desde su casa de Singapur. No tuvo la decencia de asistir.

 

Volviendo a lo deportivo, el equipo estaba peor que nunca. Era colista y encadenaba cuatro derrotas consecutivas cuando se destituyó a Pako Ayestarán. Llegó Cesare Prandelli, entrenador con recorrido y buena reputación y el público se vino arriba. Los resultados seguían siendo malos (aunque menos) y parecía que se iba a instaurar orden en la plantilla. Prandelli los tenía bien puestos e hizo lo que Rufete un par de años antes: dimitir porque no le dejaban trabajar. Firmó por el Valencia con condiciones que Lim no cumplió, como la de traer cuatro fichajes para asear una plantilla que hacía aguas por todas partes. Tras la famosa rueda de prensa del “fuori”, fue el entrenador italiano quien se marchó viendo que aquello no iba a ninguna parte. Su sustituto y a la postre salvador (otra vez) fue Voro, el único miembro de la infraestructura del Valencia capaz de manejar aquello. Suso García Pitarch, director deportivo, dimitía poco después, pegando la rajada padre diciendo que estaba harto de ser el paraguas del jefe.

https://www.youtube.com/watch?v=qCFsjSXqQD4

 

Ese año las cosas estaban tan jodidas en el Valencia CF que el equipo llegó a viajar al Camp Nou y al Benito Villamarín sin representación institucional. Ojo: nadie. En el descanso, en la habitual entrevista que se realiza a miembros de la directiva de uno y otro equipo, en Sevilla no habló nadie y en Barcelona la que tomó la palabra por parte del Valencia CF fue Tamara Gorro, tertuliana de Telecinco, ex participante de Mujeres, Hombres y Viceversa y esposa del central valencianista Ezequiel Garay. Así estaba el patio. La voz del valencianismo era una “celebrity”. El valencianismo se tiraba de los pelos. No hay nada contra Tamara Gorro, pero la imagen del club había tocado fondo.

https://www.youtube.com/watch?v=LF1i4FS0aT8

 

 

ACTUALIDAD

 

MarcelinoMateu Alemany era confirmado antes del verano como nuevo Director General, Ramón Alesanco y Vicente Rodríguez eran las cabezas visibles de la dirección deportiva y Marcelino García Toral se anunciaba como nuevo entrenador tras dos intentos pasados en los que, por H o por B, no se pudo llegar a un acuerdo con el técnico asturiano. Con lo que parece ser una estructura clara en el organigrama del club por primera vez en muchos años, el Valencia necesitaba hacer una limpieza como la que hizo Rufete cuando cambió hasta a 15 jugadores entre entradas y salidas en poco más de dos semanas. El Fair Play financiero, ese gran enemigo, lastraba al Valencia como el verano anterior y había que aligerar carga como fuera. A toda costa. Y esto es lo que ha pasado en lo que llevamos de verano:

 

  • Mathew Ryan ha sido vendido al Brighton & Hove Albion por 6 millones. Llegó hace 2 temporadas por petición expresa de Nuno y recomendación de Mendes por 8 millones. Es un buen portero que no ha tenido ocasión de mostrarse.
  • Enzo Pérez ha sido vendido a River Plate por 2’5 millones. Peter Lim pagó, Mendes mediante, 25 millones al Benfica por él.
  • Aderlan Santos estará cedido en el Sao Paulo hasta diciembre de 2018 con una opción de compra no obligatoria, abonando el club brasileño 800.000 euros por el préstamo. Costó 9’5 millones de euros y fue una petición expresa de Nuno.
  • Diego Alves saldrá en breve, seguramente al Flamengo (aunque el Palmeiras es otro posible destino), en forma de cesión.
  • Bakkali, que llegó a coste cero y que no ha disputado ni una sola vez los 90 minutos desde que aterrizó en Valencia hace 2 años, ha sido cedido al Deportivo de la Coruña.
  • Nemanja Maksimovic, mediocentro procedente del Astana, fichado en diciembre (finalizaba contrato) por Suso García Pitarch antes de dimitir.
  • Raul Neto, procedente de la Juventus, ha llegado al Valencia a cambio de unos 7 millones de euros.

 

Marcelino ha pedido sí o sí que lleguen dos centrales, un mediocentro defensivo y un jugador de banda izquierda. Los nombres de Álvaro Negredo y Aymen Abdennour son los primeros en la rampa de salida, básicamente porque ahorrar sus fichas supondría un impulso económico. José Luis Gayá, Dani Parejo y Ezequiel Garay son tres nombres más que podrían salir: el primero porque tiene cartel y el Valencia tiene una fotocopiadora de laterales izquierdos en categorías interiores; el segundo porque Marcelino no tiene clara su implicación y el tercero porque la Premier puede llegar con alguna oferta que ronde los 25 millones de euros y eso sería un gran alivio para las arcas del Valencia.

 

 

OPINIÓN PROPIA

Ahora os dejo con los nombres que forman, a día de hoy, la plantilla valencianista, con descartes y canteranos incluidos. Voy a decir lo que pienso de cada uno de ellos, que opinar es gratis.

 

PORTERÍA

Raúl Neto: fichaje pedido por Marcelino. Al entrenador asturiano le gustan los porteros altos y con envergadura y, tras la dificultad de hacerse con Alphonse Areola (PSG), que era su primera opción, ha llegado el brasileño en busca de mostrarse para ser convocado en el Mundial 2018. Lo que he visto de Neto ha sido en la Fiorentina, puesto que la posición de arquero en la Juve es para el legendario Gigi Buffon. Me parece un portero extrañamente ágil con los pies para su altura y bastante seguro en las salidas. Una buena incorporación pensando en el lavado de cara del equipo.

Jaume Doménech: suda y sangra valencianismo. Lleva dos años teniendo ofertas de La Liga, de la Premier, de la Serie A y de la Ligue 1, pero no quiere moverse de aquí al menos de momento. No es un portero excesivamente estético en sus paradas, pero es intuitivo y aporta mucho corazón. Salvó al equipo de bajar a segunda hace dos años.

Antonio Sivera: porterazo tremendo. Si estuviera en el filial de Madrid o Barça, los medios se volverían locos con “el futuro portero de la selección”. Lo tiene absolutamente todo. Está siempre concentrado al máximo, es ágil y plástico, habla constantemente con la defensa, se coloca con inteligencia y es hábil en el uno contra uno. Sin duda, el mejor portero español de su generación.

 

DEFENSA

Lateral derecho

Joao Cancelo: había sonado para Barcelona y Juventus, pero su último tramo de temporada no fue bueno y tampoco ha dado el rendimiento esperado en el Europeo sub 21. Es más extremo que lateral, aunque él insiste en que su posición está en la defensa. Deja muchos espacios. Encara con calidad y desborde, pero cuando encadena un par de buenas acciones se viene arriba y va a pérdida de balón por posesión.

Nacho Vidal: nada que ver con el aclamado y envidiado actor. Es un lateral de la cantera que esta temporada estará, casi seguro, con el primer equipo. Es seguro atrás y se incorpora al ataque doblando al volante sorprendiendo a los rivales. Tiene nivel para estar desde ya en el bloque.

Martín Montoya: reconozco que su fichaje no me gustó, pero hoy por hoy es básico en el equipo. Aporta seguridad atrás, va al ataque con descaro y trabaja sin parar. Necesario en cualquier escenario del Valencia a día de hoy.

 

Eje de la zaga

Ezequiel Garay: el año pasado no cumplió del todo con lo que se esperaba de él, pero es el mejor central del equipo de lejos. Va bien por arriba y es bueno al corte. Lo peor que tiene es que no mide del todo bien en los desplazamientos largos de balón del rival.

Rubén Vezo: jugó de lateral hace dos años por la baja de Cancelo y lo hizo bien. Como central es un coladero, incapaz de cortar un balón aunque esté cerca de darle en la cara. Ha sido suplente en el Granada, colista el año pasado, donde estaba cedido.

Aymen Abdennour: puede que Marcelino tenga que recuperar su mejor versión sí o sí, porque el tunecino solo acepta marcharse si va a un equipo francés y parece que no llegan ofertas por él desde allí. En el Monaco era un grandísimo central con buen corte y movimiento de balón, pero en Valencia no ha demostrado nada al menos de momento.

Javi Jiménez: canterano que el año pasado ya jugó algunos minutos con el primer equipo por la plaga de bajas y sanciones. Es un central posicional de los de corte y pase al jugador más cercano. Muy cumplidor. Incomprensible que se gastaran 9’5 millones en Aderlan Santos estando él en la cantera.

 

Lateral izquierdo

José Luis Gayá: es el jugador con mejor cartel de la plantilla, aunque la temporada pasada la pasó entre lesiones y suplencias y en el Europeo sub 21 vio cómo Jonny, el lateral del Celta de Vigo, le arrebataba el puesto. Debe esforzarse más en defensa.

Antonio Latorre “Lato”: la temporada pasada ya apareció en el primer equipo con Voro y mostró buenas maneras. En carrera es una bala y llega a línea de fondo con facilidad. Centra bien y no teme tirar diagonales. Potencialmente, a mi entender, es superior a Gayá, aunque no sea mejor a día de hoy.

Álex Centelles: con solamente 17 años, siendo juvenil, Marcelino ya se lo ha llevado a la pretemporada, algo que sugirió Voro en su informe cuando cedió su cargo al asturiano. Es rápido y ofensivo, otro lateral de la inagotable fábrica para esa posición en el filial valencianista: Jordi Alba, Juan Bernat, José Luis Gayá, Toni Lato, Álex Centelles…

 

CENTRO DEL CAMPO

Pivote defensivo

Eugeni Valderrama: podría quedarse en el primer equipo. Es un jugador con un gran concepto táctico en la cabeza que, además, trata bien el balón. En una posición casi huérfana hoy por hoy, puede tener muchos minutos este año. Ya ha debutado con el primer equipo en partido oficial y ha dado buenas sensaciones.

Nemanja Maksimovic: Marcelino lo tiene a prueba, aunque es probable que acabe cedido en algún club español. Es joven y tiene maneras, aunque ser un jugador que ni es stopper ni creativo supone un hándicap para él a la hora de entrar en el esquema del entrenador.

 

Organizador

Dani Parejo: el gran dilema… ¿Calidad o voluntad? Parejo es, a su máximo nivel, uno de los mejores organizadores del país, lo que no es poco viendo la competencia en ese aspecto. Además, es sin duda el mejor lanzador de faltas de España. El problema está en su actitud, su indolencia en el campo, su necesidad de rodar sobre sí mismo hasta perder el balón o provocar una falta del rival cortando su propio contraataque… Parejo desespera. Desde fuera se ve como un jugador muy por encima del nivel medio del club y, aunque es cierto, su actitud equilibra la balanza. Podría salir, aunque ahora sin Enzo Pérez ni Diego Alves metiendo mierda en el vestuario, puede convertirse en hombre importante con Marcelino, el primer entrenador que tiene el Valencia desde Pizzi.

Carlos Soler: la gran esperanza. El Luke Skywalker del club. El año pasado su irrupción fue fulgurante. Tiene llegada y gol, no teme asumir responsabilidades, se ofrece y necesita palpar el balón y representa la ilusión del valencianismo, la esperanza de un nuevo ídolo.

Álvaro Medrán: llegó por apenas 2 millones desde el Real Madrid, aunque había estado cedido en el Getafe. Es muy intermitente. Tiene calidad y buen golpeo de balón, pero da la sensación de ser un Dani Parejo en marca blanca.

 

Volante derecho

Nando: canterano eléctrico y veloz. Le gusta llegar a línea de fondo y es un buen centrador. Es probable que salga cedido o siga en el filial.

Nacho Gil: está preparado para formar parte del primer equipo. Es muy bueno encarando al rival y tiene olfato para aparecer entre líneas. Probablemente, tendrá minutos en el primer equipo y podría incluso ser importante.

 

Volante izquierdo

Fabián Orellana: llegó en el pasado mercado de invierno por algo menos de 3 millones de euros. Brilló en los primeros partidos, pero desapareció pronto y fue relegado a la suplencia por Voro. Hay dudas sobre su actitud y sobre si encaja en el esquema de Marcelino, por lo que no se descarta una venta. Si está a su nivel, es un gran jugador.

Nani: no ha brillado demasiado en la Copa Confederaciones con su selección, pero ha sido bastante para que desde Inglaterra y desde Turquía se hayan reactivado varios intereses. El Valencia escucha ofertas, pero sabe que Nani es un jugador distinto y que puede aportar un plus al proyecto. El año pasado fue intermitente, aunque sus buenos partidos fueron muy, muy buenos.

 

ATAQUE

Segundo punta

Rafa Mir: el delantero murciano debutó hace 2 años con el Valencia, cuando Nuno era entrenador. Ha rendido a buen nivel en el Mestalla y este año podría salir cedido para coger experiencia.

Santi Mina: en el Valencia ha alternado grandes actuaciones con clamorosos desastres. Pone mucho empeño en el campo y eso gusta a la afición, pero debe mejorar a la hora de tomar decisiones con el balón en los pies. Muchas contras buenas se han perdido en sus pies.

 

Delantero centro

Simone Zaza: el valencia ha pagado 18 millones por el delantero italiano, que ya estuvo a préstamo durante la segunda mitad de la pasada campaña. El público está con él puesto que, repito, nos encanta ver a alguien que lo da todo. Técnicamente es limitado (aunque parezca lo contrario con el churro de gol al Real Madrid), pero incordia sin parar a los rivales y provoca errores. Algunos rumores dicen que podría llegar una oferta alta por él y el club la estudiaría.

Rodrigo Moreno: es mi apuesta. Tampoco es que eso sea gran cosa, porque lo lleva siendo desde que llegó y aún no ha hecho nada. El gran lastre de Rodrigo es haber llegado bajo la etiqueta de los 30 kilos que costó su fichaje. Es rápido, excepcionalmente bueno tirando desmarques e inteligente combinando. El único problema es que le cuesta mucho ver puerta y claro, siendo delantero pues eso viene a ser una putada tremenda.

Álvaro Negredo: Marcelino está intentando que muestre un buen nivel en pretemporada para que llegue alguna oferta decente por él. Su ficha es la más alta de la plantilla y, en principio, no cuenta para el entrenador. Pese a eso, si nadie llama a la puerta de las oficinas para ofrecer un buen negocio, podría quedarse. En mi opinión, Negredo a su nivel es de lo mejorcito del panorama nacional en esa posición y si alguien puede hacer que vuelva a su mejor forma ese es Marcelino.

 

 

Me despido por esta semana esperando volver la siguiente si el trabajo lo permite. No os acostumbréis a lo de hoy: cuando regrese, será con NBA.

 

GJD Eleven

 

Amunt València!

 

 

 

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