Aportación Propia

Responsabilidad social – Crónica Diario AM 18/06/2017

Responsabilidad social – Crónica Diario AM 18/06/2017
Ella


Querid@s Damistas:

 

Hace unos días me llegó un tuit con un video muy interesante. Pueden ver el susodicho video aquí:

 

Antes de entrar en materia

Los muy jóvenes no tendrán el recuerdo, pero para el resto si nombro el pueblo de Alcàsser saben que el tema va a ser muy chungo. Pero después de pensármelo un poco lo voy a mencionar igualmente, con todo el respeto del mundo.

El 13 de noviembre de 1992 desaparecieron de Alcàsser, en Valencia, tres niñas: Toñi (15 años), Desirée y Míriam (14 años ambas). El 27 de enero de 1993 unos apicultores, mientras paseaban por un paraje montañoso, encontraron los tres cadáveres. Sin entrar en detalles porque el asunto es extremadamente delicado, las tres niñas fueron torturadas, violadas y asesinadas, y los sospechosos de los crímenes fueron Miguel Ricart (detenido, juzgado, condenado y en libertad desde 2013, enviamos un caluroso aplauso a las leyes españolas desde París) y el archiconocido Antonio Anglés, a la fuga desde enero de 1993. El rumor dice que pudo morir ahogado cerca de la costa irlandesa, huyendo de la policía, ya que estaba toda la Interpol en pie de guerra en ese momento (y a día de hoy sigue en la lista de criminales más buscados). Mi teoría es que probablemente esté muerto, porque criminales así continúan haciendo daño, y después de tantos años ya hubiese sido detenido por nuevos crímenes e identificado (al estar en el fichero de los más buscados del mundo sus huellas dactilares le delatarían inmediatamente).

Ahora viene una segunda historia, historia que probablemente sólo le suene a Alejo por aquí: el “affaire Grégory”. No es más edificante que el crimen de Alcàsser, les aviso, pero todo tiene una razón de ser que descubriremos más tarde. 

Corría el 16 de octubre de 1984. Grégory Villemin, un niño de 4 años que vive en un pueblecito perdido del este francés, está jugando en el jardín de la casa de sus padres, mientras su madre está planchando y su padre está fuera. La madre se da cuenta de que el niño ha desaparecido sobre las 5 de la tarde, y cincuenta minutos después está en la comisaría denunciando el hecho. Desgraciadamente, a las 9 de la noche la policía encuentra el cadáver del niño ahogado en un río, con las manos y los pies atados. Y la cosa acaba de empezar…

 

El pequeño Grégory

El pequeño Grégory

 

La muerte (el asesinato) del pequeño destapa la macabra realidad familiar: los padres llevaban cuatro años recibiendo amenazas muy graves por teléfono y carta, parece ser que motivadas por la tan dañina envidia. ¿Cuál es el móvil? Pues simplemente que el padre de Grégory ya no era un simple obrero en la fábrica donde estaba y había pasado a ser… capataz. Todo esto es muy lamentable, lo sé.

De hecho, al día siguiente de la muerte de Grégory reciben una carta (enviada el día anterior) donde el supuesto asesino se mofa del padre diciéndole que ni todo el dinero del mundo le devolverá a su hijo. Se cree que el asesino es un primo del padre, lo meten en la cárcel, pero lo sueltan por falta de pruebas. El padre, creyendo que ése es el asesino, amenaza a su primo y acaba por matarlo de un disparo poco después de salir de la cárcel (por ello el padre cumplió cinco años de cárcel, y su esposa lo esperó a la salida). La cuñada adolescente del primo le acusa y luego se desdice, más tarde se acusa a la madre del pequeño Grégory… Y así van pasando los años. A día de hoy sigue sin saberse quién mató al niño, y ni siquiera de qué murió exactamente ya que no le hicieron una autopsia completa para no “dañar” el cadáver y entregárselo a los padres en “buenas condiciones”. 

Lo increíble es que el jueves de esta semana que termina empezamos todos en Francia a recibir mil alertas en las noticias: la investigación se reabría, y es que detenían a los tíos-abuelos del niño, es decir, al hermano de la abuela paterna del niño y su esposa. Resulta que la tía-abuela está acusada de haber escrito las famosas cartas de amenaza en los años 80, y el tío-abuelo de haber realizado las llamadas. La cosa llega ya a un nivel totalmente surrealista cuando se descubre en 2017 que esta pareja, a la que la policía no investigó en los años 80 (va otro aplauso caluroso a las leyes francesas también), resulta que es una pareja a la que le va la marcha y le gusta hacer intercambios con otras parejas, y cuya hija decidió en 1991 ya no tener ningún tipo de relación con ninguno de sus padres, y no es algo que me extrañe a juzgar por la historia. En todos los hornos se cuecen habas, pero lo de la familia Villemin-Jacob es realmente algo absolutamente deleznable. O sea que de pronto los tíos-abuelos eran los asesinos, cosa que se sabrá en las próximas semanas, o no.

Estas dos historias, la de Alcàsser y la de Grégory, tienen, trágicamente, mucho en común. No sólo los responsables no han pasado por la cárcel (con la excepción de Ricart que, insisto, está suelto a día de hoy), sino que además marcaron un antes y un después en el periodismo a ambos lados del Pirineo. Además, y no es el tema hoy pero quiero mencionarlo, en ambos casos las actuaciones judicial y policial estuvieron llenas de malas decisiones, chapuzas, errores y polémicas. En concreto, el caso de Grégory se lo dieron a un juez recién nombrado de 32 años, que hizo todo tan mal que le forzaron a tomarse un año sabático para que no provocase más destrozos. Además, en ambos casos la policía brilló por su ausencia de profesionalidad y desaparecieron y se dañaron pruebas, imposibilitando que años más tarde, con una tecnología más avanzada, se pudiese esclarecer algo.

 Justicia

Pero el tema de hoy es un poco más ligero, aunque muy importante. Es menos importante que el funcionamiento de la justicia y de la policía. Es menos importante que la existencia de criminales a los que hay apartar de la sociedad. Y sobre todo es menos importante que la muerte de estos niños. Y sin embargo es muy importante, porque una cosa es la justicia impartida por los jueces y otra es la justicia impartida por el pueblo manipulado. Y para ahí nos vamos, con todo. 

 

La conclusión periodística 

Tanto en 1984 en Francia con el affaire Grégory como en 1994 con el crimen de Alcàsser en España, estos sucesos marcaron un antes y un después en el periodismo. Es difícil olvidar todo lo que cayó en los años 90, cuando la periodista Nieves Herrero, al frente de un programa llamado “De tú a tú”, del canal Antena 3, se presentó en Alcàsser y estuvo en directo entrevistando a los padres de las niñas asesinadas en el momento en el que se acababan de descubrir los cadáveres. He dudado en ponerles un vídeo, y al final he optado por una solución salomónica. Les pongo un video de ese día y de ese programa, pero les advierto que hay que tener el estómago preparado, ya que en él salen familiares de las niñas poco después de saber que están muertas, y eso no debería de salir en la tele. Sin embargo, si hablamos de telebasura tendremos que dar un ejemplo práctico, y quiero creer que lo que pasa en el video hoy en día ya no sería posible. Insisto, si no les apetece no vean el video. Ahí va:

 

 

Respecto al affaire Grégory, en ese lejano 1984 la policía, en una decisión donde la inteligencia y el sentido común estaban de huelga, permitió que un par de periodistas, uno de ellos con una cámara de fotos, estuviese con ellos en el momento del descubrimiento del cadáver del pequeño, y el periodista, evidentemente, sacó las fotos pertinentes, y en concreto una del niño saliendo del río en brazos de un policía, de cuerpo entero. Esa foto saltó a los periódicos al día siguiente, y desagraciadamente está por internet. No se la voy a poner porque ya les he puesto el video de Nieves Herrero y sé que me lloverán los palos en los comentarios por esta decisión. La cosa no acabó ahí, porque evidentemente la prensa francesa lo dio todo en esta historia y estuvieron escarbando por todas partes para publicar todos los escabrosos detalles: las llamadas anónimas, las cartas, el cadáver del niño, la familia matándose literalmente entre ellos, las acusaciones cruzadas….

El caso es que los periodistas, en ambas historias, tuvieron unas actuaciones absolutamente deleznables, y tanto en España como en Francia hubo un antes y un después, una entrada en el periodismo “““moderno”””. Y no fue para bien desde luego, aunque el periodismo francés es, con mucha distancia, mucho menos ignominioso que la mayor parte del periodismo patrio.

 

Hoy en día

Hacía mucho que no navegaba por los bajos fondos, pero Piqué me ha inspirado para sacar las uñas. Les vuelvo a poner el video:

Existe algo que se llama responsabilidad social, y la tenemos todos: ustedes, yo, y el vecino idiota del quinto. Otra cosa es que la ejerzamos correctamente o no. También hay que valorar que hay diferentes niveles de responsabilidad social: una cosa es ser, por ejemplo, profesora, o policía, o cargo público, y otra es ser un anónimo cajero de supermercado. En general, el impacto que se tiene en la sociedad suele ser mayor cuando se ocupa un lugar público. 

El periodismo tiene una responsabilidad social enorme. El periodismo es el que le da muy buena prensa al expresidente uruguayo José Mujica, llamado el presidente pobre o cosas similares. Pues bien, ¿y si les digo que el señor Mujica entró, por la fuerza, en casa de unos tíos míos en los años 70, y junto con su banda les robó todo lo que pudo mientras los amenazaba con escopetas? Pues eso es lo que pasó exactamente, y sin embargo muchos periodistas en Europa han decidido poco menos que canonizar al uruguayo.

 Ojo, no vamos a hablar de Mujica aquí, yo no voy a condenarle en este post puesto que no es el tema, pero a lo que voy es que el mal periodismo manipula, y mucho. El periodismo está para informar, y luego está el periodismo de opinión, pero para tener tu columna de opinión tienes que demostrar una historia, unos conocimientos, una reputación al alcance de muy pocos. Aquí no estamos hablando del periodismo de opinión, aquí hablamos del periodismo clásico de toda la vida, el que tendría que informar pero desinforma.

Por eso le doy toda la razón del mundo al jugador del Barça y de la selección española. El periodismo que tendría que informar (en este caso sobre deporte) se dedica a las tonterietas (palabra de mi padre que nunca les había puesto por aquí me parece) de sacar estúpidas encuestas en Twitter con “Piqué pitos sí” o “Piqué pitos no”. Y luego pasa lo que pasa.

En este caso estamos hablando de unos silbidos incómodos, el catalán sabe que eso puede pasar, lo tiene asumido y me da a mí que lo lleva más o menos bien, porque Gerard Piqué de tonto no tiene un pelo, este chico. Pero estos silbidos un día pueden transformarse en una agresión al jugador o a su familia, o Dios no lo quiera, algo mucho peor. Hagamos una miniclase de Historia. 

Más o menos todo el mundo conoce al presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln. Lincoln tuvo dos grandes proyectos políticos en su vida: acabar con la Guerra Civil Americana (lo consiguió) y luchar por los derechos de las personas de origen afroamericano. Pues bien, Lincoln fue asesinado en 1865 por un individuo llamado John Wilkes Booth. Este individuo, que esto de los derechos de los negros no lo veía con buenos ojos, se enfadó un día escuchando a Lincoln dando un discurso sobre el tema y decidió que lo iba a matar, cosa que hizo tres días después. Ah, ¿quieren el final de la historia? Lo buscaron, lo encontraron un par de semanas después y lo mataron, así sin juicio ni nada, que en aquella época esas cosas se hacían sin mucho escándalo.

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Wilkes Booth necesitó un simple discurso para prender mecha, de la misma manera que una simple chorrada chiringuitera enardece a las masas contra Piqué, a favor de Cristiano o contra la canción de turno de Eurovisión.

Y es que somos muy primarios, algo que Donald Trump ha entendido a la perfección, por poner un ejemplo. Por muchos estudios que tengamos, por muy cultos que nos creamos, por muy inteligentes que parezcamos, todos llevamos dentro un primate, un chimpancé. Y al chimpancé el miedo le hace reaccionar y tomar decisiones totalmente estúpidas. Todo esto lo digo porque el año pasado seguí una formación en el trabajo para vender más, y en resumidas cuentas lo que nos dijeron fue que, para vender más, teníamos que hablar al chimpancé que hay dentro del cliente potencial, y el chimpancé sólo se interesa en sí mismo y tiene miedo. En resumidas cuentas, si tú le dices a un cliente “compra mi producto porque es muy bueno” lo estás haciendo mal, porque al cliente sólo le interesa él mismo, y no tu estúpido producto ni tus estúpidos problemas porque no consigues vender. Pero si al cliente le dices “tú tienes este problema y no tienes la solución” ahí te va a escuchar porque el chimpancé tiene miedo, y más tarde ya le endosarás tu producto. Se lo resumo mucho a ustedes pero supongo que su cerebro racional (no el chimpancé) me entiende.

De la misma manera que Donald Trump domina de una manera absolutamente fantástica el lenguaje del chimpancé (todo nos tiene que dar miedo: los mexicanos, los musulmanes, el acuerdo climático, la prensa antiTrump), la caverna madridista le sigue muy de cerca. Menciono la caverna madridista y no la otra, la catalana, porque la caverna catalana no domina este lenguaje, y esperemos que nunca llegue a hacerlo porque si no estamos listos. La caverna catalana, caverna al fin y al cabo, intenta seguir los pasos de la madridista, pero son muy cutres y hasta dan pena. Sin embargo, gente como Pedrerol (más que Roncero, que es un payaso de carajillo de barra de bar), o como Inda, dominan a la perfección este lenguaje que me atrevería a calificar de infame, miserable y hasta criminal desde un punto de vista social.

 Monkey brain

La responsabilidad social del periodismo es muy alta, y ellos lo saben. Hay periodistas que pueden cambiar votos en unas elecciones, que pueden encumbrar a una persona que no lo merece y ensombrecer a una persona impoluta, que pueden sacar a las masas a la calle o adormecerlas delante de la tele como borregos (¿perdón? ¿Ahí al fondo? ¿He oído “como Telecinco”? ¿Puede repetir por favor?). Los periodistas te dicen hoy que Trump es caca y Macron es lo mejor, que Cristiano es una víctima de la Hacienda española (mala, mala) pero que Piqué es un independista, e independentismo es caca. De hecho Catalunya es caca y Andalucía es representativa de España (algo que siempre me ha molestado mucho, porque aunque Andalucía es España, España no es Andalucía sino un conglomerado de un montón de culturas muy ricas que a veces no tienen mucho que ver las unas con las otras).

Estos periodistillas con altavoz pretenden decirle a usted, sí, sí, usted que me está leyendo, no disimule, a USTED, qué pensar, cómo pensar, cuándo pensar y por qué pensarlo. Y su chimpancé obedece, y el mío también. Y entonces corremos a Twitter, ya sea a atacar o a defender a Piqué, ya sea porque qué se ha creído este indepe, caca de indepe, ya sea porque Piqué es de los buenos y tengo que defenderle, caiga quien caiga. 

Nos dejamos llevar como borregos, damas y caballeros. Y Piqué lo explica muy bien: el periodismo que genera esos pitos es el que generará algún día una gran desgracia. ¡Qué demonios! Ese periodismo ya ha generado enormes desgracias, como publicar la foto del pequeño Grégory muerto, o como mostrar a unas familias destrozadas para siempre en su momento más oscuro. ¡Y esa foto es una enorme desgracia! ¡Y esa conexión en directo con Alcàsser es un despropósito de tamaño galáctico! 

Pero así estamos. 

Llevo desde 2011 pidiéndoselo. Hace tiempo que dejé de hacerlo, pero como les decía el video de Piqué me ha dado ganas de sacar las uñas. Por favor, se lo imploro: no se dejen llevar por su chimpancé y apaguen la tele cuando sale esta gentuza, no les sigan en las redes sociales, no hagan publicidad de sus chorradas. Simplemente salgan a cazar pokémons, hablen con la gente que quieran, vean una película, pónganse a hacer punto de cruz o aprendan a cocinar croquetas, pero por favor no les den audiencia a estos infames “periodistas”. La vida es demasiado corta como para escuchar a gentuza, se lo digo de verdad. Hace unos años que decidí que a la gente que no vale la pena no hay que hablarle ni escucharle, y nunca se lo podré agradecer lo suficiente al imbécil que fue la gota que colmó mi vaso. Y no se lo podré agradecer porque el día que decidí que la vida era demasiado corta lo bloqueé en Facebook, en mi móvil y en todo lo que se mueve. Y continúo haciéndolo a la que detecto un nuevo imbécil, que en cuanto me puedo deshacer de él, oigan, qué alivio que siento.

Por eso, y porque es mejor que las cavernas desaparezcan por falta de interés, y no porque ocurre una megadesgracia que cambia la Historia, lo vuelvo a decir aquí y ahora, con este altavoz dominguero: hagan como Piqué e ignoren las estupideces.

 Personalidad

No se dejen dominar por el chimpancé que llevamos todos dentro y vivan la vida teniendo ideas propias, abriendo los ojos y llevando una existencia decente y libre de manipulaciones. ¿Creen que podrán?

 

Acabemos con belleza

Les recuerdo que tenemos una sorpresa pendiente, quizás llega el próximo domingo, quizás hay que esperar un poco más… Mientras tanto les dejo con el enorme Gino Paoli, para acabar con buen sabor de boca, para que recordemos que, además de poder ser capaces de los actos más abyectos y espantosos, los seres humanos podemos crear belleza también.

¡Feliz semana!

 

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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