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Cuando los grandes se equivocan – Crónica Diario AM 26/04/2017 (by Luca Garzeli).

Cuando los grandes se equivocan – Crónica Diario AM 26/04/2017 (by Luca Garzeli).
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¡Buenas DAMistas! Hoy os dejo con una nueva colaboración de Luca Garzeli.

Por la temática, tendría que haber sido publicada el miércoles pasado pero por cuestiones técnicas y cambios en la alineación de los Redactores no fue posible. No obstante, es un tema siempre interesante, aunque ya no lo asociemos a un hecho actual para el cuál se quería recordar gloriosos precedentes. Creo que todos recordaréis los hechos aquí narrados que son historia de nuestros equipos.

 

Remontar. De re- y montar, evidentemente.

Ahuyentar, espantar, especialmente la caza que, acosada y perseguida, se retira a lo oculto y montuoso. Proveer de nuevos caballos a la tropa. Rehenchir o recomponer una silla de montar. Sobre los esclavos de América o los indígenas: refugiarse en los montes. Retroceder hasta una época pasada. Sobre el vino: alterarse su calidad por oxidación a causa de llevar mucho tiempo embotellado.

Si sois como yo, de paralelismo fácil, habréis encontrado diversas referencias futbolísticas en algunas de las definiciones de la palabra “remontar”. La que más me gusta, particularmente, es la de refugiarse en los montes, haciendo referencia a los aficionados de ese equipo cuando la anunciada remontada no se completa. Claro que, no todos se meten en la cueva. Hay algunos aficionados que a la mañana siguiente, se enfundan el chándal oficial de los domingos, y presumen con orgullo de sus colores. ¡Me parece estupendo!

Como apasionado de la épica del fútbol, no puedo obviar que algunas de las remontadas más grandes del fútbol español las ha protagonizado el Real Madrid. Sin embargo, como amante del fútbol modesto, no puedo sino recordar que no todas las remontadas son iguales. Cuando el Getafe le remontó en el año 2007 tres goles de desventaja al Barcelona en la vuelta de las semifinales de Copa del Rey, se catalogó como “gesta” para el equipo azulón, y estoy muy de acuerdo con ese apelativo, incluso aunque no la hubieran completado. Para el Barcelona, aquella derrota la recuerdo como la humillación más grande de la era moderna, a la par del 5-0 en el Bernabéu en 1995.

En cambio, cuando el Real Madrid cayó bochornosamente por 6 goles a 1 en la ida de las semifinales de Copa del Rey de 2006 ante el Zaragoza y, posteriormente, quedó eliminado tras vencer 4-0 en el Bernabéu, todos los aficionados del Real Madrid estaban extasiados con la imagen mostrada por su equipo y, lo más importante, pese a que no se hubiera dado la remontada, todos creyeron que se podía volver a dar en cualquier otra eliminatoria. Ambos equipos dieron un recital en sus respectivos estadios (en el 5-2 de la ida en el Camp Nou se vio el gol más maradoniano de Messi, el cual cumple 10 años), y ambos equipos sucumbieron de forma calamitosa a domicilio. Ambos equipos quedaron eliminados, pero sólo uno de ellos se fue con la cabeza alta, de forma inexplicable. Sí, no es lo mismo quedarte a la orilla de la remontada que perder una renta de 3 goles ante un equipo menor, pero todos sabemos lo que hubiera pasado en el 6-1 ante el PSG si no se hubieran dado esos últimos 5 minutos de locura.

Hay muchas cosas que no me gustan del Real Madrid, y entre ellas está la maquinaria propagandística (sectaria, a veces) de sus medios de desinformación. Pero dentro de lo que es esa lacra que rodea al fútbol español, hay una parte que no me parece tan mala: siempre mantienen a sus aficionados ilusionados. El seguidor madridista siempre cree. Porque así los han ido moldeando, o porque la historia les ha dado motivos para creer. Me gusta esa tenacidad y esa fe futbolística en lo intangible. Les felicito por ello.

Sin embargo, yo soy un aficionado agnóstico y sólo me creo aquello que veo en el campo. De esta forma, en mi opinión, una remontada para dos de los tres equipos con más ingresos del mundo, no es más que enmascarar a una humillación. Todo el mundo puede tener un mal día, es cierto. Pero, mientras un mal día es un accidente, más de uno es una evidencia de que algo va mal, y no encuentro un solo motivo por el cual un aficionado pueda estar orgulloso de un equipo asiduo a los malos días. Supongo que son distintas formas de entender el fútbol y, ya han pasado casi 30 años del “salid y disfrutad” de Johan Cruyff pero, desde mi punto de vista, el único objetivo de un equipo grande es entretener a sus aficionados, primero, y después ganar. Por lo tanto, no hay motivo para esperar atrás a tu adversario, no hay motivo para especular, no hay motivo para no querer el balón, no hay motivo para no jugar fútbol ofensivo los 90 minutos y, sobre todo, no hay motivo para ser conformistas y no exigir que tu equipo te haga disfrutar en cada partido.

Dicho todo esto y, dejando el idealismo a un lado, a fin de cuentas todos queremos saborear las mieles de la victoria. Sea para hacer más llevadera nuestra convivencia con el vecino, sea para tener algo de lo que presumir cuando sea necesario, o sea porque en el fútbol actual es lo único que vale, y es lo que nos han vendido que cuenta. Jose Mourinho, como buen discípulo de Louis Van Gaal, es conocido por tomar notas durante los partidos. Tal es la capacidad del técnico portugués que, además de apuntes técnicos, incluye en sus notas contenido extra para enmascarar en rueda de prensa todo lo referente a lo futbolístico y, eventualmente, dejarnos algún titular jugoso sobre el que reflexionar. Uno de ellos, haciendo referencia al fútbol moderno, lo dijo durante su estancia ya como primer entrenador en España: “el fútbol es hoy y mañana, el pasado no existe”. Es cierto que Mourinho, eventualmente, ha tenido problemas con los adverbios (hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón), y creo que tiene cierta obsesión con el paso del tiempo, pero coincido con él en que el mundo actual gira sobre la inmediatez del momento.

Sin embargo, para mí sí que existe un ayer futbolístico, un pasado en el cual los equipos no tan poderosos han logrado dejar su huella en la historia del deporte. Para ilustrar estas ideas, voy a hacer un repaso de las que para mí han sido las remontadas de equipos españoles que más me han impactado, así como a los momentos históricos destacables de los no tan poderosos en la historia reciente.

 

07/04/2004 | IDA: Milan 4-1 Deportivo | VUELTA: Deportivo 4-0 Milan

Utilizaremos al “Súper Dépor” como amplio ejemplo de cómo se gesta una remontada, y nos servirá para avanzar, ya en tamaño reducido, los demás ejemplos.

Una de las partes con mayor carga dramática de este tipo de remontadas es que, normalmente, suelen darse cuando nadie se las espera. El caso del Deportivo ante el Milan es muy significativo, porque 2 años antes el club italiano había vencido 0-4 en la fase de grupos, en el mismo escenario donde el Dépor debía de ganar, como mínimo, por 3 goles de diferencia a nada más y nada menos que el reciente campeón de Europa. Además, el equipo gallego venía de perder 3 de sus últimos 5 encuentros, y las victorias solían ser por un marcador demasiado corto. Se juntaban todos los factores necesarios para que fuera poco imaginable un comeback deportivista.

Uno de los primeros puntos clave, y que suele darse en todas las remontadas es evitar el gol visitante. Los equipos que ganan con una ventaja amplia en la ida, no defienden los 90 minutos, precisamente por el margen de goles a favor que tienen. Todos suelen tener alguna, y en este encuentro con 0-0 en el marcador el Milan tuvo un par de ocasiones. Luego, la siguiente clave es enchufar la primera que tengas. Todo esto puede sonar a que se necesita mucha suerte… efectivamente, toda la del mundo y más. En este encuentro Pandiani, que anotó el 0-1 en San Siro, abrió el marcador en Riazor en el minuto 5.

Rifle Pandiani. Abrelatas, conductor de camiones y autor de la frase “cuando Cristiano gane los títulos que he ganado yo en España, pondré más atención a lo que dice”. Tras su gol, uno contra uno del Milan ante Molina. ¿Motivo? Otro de los patrones para conseguir las remontadas: defensa en el centro del campo. Riesgo máximo para embotellar al equipo rival en su campo y que el balón esté el máximo tiempo posible en la zona de peligro. Gracias a ello, ocasiones tras las cuales, normalmente, se suelen decidir estas eliminatorias. Si llega el 2-0 antes del final de la primera parte, hay partido. Valerón anotó el 2-0 en el 35 y en el 44, Albert Luque (el torero de Terrassa, gran comentarista donde los haya) desató la locura en Riazor. El Dépor había conseguido la machada en 45 minutos.

La pregunta es, ¿y ahora? ¿Damos un paso atrás o vamos a por el cuarto? En estos momentos de impás, lo natural es que al aflojar el ritmo el equipo visitante tenga alguna ocasión o tome el dominio del encuentro. Al final es normal, hay nervios y si no se tiene un plan establecido de qué hacer al culminar la remontada (el Dépor tuvo 15 minutos de charla al descanso para determinar su game-plan), la eliminatoria puede torcerse. Es por eso que dicen que en las remontadas es mejor guardarse un gol para final, para que el equipo rival no tenga tiempo de reaccionar. Ahora, ¿quién no firma un 3-0 al descanso? El conjunto de Irureta controló bastante bien la segunda parte, cambio a Fran por Luque, y el one-team player hizo el 4-0 a 15 minutos del final. A partir de ahí, 3 ocasiones para el Milan en las que, evidentemente, tienes que rezar para tu portero esté acertado, y Molina lo estuvo.

El Milan como gran campeón que es supo reponerse a la encerrona de Riazor, y volvió a llegar a la final en 2005, donde esta vez el Liverpool fue quien le remontó el partido en 20 minutos. Aún así, y esto habla muy bien de Ancelotti, el equipo rossonero volvió a proclamarse campeón de Europa en 2007, llegando a 3 finales en 4 años.

Los coletazos finales de ese Súper Dépor se dieron en semifinales, cuando el Porto de Mourinho ajustició al conjunto español tras empatar 0-0 en do Dragão y vencer 0-1 en Riazor. Uno de los mejores árbitros de la historia, Pierluigi Collina, señaló penal en el minuto 60 a favor de los portugueses y expulsó a Naybet 10 minutos después. Esto, unido a la expulsión de Andrade en el partido de ida, facilitó el pase a la final del Porto y “en unas semifinales que a mí me daría vergüenza de ganarlasJose Mourinho continuó su leyenda ganando su primera Champions League, justo al año siguiente de proclamarse campeón de UEFA con los Deco, Vítor Baía, Ricardo Carvalho y compañía.

 

06/05/2004 |IDA: Villarreal 0-0 Valencia | VUELTA: Valencia 1-0 Villarreal

25/04/2006 | IDA: Arsenal 1-0 Villarreal | VUELTA: Villarreal 0-0 Arsenal

Momento para el submarino amarillo, que de la mano de Manuel Pellegrini, el “ingeniero”, llegó a su segunda semifinal europea en un lapso de 2 años. El técnico chileno recogió el buen trabajo realizado años atrás para armar un equipo lleno de sudamericanos que a punto estuvieron de hacer historia por dos ocasiones. Ésta no es la historia de una remontada, de hecho en ambas semifinales los de Villarreal no consiguieron anotar un solo gol en 360 minutos, pero la sombra de la pena máxima, al igual que en Riazor (que mejor no hablarles de puntos fatídicos, ¿verdad?), marcó su eliminación en ambas eliminatorias.

En 2004, un penalti que transformó Mista valió para que el Liverpool se fijase en el buen trabajo de Rafa Benítez tras conquistar la UEFA de ese año, para que el Valencia se erigiese como uno de los equipos punteros europeos de la década (1 Copa del Rey aún en 1999, 2 finales de Copa de Europa en 2000 y 2001, 1 UEFA en 2004 y las Ligas de 2002 y 2004, donde hicieron doblete), y para que los aficionados amarillos se quedasen con la miel en los labios de ver a su equipo en la primera final de su historia.

Otro penalti, esta vez a favor, truncó las aspiraciones del Villarreal de alcanzar otra final europea en 2006. El Arsenal de Thierry Henry, que había eliminado a Real Madrid y a Juventus, se presentó en la final de París sin recibir un solo gol en 900 minutos, o lo que es lo mismo, venía de 10 partidos consecutivos (6 de eliminatorias y 4 de fase de grupos) con la puerta a 0. La opción para batir a Jens Lehmann la tuvo Juan Román Riquelme. Convertir ese penal haría bueno los goles de Rodolfoel vascoArruabarrena para remontar la eliminatoria de Cuartos ante el Inter de Milan y para sellar el pase a la misma empatando en casa ante el Glasglow Rangers. Los argentinos, históricamente no han tenido mucha suerte desde el punto fatídico, y aquél pase a las manos del portero alemán fue un buen ejemplo de ello.

 

27/04/2006 |IDA: Schalke 04 – 0-0 Sevilla | VUELTA: Sevilla 1-0 Schalke 04 (et.)

Quizá 10 años después estemos acostumbrados a que el Sevilla gane títulos de Europa League, e incluso a algunos les puede cansar verlos ahí arriba, y pensar que es sencillo conseguirlo. Pero hubo una época, no tan lejana, en la que el sevillismo no ganaba un título desde hacía 60 años. En aquella UEFA de 2006, tras dejar por el camino al Lille francés (1-0 en Francia y 2-0 en Sevilla) y los equipos rusos del Lokomotiv Moscow y Zenit, el equipo de Juande Ramos sobrevivió al asedio alemán en Gelsenkirchen para jugarse el pase a la final en casa.

Este tipo de encuentros, al igual que el del Villarreal, se deciden por pequeños detalles. El primer cambio de aquél partido fue Adriano Correia por Antonio Puerta, cuando el partido ya se consumía y la prórroga parecía inevitable. En el minuto 100 de encuentro, el equipo alemán ya bastante cansado, basculó su línea defensiva hacia la tremanda banda derecha del Sevilla de aquél entonces, donde jugaban Dani Alves y Jesús Navas. Por la izquierda, con las piernas frescas entraba libre de marca Antonio Puerta para iniciar de un zurdazo el idilio sevillista con la segunda competición europea de clubes y, por motivos obvios, quedarse para siempre en el corazón de sus aficionados.

 

22/02/2001 | IDA: Alavés 3-3 Inter de Milan | VUELTA: Inter de Milan 0-2 Alavés

La UEFA de 2001 congregó a muchos de los equipos españoles que practicaban buen fútbol en aquella época, pero que estaban eclipsados por las que iban a ser hasta 3 Copas de Europa del Real Madrid en su dominio europeo entre 1998 y 2002. Alavés, Celta, Barcelona o Rayo Vallecano evidenciaban la igualdad futbolística de los equipos de aquella época, por encima del presupuesto teórico. De entre ellos, el conjunto vitoriano del Alavés, dirigido por Jose Manuel EsnalMané”, sorprendía por su buen juego acabando en posición en liga y clasificándose para la UEFA de 2000/2001.

Creo que esa final ante el Liverpool la tenemos todos grabada en nuestra mente, pero antes de ese momento, de la expulsión de Magno, la de Karmona, el gol en propia puerta en formato de Gol de Oro de Delfí Geli, ese equipo hizo ilusionarse a una ciudad no acostumbrada a estas aventuras europeas. ¿Alguien recuerda quién fue el primer rival del Alavés en aquella competición? Quizá sus aficionados, únicamente, porque nadie esperaba que fueran a llegar tan lejos. Fue el Gaziantespor turco. 0-0 en Mendizorroza y 3-4 en Turquía. Al descanso, los vitorianos perdían 2-1 y estaban fuera de la competición, pero una segunda parte memorable, que repetirían en partidos futuros, les hizo avanzar a segunda ronda.

Es curioso porque yo tengo a Mané como un entrenador con fuertes fundamentos defensivos, pero el caso es que el camino hacia la final estuvo llena de resultados espectaculares. En segunda ronda, de nuevo victoria 1-3 en Noruega ante el Llillestrom y empate a 2 en casa. 1-1 en la tercera ronda como local y victoria ante el Rosenborg en Noruega. Y así, llegamos hasta el partido que nos ocupa de aquella UEFA de 2001, en el que al Deportivo Alavés acabó ganando en TODOS los partidos como visitante de la competición, menos ante el Rayo Vallecano en Cuartos de Final. Rayo VallecanoDeportivo Alavés en Cuartos, ahí es nada.

Hasta que llegó Mou, omnipresente en la historia reciente del fútbol, el Inter era un equipo con mucho dinero, con muchos jugadores en su plantilla, pero sin personalidad en los momentos clave. De memoria recuerdo la eliminación ante el Valencia y Villarreal en Champions, y ésta ante el Alavés, que por el tipo de rival puede parecer la más sonada. Resultado espectacular en la ida con un 3-3 que ponía las cosas muy difíciles, pero no olvidemos que éste equipo había ganado todos los partidos fuera de casa de la competición. Y lo volvió a hacer. Mané planteó un partido muy defensivo intentando aguantar el chaparrón italiano y llegar a tener alguna oportunidad de gol en la segunda parte. Y la tuvo.

Tanto en la remontada del Depor en Riazor, en la gesta del Alavés en San Siro, en el penalti de Riquelme o en el de Mista, en el zurdazo de Puerta, en el gol de Iniesta en 2009 o en el cabezazo de Drogba en 2012, el fútbol siempre te da una oportunidad. Y, retomando el inicio del artículo, la oportunidad para los grandes llega en más de una ocasión. Y si no llega ese año, llegará al año siguiente. Pero para otros equipos, pasar de una final europea a jugar en 2ª B (y a partir de ahí, peligro) puede ser cuestión de un par de temporadas.

Por suerte para el aficionado, y a diferencia de lo que dice Mou (siempre basándose en su perspectiva de entrenador TOP que nunca entrenará a un equipo como el Málaga) el fútbol también es ayer, y esa historia escrita con letras de oro, aunque no acabe en títulos, sirve ahora para hacer soñar a los no tan grandes con tener un hueco en la memoria de los que amamos este deporte. Desde aquí mi homenaje a todos esos jugadores que cambiaron la historia de su equipo siendo héroes en los momentos clave.

 

Luca Garzeli.                      

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