Aportación Propia

Justicia – Crónica Diario AM 29/01/2017

Justicia – Crónica Diario AM 29/01/2017
Ella

 

Querid@s Damistas:

En este último domingo de enero hay mucha tela que cortar, o sea que entremos al trapo.

 

Cuestión de timing

Hace unos días saltaba una noticia que, personalmente, yo llevaba años esperando. Képler Laverán Lima Ferreira, más conocido como Pepe, el defensa del Real Madrid, abandona por fin la Liga española. El club blanco anunció esta semana que el jugador se marcha al Hebei Fortune FC, un equipo chino, donde cobrará la suma de 15 millones de euros por temporada y será entrenado por otro exmadridista, Manuel Pellegrini.

La pena es que la noticia llega tarde, y el timing no es el deseado, al menos no por quien escribe estas líneas. Como se podrán imaginar, todo empezó el 21 de abril de 2009:

 

 

Desde ese día se la tengo jurada a este jugador, como muchos por aquí ya saben. Da igual la camiseta que lleve el individuo, se me ha quedado grabado a fuego lo que hizo en ese partido. Ahora bien, el anuncio de su partida me ha llevado a reflexionar sobre el tema más seriamente, les explico.

 

Justicia y prescripción

Si internet no me engaña (y esperemos que no lo haga), Pepe figura en la lista de los 250 jugadores que han recibido más tarjetas amarillas de la historia de la liga española. Sin embargo, en el periodo 2007-2015 sólo recibió 3 tarjetas rojas, lo cual para un defensa es una estadística más que razonable. Y sin embargo la fama de duro y macarra no le abandona…

Como les decía, he estado reflexionando sobre el tema de la justicia y la prescripción de los delitos. En este planeta existe gente que tiene tendencia a ver las cosas (y las personas) o blancas o negras, ignorando la extensa gama de grises que hay en medio. Reconozco ser una persona que comete este error a menudo, pero estoy intentando curarme (desde hace años, aunque cuesta). El caso es que desde 2009 puse a Pepe en una “lista negra” mental donde le tengo a él junto a un tal Axel Witsel (les aviso que el video es muy duro, para quien no conozca la acción):

 

 

Curiosamente, estas dos acciones ocurrieron el mismo año, y personalmente las tengo grabadas a fuego en mi retina. Dejando a Witsel de lado y centrándonos en Pepe, la pregunta que me hago (y que les hago) es: ¿el jugador puede merecer que nos olvidemos al cabo de un tiempo de una acción tan grave? (si su comportamiento mejora, evidentemente)

Hay delitos que no deberían de prescribir nunca. Pero también es cierto que muchas veces, muchas personas merecen una segunda oportunidad (y a veces hasta una tercera).

segunda-oportunidad

Ojo, aquí no estamos hablando de rencor. El rencor es otra cosa, es un sentimiento que uno puede albergar hacia otro ser humano justa o injustamente, y los sentimientos es algo absolutamente incontrolable. De lo que estamos hablando aquí es del derecho a la prescripción del delito, del derecho a no tener una etiqueta colgada permanentemente si uno ha enderezado el camino. 

Les voy a poner un ejemplo muy bestia que me vino a la cabeza pensando en todo esto. Imaginen que una persona querida muere en un accidente de coche provocado por un tercero. Una cosa es que el tercero, alguien responsable del accidente sin ningún género de duda, fuese borracho al volante, o drogado, o estuviese mirando el maldito móvil, o circulase demasiado deprisa, y otra muy diferente es que ese tercero se haya distraído porque llevaba a un niño sentado detrás y se giró para mirar qué pasaba, o que se le cerraron un momento los ojos, o que miró a la derecha en vez de mirar a la izquierda… La persona querida está muerta igual, pero la reacción no es la misma si el responsable del accidente fue imprudente o si hablamos de un despiste de consecuencias fatales, despiste que nos podría pasar a todos. Les puedo decir que si me encontrase en esta situación creo que la rabia que sentiría hacia el tercero en el primer caso sería mucho mayor, mientras que en el segundo aparecería con muchísima fuerza el sentimiento de frustración o de mala suerte, más que la rabia hacia alguien que no estaba haciendo nada “malo”. 

Esto se lo cuento porque viene al caso con el tema de Pepe. Recuerdo que hace años estaba yo viendo un clásico y escuchando una radio en particular, y Pepe la lió, como de costumbre en aquella época. Un periodista le preguntó al otro en directo: “¿qué ha hecho Pepe?”, y el otro contestó: “sí, ha hecho esa especie de barrido donde saca brazos y piernas, como un molino, y se lleva por delante al que esté cerca”. La descripción me pareció muy acertada, porque en esa época, y durante varios años, la estrategia defensiva del portugués era ésa, sacar brazos y piernas, sin mirar a los otros jugadores, y si te llevabas una coz o un puñetazo era culpa tuya por haberte acercado demasiado…

 

Pepe agresión

 

Y sin embargo, sin embargo… Pepe con los años se calmó. Ya no hace el “molinete pepero”, no recibe tantas tarjetas, y son otros compañeros de equipo los que se llevan la atención mediática en cuanto a la agresividad. 

Por eso les planteo lo siguiente, pocos meses antes de la marcha de Pepe: ¿se puede olvidar ya el episodio Casquero? ¿Es justo que le retiremos la etiqueta de macarra?

Ah, ¿que me moje yo primero? Es justo, o sea que les diré lo que pienso. Por una parte, y dado que el jugador lleva años más “moderado” (que no digo que sea un angelito, eh), lo justo sería darle una segunda oportunidad. Ha ganado diez títulos nacionales (cuatro en Portugal y seis en España), y ocho internacionales (incluida la Eurocopa con Portugal): su palmarés es muy amplio. Al mismo tiempo, ha sabido ganarse el puesto de titular indiscutible en el Real Madrid y en su selección, lo cual es algo que no consigue cualquiera. Pepe merece que se le retire la etiqueta de macarra, mientras no haya reincidencia. 

Pepe Euro

 

Pero esto es lo que pienso por una parte, lo cual quiere decir que hay otra. Cada uno ve las cosas como quiere en esta vida, y es inevitable que veamos el mundo que nos rodea a través de nuestro propio filtro individual, porque no podemos hacerlo de otra manera. Y por eso mi otro yo no puede olvidar la acción de 2009, ni el “molinete pepero” que utilizó mil veces… Porque ninguna de las dos cosas me parecen justificables, porque hay decenas de defensas de nivel profesional que no necesitan ser así de agresivos, porque estoy convencida que ninguna de las personas que quiero hubiese hecho algo así, porque sé que yo misma nunca habría pegado patadones a un jugador ni puñetazos a otro… Por todo eso diré que, oficialmente, creo que Pepe se ha ganado quitarle el sambenito de gamberro estos últimos años, pero también oficialmente dejo escrito que, para mí, en mi casa, Pepe seguirá siendo el gamberro que no querría en mi equipo.

Y me encanta que ¡por fin! Pepe se vaya bien lejos, aunque la dicha llegue tarde.

 

El fútbol de la pelota amarilla 

En el hemisferio norte estamos en pleno invierno, y no mola recordar que hay países que están disfrutando del verano austral. Pero los hay, y en estos países están jugando a tenis al aire libre y en manga corta en estos momentos, por ejemplo en Australia.

Resulta que ayer se jugó la final femenina del Open de Australia, y por novena vez en un Grand Slam fue un Williams vs Williams, Serena contra Venus. Una se queda sin palabras para describir las hazañas de las hermanísimas… Llevo años preguntándome: ¿qué sentirán de verdad, en el fondo de su corazón, los padres de estas dos hermanas? Quiero pensar que lo que sienten es un profundo amor hacia ambas hijas por igual, y una enorme satisfacción de ver que son unas triunfadoras en lo suyo, sea cual sea la que gane. Y ayer fue Serena, la menor.

 

Serena y Venus

 

Venus (1980) ha ganado 49 títulos durante su carrera (7 de ellos Grand Slams) y Serena (1981) la supera con 71 (23 Grand Slams). Ambas han sido número 1 en el ranking mundial, pero el contraste es importante. Mientras la mayor ha ocupado lo alto de la lista once semanas, la menor ha sido la primera durante 309 semanas, y volverá a ese puesto mañana, apartando a la alemana Angelique Kerber.

A pesar de que para los medios sería genial que las hermanas se llevasen fatal, como pasa entre los hermanos Gallagher de Oasis (para desespero de un amigo mío, que es megafan y no puede soportar que la banda no esté unida y bien avenida), las Williams se llevan bien, al menos oficialmente. Han ganado 14 Grand Slams jugando dobles y cada una tiene una medalla de oro olímpica individual: Venus en Sídney 2000 y Serena en Londres 2012. Respecto a las medallas de oro dobles tienen tres cada una, jugando juntas evidentemente. En total se han enfrentado 28 veces entre ellas, y Serena ha ganado 17 de esos partidos. 

 

Serena

 

En la final de ayer se batió un récord, y es que se convirtió en la final de mayor edad en la historia del tenis, al casi sumar entre ambas 72 años de edad. Lo cual encaja requetebién con la final “vintage” que tendremos hoy, entre nada más y nada menos que VamosRafa Nadal y Roger Federer.

Ambos tenistas han llegado, contra todo pronóstico, a la final masculina del Open de Australia, algo que nos dicen hace unos meses y no nos lo creemos. Federer finalmente todavía no ha dado todo lo que podía dar en el tenis profesional a sus 35 años, y nuestro Rafa, que las ha visto canutas con las lesiones este último año, ha demostrado, una vez más, que sigue teniendo cuerda para rato. Ya me lo veo ganando Roland Garros de nuevo en unos meses… ¡Vamos Rafa! 

Aún recuerdo aquella épica final de Wimbledon en 2008, el mejor partido de tenis que han visto mis ojos (por la tele), por la emoción, la tensión, el respeto entre ambos deportistas…

 

Por si no se han enterado, Nike patrocina a Federer, también a Nadal. Lo digo por si en la foto no queda claro que Nike es el patrocinador de Nadal y Federer. Nike, ¿eh?

Por si no se han enterado, Nike patrocina a Federer, también a Nadal. Lo digo por si en la foto no queda claro que Nike es el patrocinador de Nadal y Federer. Nike, ¿eh?

 

Todo puede pasar, a pesar de que Nadal llega con la etiqueta de favorito (aunque con un día menos de descanso). La última vez que se enfrentaron fue en la final de Basilea de 2015, cuando ganó el suizo. Sin embargo, mirando todos los datos Rafa ha ganado a Roger 23 veces de los 44 partidos jugados, y respecto a los Grand Slams jugados juntos la balanza se inclina de nuevo hacia el mallorquín 7 a 2. 

Por nuestra parte sólo queda decir bien fuerte ¡vamos Rafa!: disfrutemos de este regalo como se merece.

 

En la vida hay cosas inevitables…

… y que una comedia musical se haya llevado 14 nominaciones de la Academia de Hollywood y sea favorita para los Oscars es algo que no voy a poder pasar por alto. Si Gimme ya debe de estar que trina porque más arriba haya escrito que Pepe no es santo de mi devoción (cosa que llevo diciendo alto y claro desde hace años, o sea que no me venga luego diciendo ñañañí o ñañañá), escribir sobre “La La Land” no lo va arreglar…

 

LaLaLand

 

Pues sí, amiguitas y amiguitos Damistas, por fin se ha hecho justicia y un musical está en boca de mucha gente. Como siempre, salen los haters hasta de debajo de las piedras para decir que los musicales son lo peor, y la verdad es que eso es como demasiado mainstream, con lo bonito que es tener un poco de mente abierta y opinión propia… 

 

meme haters

 

A mí por ejemplo no me gusta nada el género western, por varios motivos: suele haber muchísimo machismo, no me gusta ver a personajes que no se han duchado en varias semanas (cada uno tiene sus manías, oigan), los personajes femeninos suelen ser muy accesorios, me da la impresión que todas las películas cuentan la misma historia, siempre sale John Wayne, por no hablar de la imagen sesgada que se da de los indígenas… Y sin embargo les puedo decir que “Centauros del desierto” (1956) (título original: “The Searchers”, director John Ford) es una de mis películas favoritas, y “Sin perdón” (1992) es una verdadera maravilla. 

 

Se me pone la piel de gallina sólo de ver esta foto, quien haya visto la película lo entenderá

Se me pone la piel de gallina sólo de ver esta foto, quien haya visto la película lo entenderá

 

Pues lo mismo pasa con los musicales: no todos son malos, ¿de acuerdo?

Con “La La Land” está pasando algo muy feo. Resulta que se le está dando un bombo tremendo a la película en términos de publicidad (en París está en el metro, en el bus, por la calle), y ello hará que mucha gente vaya forzada a verla al cine y salga decepcionada: “¿y decían que era tan buena para esto?” pensarán muchos…

Lo que hubiese molado es lo contrario, que la película hubiese sido promocionada con el “boca a oreja”, y que la gente “anti-musical” llegase al cine sin muchas expectativas y saliese cantando de la sala. Pero no, los Oscars y la agencia de publicidad correspondiente han contribuido a aumentar el fenómeno hater de la película, y es una lástima. 

Por ponerles un ejemplo contrario, antes de Navidades fui a ver una maravilla llamada “Sing Street” (2016). Esta película irlandesa, también musical, no ha recibido ninguna nominación a los Oscars, pero les aseguro que al 90% de ustedes les encantaría, con las canciones y todo. Búsquenla, véanla y ya me darán las gracias después.

 

Los mejores actores del año, todos

Los mejores actores del año, todos

 

Ya se pueden imaginar que si les escribo todo esto es porque ya he visto “La La Land” (llegué al cine con las canciones ya memorizadas, que una es una profesional de los pies a la cabeza). Pues bien, y como Tato está en ascuas por conocer mi opinión (pregúntenle la suya en el foro, que de pronto les sorprenderá), aquí la dejo. 

“La La Land” es un canto al cine clásico, un canto a la ciudad de Los Ángeles, un canto a la comedia musical y hasta un canto a la luz, a la vida, a la felicidad. Su director, el estadounidense Damien Chazelle, de apenas 32 años, ya nos arrastró al cine a ver otra joya, “Whiplash” (2013), película que les recomiendo con entusiasmo (¡y no es un musical!). 

Chazelle es de los míos: le encantan los musicales. Para quien conozca el género podrá fácilmente adivinar las variadas referencias a grandes clásicos en “La La Land”, especialmente al trabajo del enorme Gene Kelly. Sin embargo Chazelle ha hecho algo que nadie había hecho hasta ahora a gran escala: ha cogido el género musical y, sin saltarse las reglas de oro, lo ha trasladado al siglo XXI. 

 

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Para empezar, y respeto totalmente su elección, ha puesto pocas canciones en la película. El hilo recurrente de la historia es la música jazz (el mismo Chazelle quiso ser batería profesional, pero un profesor le dijo que no llegaría lejos), y este tipo de música tiene una larga tradición instrumental. Ello hace que en la película haya mucha mucha música, pero cantar se canta poco, y bailar también se baila poquito. 

Evidentemente, a los fans musicaleros hardcore nos hubiese encantado que hubiese diez o quince números musicales, pero Chazelle no cedió a la tentación y decidió hacer buen uso de la sobriedad en este aspecto. Sin embargo, se concedió un deseo, y nos lo concedió también a los fans musicaleros hardcore, y ha introducido un número de claqué entre los dos actores principales, la encantadora Emma Stone y el excelente Ryan Gosling. Se nota que el claqué es una disciplina que aprendieron a marchas forzadas para la película, pero a mis ojos ambos están más que dignos y el baile de madrugada queda como uno de mis momentos preferidos de la película. 

Por cierto, que si hay alguien que ha estudiado claqué por aquí, supongo que le será fácil identificar el momento de la película en que los actores bailan un trocito del shim sham shimmy. Para el resto, el shim sham shimmy es una coreografía fija que existe en claqué muy fácil de aprender (te la enseñan desde el primer año), y que se baila mucho cuando se juntan varios bailarines de claqué porque todo el mundo la conoce de memoria. Si les pica la curiosidad, les dejo aquí un video con el shim sham. En el centro, la chica vestida de negro de pelo corto es Sarah Reich, estrella del maravilloso grupo Postmodern Jukebox (grupo que me dio a conocer el mismísimo Gimme que echa pestes de los musicales):

 

 

Existen dos tipos de musicales: los clásicos y los que yo llamo de tipo videoclip. Los clásicos son aquéllos que podemos definir de la siguiente manera: las canciones hacen avanzar la historia, si uno no escucha la letra de la canción se pierde parte de la intriga… Un ejemplo reciente de este tipo sería “Los Miserables” (2013), película casi completamente cantada que no acabó de estar bien hecha simple y llanamente porque el director (Tom Hooper) no venía del mundo musical, y eso es una regla de oro que no hay que romper: o conoces el género o no te lances. Otro problema que tuvo la película es que metieron a Russell Crowe a cantar un personaje, Javert, para el que no estaba a la altura, pero no nos desviemos…

Los musicales “clásicos” son los que atraen a más haters, con excepciones notables como “Grease” (1978), por ejemplo (o “Hairspray”-2007, que es una maravilla también, pero menos conocida). Los otros musicales, los de tipo videoclip que digo yo, son los que son películas “normales” y en un momento dado se para la acción para realizar un número musical, se canta, se baila, se hace lo que se tenga que hacer, y se reinicia luego la acción. Ahí suele haber más aceptación del público, como la película que les comentaba más arriba, “Sing Street”, o también la misma “La La Land”.

Un buen ejemplo de musical bien hecho fue “Chicago” (2002), de Rob Marshall, un tipo que hizo correctamente las cosas: los números que no pertenecían al cabaret de la película eran sueños de una de las protagonistas, con lo cual había menos rechazo entre el público en el momento de insertar las canciones.

 

Chicago

 

La inserción de las pocas canciones de la banda sonora en “La La Land” está hecha con mucha elegancia y tino, es uno de los grandes aciertos de la película, y creo yo que gracias a ello habrá muchas personas que dirán “pues a mí no me gustan los musicales pero éste me encantó”. En este aspecto hay que darle un diez al director, porque como dice uno de los personajes en la película: ¿cómo quieres ser rompedor si haces las cosas como lo han hecho todos antes que tú?

Un aspecto que sin duda supone uno de los gran triunfos de “La La Land” es la fotografía, la imagen, el color que transmite la película. A uno le parece estar inmerso en un festival arcoíris de luz y belleza, de alegría y de espacio, y sin crear un Los Ángeles artificial nos vemos inmersos en la belleza de la ciudad y su luminosidad.

Evidentemente, uno no puede olvidar a los dos actores principales. Emma Stone ya estaba algo curtida en esto de los musicales porque en 2015 le dio por interpretar a Sally Bowles, el personaje principal de “Cabaret”, en Broadway. Sin embargo para Gosling era una primera experiencia, y el muchacho la salva con dignidad (no sólo ha tenido que aprender a cantar y a bailar, sino además a tocar el piano). Personalmente creo que la función se la lleva ella, con esa sonrisa que te ilumina el alma, esos ojos de mirada profunda y ese encanto natural que pocas personas poseen, pero Gosling es un digno partenaire en forma de músico torturado y romántico que no está dispuesto a renunciar a su manera de tomarse la vida.

 

La La Land

 

Sin spoilers, el final de la película es un canto a los musicales de los años 50, en especial a “Un americano en París” (1951), una joya del cine que no deberían de perderse. La historia plantea un cierto debate, y el final es de aquéllos que dices “no sé si lo he entendido todo o quizás no he entendido nada…”. Yo tengo mi versión pero no la diré porque no hay que spoilear… Que cada uno juzgue lo que le parezca.

Lo que si diré, para acabar, es que “La La Land” es una película que hay que ver para pasar dos horas muy agradables, olvidando los problemas que tengamos cada uno, y participando de una fiesta donde hay sitio para la música, la luz, las sonrisas, el amor y los espíritus libres. Para deprimirse uno se puede poner “La Lista de Schindler”, “Requiem for a dream” o “Precious” y salir hecho papilla… “La La Land” no va de eso, “La La Land” es para salir de la sala viendo la luz aunque sea invierno, para tararear por la calle las canciones de la película, y para sonreír como sonríe Emma Stone.

Es una opción de vida. A mí me encantan los musicales porque le alegran a uno el alma, ustedes escogen.


Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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