Aportación Propia

Allen Iverson, The Answer – Crónica DiarioAM 24/10/2016

Allen Iverson, The Answer – Crónica DiarioAM 24/10/2016
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Allen Iverson es uno de los jugadores más importantes que ha pisado una cancha de la NBA a lo largo de la historia de la mejor competición de baloncesto del mundo. Y lo es por dos motivos: el primero es su innegable calidad y el segundo reside en su importancia para la propia NBA más allá de los estadios de basket. Empecemos por el principio con la vida de The Answer.

INFANCIA

Allen Iverson nació el 7 de junio de 1975 en Hampton, una de las 39 ciudades independientes del estado de Virginia, al este de Estados Unidos. Se crió en Newport News, justo al lado de dondenewport-news nació. No conoció a su padre y su madre pocas veces estaba en casa. De pequeño vivía en viviendas subvencionadas Stuart Gardens por debajo del umbral de la pobreza. Era normal para él no tener agua ni luz en casa y hasta la comida debía procurársela por su cuenta la mayoría de veces. Su madre solía pasarse los días en el bingo cuando disponía de algún dinero con la esperanza de hacerse rica mediante el juego. No había nada en esa casa que sirviera de ejemplo a Iverson: mientras su madre estaba en el bingo, su pareja (el hombre que crió a Allen) entraba y salía de la cárcel sin parar. Con 13 años, Iverson vio cómo detenían al novio de su madre y sintió rabia; pensó que, si ese hombre sabía cómo sufrían cuando él estaba entre rejas, era incomprensible que volviera a las andadas. Algo muy duro de asimilar para un chico de 13 años en condiciones normales, pero bastante lógico dentro de un entorno en el que los chicos de su misma edad, siendo niños, consumían cocaína detrás de contenedores en plena calle y a plena luz del día. Un joven Iverson recibía ofrecimientos para consumir día tras día, pero siempre los rechazaba argumentando que “no podía hacer eso porque en el futuro sería una estrella de football”. De su “football”, del fútbol americano que decimos por aquí. Y es que Iverson, además de una gran estrella de baloncesto, lo era también en football. Era tan bueno en lo uno como en lo otro… y eso es decir mucho.

 

COLEGIO

moEl sueño de “Bubba-Chuck”, como llaman a Iverson sus amigos, empezó de verdad en la Escuela Primaria Aberdeen. Allí, Gary “Mo” Moore entrenaba a los niños para que el football los sacara de la calle. Mo tenía una hija y ningún hijo y pronto vio en el joven Allen algo que no había visto nunca en ningún otro niño: la mirada de un líder. Mo llegó a decir a Iverson en varias ocasiones que algún día significaría para la gente lo mismo que Martin Luther King o Malcolm X. Allen, por su parte, admiraba a Mo por cómo trataba a su única hija, viendo en él, por primera vez, una figura paterna real. En Aberdeen, Iverson se enroló también en las filas del equipo de baloncesto, donde Bob Barefield, que vio también en Allen algo que lo diferenciaba del resto, era su entrenador. Bob era un gran apasionado del baloncesto, lo que hizo que el pequeño Allen viera crecer su pasión hasta el punto de que, a las seis de la madrugada, día tras día, se presentaba en casa de su amigo Jamie Rogers (el único chico blanco de por allí) para que fueran a jugar a la canasta. Tan entusiasmado estaba Allen con el baloncesto que se quedaba jugando hasta tarde y por las mañanas no iba al colegio hasta la última clase. A veces ni eso. Repitió octavo y sintió vergüenza.

 

CAMBIO DE CASA

Mo, el entrenador de football, se lo llevó a Hampton a vivir con él y con su familia. Iverson vio, por primera vez, lo que era tener un hogar de verdad. Cuenta el propio Allen que entendió cómo era Mo cuando le pidió dinero por primera vez: su madre solía darle 100 dólares cuando los tenía, aunque generalmente no tenía nada; Mo, sin embargo, tenía muchos más y solamente le daba 5, 10 o 20 como mucho. Además, por navidad le compraba ropa, algo que Iverson no concebía. A pesar de los cuidados, Iverson siguió faltando a la escuela. Estuvo sin ir 69 días consecutivos, lo que hizo que la escuela se planteara la posibilidad de expulsarle por reincidente tras todas las amonestaciones que había recibido por faltar a clase antes de esos tres meses. Mo cogió al joven Allen y lo estampó contra el coche, gritándole a pocos centímetros de su cara. Iverson se sintió tan avergonzado que decidió, justo en ese instante, hacer las cosas de otra forma.

 

INSTITUTOIverson game 9

El Instituto de Secundaria Bethel es uno de los lugares más importantes en la vida de Allen Iverson: allí conoció a su esposa, allí saltó a la fama y allí comenzó el peor momento de toda su vida. Cuando estaba en décimo curso, la gente hacía cola para ver a ese joven llamado Allen Iverson que era el líder indiscutible tanto del equipo de football como del de baloncesto. En 1993, Bethel ganó los campeonatos estatales de ambos deportes y, en ambas competiciones, el MVP fue el mismo chico: Allen Iverson. La fama había llegado a lo bestia para el chico de las casas subvencionadas de Newport News.

 

PELEA Y JUICIO

Allen Iverson y sus tres amigos Melvin Stephens, Michael Simmons y Dwayne Campbell estaban en la bolera y llevaban más de hora y media allí, jugando en las pistas 8 y 9. Iverson fue al mostrador y se escuchó un murmullo. Sus amigos se dieron la vuelta y vieron a un grupo de chicos blancos molestando a Allen, insultándole y gritándole en actitud amenazadora. Stephens, Simmons y Campbell dejaron de jugar y fueron a defender a su amigo. La cosa se torció y volaron sillas, bolas de la bolera y todo tipo de objetos, ocasionando lesiones en algunos de los presentes. Hubo una demanda y tanto Iverson como sus tres amigos fueron formalmente acusados. El juicio, sin embargo, tardó ocho meses en celebrarse: lo suficiente para que, cuando llegó el momento, Iverson pudiera ser juzgado como adulto. Una de las mayores injusticias que se conocen en un deportista de élite iba a arrancar.

 

La pelea de la bolera estaba grabada en video. En él se ve cómo Iverson está de pie lejos del embrollo sin meterse en ningún momento. De hecho, da la vuelta y sale de la bolera. Repito: está grabado. Relata Iverson que salió de la bolera para llamar a Mo desde una cabina: cuando lo hizo, Mo (cuenta él mismo) supo que eso no podía acabar bien. Mo sabía que los prejuicios raciales eran potentes en aquella zona, por lo que decidió recurrir a Herb Kelly, abogado de la Universidad de Hampton y uno de los más prestigiosos de la zona. Iverson fue llevado a comisaría, donde un detective le dijo que, si se negaba a hacerse las fotos para la ficha policial, sería detenido. Cuando llegó la vista preliminar del juicio, el detective negó aquello. Mo supo entonces que aquello sería incluso más duro de lo que imaginó en un principio. El caso se presentó como el de una banda organizada y racista que se dedicaba a dar palizas a gente blanca. El sistema quiso tomarse aquello como algo “personal” y lo hizo intentando destrozar la vida de una estrella emergente criada en viviendas subvencionadas donde la droga sustituía al asfalto. Allen Iverson se enfrentaba a 60 años de cárcel. 

 

iverson-juicioEl juez, finalmente, dictó sentencia: 15 años de cárcel reducidos a cinco. No había opción de salir con fianza. Para que ese dato cobre relevancia hay que decir que en el estado de Virginia los únicos a quien no se les concede fianza es a los acusados de crimen capital. Los asesinos son los únicos que no tienen ese derecho. Iverson y sus amigos tampoco lo tuvieron.

 

En la cárcel, que era un híbrido entre prisión y correccional, Iverson era despertado todos los días a las 04:00 de la madrugada para cortar el césped. La correspondencia llegaba en forma de sacos enteros dirigidos a él y la prensa acudía diariamente a la institución penitenciaria. Tom Brokaw, periodista de la NBC, consiguió permiso para entrevistar a Iverson en la cárcel. La presión de la gente, convencida tras ver aquel programa, fue tan fuerte que el gobernador Doug Wilder, conmutó la condena de Iverson y de sus amigos. Sin embargo, prohibió a todos y cada uno de ellos practicar deporte a nivel profesional. Esa medida era el último palo que el sistema quería dar a Iverson antes de dar el tema por concluido. Al final, Wilder no pudo detener lo inevitable

 

UNIVERSIDAD

Iverson terminó sus estudios de secundaria cuando salió de la penitenciaría con la idea de ir a la universidad. Sin embargo, las cartas que antes llegaban cada semana desde todas las universidades iverson-hoyasdel país a casa de Mo, dejaron de llegar. Iverson era un riesgo enorme. Mo contactó con John Thompson, entrenador de los Hoyas de la Universidad de Georgetown. Thompson se mostró reticente, pero la madre de Allen Iverson fue hasta la universidad para tratar de convencerlo. Le pidió que lo aceptara para que pudiera tener mejor futuro que pasado. Thompson, aun con dudas, aceptó.

 

Iverson pronto se convirtió en el líder de los Hoyas, aunque su actitud desafiante seguía estando presente. “Siempre me gustó pelear”, reconoce el ex-jugador. Cuando Iverson se mostraba soberbio o chulo, el entrenador Thompson lo reprendía, pero lo hacía siempre en privado. “Me he jugado el culo para que estés aquí”, solía decirle. “Si no cambias volverás al agujero del que tanto has luchado por salir”, le recordaba. Sobre la pista, Iverson escuchaba al público gritar cosas sobre su pasado en la cárcel, aunque hacía caso omiso. Cuando llegó la “noche de ojeadores deportivos” (el nombre lo dice todo), Georgetown se enfrentaba a Connecticut, al equipo liderado por otra estrella en ciernes cuyo nombre era Ray Allen. Iverson y sus Hoyas arrasaron y el protagonista de esta historia hizo un partido memorable. La posibilidad de ir a la NBA era más real que nunca. El entrenador John Thompson pensaba que era mejor esperar, pero la hermana de Allen estaba enferma y él vio, en el salto a profesional, la oportunidad para sacar a su familia de todos los problemas que pudieran solucionarse con dinero.

 

NBA

iverson-draftPat Croce, presidente de los Philadelphia 76ers desde 1996 hasta 2001 quería elegir a Allen Iverson en el primer puesto del draft, pero había voces en la directiva que lo desaconsejaban. Croce, sin embargo, se hizo caso a sí mismo y terminó drafteando al problemático joven. Reebok se lanzó a por él en cuanto firmó su contrato como profesional. En las oficinas de la marca deportiva había quien prefería esperar a que llegara el siguiente “boom” a la NBA, pero quienes debían decidir sabían que no habría otro tan grande como Iverson.

 

En su año rookie, Iverson demostró estar sobradamente preparado para jugar en la mejor liga del mundo. “Se me cayeron los calzoncillos cuando hizo eso”, comenta Pat Croce en una entrevista sobre la acción en la que el imberbe Iverson dejó sentado, tras un fantástico crossover, al mismísimo Michael Jordan. La temporada terminó con Iverson levantando el trofeo a Novato del año. Sin embargo, el equipo seguía sin arrancar y terminaba la temporada con 22 victorias y 60 derrotas.

 

El año siguiente se contrato a Larry Brown como entrenador. Una leyenda para los banquillos y una futura leyenda sobre el parqué constituían el plan de los Sixers para volver a ser grandes. Un entrenador judío blanco de Brooklyn y un joven negro de las viviendas subvencionadas de Newport News… La mezcla era explosiva y explotó en varias ocasiones. Iverson faltaba a los entrenamientos, aunque en los partidos era siempre el mejor. Su actitud, a pesar de todo, no mejoró. Cada vez que Larry Brown lo cambiaba, Iverson soltaba por la boca tanta mierda como le era posible y lo hacía sin disimular. Aunque hubiera un asiento libre al lado del entrenador, prefería sentarse en la otra punta aunque tuviera que hacerlo en el suelo. Ese año fue acusado de posesión de armas y marihuana. Además, fue detenido por conducir demasiado rápido. Lo curioso es que él era el copiloto. Iverson seguía siendo, pese a su color de piel, el blanco favorito de quienes buscaban un ídolo al que derrocar.

 

La llegada de Iverson a la NBA, más allá de lo deportivo, supuso la entrada de la cultura hip-hop a la liga. Hasta entonces era impensable ver a un jugador con rastas africanas, lleno de tatuajes y iverson-hip-hopllegando a los partidos con ropa ancha y grandes cadenas. “Unió hip-hop y baloncesto”, declaró Dwayne Wade en una entrevista. Y así es: la NBA tal y como la conocemos ahora debe mucho, a nivel estético, a Allen Iverson. Se lo debe casi todo, en realidad. Con apenas dos temporadas en la liga, Iverson era un referente mundial, siendo el segundo jugador que más camisetas vendía después de Michael Jordan. Iverson y su imagen eran el espejo en el que se miraban los niños que paraban a su entrenador Larry Brown por la calle para decirle “quiero ser como The Answer”. La controversia estaba servida: la NBA cambió el código de vestimenta fuera de la pista, obligando a que los jugadores vistieran ropa formal en público. “Es importante que los jugadores asuman su parte, se deshagan de la indumentaria de la prisión y eliminen el aspecto de gamberro del baloncesto que ha venido acompañando a la cultura hip-hop”, declaró Phil Jackson, entrenador de Chicago Bulls en esa época. La prensa llamó a Iverson “gangster del baloncesto” y, aunque en ese momento ya eran muchos los jugadores de la liga que habían adoptado aquella estética, fue él quien, de nuevo, se llevó todos los palos. Iverson, a pesar de llegar a creerse un semidiós en esos momentos, reconoció más tarde que no era consciente de hasta qué punto todo aquello podría haber sembrado más mal que bien. 

 

iverson-mvpLa temporada 2000-2001 fue histórica para Iverson. Su actitud seguía siendo de pasotismo absoluto: no iba a entrenar, no tocaba el gimnasio, no ejercía de líder y no dudaba en insultar al entrenador Larry Brown. Pat Croce, en el que sería su último año como presidente, llamó a Iverson para decirle que la franquicia se estaba planteando traspasarle debido a su actitud. El jugador, que no quería moverse de allí, cambió el chip y llevó a su equipo a terminar en primera posición de la Conferencia Este con 56 victorias y 26 derrotas. Larry Brown fue elegido entrenador del año y Allen Iverson fue elegido MVP. En febrero, en el All-Star disputado en Washington DC, el partido de las estrellas se convirtió en uno de los mejores que recuerdan los aficionados. El Este perdía de 21 puntos antes de arrancar el último cuarto, pero Iverson decidió que había que ganar aquel partido y el All-Star Game se convirtió en un partido de verdad, con las estrellas esforzándose al máximo y con Iverson pisoteando a todo aquel que se ponía en su camino. Ya en playoffs, los Sixers eliminaron a Indiana Pacers en primera ronda e hicieron lo propio con Toronto Raptors en la siguiente. En la final esperaban los poderosos Milwaukee Bucks de George Karl en el banquillo y Sam Cassell y Glenn Robinson sobre la pista como escuderos de uno de los mejores jugadores de la liga: Ray Allen. Allen Iverson y Ray Allen volvían a cruzarse en un momento importante tras la “noche de los ojeadores”. De Georgetown y Connecticut a Philadelphia 76ers y Milwaukee Bucks respectivamente; de la NCAA a una final de conferencia en la NBA. Los Sixers se llevaron el título de conferencia (4-3) y en la final esperaban los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant. Los Lakers eran los grandes favoritos ante unos Sixers en los que Iverson era la única superestrella y solamente Dikembe Mutombo en labores defensivas y Aaron McKie como revulsivo desde el banquillo añadían algo de peligro. En el primer partido en el Staples Center, Iverson anotó 48 puntos y dio el primer punto a su equipo. En los cuatro siguientes, Shaq y Kobe hicieron valer la lógica para terminar llevándose Las Finales por 4-1.

 

El año siguiente, Iverson repitió como máximo anotador de la temporada. Si en el año que llegaron a las finales se fue hasta los 31’1 puntos por noche, en la 2001-2002 aumentó el registro ligeramente hasta los 31’4 puntos. También repitió como mejor “ladrón” de la temporada (algo que haría de nuevo en la siguiente). Los Sixers llegaron a playoffs, pero fueron eliminados en primera ronda por Boston Celtics pese a los 30 puntos por encuentro de The Answer. 

 

“WE’RE TALKIN’ ABOUT PRACTICE”

La rueda de prensa más famosa de Allen Iverson nos dejó su frase más recordad: “We’re talkin’ about practice”, repitió una y otra vez. La situación fue la siguiente: un periodista preguntó a Iverson en rueda de prensa sobre unas declaraciones de Larry Brown en las que hablaba de sus ausencias en los entrenamientos. La realidad es que el famoso video en el que Iverson repite una y otra vez la famosa frase no es más que un extracto de la entrevista. Sí, el periodismo es igual de carroñero en todas partes y en todas las épocas, aunque ahora se ataca a todo bicho viviente y en esa época se atacaba (casi) siempre al mismo jugador. Iverson había perdido a uno de sus mejores amigos, Ra, de forma muy violenta poco tiempo atrás. Los Sixers habían sido eliminados en primera ronda por Boston Celtics. Iverson venía de una reunión en la que le habían comunicado la intención de la franquicia en traspasarle… y un periodista le preguntó por sus ausencias en los entrenamientos. “Estamos hablando de entrenamiento”, repetía una y otra vez. Hace poco tiempo salió una biografía no autorizada del jugador en la que se cuenta que estaba borracho cuando dio la rueda de prensa. Personalmente es un hecho que me da absolutamente igual: borracho o no, Iverson tenía personalidad suficiente como para dar la respuesta que dio. “Han matado a un amigo mío moliéndolo a golpes, no he podido llevar a mi equipo a lo más alto, me quieren traspasar… ¿y tú me hablas de entrenamientos?”, decía entre líneas aquel “We’re talkin’ about practice”. De hecho, ya al final de la entrevista y con la jefa de prensa dando por concluida la comparecencia, Iverson dice: “No, no, esperad. Tengo algo que decir. Lo perdí a él y perdí este año y todo me va cuesta abajo y no quiero soportar esta mierda”. El chico duro se venía abajo, pero era más rentable para el periodismo recortar el video y vender al jugador como un vago.

 

LLEGA EL TRASPASO

A finales de 2006, Iverson fue traspasado a Denver Nuggets. En los Nuggets se juntó con Carmelo Anthony, uno de sus principales “imitadores” y el jugador con mayor promedio anotador en lo 

Denver Nuggets v Los Angeles Lakers, Game 1que se llevaba transcurrido de aquella temporada. Iverson era el segundo. “Quiero ser un Sixer, lo he dicho desde el primer día. Pero si no me quieren, yo tampoco quiero serlo”, declaró cuando fue traspasado. Mo, el hombre que llevó al Iverson niño a vivir consigo, pensó que en una ciudad tranquila como Denver, Allen se asentaría y ganaría un campeonato. El primer año, los Nuggets se metieron en 6ª posición en playoffs y fueron eliminados en primera ronda por San Antonio Spurs. El año siguiente consiguieron 50 victorias y 32 derrotas, entrando como octavos (el mejor 8º de la historia de la liga) y siendo barridos de nuevo en primera ronda, esta vez por Los Angeles Lakers. El sueño de Mo de ver a Iverson ganando un campeonato en Denver se esfumó cuando el 3 de noviembre de 2008 el jugador fue traspasado a Detroit Pistons, el equipo al que estuvo cerca de ser traspasado antes de comenzar el año en el que llevó a los Sixers a Las Finales. En Detroit sufrió una lesión de espalda que lo dejó sin jugar varios partidos y, cuando se recuperó, volvió al equipo como suplente. La gerencia de los Pistons le había prometido, sin que él lo pidiera, que nunca saldría a jugar desde el banquillo y aquello enfureció a Iverson, que declaró que nunca había visto a un MVP, máximo anotador y all-star saliendo desde el banquillo. Después de tres partidos como suplente, a principios de abril, Joe Dumars, presidente de operaciones de los Pistons, anunció que Iverson dejaba el equipo por problemas de salud. Sin embargo, todo el mundo supo que las desavenencias entre el jugador y el cuerpo técnico fueron el motivo de aquello. En septiembre de 2009 llegó a los Memphis Grizzlies, donde jugó tres partidos, siendo suplente en todos ellos, antes de pedir la baja. El equipo se la concedió.

 

AGENTE LIBRE

Un competidor nato como Allen Iverson se sintió frustrado cuando, siendo agente libre, vio que ningún equipo lo llamaba para ofrecerle un contrato. Cada mañana se levantaba pensando en cuánto tardaría en sonar el teléfono. Finalmente decidió retirarse cuando fue consciente de que aquella frustración condicionaba la vida de toda su familia. Su vida familiar atravesaba una situación complicada, con un rumor que apuntaba a que Allen echó a su esposa Tawanna de casa desnuda en plena madrugada y que llegó a amenazarla con una pistola. La situación de Iverson parecía irreversible. Cuando peor estaban las cosas, Lou Williams, base de los Sixers, se lesionó de gravedad. El cuerpo médico anunció que se perdería, como mínimo, 30 partidos. Lo que para Lou fue una desgracia, para Iverson significó una llamada telefónica del equipo de su vida. Iverson volvió a los Sixers como veterano enamorado de su equipo. Poco después dejó el equipo debido a los problemas de salud de su hija Messiah porque, según sus propias palabras, “no quería ser una distracción para el resto del equipo”.

 

EUROPA

iverson-besiktasEn octubre de 2010 se anunció su fichaje por el Besiktas de la liga turca por 2 años y 4 millones. Después de jugar 10 partidos con el conjunto otomano, sufrió una lesión en la pantorrilla y viajó hasta Estados unidos para tratarse. Nunca volvió a Turquía.

 

ÚLTIMOS COLETAZOS

Los Angeles Lakers se pusieron en contacto con Iverson para hablar de su fichaje. Su única condición era que pasara primero por Los Angeles D-Fenders de la D-League (equipo asociado a los Lakers en la liga de desarrollo). Los Guaros de Lara de la liga de Venezuela también contactaron con él. La respuesta de Iverson, en ambos casos, fue rotunda: “no”.

 

RETIRADA

El 30 de octubre de 2013, Allen Iverson anunciaba su retirada en una rueda de prensa en Philadelphia. “Estoy feliz con la decisión que he tomado y ha sido una gran experiencia”, declaró. El mayor talento que ha dado el deporte (para quien escribe estas líneas) se retiraba. “Es, libra por libra, uno de los mejores deportistas de la historia”, dijo en una ocasión Dwayne Wade”. “Es el mejor atleta de todos los tiempos”, declaró Mike Bailey, su entrenador de baloncesto en el Instituto Bethel.

 

“Di todo lo que tenía al baloncesto. La pasión aún está ahí; el deseo de jugar ya no. La gente me pregunta si me arrepiento de algo y digo que no. ¿Cambiaría algo? No. Estoy orgulloso de poder decir que he cambiado muchas cosas en esta cultura y en este deporte (…) He logrado muchas cosas pesando 73 kilos y siendo de Newport News, Virginia, y mi familia estará bien el resto de sus vidas. ¿Si me arrepiento de algo? No. ¿Qué más se puede pedir? (…) Siempre seré un sixer, hasta que me muera. Si piensas en Philadelphia piensas en Allen Iverson y he peleado por eso. Me lo he ganado.” Amén.

 

CAMISETA RETIRADAiverson-camiseta-retirada

Iverson volvió a la que fue su casa para ver cómo el equipo de sus amores retiraba su camiseta. Con palabras de agradecimiento y visiblemente emocionado, “Bubba-Chuck” se despidió de su hinchada. “Gracias por dejarme cometer errores, ser humano, dejarme aprender de ellos aceptándome y haciendo de este mi hogar para siempre”, fueron sus palabras.

 

LEGADO

“Solo quiero que digan que fui un luchador, un superviviente dispuesto a ser derribado para poder volver a levantarme”. No hay palabras que definan mejor a Allen Iverson que las que pronuncia él mismo. Siempre tocado, pero nunca hundido. El chico negro de las viviendas subvencionadas de Newport News llegó a ser MVP  de la NBA a pesar de un juicio injusto, una temporada en prisión, un temperamento inestable, una liga que lo miraba con lupa, unos periodistas que lo difamaban constantemente y unas autoridades que lo acusaban de delitos que no había cometido. Todos querían derribar a Iverson, pero siempre conseguía levantarse y pasar por encima del resto. Que se lo digan a Tyronn Lue.

 

 

 

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