Aportación Propia

El Everest de los mares – Crónica Diario AM 02/10/2016

El Everest de los mares – Crónica Diario AM 02/10/2016
Ella

Querid@s Damistas: 

Hoy les traigo un tema apasionante del que no soy nada experta, vaya por delante. 

Allá a finales de 2012 vi en la televisión francesa una cosa llamada “Vendée Globe”. Era una carrera de barcos, pero como no conocía el tema no hice mucho caso. Sin embargo, vi que hablaban de ello todos los días en el informativo de las 8 de la tarde (que es la hora clásica del telediario en las Galias, ya sea verano o invierno, para coincidir con la hora de la cena). Unos días después, en una pausa en el trabajo, oí que compañeros míos de trabajo hablaban de la “Vendée Globe”, y ahí, curiosa como soy, pregunté: “oye, ¿de qué va esto? ¿Me lo explicáis?”. Y mi compañero de trabajo Hervé, con el que no hablaba muy a menudo (pero es muy simpático, eh), me contó lo suficiente para engancharme con una pasión desconocida en mí respecto a un tema que nunca, nunca, nunca me había interesado: la vela.

 

La historia

La Vendée Globe es una regata a vela que da la vuelta al mundo, con tres condiciones obligatorias: es en solitario, no hay escalas y no hay asistencia. Vuelvo a decírselo porque hay que procesar bien la información: uno coge un barco de vela, da la vuelta al mundo sin pisar tierra y sin que nadie le ayude durante la regata, ni lo más mínimo, ni se me han acabado las galletas, ni tengo un ataque de diarrea formidable y no tengo medicamentos, ni me he abierto la cabeza y necesito que alguien me ponga los puntos, ni súbete a mi barco para ayudarme a arreglar el mástil que pesa mucho, ni cuéntame si España va a hacer terceras elecciones (bueno, lo último sí porque están en contacto con algunas personas, pero hasta para eso hay reglas). Más tarde les cuento más de las reglas, ahora toca la historia.

La primera Vendée Globe se celebró en 1989, organizada por el francés Philippe Jeantot, que había ganado carreras más o menos parecidas en el pasado, pero que pensó: yo quiero hacer una regata sin escalas ni asistencia, con un par (el señor nació en Madagascar, no en el País Vasco, por si alguien se lo preguntaba). Pues bien, Jeantot decide organizar por primera vez una de las regatas más importantes en solitario, a la que sólo tienen acceso los mejores navegantes del mundo, ya que se enfrentan a condiciones durísimas durante tres meses.

La regata es tan dura y tan especial que sólo se celebra cada cuatro años, de ahí que yo la descubriese a finales de 2012. Creo que en su momento hablé del tema por aquí, quien tenga buena memoria ya lo confirmará o desmentirá en los comentarios…

La Vendée Globe siempre comienza en noviembre, en medio del otoño, por razones meteorológicas: el objetivo es llegar al hemisferio sur cuando allí es verano, para no tomar riesgos innecesarios intentando cruzar el Cabo de Hornos y el de Buena Esperanza. Más abajo les pongo un mapa y lo entenderán mejor, no se preocupen, que hoy estamos en modo pedagógico en Diario AM.

Pues bien, la cosa empieza en noviembre y tiene una duración variable. La primera edición la ganó un tal Titouan Lamazou, francés nacido en Marruecos, y que aunque no lo crean, es un artista y escritor además de navegante… El caso es que Lamazou ganó después de 109 días y 8 horas de navegación en 1989, o sea que estuvo tres meses y medio suelto por esos mares de Dios.

La cuestión es que en enero de 2013, el ganador de la última edición, François Gabart (también francés), llegó a la línea de meta rompiendo el récord: 78 días, 2 horas, 16 minutos y 40 segundos de navegación. Gabart fue el primer navegante que consiguió bajar de los 80 días, y además el segundo clasificado, Armel Le Cléac’h (lo he escrito bien, los apellidos bretones son así), llegó apenas tres horas después (78 días, 5 horas, 33 minutos y 20 segundos). La edición 2012-2013 fue una edición muy, muy emocionante y con muchos récords, ya que estos dos navegantes fueron los únicos que han conseguido de momento bajar de los 80 días de navegación. No sólo eso, sino que hubo dos récords más: la distancia entre el primero y el segundo (3 horas) fue la más corta de la historia de la Vendée Globe, y la distancia entre el primer clasificado y el último también, ya que el italiano Alessandro Di Benedetto llegó sólo 26 días después. Para que se hagan una idea, en 2000-2001 la distancia entre el primero y el último fue de más de dos meses… 

El caso es que en 2012 Gabart y Le Cléac’h estuvieron desde Brasil pegados el uno al otro, con apenas unas horas de diferencia, y ahí fue que me enganché a seguir el recorrido en directo por la página web de la Vendée Globe, porque si “verlos” en directo era de una emoción tremenda saber que se iban adelantando mutuamente por los diferentes océanos… No sé por qué yo iba con Gabart, pero vamos, que los dos tuvieron muchísimo mérito. Le Cléac’h estuvo por delante muchísimo tiempo, pero creo recordar que allí ya subiendo la costa africana Gabart se adelantó y ya se quedó primero.

 

Gabart (izq.) y Le Cléac'h (der.)

Gabart (izq.) y Le Cléac’h (der.)

 

Siguiendo con más curiosidades, hay una mayoría de participantes franceses, pero la carrera está abierta a cualquiera, evidentemente. Después de repasar los podios, hasta ahora sólo han ganado franceses, pero para que no se queden con las ganas, también ha habido participantes españoles: José Luis Ugarte (1992-1993, sexta posición), Javier Sansó (2000-2001, abandono), Unai Basurko (2008-2009, abandono) y de nuevo Javier Sansó (2012-2013, volcado y abandono).

Se estarán preguntando: ¿cuál es la tasa de abandono o accidente? Pues del 50%: hasta ahora sólo 138 personas se han atrevido a participar, y de ésas sólo 71 han podido cruzar la meta (el resto ha tenido que abandonar, sin deplorar ningún fallecimiento de momento, y que dure). Y digo “personas” porque también hay mujeres participando. Destaquemos sobre todo a la inglesa Ellen MacArthur, que acabó segunda en 2000-2001, apenas llegando un día después que el ganador, y a Samantha Davies, también inglesa, que acabó cuarta en 2008-2009. La misma Davies lo volvió a intentar en 2012-2013, y yo estaba siguiéndola por internet y haciéndole la ola desde París (“la ola”, ¿lo han pillado? Si es que soy una caja de sorpresas), pero desgraciadamente se vio obligada a abandonar.

Todo esto se lo cuento para que se den cuenta del mérito y la dosis de locura requeridos para embarcarse en tal aventura (“embarcarse”, “la ola”, soy una genia, de aquí al premio Nobel sólo hay un paso, ¿quién llama a Estocolmo, por favor?).

 

Las reglas

Aquí me encuentro un poco limitada por el vocabulario, ya que me he estado informando sobre el tema pero en francés, o sea que si no encuentro las palabras técnicas adecuadas para traducir al castellano, desde ya les ofrezco mis más sinceras disculpas. Y si por casualidad hay un experto navegante que nos lee, por favor dígame en el foro lo que tengo que cambiar y lo hago encantada.

Regla namberuán: se navega solo, solito, solo (o sola, solita, sola). Nadie puede subir al barco, excepto el navegante. Si alguien sube pues está automáticamente eliminado. Evidentemente, hay excepciones lógicas: si un navegante llega para salvar a otro pues todo correcto. En 1996-1997 el francés Raphaël Dinelli volcó, y llegó el inglés Pete Goss y le rescató in extremis (tampoco le iba a dejar allí para morirse, no seamos bestias). Una vez recogido, al llegar a Nueva Zelanda le mandó con un lacito hacia la costa y Goss continuó tan contento su recorrido: acabó quinto. En 2009 le pasó lo mismo a Jean Le Cam, ya que su barcó zozobró en el Cabo de Hornos (muy mal sitio para zozobrar), y Vincent Riou le rescató. Ninguno de los dos logró acabar la carrera.

Por cierto, siempre me ha encantado el verbo “zozobrar”, y debe de ser la primera vez en mi vida que lo utilizo con propiedad. Dice la Real Academia Española que significa “perderse o irse a pique”. Vamos, que el legendario Cabo de Hornos no es el mejor sitio para conjugar este verbo en primera persona…

 

cabo-de-hornos

 

Regla nambertú: no hay escalas. Existe una excepción, pero no es nada simpática. La salida se hace desde Sables d’Olonne en Francia (luego les muestro), pero si en menos de diez días necesitas volver a Sables d’Olonne y poner un pie en tierra, poder puedes. Lo malo es que eso significa que has tenido algún problema muy pronto, necesitas volver, arreglarlo, y volver a partir con mucha desventaja respecto a los otros, que ya están bordeando las gloriosas costas uruguayas, por decir un país al azar… 

Y pensarán que si uno tiene que volver a tierra pues ya mejor que abandone, y se equivocarán. En 2008 un tal Michel Desjoyeaux tuvo que volver a tierra, y lejos de rendirse se hizo a la mar de nuevo con 40 horas de retraso. Créanme cuando les digo que Desjoyeaux ganó la carrera ese año. ¡Toma zasca del tal Michel!

También pueden hacer escala si necesitan fondear en una cala, pero sin ir más allá del límite de la playa, en concreto del nivel de la marea más alta (o sea que lo de pisar playa es casi un eufemismo). En el año 2000 un tal Yves Parlier utilizó esta posibilidad para una reparación del barco que fue muy celebrada, o en 2009 Marc Guillemot fondeó en una cala para poder subirse al mástil a repararlo. Todo esto es tan Robinson Crusoe, para quien haya leído el libro…

Cover for Adventures of Robinson Crusoe

 

Regla namberzrí: no hay ayudas. Si has hecho mal tu maleta ajo y agua. Como les decía más arriba, en los primeros diez días se puede volver a los Sables D’Olonne, y ya. Está absolutamente prohibido recibir ayuda para fijar el itinerario (más tarde hablaremos de la meteorología), y por tanto están solos para calcular la navegación, algo imprescindible para ganar la carrera. Si el barco se rompe lo tienen que arreglar solos. Si se enferman (y se enferman mucho), se tienen que curar solos. En caso de enfermedad o accidente, tienen derecho a contactar a distancia con el médico de la carrera, Jean-Yves Chauve, magro consuelo…

Para su información, antes de partir los navegantes reciben un curso de medicina donde médicos de verdad les enseñan cómo coserse heridas, cómo graparse la piel si se la abren, con espejos para ver mejor las heridas, con material quirúrgico… Y dicen los médicos que, cuando los aventureros están solos en el barco, la adrenalina les hace hacer cosas que durante el curso no quieren ni pensar…

En caso de avería, tienen totalmente prohibido abordar otro barco o dejar a otra persona que suba al suyo. Sin embargo, los participantes tienen derecho a hablar con el arquitecto de su barco o el equipo técnico, para saber cómo reparar de la mejor manera una avería. Pero están solos para ejecutar la maniobra, y con los medios que lleven a bordo… O sea que si te has olvidado la sierra eléctrica en casa, esperemos que al menos tengas galletitas suficientes para sobrevivir hasta que vengan a buscarte. Y si quieres saber cómo va tu equipo en la liga, pues mal lo llevas también…

La máquina: los barcos miden 18,28m de largo (equivalente a 60 pies, lo cual a mí no me sirve como dato, pero por si le sirve a alguien) y 4,50 metros de calado. Son barcos monocasco, los más potentes que existen para navegar en solitario, y pueden llegar a sobrepasar los 30 nudos con el viento a favor. Para la edición de este año hay algunas novedades en el diseño de los barcos, pero el tema es tan técnico que no me atrevo a traducirlo. El caso es que veremos si los barcos que llevan el nuevo diseño van más rápido o no.

Diseño monegasco (izq.), catamarán (centro) y tramarán (der.)

Diseño monocasco (izq.), catamarán (centro) y trimarán (der.)

 

 

¿Está lloviendo?

Ésta es la parte que me apasiona más, la de estar a merced de los elementos, porque nos recuerda la fuerza de la Naturaleza, cómo somos de enanos y cómo no tenemos derecho a creernos todopoderosos…

Por fin, aquí les pongo el mapa del recorrido de la Vendée Globe:

 mapa-vendee-globe

 

 

La Vendée es un departamento francés sin mucho interés, y Sables d’Olonnes es una pequeña ciudad costera de 15.000 habitantes, con dos casinos y cuyo mayor interés es acoger la salida y llegada de la Vendée Globe cada cuatro años.

La circunferencia de la Tierra es de 40.000 km (algo más de 21.000 millas, pero a partir de ahora hablaré en km, que me parece que es lo más fácil de entender para la mayoría de nosotros). La realidad es que la mayoría de participantes acaba recorriendo 52.000 km o más, ya que el mar no es una autopista, y tienen que adaptarse al viento, las olas, el hielo y el mar de fondo, que es el movimiento de las olas que se propaga fuera de la zona donde se ha generado, lo cual hace que pueda llegar a puntos muy alejados (también se le llama mar tendida o mar de leva, lo que estoy aprendiendo hoy del mar… ). En definitiva, el recorrido de la Vendée Globe consiste en un punto de partida en el otoño europeo, un trayecto a los Mares del Sur en pleno verano austral y un regreso a la Vendée en invierno.

Ello provoca que el recorrido de los barcos sea una sucesión de zigzags, líneas rotas, desvíos y cambios de dirección. Aquí les dejo un video que lo explica muy bien:

 

En el vídeo se adivina un poco, y es que el recorrido se divide en seis “zonas meteorológicas”, cada una con sus reglas, y a las que se ha de adaptar cada uno. La Tierra está afectada por efecto Coriolis, lo cual hace que en el hemisferio Norte los vientos giren en el sentido contrario de las agujas del reloj en una depresión, y en el Sur al revés. Ahora bien, se ha de tener en cuenta que los fenómenos meteorológicos se desplazan habitualmente del oeste al este. La cosa es que en cada hemisferio hay un anticiclón que se rige por sus propias reglas (posición, desarrollo, movilidad), y ello afecta a las depresiones. El contacto entre los anticiclones y las depresiones va a controlar cada una de estas seis zonas meteorológicas.

 

coriolis_effect14

Sentido de los vientos en un anticiclón según el hemisferio

 

 

Por ejemplo, al bajar del norte al sur del Atlántico en la ida, y al subirlo a la vuelta, uno navega perpendicular a las perturbaciones (nada divertido), mientras que cuando uno está tan alegremente navegando por los mares del Sur, cruzando el Océano Índico y el Pacífico, pues lo hace en el sentido del movimiento de los sistemas meteorológicos (en paralelo, para que me entiendan). 

Al principio, los navegantes tienen que evitar el famoso anticiclón de las Azores y el de Santa Helena, luego han de aprovechar el viento que viene del oeste para pasar lo más rápido posible los cabos de Buena Esperanza y de Hornos, y de nuevo evitar Santa Helena y Azores para llegar a buen puerto (¡bazinga! Tercera vez que la cuelo, ¿qué dicen los suecos?).

Todo esto parece sencillo, pero na nay. Entre medias hay que cruzar de un hemisferio a otro, y ello no es tarea fácil, ya que la zona ecuatorial suele tener vientos erráticos y muy irregulares, algo que en francés se llama “Pot au Noir”, que aunque uno no hable francés el nombre ya da miedo por sí solo.

El “Pot au Noir” en castellano se llama “zona de convergencia intertropical” (ZCI). Se trata de la región del planeta donde convergen los vientos alisios de los dos hemisferios (los vientos alisios son unos vientos que circulan hacia el ecuador de manera constante en verano, y su ausencia es muy peligrosa para los veleros). El tema es muy complicado, pero por lo que he entendido esta ZCI no es fija, ya que se mueve en función del verano de ambos hemisferios, y estos vientos lo que hacen es trasladar el calor hacia un hemisferio u otro.

 

Zona de convergencia intertropical durante el verano boreal (en rojo) y el verano austral (en azul)

Zona de convergencia intertropical durante el verano boreal (en rojo) y el verano austral (en azul)

 

El tema es fundamental, porque depende de cómo uno encare esta ZCI que saldrá hacia un lado o hacia otro para continuar el camino. Si uno sale más cerca de la costa africana, menos vuelta dará para evitar el anticiclón de Santa Helena (equivalente al conocido anticiclón de las Azores), pero claro, uno no decide por dónde entrar a la ZCI, sino que la ZCI decide por ti…

En un mes, los participantes han pasado del frío de la Vendée, a los calores ecuatoriales, al frío polar antártico… Hoy en día la dirección de la Vendée Globe ha creado una “zona de exclusión de icebergs” para evitar desgracias, pero claro, hay navegantes que prefieren arriesgarse a acercarse a zonas peligrosas para ganar en velocidad. A estas alturas de la competición, la gente que aún quede participando estará dispersa por todas partes, con unos avanzando más rápido que los otros, y aunque nunca nadie ha conseguido adelantar al líder en esta zona del planeta, nunca se sabe…

Ya hemos llegado al cabo de Hornos, y lo peor ha pasado, pero aún queda un mes y la oportunidad, ahora sí, de adelantar a alguien… Hay que volver a cruzar el Pot au Noir, evitar las zonas donde no hay nada de viento (esto es un sin vivir, si hay viento hay que vigilar que no te hunda, y si no lo hay pues pierdes), y finalmente que el Atlántico no te regale la mega depresión de invierno, que ríete tú del cabo de Hornos… Por todo esto se llama a la Vendée Globe “el Everest de los mares”.

Y luego ya llegas y ya está, en el minuto 2:30 vuelves a ver a tu mujer, sin ducha ni nada:

 

Este año

Pues este año toca Vendée Globe, y empieza el 6 de noviembre. ¿Podría haberme esperado para hacer post? Podría, pero como en Francia ya están hablando del tema pues me he emocionado, porque será mi segunda Vendée Globe y estoy en ascuas. Cuando empiece ya les iré contando cómo va, aunque también pueden ir siguiendo en su página web.

Armel Le Cléac’h, el segundo clasificado de las dos últimas ediciones, estará presente, y además tenemos a un catalán de Cerdanyola del Vallès, Dídac Costa (35 años, bombero de profesión). Costa acaba de anunciar que va a participar, o sea que será genial. Esperemos que no tenga ningún accidente… De momento para este año no hay ninguna mujer apuntada. 

Y así me despido, espero que les haya gustado el post y ojalá les pique la curiosidad y quieran seguir conmigo la Vendée Globe de este año. ¡Qué emoción!

 

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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