Aportación Propia

Dejar hacer – Crónica Diario AM 04/09/2016

Dejar hacer – Crónica Diario AM 04/09/2016
Ella

 

Querid@s Damistas:

La semana pasada estaba yo hablándoles aquí de los imbéciles que han hecho comentarios machistas durante los Juegos Olímpicos de 2016 sobre las deportistas, ganadoras o no. Pues resulta que durante esta semana me he tropezado con este post de Descalza y De Puntillas que parece escrito por mí, pero en versión muuuucho más amable y simpática de lo que yo sería capaz, para qué engañarnos… 

El caso es que he estado toda la semana con la mosca detrás de la oreja: “Ella, no has dicho todo lo que querías decir”; “Ella, siempre te muerdes la lengua con este tema, dale”; “Ella, casi nadie alza la voz, tienes que hacerlo”; “Ella, el camino es largo y penoso, no te rindas”. Pues aquí vuelvo yo a la carga, porque no me da la gana de dejar hacer. 

Cada uno aquí creerá en lo que quiera, o escogerá no creer en nada, y yo no les voy a decir lo que tienen que hacer con sus vidas (mientras lo que hagan sea legal y bueno). Sin embargo, les contaré algo de lo que yo creo. Hace un tiempo empecé a meterme en temas de crecimiento personal o como quieran llamarlo, y estoy desde entonces reflexionando sobre un tema: la misión de tu vida. Creerán en ello o no, pero vamos a decir, por el bien de este post, que todos tenemos una misión en esta vida, sea la que sea (misión positiva eh, el que haya venido aquí a fastidiar que se vaya a vivir entre osos en Alaska, por dar una idea).

Pues bien, hace unos meses estaba yo yendo (demasiado pronto…) al trabajo, y de pronto me asaltó un pensamiento salvaje: ¿y si mi misión de vida es ser valiente, es hacer lo que no se atreve nadie más a hacer? Pues bien, ahí estaba yo desde entonces, reflexionando, y el otro día se me ocurrió ver una película de Walt Disney, la nueva versión de Cenicienta, que salió el año pasado (para que no se confundan de película si la buscan, en esta versión el príncipe azul es interpretado por Robb Stark Richard Madden, y la mala malísima madrastra es Cate Blanchett). En esta versión, la mamá de la pobre Ella (Cenicienta), antes de morir le dice a su hija: “have courage and be kind” (que traducido sería: “sé valiente y sé amable”). 

 

 

Y me dirán: “Ella, plasta, deja de hablar de cuentos de princesas, pesadaaaa”. Pues no, porque lo estoy diciendo muy en serio todo esto. Porque un micromachismo precisamente es pensar que queda “mal” decir que uno ve una película romántica, o se emociona con un cuento de hadas… Pues bien, gentecilla: no pasa nada por emocionarse, no pasa nada por decir “pues vi una peli de cenicienta y no se me atrofió el cerebro”, y no, sobre todo no pasa nada por sentir, por conectar nuestro corazón con nuestra vida diaria, algo que NO hacemos muchas veces y que tendríamos que hacer sin duda, conectar cabeza y corazón para formar un todo más equilibrado. Y esto va para todo ser humano, porque hay algunos en los que la cabeza domina al corazón (como es mi caso), y hay otros a los que les pasa al revés, que el corazón domina a la cabeza (y eso tampoco es bueno si pasa todo el tiempo).

Pues bien, estaba yo viendo la película, sola y llorando a moco tendido (y no se me caen los anillos por decirlo, y no se le tendrían que caer a nadie), cuando esta frase salvaje aparece: “sé valiente y sé amable”. Y ahí me dije: “Ella, ésta es la manera más maravillosa de expresar la que tendría que ser tu misión de vida: ser valiente y ser amable” (llevo mejor una parte que la otra, les dejo adivinar cuál es cuál). Y el caso es que este post es una manifestación de esa valentía y de esa amabilidad que me gustaría que dominasen en mi vida.

 

Sé valiente

Como le comenté a la bloguera Descalza y De Puntillas en su post, es una verdadera lástima que cuando salen artículos como el que escribí la semana pasada, denunciando el machismo en tal o cual ámbito, siempre esos artículos están escritos por mujeres… Hombres lectores, no se me ofendan por favor: no les estoy apuntando con el dedo acusador. Sé muy bien que aquí casi nunca hay comentarios machistas, y sé muy bien también que la inmensa mayoría de ustedes son gente de bien (que le tienen una manía visceral a Cristiano Ronaldo haga lo que haga, pero en el fondo gente de bien). Simplemente léanme: hay muy poquitos artículos de denuncia escritos por hombres.

Cierto es que en el caso de las animaladas tuiteras que publiqué queda claro cristalino que la indignación fue tanto femenina como masculina, no es eso lo que digo. Mucho hombre se manifiesta individualmente contra este tipo de machismo mediático sin duda. De lo que me quejo es que no salga alguna vaca sagrada de la prensa, ya sea escrita, radiofónica o televisada, a hacer un artículo así. Probablemente algo tenga que ver el hecho de que escribir algo así sea un ataque a compañeros de profesión, pero alguien tiene que empezar, alguien tiene que atreverse.

Como la mamá de Cenicienta dice, en la vida hay que ser valiente. Si Cristóbal Colón y un puñado de insensatos no se hubiesen atrevido, la Historia hubiese sido muy diferente (que Colón no “descubrió” nada, el continente americano estaba ya más que descubierto por la gente que vivía allí). Si Marie Curie no hubiese experimentado con elementos radiactivos, la Historia hubiese sido muy diferente. Si Eisenhower no hubiese dado la orden el 5 de junio de 1944 de iniciar el Desembarco de Normandía para el día siguiente (a pesar de que la meteorología estaba al borde de desaconsejar el ataque), se hubiese encontrado unos días después con la peor tormenta del canal de la Mancha en 40 años, y la Historia hubiese sido muy diferente.

Pero Colón se atrevió a lanzarse rumbo a lo desconocido, y nunca sabremos si aquella gente consiguió dormir alguna noche durante el viaje de ida y el viaje de vuelta de América, o si Colón estaba estresadísimo pensando que era una misión suicida y él era responsable de la vida de no sé cuántas decenas de personas, más locas aún que él.

¿Y Curie? Seguro que la científica se dio cuenta de que iba enfermando, que los experimentos que iba haciendo no eran nada buenos para su salud, pero siguió adelante, probablemente sospechando que todo aquello le iba a costar la vida. Pero su curiosidad científica, probablemente mezclada con una cierta dosis de locura, llevó adelante su investigación.

De Eisenhower sí que sabemos lo que sintió, porque él mismo lo contó a posteriori, que se dio una noche para reflexionar, no durmió mucho, y que cuando preguntando a su equipo lo que pensaba cada uno (mitad estaba a favor de desembarcar el 6, la otra mitad en contra), siguió su corazonada y lanzó un ataque coordinado entre varios países y que iba a movilizar a centenares de miles de soldados y civiles por tierra, mar y aire. Y le salió “bien”, primero porque el desembarco consiguió recuperar Francia y ganar la guerra a los nazis, y segundo porque las bajas, aunque fueron numerosísimas, fueron muy inferiores a lo que habían calculado (que era una masacre absolutamente catastrófica).

Pensando en estos ejemplos, ¿por qué un Segurola no levanta la voz? ¿Y alguno de la radio, por qué no dice nada? ¿Y la tele, por qué no hace un reportaje sobre el tema del machismo en los medios? Pues porque no quieren ser los primeros, porque no son valientes, porque no van a morder a la mano que les da de comer, ¿verdad? Y sin embargo, Eisenhower tuvo que tomar una decisión que sabía que mandaría a la tumba a decenas de miles de personas, destrozaría miles de familias, niños que no iban a nacer nunca, sueños destruidos… Se necesita una gran dosis de locura y mucha frialdad para tomar una decisión así, calcular los pros y los contras… Y sin embargo, ningún hombre (recalco: hombre y no mujer) se atreve a decir: “eh, basta ya de chorradas y tratemos a las deportistas igual que a ellos”. Lo de Eisenhower fue una decisión que le iba a perseguir toda su vida y la vida de decenas de miles de seres humanos. Sacar un artículo diciendo “tenemos que mejorar nuestro periodismo” son migajas de una pan mal horneado.

Porque luego salen los de siempre diciendo que es mucho más espectacular ver el tenis masculino que el femenino, y sin embargo esas tenistas féminas le darían una paliza impresionante a cualquiera que se sienta en el sofá de casa a mirar Roland Garros. ¿Menos extraordinarias, de verdad? 

O los que se ponen a ver el boxeo, o el judo, o el salto de pértiga, o el deporte que sea, y sin embargo no son capaces de apreciar la fuerza, la perfección, la habilidad de Simone Biles:

 

 

Cualquiera de nosotros tiene dificultades para escribir en el móvil con una mano, y sin embargo Biles está ahí haciendo esas cosas, y con una sonrisa. Pero no, tiene menos mérito porque es un deporte “de chicas”, o como soltó Gervasio Deferr: “Simone Biles es muy buena porque es un tío”. Y lo que quería decir Deferr es que Biles es muy fuerte y potente físicamente, tiene una musculatura muy desarrollada que le permite ser la mejor, pero no, Deferr (probablemente sin mala intención) dice lo que piensa tanta gente: las mujeres, para molar, tenemos que parecernos a los hombres.

¿En serio?

O cómo la gimnasia rítmica, el deporte más agradable de ver de todos los Juegos Olímpicos porque combina fuerza, habilidad y arte, y sin embargo nada, yo buscándolo en la tele en directo, y me encuentro que, en las tres cadenas francesas que dan los JJOO, dos cadenas, ¡dos!, están dando en directo la maratón masculina (ni siquiera estaban en los últimos minutos) y ninguna daba la final de rítmica. ¿Cómo es posible? Pues por machismo puro y duro: el maratón masculino lo ponemos doble, y las “niñas” de la rítmica ya las pondremos en diferido, total nadie las mira. ¿Nadie? En no sé qué sitio leí que en España la final de rítmica tiene no sé cuántos de audiencia (quizás ahí sí que se emitió en directo), pero en Francia nada, vamos a poner a los maratonianos por todas partes, que es lo que toca.

Esto es otro caso de machismo, damas y caballeros, como lo es todo lo que les conté la semana pasada. O por ejemplo en la tele francesa, que algo es algo me dirán… El caso es que en los programas deportivos han empezado a poner a mujeres, y ojo que no están de mujer florero porque las tías saben un rato de fútbol, y tienen una opinión, y la expresan y se toma en cuenta de la misma manera que cualquiera que está sentado en la mesa. Y sin embargo, todas son jóvenes y guapas, todas menos una, que es menos “exuberante” que las otras, con más pinta de ser una chica cualquiera que te cruzas por la calle. Y vuelvo a decir que las otras también hacen muy bien su trabajo, incluso hay una rubia, Anne Laure Bonnet, que habla no sé cuántos idiomas, y que cuando entrevista a los jugadores lo hace en su lengua materna (ya le he oído hablar en francés, castellano, italiano y portugués como mínimo)… Y atención a este video de Bonnet, donde el título es “escote sexy”, pfff:

 

Y sin embargo les voy a decir algo MUY salvaje. La igualdad llegará cuando haya una mujer de la edad de Tomás Roncero, tan fea y tan descerebrada como él que tenga 700.000 seguidores en Twitter y que cobre lo que cobra este tío por decir las chuminadas que dice, y sin llevar implantes de silicona. Ese día habrá igualdad, cuando no tengamos que ser las más guapas, las más inteligentes, las más jóvenes, las más sonrientes y las más perfectas para que nos den las migajas de un programa, de un consejo de administración, o del salario de un hombre menos inteligente, menos competente y mucho más vago que nosotras.

Mientras tanto seguiremos sacándonos fotos con Belmonte diciendo que es más guapa y delgada en directo que por la tele, olé.

 

Sé amable

No acabaré sin decir algo: sé que todo esto cuesta. Yo misma a veces me sorprendo teniendo pensamientos machistas, o siendo más exigente con mujeres que con hombres. Les daré un ejemplo.

Ayer mismo fui a la tintorería, donde había dejado una camisa mía que se había manchado de manera extraña (no suelo llevar cosas a la tintorería, mi ropa me la lavo yo misma). El caso es que el señor de la tintorería me saca una camisa que no tiene nada que ver con la mía: yo le había dicho que MI camisa era blanca y me sacó una camisa de hombre que podría perfectamente ser un borrador de un estampado de Desigual… Cuando le digo: “no, MI camisa no es ésa señor, mi camisa es blanca” (ya se lo había dicho una vez…), se gira hacia mí y me dice: “pero es una camisa de hombre, ¿no?”. Pero a ver, ¿me ha escuchado o qué este individuo? Le vuelvo a decir: “no, es MI camisa, camisa de MUJER, y es BLANCA”. ¿Qué hace el hombre en ese mismo momento? Ni corto ni perezoso (y les juro que no miento), me ignora y se dirige a otro hombre que había entrado conmigo y le dice: “¿usted también viene a buscar algo o va con ella?”. La vena se me va hinchando, porque mi camisa NO aparece, este imbécil insiste en que yo vengo a buscar un artículo de hombre y no una camisa MÍA, y encima me ignora y pasa ¡al cliente siguiente! Y encima trata al hombre como si fuese más importante que yo (estas cosas se notan). El caso es que el otro supuesto cliente era mi acompañante (¡ja!), y le contestó: “no, yo la acompaño a ella”. El hombre no tiene más remedio que girarse hacia mí y solucionar el problema, y es que mi camisa no está allí y yo no me he movido un milímetro esperando una solución. Total que la camisa estaba en el taller, y si la quería tenía que esperar media hora… Como tenía el día amable simplemente dije: “disculpe, pero fueron ustedes que me dijeron de pasar el sábado, que es hoy, yo no pedí esta fecha, me la dieron ustedes”. El otro que me contesta que si la quiero me espero media hora o paso el lunes, y decido largarme, porque el individuo este me estaba cabreando y era fin de semana y no quería cabrearme. 


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Y sin embargo, pasó lo que pasó, que el hombre estaba obsesionado con que yo iba a recoger una camisa masculina (a pesar de que desde el principio le hablé de “mi” camisa), y como había otro hombre presente le apetecía más dirigirse al macho alfa que a la enana repelente que le estaba tocando la moral. 

Pues lo que les decía, este hombre, que ya era un poco mayorcete, no cambiará. Sin embargo, hoy en día muchos hombres reciben, directa o indirectamente, una educación en la que la mujer tiene que ser guapa, dulce, amable, tierna, una segunda mamá, sin ganar mucho dinero, y que la mayor realización de una mujer es tener hijos (¿y la del hombre no?). Lo vemos todos los días en la prensa, con anuncios pornográficos por todos lados, en las películas donde, cierto es, cada vez hay más heroínas, pero excepto la gran Ripley todas tienen menos de 35 años y pesan menos de 50 kg… Y luego sacamos a las deportistas y lo primero que hay que saber es si tienen pareja e hijos, el resto no importa, porque para eso servimos las mujeres, para nada más.

Pues así es difícil cambiar la mentalidad media, porque poca gente tiene la suerte de recibir en casa una educación en la igualdad (yo tuve esa suerte, gracias a un papá absolutamente feminista que siempre ha creído que las mujeres somos capaces de más y mejores cosas que los hombres, y es que mi papá es una gran persona con un gran corazón). Yo entiendo que si desde pequeño/a te dicen que los hombres son mejores y más fuertes y luego te encuentras con el señor de la tintorería, o con los periodistas de turno, o que en el trabajo el que asciende es el tío tramposo y no la tía que es una crack… Pues es normal que luego pase lo que pase. 

Por ello estoy reflexionando últimamente si no hay una mejor manera de transmitir el mensaje. La denuncia es necesaria e indispensable, pero quizás también es necesario ponerse en el sitio de tanta gente que ha recibido una educación determinada y a la que pedimos que abandone los códigos con los que se ha criado y cree nuevos códigos de pensamiento y conducta. Es un camino muy difícil y muy largo, pero eh, “sé valiente”.

 

Cabeza y corazón 

¿Recuerdan que les he dicho más arriba que hay que conectar con el corazón y dejarse de tantos golpes en el pecho cual espalda plateada? Pues vamos a rematar la faena. 

Tienen la enoooormeeeee suerte que Barbra Streisand acaba de sacar nuevo disco la semana pasada (y eso que la señora ya tiene 74 años, y ahí está la tía, dando guerra). Y además de esa enooooormeeeee suerte, resulta que el disco es, atención, atención, ¡de canciones de musicales de Broadway!

(Acabo de oír a Gimme gritar desde la comunidad de Madrid…)

Pero no soy tan mala. Muchos de ustedes habrán visto en el cine la saga de miedo “The Conjuring”, o la segunda temporada de “Fargo”, con el ma-ra-vi-llo-so Patrick Wilson, alguien que sigo desde hace más de diez años porque, sorpresa, sorpresa, empezó su carrera cantando en Broadway. Pues bien, Barbra, en su inmensa sabiduría, ha grabado todas las canciones del disco con actores muy conocidos (está Antonio Banderas, está Jamie Foxx, está Melissa McCarthy, está Daisy Ridley, está Alec Baldwin…), y están (suspiros y congojos) mis dos adoradísimos: Patrick Wilson y, por supuesto, Hugh Jackman (no es tonta nuestra Barbra).

Pues bien, dejen las tonterías de lado y hagan clic en el video para escuchar lo bien que canta un sheriff de pueblo venido a cazafantasmas, y es que Patrick tiene un chorro de voz impresionante. ¿No han pensado alguna vez que les gustaría ser más expresivos? ¿No han tenido alguna vez a la esposa o novia quejándose de que no se comunican? Pues comiencen por un ejercicio de lo más sencillo: escuchen la canción y disfruten de estas dos maravillosas voces, sin vergüenza y sin postureo (¡ala lo que ha dicho!).

Y Gimme, especialmente para usted, le espero en Telegram contándome la historia de la canción, para asegurarme de que la ha escuchado. Sí, es injusto, pero es lo que hay. Nadie dijo nunca que la vida fuese justa, si no qué hace Roncero cobrando por respirar…

¡Feliz semana!

Ella Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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