Colaboraciones

Con alas en los pies-Crónica Diario AM 02/08/2016

Con alas en los pies-Crónica Diario AM 02/08/2016
tatas

Se acercan las Olimpiadas de Rio 2016, y como todos en la página sabemos, hay un sinnúmero de problemas en su concepción, aprobación, preparación y esperemos que no los haya en su ejecución. También hay un cúmulo de esperanzas en los atletas priorizados o top, y el conocimiento y apropiación de la sentencia “lo importante es competir, no triunfar” por parte de aquellos cuyas probabilidades de tener éxito están más lejanas que yo de los pintxos de DJ Dolly.

Hoy les voy a hablar de un atleta épico, que triunfó en una época difícil y el el escenario que más le hizo brillar, en una confrontación con matices políticos y étnicos que no debieran tener lugar en el mundo del deporte, pero que cada vez lo vemos más implantado en los deportes (¿) profesionales. Me refiero al gran Jesse Owens, cuádruple medallista en Berlín 1936.

Jesse Owens (James Cleveland Owens) nació el 12 de septiembre de 1913 en Oakville, Alabama, USA. Hijo de un recolector de cosechas agrícolas y nieto de un esclavo, tuvo una frágil niñez, aquejado constantemente de problemas bronquiales y neumonía. Se dice que el día después de su quinto cumpleaños, un coágulo fibroso se le desarrolló en el pecho, que le presionaba los pulmones. Sin posibilidad de acceder a un médico, sus padres decidieron operarlo ellos mismos. Mientras Jesse mordía con fuerza una faja de cuero, su madre utilizó un cuchillo esterilizado para escarbar en el pecho hasta lograr desalojar un fibroma del tamaño de una pelota de golf. Aunque perdió mucha sangre, logró sobrevivir. Aún así, en las difíciles condiciones de la América negra de principios de siglo con la gran depresión en cierne, a los siete años le tocaba cosechar 100 kilos de algodón diarios en época de cosecha, para complementar la exigua economía familiar.

Con 9 años de edad, su familia se mudó a Cleveland, Ohio, sufriendo un cambio radical de la bucólica vida de agricultores sureños a la agitada vida de la ciudad. También cambió el sistema de educación unidocente de sus inicios por un esquema de educación impersonal con mayores exigencias y maestros más estrictos. Cuentan que al ingresar a la escuela, un maestro le preguntó su nombre; al dar sus iniciales, “JC”, por su acento sureño el catedrático lo tomó como “Jesse”, como sería conocido a partir de entonces.

Durante su educación en la High School, se enroló en el equipo de atletismo, donde de la mano de su primer entrenador, Charles Riley, comenzó a dar señales de sus aptitudes por la velocidad, al igualar el récord nacional de las 100 yardas planas, con 9.4 segundos, y en salto largo rompiendo el récord con 7.56 metros. Todo esto le valió para enrolarse en la Universidad Estatal de Ohio (Ohio State University), donde rápidamente logró reconocimiento por su velocidad en competencias de 100 y 200 yardas planas, en el año de 1933, además de obtener el apodo que lo hizo famoso, “la bala”. También en este período conoció a Minnie Ruth Salomon, quien sería poco tiempo después su esposa.

En el campeonato de 1935 “The Big Ten Championship”, sobreponiéndose a una lesión de coccis, logró récords nacionales de la NCAA (National Collegiate Athletic Association) en 100 yardas planas, en 220 yardas planas y en 200 yardas con vallas bajas, además del récord de salto de longitud, que estuvo vigente por 25 años. Su dominancia de estos eventos durante ese año fue tal que ganó cuatro eventos en el campeonato de la NCAA, dos de la AAU (Amateur Athletic Association) y tres más en las clasificaciones para las olimpiadas. En total, Owens compitió en 42 eventos, ganándolos todos. Sin embargo, a pesar de sus éxitos deportivos, el segregacionismo imperante en esa época lo hizo ser víctima de la discriminación racial, teniendo que alojarse fuera de los campus universitarios, junto con los otros atletas negros; durante las giras con el equipo debía pedir su comida para llevar, por ser prohibido comer con sus compañeros blancos o acudir a comedores exclusivos para afroamericanos. Es más, por ser negro nunca recibió una beca de estudios, como sus compañeros blancos, sino que tuvo que continuar trabajando a tiempo parcial para sufragar sus estudios.

Berlín 1936. Para Adolf Hitler y los nazis, las Olimpiadas de Berlín 1936 serían la vitrina para mostrar al mundo la supremacía nazi en todas sus facetas. Para esto, preparó el más fastuoso montaje para deslumbrar y crear un entorno favorable a sus propósitos. Parte de sus críticas a los Estados Unidos iban orientadas al hecho de incluir atletas negros en sus equipos, ya que según algunos cronistas alemanes de la época, Alber Speer, su Ministro de Armamento y Guerra dijo que para Hitler cualquiera que tuviese ancestros procedentes de la jungla era un salvaje; su constitución física era mucho más fuerte que la de los blancos y por ello deberían haber sido excluidos de los juegos. Mucha razón tuvo, cuando al final de las Olimpiadas USA ganó 11 medallas de oro, 6 de ellas por afroamericanos.

Jesse Owens llegó como una de las novedades de los juegos; su fama le precedía; Adi Dassler, que en el futuro sería el fundador de la marca Adidas, lo buscó y convenció de utilizar un par de zapatillas diseñadas y fabricadas por él para uso exclusivo del atletismo de pista, considerándose este el primer patrocinio a un atleta afroamericano. 

Owens fue el atleta más dominante de las Olimpiadas. Sus triunfos en los 100 metros planos, salto largo, 200 metros planos y 400 metros relevos, junto con la ruptura de dos récords mundiales, lo encumbró a lo más alto del Olimpo. Este logro, 4 medallas de oro, perduró hasta las Olimpiadas de Los Angeles en 1984, donde fue igualado por Carl Lewis, en los mismos eventos.

Hay una anécdota que dice que Hitler se enfureció luego de ver el triunfo de Owens en los 100 metros planos, abandonando el estadio para no saludarlo. Esta es la versión oficial de la historia, agrandada y difundida por la propaganda anti Hitler imperante en la época y años posteriores. Sin embargo, como se verá adelante, Owens lo desmintió. La realidad es que según se dice, Hitler solo saludaba a los atletas alemanes que ganaban medallas. Ante los reclamos del COI, y por sugerencias de su staff, que saludara a todos o a ninguno, cambió el protocolo y comenzó a retirarse antes del evento de premiación, para no tener que saludar a quienes no quería, así que no se puede asegurar que no saludó en público a Owens por racismo o por cólera, ya que en ese momento ya no saludaba a nadie de los atletas ganadores. Sin embargo, algunos historiadores y personas que se supone estuvieron presentes, aseguran que Hitler saludó tras bambalinas a Jesse Owens, incluso que le dio un retrato suyo autografiado, que Jesse guardó siempre y que llevaba consigo. Con su integración al Partido Republicano, en varios mitines políticos en que participaba haciendo proselitismo en las comunidades afroamericanas, expresó que “Hitler no me ignoró; fue nuestro Presidente quien lo hizo; ni siquiera me envió un telegrama por mis éxitos”.

jesse owen

Vuelta a sus lares. Luego de triunfar en Berlín, Owens no fue recibido con los honores que podríamos esperar. El Presidente Roosevelt nunca lo invitó a reunirse, como sería lo normal con un gran campeón. Es más, no fue reconocido como corresponde hasta que el Presidente Ford en 1976 le concedió la Medalla Presidencial a la Libertad.

Luego de su participación en Berlín, la AAU le retiró su categoría de amateur, acabando de esta forma con su carrera oficial, ya que según Jesse, la AAU cobraba todos los premios que él ganaba, recibía todos los patrocinios que le ofrecían, e incluso lo perseguía en Europa para quitarle sus premios y patrocinios. Según sus propias palabras: “El mundo del atletismo se está convirtiendo en una farsa. Ya no significa nada para nosotros los atletas. La AAU se lleva todas las ganancias. Se lleva todo nuestro dinero en este país y te persigue en Europa para conseguir su parte. Tus mismos compatriotas te quitan lo que te pertenece”.

Al retirarse de las competiciones oficiales, comenzó a participar en presentaciones y eventos, además de patrocinar un equipo de beisbol en una liga recién formada, la West Coast Baseball Association (WCBA), una liga afroamericana, que tuvo corta duración. En los intermedios participaba como espectáculo, corriendo contra caballos o contra otras personas en carreras de 100 yardas, dándoles ventaja de hasta 20 yardas, y ganando siempre. Incluso, llegó a jugar circunstancialmente con los Harlem Globetrotters. Fue contratado como entrenador de corredores de los New York Mets, para aprovechar sus conocimientos en la mecánica de la carrera y mejorar sus porcentajes de robo de bases, en lo que fracasó, porque en toda la temporada solo se robaron 28 bases, siendo capturados en 42 ocasiones, terminando en la última posición del campeonato. Continuó en su carrera de promotor de espectáculos de atletismo, y otros negocios particulares no relacionados al mismo. Sin embargo, cayó en bancarrota, e incluso fue juzgado por evasión de impuestos, al final el gobierno lo apoyó, designándolo embajador de buena voluntad. A partir de aquí mejoró mucho su vida, comenzando su trayectoria de expositor, representante corporativo, directivo de programas para chicos y jóvenes en riesgo social, organizaciones eclesiales y orador en graduaciones y banquetes.

Luego de su retiro, Owens se convirtió en criador de caballos de carrera, hasta su muerte en 1980, provocada por un cáncer de pulmón, ya que era un fumador empedernido. Sus restos descansan en el cementerio Oak Woods de Chicago.

En relación a la polémica suscitada en 1968, en las Olimpiadas de México, con el saludo del Black Power realizado por los velocistas Tommie Smith y John Carlos durante su premiación, en su momento Owens dijo: “Es un símbolo sin significado. Cuando abres tu puño, tienes a la vista tus dedos, que son frágiles. La única ocasión cuando el puño cerrado tiene significado, es cuando tienes dinero agarrado. Allí reside el verdadero poder”. Sin embargo, cuatro años después, en su libro “He cambiado”, afirmó: “Me di cuenta que luchar, en su mejor sentido, es la mejor respuesta que el afroamericano tenía, y que cualquier negro que no estaba comprometido con la lucha en 1970 estaba ciego o era un cobarde”.

Al hacer una comparación de las luchas que tuvo que librar en su país (en Europa no existían esos líos segregacionistas, por lo que allá podía hospedarse y comer en cualquier hotel y cualquier restaurante), antes y después de sus gestas, y comparar las prebendas de los atletas afroamericanos de la actualidad, nos damos cuenta cuanto ha cambiado la situación del racismo en USA, que no se ha erradicado, sino que ha cambiado de víctimas. Ya no son los negros los que son discriminados sistemáticamente, aunque un aparente rebrote de Klu Klux Klan enquistado en los que imparten justicia (policías, fiscales y jueces) los están atacando, con asesinatos aparentemente injustificados e impunes; ahora la discriminación es hacia los latinoamericanos en general, y especialmente hacia los indocumentados que mueven la economía estadounidense. Y si no, veamos como el discurso racista y estúpido de Trump lo ha llevado a la nominación Republicana a la candidatura a la presidencia de USA.

Por hoy los dejo, esperando que esta crónica referente a un gran atleta les haya gustado, y que todos los me gusta o comentarios de felicitación se conviertan mejor en euros, que tengo una cuenta bancaria para que los depositen, ya que las birras cuesta mucho enviarlas por DHL hasta acá.

 

Atte.

 

 

¿Te gusta esta entrada?

14

More in Colaboraciones

champions-league-imagen

Análisis Sorteo de Champions League – Crónica DAM 15/12/16

POMPEY15 diciembre, 2016
14302348982_03d5edfd05_b

Stevie, you’ll never walk alone! – Crónica DiarioAM 8/12/16

POMPEY8 diciembre, 2016
1971_champions_league_final_ajax_-_panathinaikos

La Copa de Europa del 71; el inicio de la leyenda – Crónica Diario AM 24/11/16

POMPEY24 noviembre, 2016
Imagen de Melani Homar lanzando

Melani Homar, luchadora y campeona. Crónica Diario AM 23/11/16

Rockdactor23 noviembre, 2016
1024px-aidan_omahony__eoin_bradley

De Irlanda a la conquista del mundo. Un breve paseo por el gaélico – Crónica Diario AM 3/11/16

POMPEY3 noviembre, 2016
1738046378_extras_albumes_0_1024

La Liga de los 69 puntos. Crónica Diario AM 27/10/16

POMPEY27 octubre, 2016

Copyright © 2015 DiarioAM