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Los motores del fútbol. Franz Beckenbauer, el Káiser – Crónica Diario AM 30/07/2016

Los motores del fútbol. Franz Beckenbauer, el Káiser – Crónica Diario AM 30/07/2016
Ankor

Siglos de historia, podemos decirlo sin ruborizarnos. Siglos de historia acompañan ya al fútbol, y, dentro de poco, también podremos decirlo plenamente del fútbol profesional. Un deporte cambiante, mutable, que evoluciona o está sujeto a diferentes “modas”. Es lo que tiene la competitividad, más si es extrema. En el deporte, como en los organismos biológicos, hay que evolucionar, adaptarse y adquirir nuevas ventajas que te hagan triunfar sobre los demás. Todo aquello que no evoluciona acaba muriendo.

Un proceso lento, seguro, un cambio imperceptible por aquí, una variante táctica por allá, a corto plazo no se ve, pero en un periodo amplio de tiempo, los cambios se hacen evidentes.

Sin embargo, cada cierto tiempo, surge un cambio revolucionario. Una revolución que produce variaciones profundas en muy poco tiempo. En el caso del fútbol, estos cambios están protagonizados por personas, gente extraordinaria con una visión completamente diferente a todo lo establecido hasta el momento, con una nueva idea que aplican con resultados más que exitosos. Son los que hacen evolucionar al fútbol a paso de gigante, son los MOTORES DEL FÚTBOL.

Pelé, Kempes, Maradona… la lista se ha vuelto larga en todos estos años de historia del fútbol, pero la gran mayoría tienen algo en común ¿no creen? Sí, son todos de corte ofensivo, atacantes, pero no solo del ataque vive el fútbol, ni de la defensa, vive de todo en su conjunto, y la maravilla, la revolución evolutiva, puede surgir desde cualquier posición dentro del amplio abanico táctico del fútbol. En esta crónica, hablaremos de un defensa, de un insignificante puesto de repercusión insignificante, pero cuyos cambios en el “ecosistema fútbol” fueron tal y tan brutales, que aún se perciben hoy en día, porque eso es lo que hacen los Motores del Fútbol, cambiar este deporte para siempre. Hoy hablaremos de un “Emperador”, hoy hablaremos de Franz Beckenbauer.

 

 

¡Ah, el puesto de defensa! Ese puesto relegado a los más torpes del equipo en nuestras pachangas amistosas. Me imagino en las primeras décadas del fútbol al entrenador diciéndole a cada miembro del equipo lo que tenían que hacer, y cuando le llegaba el turno a los defensas decía “defensas, estorben mucho”.

Y eso que las zagas existen desde que existe el fútbol, aunque en un principio se los considerara sólo como “defensas” y su función era esa, estorbar, destruir, golpear, con una marcada fobia por la pelota. Su función era única, marcar y mantener la pelota fuera del área.

beckenbauer-1-768x1024Pero ¿qué ocurre cuando la defensa también tiene una función táctica, cuando participa activamente en el juego colectivo, cuándo va al ataque? ¿Qué ocurre cuando se combina todo a la vez? Pues que surge un Franz Beckenbauer. Verdadero artífice del surgimiento del Bayern München en la élite del fútbol (antes había pasado bastante desapercibido). Campeón de cuatro Bundesligas (tres de ellos de forma consecutiva), cuatro Copas de Alemania, una Recopa de Europa, tres Copas de Europa (también de manera consecutiva) y una Copa Intercontinental, todo con el Bayern München. Además, fue ganador del Balón de Oro en dos ocasiones, y estuvo en el “podio” de dicho galardón en cinco. Sé que no parecen números demasiado espectaculares comparado con el fuerte monopolio que existe hoy en día por parte de escasos equipos y jugadores, pero en plenos años 70 fue un auténtico escándalo.

Franz Beckenbauer fue la piedra angular del surgimiento del Bayern München en particular y del fútbol alemán en general. Con la Selección de Alemania NUNCA ha alcanzado un puesto menor que el de semifinales, tanto en el Mundial de Fútbol como en la Eurocopa. Ganando el título continental (la primera de Alemania) en 1972 y el Mundial (segundo título tras veinte años sin conseguirlo) frente a la Naranja Mecánica de Johan Cruyff. Si el Bayern München apareció en la élite a nivel de clubes para quedarse, también lo hizo la Selección de Alemania a nivel de selecciones. En ambos casos tuvo a Beckenbauer como líder indiscutible.

beckenbauer_cruyffComo entrenador las cosas no le fueron peor, demostrando que una de sus principales cualidades era su increíble visión del juego (del que hablaremos más adelante). Estuvo al frente de las dos principales entidades de su vida, el Bayern München y la Selección de Alemania. Con el club bávaro reverdeció laureles con una nueva Bundesliga y una Copa de la UEFA. Con su selección, Alemania volvió a no quedar nunca por debajo de semifinales, consiguiendo la Copa del Mundo (la tercera alemana) en 1990, venciendo a la Argentina de Maradona. Fue el Mundial donde Gary Lineker (canterano del Leicester por cierto) pronunció su famosa frase, tras caer en semifinales frente a la Alemania de Beckenbauer.

 

¿Exactamente qué es lo que hizo destacar tanto a Franz Beckenbauer? ¿Cuáles fueron sus aportes por los cuales el fútbol ya no volvería a ser lo que era? Principalmente, desarrolló UN NUEVO CONCEPTO DE DEFENSA. Un nuevo defensor tan revolucionario que incluso hoy en día se considera un puesto independiente dentro de la defensa, hablamos del defensa liberado, conocido simplemente como líbero.

beckenbauer1Siendo justos, este nuevo concepto de defensa ya venía desarrollándose en el fútbol italiano durante los años 60 (aunque sus orígenes se remontan a los años 40 incluso), pero fueron los alemanes en general, y Beckenbauer en particular, los que lo hicieron brillar e incluso añadiéndoles nuevos conceptos. Los alemanes son expertos en tomar los conceptos útiles de otros y perfeccionarlos. Se trata de una posición presente en tácticas de defensas de 3 o de 5. El líbero, a diferencia de los centrales, está “liberado” del marcaje al hombre, centrándose en el marcaje zonal o, como se dice vulgarmente, marcaje a la pelota, que significa que su principal función es adelantarse a las jugadas o a posibles trayectorias del balón para interceptarlo. El líbero no marca a los atacantes ni les entra (al menos no en primera instancia), sólo ocupa aquellas posibles zonas donde se prevé que el juego se va a desarrollar y por donde va a circular el balón. Se precisa entonces de un central con visión de juego, capacidad de reacción y de anticipación, una auténtica pesadilla para los atacantes que veían impotentes cómo no podían liberarse de ese defensor, porque, al no entrarles, no podían liberarse de él con regates.

beckenbauer2Como dijimos anteriormente, esta nueva variación del defensor (que, insisto, en esencia venía de antes) fue tan marcada que hoy en día se hablan de conceptos distintos, y fue en el fútbol de Beckenbauer donde esta “nueva” demarcación obtuvo una clasificación más, un aporte único y aparecido sólo con la llegada de Beckenbauer al mundo del fútbol. Incluyendo este aporte, al líbero se le puede clasificar en dos categorías:

Líbero clásico o “barrendero”. Común en las zagas de 5 defensas. En esta variante, la clásica que se perfeccionó en el fútbol italiano de los 60, la primera línea de defensa eran los centrales, y el líbero se posicionaba atrás de la pareja de centrales. Su función era la de “barrer” en aquellas jugadas donde los centrales eran superados. Una vez que el atacante conseguía superar  a su central marcador, ahí aparecía el líbero para atajar la jugada una vez más. También ofrecía apoyo a aquellos centrales que se veían en apuros. Hoy en día se siguen utilizando en defensas de 5 o, incluso, en defensas de 3 con un corte más defensivo. Aunque en las defensas de 3 el líbero no “barre” sino que se encarga de ocupar la posición de central (de cualquier banda) cada vez que éste se dirigía a la banda para ocupar un puesto más de lateral.

Líbero alemán. Exclusivo del fútbol alemán en general y de Franz Beckenbauer en particular. A diferencia del  líbero clásico que ya venía desarrollándose, este líbero se sitúa por delante de los centrales, adelantándose a las jugadas de los atacantes ocupando aquellas zonas donde se podía prever por dónde continuaría dicha jugada. El líbero alemán corta la jugada, no al jugador, y esto puede ocurrir por delante de la línea de centrales (lo más común), es decir, antes de que llegaran a la defensa, o por detrás, aunque rara vez “barriendo” como en el líbero clásico. Además, aunque este era un rasgo intrínseco en Beckenbauer, puede ocupar posiciones de centrocampista, participando en el juego o incluso creándolo y con llegadas al área.

 

beckenbauer3Ese fue el verdadero aporte al mundo del fútbol de Franz Beckenbauer, la creación, función y uso del líbero alemán. Hoy en día, se considera extinto o en desuso este puesto en el fútbol moderno ¿y ya está? ¿Eso es todo? ¿Esa es la gran revolución de Beckenbauer? ¿Un puesto que ya no existe? Podría parecer que sí, pero la realidad es que su metodología ha perdurado hasta nuestros días, pero puede que no sea fácil de ver. Su nuevo y revolucionario puesto, su forma de juego, causó un gran impacto sobre todo en el rol que, a partir de Beckenbauer, influyó en dos puestos específicos de un equipo de fútbol hoy en día: el mediocentro defensivo y el central. A grandes rasgos, el líbero alemán se ha fusionado con el mediocentro defensivo existente creando al jugador de ese corte que conocemos hoy en día (aunque no en todos los equipos), que no es más que un centrocampista que cumple con todas las funciones del líbero alemán incluso la función de último defensa si así lo requiere el juego. Tras la revolución de Beckenbauer, el mediocentro evolucionó hacia una versión mucho más completa y vital en el fútbol moderno, hasta encontrar su máxima expresión en las décadas siguientes. Un análisis más completo de dicho puesto fue ya expuesto en Diario AM.

beckenbauer_cruyff (1)El puesto más interesante con diferencia que sufrió cambios profundos tras la llegada de Beckenbauer y su líbero alemán fue el de central. El mítico puesto del Káiser desapareció porque sus funciones se unieron a la del mediocentro y la de los centrales.El defensa ya no es “el torpe” del equipo. El rol omnipresente de Beckenbauer en el campo (sobre todo en la línea defensiva) provocó que, desde entonces, ese puesto se viera con otros ojos y que se introdujeran profundos cambios que cada vez se verían más marcados a medida que llegamos al fútbol que conocemos hoy en día. Entre ellos podemos destacar:

El central “jugador”.

¿Y si el central también juega a la pelota como el líbero? Ya no es un puesto “para gente torpe”. Si bien sigue siendo de las últimas posiciones en la que se requiera un juego mínimo de pelota a la hora de componer un equipo, no hay un equipo de élite que se precie que no busque eso en sus centrales. Capacidad de retención de la pelota y posibilidad, incluso, de salir con la pelota jugada desde atrás. Lo común era la recuperación de la pelota y el pase largo o el típico “patadón”, pues lo principal era alejar la pelota del área. Si bien ahora lo que prima es el pase inmediato hacia el mediocentro para que sea éste el que inicie la jugada, los centrales también deben estar preparados para participar en el juego e incluso crearlo y organizarlo. Algo muy común en equipos netamente ofensivos, donde muchas veces es el propio central el que circula el balón incluso hasta la frontal del área rival.

Obviamente no todos los centrales son capaces de tener semejantes características, es por eso que en los equipos de élite, hasta en un puesto tan insignificante en el pasado como el del central, sea difícil de cubrir hoy en día. El Káiser hizo que no sólo nos fijáramos en el juego de sus equipos desde el medio campo hacia adelante, sino también desde el medio campo hacia atrás.

Marcaje en zona, pendiente del balón y no del jugador.

Una de las mayores evoluciones del central en el fútbol moderno comparado con el de antaño. Cada vez más los centrales tienen preferencia a cortar las jugadas antes que el marcaje directo al atacante, una función propia del líbero que han asumido los centrales con naturalidad. Cubrir zona, cerrar líneas de pase, parece hasta obvio en el fútbol que conocemos hoy en día, pero no era lo usual en los 60, donde el central se dedicaba de manera exclusiva al marcaje al hombre, para luego pasar por un proceso más mixto entre los 70 y 80 y así hasta nuestros días, donde se impone más el marcaje en zona, al menos en el fútbol de élite.

Una función no exenta de polémica hoy en día, donde una preferencia por el marcaje en zona y estar pendientes del balón provoca fallos de la zaga a balón parado. No en vano, en los partidos, los comentaristas deportivos (sobre todo los que jugaron en los 80 y 90) suelen mencionarlo muchas veces, que “están más pendientes del balón que del jugador” en este tipo de jugadas. Lógicamente la solución es buscar una mezcla decente entre los dos tipos de defensa, pero es bien sabido por todos lo difícil que es encontrar jugadores “mixtos”. En cualquier caso, el marcaje en zona y anticiparse a las jugadas y al movimiento del balón suma más de lo que resta en las jugadas de ataque elaboradas. Tal vez tengamos aquí material para una próxima crónica.

Central al ataque.

En situaciones desesperadas se toman medidas desesperadas. No es nuevo que el equipo en peso se vuelque en el ataque (incluso el portero)  en busca del milagroso gol que empate la eliminatoria o les clasifique. La gran mayoría de las veces con resultados infructuosos. Con el central moderno, este tipo de jugadas se vuelve más frecuente, con un significativo aumento del éxito de dicha empresa. El central ya no es un jugador que sólo sabe defender, sino que también sabe atacar, como el líbero alemán. Si bien con menos nivel que un atacante nato, sí lo suficiente para que sus incursiones en ataque se vuelvan más frecuentes, sobre todo en acciones a balón parado, bien como rematador. El propio Franz Beckenbauer llegó a marcar más de 90 goles en toda su carrera, unos números nada despreciables para un defensa.

 

agujero_negroY eso es lo que suele ocurrir cuando surge un suceso extraordinario. Del mismo modo que la formación de un agujero negro crea distorsiones en el espacio-tiempo, en determinados momentos, surgen fenómenos extraordinarios que revolucionan el “orden establecido” en el “universo fútbol”, haciéndonos ver cosas que hoy en día nos parecen habituales, pero que resultaron ser toda una revolución en su época. Son los que hacen que el fútbol cambie, se adapte y evolucione, son los Motores del Fútbol, Franz Beckenbauer, el Káiser, está en esta lista por méritos propios.

 

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Fuente biográfica: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/beckenbauer.htm

 

AGRADECIMIENTOS:

KALTAKIAN.

 

SECCIÓN, LOS MOTORES DEL FÚTBOL:

Lev Yashin, la Araña Negra.

 

(by Ankor)    

Andromeda

 

 

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