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No soy un Robot (by Tatascan) – Crónica Diario AM 19/07/2016

No soy un Robot (by Tatascan) – Crónica Diario AM 19/07/2016
TaichoXela

Andando y zumbando por este mundo virtual, ahora es frecuente encontrarse esta imagen previa a la apertura de la página web que buscamos o necesitamos abrir. Si la máquina desde la que accedemos tiene sus certificados virtuales actualizados, o la página tiene sus certificados de seguridad correctos, con dar click en el cuadro de verificación es suficiente, y como por arte de magia, con el “ábrete Sésamo” la página comienza a develar sus primicias en la pantalla de la computadora. Si existe alguna duda, comienzan desfilar ante nuestros ojos una serie de imágenes, de las que hay que seleccionar algunas según las características exigidas en el control. Si hay error en la selección, automáticamente se abre otro mosaico de imágenes y se repite el procedimiento hasta que se acierta en elegir lo solicitado.

Un robot es una entidad virtual o mecánica artificial. En la práctica, esto es por lo general un sistema electromecánico que, por su apariencia o sus movimientos, ofrece la sensación de tener un propósito propio. La independencia creada en sus movimientos hace que sus acciones sean la razón de un estudio razonable y profundo en el área de la ciencia y tecnología. Limpieza y mantenimiento del hogar son cada vez más comunes en los hogares. No obstante, existe una cierta ansiedad sobre el impacto económico de la automatización y la amenaza del armamento robótico, una ansiedad que se ve reflejada en el retrato a menudo perverso y malvado de robots presentes en obras de la cultura popular. Comparados con sus colegas de ficción, los robots reales siguen siendo limitados.” (https://es.wikipedia.org/wiki/Robot)

En el proceso de producción diaria, los robots han alcanzado tal especialización que los encontramos en casi cada proceso industrial, ya sea soldando y pintando vehículos y otros artefactos, como seleccionando granos en una cinta transportadora o verificando defectos en artículos determinados. Su especialización los hace capaces de detectar diferencias imperceptibles al ojo humano, defectos de alineamiento en un aparato que pueda generar un mal funcionamiento futuro; incluso ya se utilizan en análisis médicos y científicos, en decisiones que factores emocionales pudieran aumentar exponencialmente el error permisible.

¿Y a todo esto, qué tiene que ver con el captcha de la ilustración? Bueno; como dije antes, la especialización de un robot lo hace capaz de realizar movimientos o actividades de cierta complejidad, repetitivamente, una y otra vez, sin ser afectados por el cansancio; sus niveles de desgaste son verificables y predecibles, y el intercambio de sus piezas, casi inmediato. Sin embargo, hacen solo lo que están programados a hacer. Para realizar una rutina distinta, se hace necesaria una reprogramación, con los correspondientes ajustes.

Es mi criterio que en nuestras actividades diarias debieran ponernos verificadores para determinar si no somos robots, o si no actuamos como tales. La programación a que somos sujetos desde casi el momento de nuestro nacimiento determina nuestras actuaciones a lo largo del período de vida. Qué y cómo comemos, como caminamos, como vestimos, como hablamos, en fin, en casi cada actuación nuestra dependemos de una programación establecida, consciente o inconsciente, muchas veces grabadas en sistemas automáticos, de manera que lo realizamos sin siquiera estar conscientes de ello. Y muchas veces, la programación tiene componentes de respuesta automática ante un estímulo determinado. A partir de este punto, haré un análisis comparativo entre el funcionamiento de un robot y nuestras actitudes o actuaciones (sí, nuestras; aunque va dirigido al forofo en general, muchas veces nuestras actitudes nos enmarcan en este cuadro).

1.- Alimentación.

El robot se alimenta de energía eléctrica por lo general, y en muchos casos es dirigido o activado eléctricamente y movido por fuerza neumática o hidráulica. Sus circuitos electrónicos cortan o dejan pasar cantidades de corriente que activan mecanismos concebidos para realizar la actividad para la que fueron diseñados, estimulando motores o electroválvulas que convierten la energía en movimiento.

Los robots humanos somos alimentados con odio. Ya no es rivalidad, ahora es odio. Y muchas veces renegamos y maldecimos al ver las tomas de los vándalos asociados al deporte, especialmente el fútbol, pero nuestra programación subconsciente nos hace desear estar allí para pegarle un par de patadas al Roncero de turno, o a ese que tiene la osadía de increpar con insultos a nuestro héroe. Todo el vertido de basura que los medios “deportivos” hacen a diario y constantemente es una programación que va calando en nuestro subconsciente y se va convirtiendo en un patrón de conducta, que cuando menos lo esperamos sale a la superficie como el monstruo de Mr Hyde.

2.- Ejecución.

Son exactos en sus ejecutorias. Una vez establecida y verificada la programación, se puede tener una certeza de ejecución por un período de tiempo o repeticiones determinado de antemano.

Igual nosotros. Todos los fines de semana, o el día del partido de nuestro equipo o selección, estamos listos, dispuestos incluso en ocasiones a trampear en el colegio o el trabajo con tal de verlos. Y luego repetimos las rutinas establecidas: buscar las cervezas y la carne para el asado, poner el mejor tele (si no vamos al estadio) en el mejor sitio, llamar al amigo, y ya sabemos cómo continúa y en qué termina la rutina pregrabada.

3.- Reacción instantánea.

Los robots cuya programación lo requiere, se programan para reaccionar automáticamente a un estímulo dado. Así, un robot diseñado y programado con sensores ópticos puede seleccionar granos de café de un color diferente al rango prefijado, expulsándolos de la banda móvil, ya sea mediante succión o impulsión por aire, o deteniendo la banda para que un operador los retire.

¿Han entrado ustedes a la sección de comentarios de los diarios españoles en noticias que afectan a los clubes principales o sus jugadores estrellas? Inmediatamente los haters de cualquier lado saltan como accionados por una electroválvula, con sus comentarios en ataque o defensa. La programación que han sufrido los hace actuar de inmediato, sin verificar si la noticia u opinión está verificad, si es creíble o descabellada; ellos, al igual que los robots no tienen capacidad de análisis, solo de reacción; esa es su función.

Recuerdo cuando iniciaba mi trabajo como mayordomo en una finca bananera de una transnacional. La gerencia de la compañía había determinado profesionalizar los mandos intermedios e inferiores, y en ese proceso ingresé a la compañía. En cierta ocasión le hice una sugerencia u observación a mi jefe, en relación a una práctica agrícola, que a mi criterio podría hacerse de diferente manera con mejores resultados. Su respuesta: “Muchacho, aquí no te pagan por pensar. Hacé lo que dicen los instructivos”. Y era un empleado de confianza con más de 30 años en la empresa, de los cuales tenía más de 20 en la misma posición. Un robot sin opción a escalamiento y reprogramación. De hecho, formaba parte de los mandos intermedios a reemplazar por profesionales universitarios.

4.- Durabilidad.

Los robots son duraderos. Su diseño hace que puedan desempeñar su función por un lapso de tiempo extenso, y siempre son fiables.

Así tenemos en el medio periodístico robots que vienen repitiendo la misma cantaleta desde tiempos ignotos, robots políticos con los mismos eslogan desde antes que yo naciera, que ya es decir mucho. Acá hay un partido político que inicia sus campañas con las mismas canciones y cuñas propagandísticas de hace 55 años. Y nos sacan botijos y hacen honor de ellos, en su mayoría robados o mal habidos, y cada vez que se tuercen las cosas surge el lema “pero tenemos tantos campeonatos”, como que Rusia al quedarse fuera de la siguiente fase de la Eurocopa hubiera dicho “Pero nosotros fuimos los primeros campeones”.

5.- Repetitividad

Los robots en la vida real son repetitivos. Sus movimientos están reducidos a un círculo vicioso, y en ese círculo se mantienen toda su vida útil, con solamente los cambios que el programador los somete.

Así de repetitivos somos los robots humanos. Tenemos los mismos dogmas, los argumentos repetidos y las actuaciones similares. Vamos de la esperanza al paroxismo, y de este a la más absoluta depresión, dependiendo los resultados de nuestro “programa”, el equipo que seguimos. ¿Cuántas veces hemos estado con ganas de estrellar el tele porque el árbitro nos marcó un penal en contra en los últimos minutos? Pues yo me recuerdo pateando bancas en el mundial de España 82, cuando el penal de López Ufarte (¿Por qué no pudo estar Sergio Ramos en la cancha en ese momento?) y luego el otro penal contra Irlanda que nos dejó fuera de la siguiente ronda.

Ya estamos viendo los robots en los programas y medios deportivos con la cantaleta de todos los años a partir de este mes: CR BdeO. Y los otros, No, el BdeO es Messi. Y los de la contraprogramación antibarcelonista, que estaban con la de Iniesta BdeO, se quedaron sin bandera, es decir, sin programación.

Y es así que en la vida real, debieran aparecernos en cada momento esos ReCaptcha preguntándonos: ¿Es usted un robot? Y que con nuestras actuaciones lo confirmemos. Así que si luego de un análisis de las imágenes mentales de nuestras actuaciones, decidimos que no somos robots, pues actuemos de la misma manera, y tomemos decisiones alejadas de la programación en que hemos sido encerrados y etiquetados.

Y para terminar, pues algo por el mismo estilo de la crónica:

n2

THE ALAN PARSON´S PROJECT
I ROBOT

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TaichoXela
@TaichoMaster

Culé residente en Barcelona. Amante del fútbol vistoso y de ataque. Tengo simpatía por el Girona FC y el Kashima Antlers. Me encanta la Ciencia Ficción y la Fantasía Épica. Disfruto con los videojuegos, los manga, el anime, las series y los libros. ¡Preparado para desatar mi imaginación! Visca el Barça. "Y así empieza” “La verdad es una excusa para la falta de imaginación” “¿Desea saber más?”

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