Aportación Propia

Valerón, el Mago del Atlántico – Crónica Diario AM 10/05/2016.

Valerón, el Mago del Atlántico – Crónica Diario AM 10/05/2016.
Ankor

Hoy vengo a hablaros de un mago. Uno que se vio obligado a abandonar su tierra y cruzar el mar para cumplir con sus obligaciones en otros lares, pero que acabó enamorándose de esa nueva tierra, de sus gentes y costumbres, y llevó a cabo su cometido por su deber y por amor a su tierra adoptiva, hoy vengo a hablaros de…

 

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 Nooo, no vengo a hablaros de Mithrandir, más conocido como Gandalf, sino de otro mago que, como él, era un referente en la magia, en la magia futbolística, en una tierra de la que no era originario, pues venía de más allá del mar. Hoy hablo de “El Flaco”, de Juan Carlos Valerón.

 

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DOCUMENTAL “LA SONRISA DEL FLACO” POR CANAL+.

 

Para desglosar todo lo que fue Valerón, para entender su evolución y comprender cómo llegó a ser el gran futbolista profesional que (ahora sí se puede decir) fue, vamos a echar un vistazo, como siempre, a la realidad social y futbolística que le tocó vivir.

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Arguineguín, perteneciente al municipio de Mogán. Sur de la isla de Gran Canaria.

 Juan Carlos Valerón nació en 1975 en el pequeño pueblo pesquero de Arguineguín, en el sur de la isla de Gran Canaria que se vio de pronto rodeado de inmensos bloques turísticos, que surgieron a borbotones durante las décadas posteriores a los 60 en el sur de la isla, y encajonados por la autopista GC-1, que conecta la capital de la isla con el aeropuerto y todos los núcleos turísticos del mismo.

 Un pueblo famoso en la isla, pues con apenas dos mil habitantes (alrededor de mil en la época de Valerón) han surgido numerosos jugadores de primer nivel. Y es que en Arguineguín, donde su pobreza pasada provocaba que los jóvenes no tuvieran ningún tipo de opciones de ocio y esparcimiento, excepto el fútbol, que era la actividad a la que se dedicaban todos los jóvenes de este pequeño pueblo; la cultura del fútbol siempre ha estado muy marcada, superando con creces su escasa población. En Arguineguín, todos juegan al fútbol.

 Parece mentira pero nació en la dictadura, y su juventud y adolescencia la vivió en plena transición del país que trataba de modernizarse de manera acelerada en todas sus facciones, por lo que se puede decir que Juan Carlos Valerón es uno de los últimos productos característicos de la clásica cantera grancanaria en la que hoy en día se mantiene su esencia, pero donde las precarias condiciones en las que vivía se han dejado atrás.

 Unas condiciones debidas a la falta de infraestructuras con la que desarrollarse, pues la conocida estabilidad económica (pero sin libertad) dictatorial sólo se produjo en las grandes ciudades y en los núcleos turísticos, estando el resto del territorio español en condiciones de pobreza. A esto, que atañe a todo el Estado español, hay que añadirle la particularidad canaria, donde, aparte de la escasez de agua, solucionado tras la irrupción de las potabilizadoras de agua marina, hay que añadirle un factor que marca el desarrollo del deporte en las islas: la falta de suelo,campotierra agravado aún más por la escarpada orografía isleña, llena de barrancos y con poco terreno llano.

Y ahí es donde está el verdadero rasgo distintivo de la cantera canaria, donde siempre ha habido una predisposición a jugar al fútbol, pero no había lugares para ello. Luego los “campos de fútbol” eran un callejón, un trozo de playa, un terreno medianamente llano en la loma o en el fondo de un barranco… Durante décadas este rasgo exclusivo acabó por definir el juego característico canario reconocible en cualquier campo de juego español: un juego de toque, de pases cortos, de paredes y primer toque, en contínuo movimiento y ofensivo, con ausencia del juego aéreo y el balón largo (a menos que quisieras bajar hasta el fondo del barranco para coger la pelota), todo en tierra muy seca, por supuesto, donde tienes que estar muy encima del balón para dirigirlo a donde quieres debido a lo errático que se vuelve su movimiento en dichas condiciones. Los campos de fútbol hoy en día son inmensos, pero los jugadores canarios aún juegan como si las dimensiones del campo estuvieran reducidas a menos de la mitad.

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Miguel Ángel Valerón Santana. Fila inferior derecha.

 Así fue el fútbol que vivió Valerón. Pero antes que él la Unión Deportiva Las Palmas ya tenía a su Valerón, su hermano mayor Miguel Ángel, al que una nefasta lesión tras una entrada del “Chapi” Ferrer en las semifinales de Copa del Rey ante en FC Barcelona, truncó su trayectoria que pudo ser tan grande, o más, que la de su hermano. Y es que hay cosas contra las que no se puede luchar, y una de ellas eran los genes, la familia Valerón atesoraba un gran fútbol pero en un físico débil para el deporte profesional.

 

Fue su hermano el valedor de Juan Carlos para que ascendiera al primer equipo, pero les tocó una época difícil en la UD Las Palmas, el club había descendido en la temporada 82/83 tras diecinueve temporadas estando de manera ininterrumpida en Primera División, por la convulsa época que vivió la cantera amarilla que no podía suplir con garantías a los jugadores que se iban. Ese descenso fue un mazazo muy grande del que el club no se recuperó, iniciando una frenética carrera para volver a Primera División. El club, herido en su orgullo, realizaba inversiones rápidas y malas. Llegó a conseguir el objetivo, pero sólo lo mantuvo durante tres años, consumándose un nuevo descenso fruto de planificaciones deportivas muy caras pero de rendimientos a corto plazo, todo el sistema se desmoronó y el descenso a Segunda División “B” (categoría en la que nunca había estado en toda su historia) en 1992 y con una deuda de seiscientos millones de pesetas hizo inviable al club, teniendo que convertirse en Sociedad Anónima Deportiva.

Fue en ese momento cuando la UD tocó fondo y decidió volver a sus orígenes, al uso y explotación de la cantera. Fue ahí cuando llegó Juan Carlos Valerón a la UD Las Palmas y, con él, el ascenso a Segunda División “A”.

 

Pero ya los tiempos habían cambiado, el mundo de las SADs y el largo periplo de la UD por otras categorías provocaron que ya no fuera un equipo preferente en Primera División como en el pasado. La competitividad aumentó y clubes más fuertes futbolística, económica y empresarialmente que la UD ofrecían mejores oportunidades a nuestro constante aporte de jugadores profesionales. Además, la evolución del fútbol en esos momentos requería de mediocentros organizadores para su fútbol de desmarques. Jugadores de técnica, de cabeza más que de derroche físico, muy escasos y difíciles de conseguir, y fue ahí cuando Valerón, como muchos otros, se desvinculó del equipo amarillo en busca de las oportunidades que la UD no le podía ofrecer, pero siendo siempre embajador destacado del fútbol que se practica en Gran Canaria. Palma de Mallorca y Madrid fueron las ciudades donde su magia pasó hasta que acabó en una ciudad y una tierra que le adoptó y su gente lo trató como uno de los suyos por siempre. Él, a cambio, les entregó su corazón. La tierra, Galicia; la ciudad, La Coruña; la gente, la afición del Real Club Deportivo de La Coruña.

 

Y esa es otra historia, que viene de la mano de nuestro compañero, amigo, colaborador y ferviente deportivista Tato:

 

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Plantilla titular del RCD Mallorca en 1997.

En 1997 Juan Carlos Valerón abandona su UD Las Palmas y se incorpora al RCD Mallorca entrenado por Héctor Cúper. En su primer partido en 1ª división, en una soleada tarde en el estadio Lluís Sitjar de Mallorca, Valerón hizo su carta de presentación: a 5 minutos del final, Juan Carlos dribló a medio Valencia, se plantó delante de Zubizarreta, y definió con maestría. Ese día, Valerón entró en el campo a 10 minutos del final, sustituyendo a Vicente Engonga, y en 5 minutos dinamitó el partido. Así era Juan Carlos, un mago, un jugador extraordinario. Esa temporada, con Cúper de entrenador, y compartiendo vestuario con jugadores como Carlos Roa, Mena, Jovan Stankovic, Gabi Moya o Romero, el Mallorca finalizó en un meritorio 5º puesto. Valerón era el canalizador del juego, situado siempre en la mediapunta, salvaguardado siempre por una doble pivote formado por Mena y Engonga.

Al término de esa campaña, numerosos equipos se interesaron por el grancanario, y fue finalmente el Atlético de Madrid el que se llevó al bueno de Valerón. El Barcelona, pese a la insistencia de Charly Rexach, no pudo convencer al jugador. Así pues, en mayo de 1998, el Atlético de Madrid hace oficial el pago de 2.000 millones de pesetas por dos piezas básicas del Mallorca: Valerón y el argentino Mena.

En su primera temporada en el conjunto colchonero Valerón disfruta de la titularidad. El mayor logro a nivel colectivo fue llegar a la final de Copa del Rey ante un Valencia extraordinario, que derrotó al Atlético por 3-0 con un genial Mendieta. En semifinales, el Atlético se deshizo del Deportivo, el equipo que marcará un antes y un después en la carrera futbolistica de ‘El Flaco’. Pero eran años oscuros en el equipo colchonero, hecho que Valerón sufrió. Durante sus dos años como atlético, Juan Carlos tuvo 5 entrenadores: Sacchi (el cual postergaba a Valerón al puesto de mediocentro), Sánchez Aguiar, Antic, Ranieri y Zambrano. Con todos contó, quizás un poco menos con Sacchi que lo utilizaba más bien como ‘revulsivo’ o primer cambio.

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Juan Carlos Valerón en el once titular del Club Atlético de Madrid en 1999. Fila superior derecha.

En su segunda temporada como rojiblanco, se produjo el gran descalabro atlético: su descenso a 2ª división. Un equipo hecho a base de talonario, que a principio de temporada optaba a hacer un buen papel en la extinta Copa UEFA, acabó con sus huesos en segunda. Increíble que un elenco de jugadores internacionales como Hasselbaink, Molina, Baraja, Capdevila, Gamarra, Solari, Bejbl, Kiko, Lardín, Chamot, Toni… acabasen en la categoría de plata.

Como era visto, el verano del año 2000, iba a ser movido en la escuadra colchonera. Con el equipo recién descendido a 2ª división, muchos equipos se interesaron por los jugadores del Atlético. Gente como Solari al Real Madrid, Baraja al Valencia, Hasselbaink al Chelsea, Chamot y José Mari al Milan, dejaron el club. Junto a todos ellos, el Deportivo se hacía con un pack de 3 jugadores que dieron muchas tardes de gloria a los herculinos: Molina, Capdevila y el homenajeado Valerón. El escaparate era inmejorable, los tres recalarían en un club que era el actual campeón de Liga. Fue en julio de 2000 cuando se hace oficial el acuerdo: el conjunto deportivista desembolsa 3.400 millones de pesetas (600 por molina, 800 por Capdevila y 2.000 por Valerón).

Durante su periplo deportivista, que se extiende desde 2000 a 2013, Valerón vivió momentos dulces y otros… no tan dulces. En su primera temporada como blanquiazul, 2000-2001, que constituye la primera temporada del Deportivo en Champions League, ‘El Flaco’ vivió un poco a la sombra del gran Djalminha. De todas formas, sus dos primeros años en el club fueron muy buenos, y para el recuerdo está su gol al Lille en Champions, en el que se fue de cuantos rivales le salieron al paso, y definió con asombrosa frialdad ante el guardameta Wimbée. Otro recuerdo de sus dos primeras temporadas: lluviosa noche de Champions League en Riazor,

Rival: Manchester United, el partido marcha 0-1 con gol de Scholes a poco de finalizar la primera parte. Irureta tiene una idea: en el descanso, retira del terreno de juego al brasileño Emerson y da entrada a Valerón. ‘El Flaco’ fue más mago que nunca, dando un recital en la segunda parte. De sus botas salió, a 5 minutos del final, un pase de cuchara a Pandiani, con el que el charrúa fusiló a Barthez. En el descuento, Naybet, a pase, cómo no, del gran Juan Carlos, anotó el 2-1 y llevó el delirio en Riazor. Otro gran partido fue el ‘Centenariazo’ donde Juan Carlos brilló como el resto del equipo; en su debe el pase de gol en el 0-2 anotado por Diego Tristán, su gran socio en el Depor.

Ante una primera temporada en el club un tanto oscura, fue en la temporada 2001-2002 cuando Valerón empezó a brillar en el Deportivo. Djalminha ya no le hacía tanta sombra, y Valerón cada vez disfrutaba con más minutos. Fue en la segunda vuelta de esa temporada, en la que Juan Carlos iba ganando en protagonismo.

En el verano de 2002 Valerón jugó su primer mundial con España. La confianza de Camacho en Valerón era innegable, y le dio la batuta de la selección desde el principio. Con Albelda y Baraja de escuderos, Valerón hizo un buen mundial, anotando un gol en la primera fase contra Eslovenia a gran pase del realista De Pedro.

Llegamos a la temporada 2002-2003, con Valerón como gran estrella del equipo. Pese a los cantos de sirena que llegaban desde el Real Madrid para llevarse al grancanario, Juan Carlos permanecía fiel al club coruñés. Es innegable que su exhibición en la Supercopa de España ante el Valencia incrementó su caché, pero el club no accedía a la venta.

Al inicio de esa temporada, Irureta le dio galones y le proclamó como indiscutible en el once. Era tal la confianza en el grancanario, que, disputas por medio, Djalminha formó parte de la lista de bajas del equipo, y fue cedido al Austria de Viena. Valerón iba de exhibición en exhibición hasta que en un Depor-Valladolid, una entrada brutal del boliviano Peña, lesionó de gravedad al canario, provocándole una rotura en el peroné de la pierna izquierda. Cuatro días antes, Valerón había llegado a su culmen en la victoria del Depor en el Olímpico de Munich, en una victoria por 2-3. Esta victoria fue histórica por una razón: era la primera vez que un equipo español ganaba un partido de Champions League en terreno alemán. En ese partido, Valerón, con dos pases antológicos, de primeras, dejó solo a Makaay delante de Oliver Kahn, y el holandés no perdonó.

 

La preocupación con la lesión de Valerón era importante. De repente, el club se quedaba sin un enganche puro (Valerón lesionado, Djalminha cedido sin opción de volver hasta final de temporada), así que Jabo Irureta hizo experimentos con Toro Acuña, Fran o Víctor para ocupar el puesto de mediapunta, pero ya no era lo mismo. La baja de ‘El Flaco’ la notaba y mucho el equipo. A inicios de 2003 Valerón vuelve al equipo, pero no es el mismo. Se nota que ha perdido su magia, y que ya nunca volvería a ser el Valerón de antes de la entrada terrorífica de Peña.

La temporada siguiente fue histórica para el club, puesto que se alcanzaron las semifinales de Champions League. Con Irureta de entrenador, Valerón formaba parte del once titular pero ya no jugaba los partidos enteros: jugaba una hora, 70 minutos, etc. pero no tenía el físico de antes de la lesión. Aún así, Juan Carlos dejaba siempre patente su calidad y para el recuerdo su gol de cabeza a Dida en aquella noche mágica para el deportivismo, un 4-0 al Milan que clasificaba al club a las semifinales de Champions. Su gol significaba el 2-0.

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Once titular del RC Deportivo de La Coruña en semifinales de la UEFA Champions League 2013/2014. Fila inferior derecha, Juan Carlos Valerón.

En las semifinales ante el Porto, Valerón sufrió la dureza y las malas artes del club dirigido por Mourinho. En el partido de vuelta en Riazor, en la primera parte del partido, y con el 0-0 en el marcador (por tanto, en ese momento la eliminatoria estaba empatada por el 0-0 de la ida en Portugal), Valerón falló una ocasión inmejorable. Víctor le hace un pase que deja solo al canario ante Vítor Baía, pero Valerón desperdicia esa oportunidad, tirando el balón fuera. Viendo la repetición, parece que ‘El Flaco’ pensaba que estaba en fuera de juego.

Al finalizar esa temporada, Valerón disputa la Euro 2004 de Portugal. Una Euro que pasará a la historia por ser ganada por una ‘perita en dulce’: Grecia. Iñaki Sáez, al igual que su antecesor Camacho, confiaba plenamente en el canario. Valerón, pese al fracaso español, nos regaló un gol a la Rusia de Mostovoi: un balón suelto dentro del área que el grancanario controló con su habitual tranquilidad y definió con maestría ante el portero ruso.

La decepcionante temporada 2004-2005 significó la última de Irureta al frente del Deportivo. Valerón gozó de la titularidad pero estuvo un tanto oscuro como el resto del equipo. El club quedó eliminado en la primera fase de la Champions League y terminó el campeonato de Liga en 8ª posición.

La temporada siguiente arrancó con nuevos aires en el club con Caparrós de entrenador. El club incorporó a jugadores desconocidos en aquel momento como Verdú, Filipe Luís o Arbeloa, gente con hambre que después hicieron un cierto nombre en el fútbol. Todo iba bien para Valerón aquella temporada, indiscutible para el técnico andaluz. Para el recuerdo su victoria en Balaídos, por 0-3, con un gol de Valerón que recorta a Lequi dentro del área y define ante Esteban. Pero la suerte siempre fue esquiva a ‘El Flaco’, tanto que un mes después de ese partido, justo cuando Valerón estaba recuperando sensaciones, en un Deportivo-Mallorca, y cuando el partido ya tocaba a su fin, Valerón, al intentar hacer uno de sus característicos giros, se rompe el ligamento cruzado anterior de su pierna izquierda. Caparrós reconoció al término del partido que justo antes de su lesión, Valerón iba a ser sustituido.

Pero las desgracias nunca vienen solas… y en el verano de 2006, en un amistoso contra el Benfica, y justo cuando Juan Carlos aceleraba su reaparición al grupo, se rompe el menisco de la misma rodilla y sufre daños en el ligamento que estaba prácticamente recuperado.

A inicios de 2007, Valerón vuelve a los terrenos de juego, pero lo hace de forma más bien testimonial. El canario, siempre sincero, manifiesta que sigue con molestias, por lo que se vuelve a operar.

No fue hasta 2008 que vuelve Valerón. Obviamente, un Valerón muy castigado, físicamente mermado, un jugador que no volverá a ser aquél que regalaba tardes de gloria a la hinchada blanquiazul. En los siguientes años, ya con Lotina de entrenador, Valerón disfrutaba de un papel secundario, siendo utilizado de recambio de Joan Verdú.

En abril de 2010, el presidente Lendoiro manifiesta en una rueda de prensa que Valerón seguirá en el club de sus amores durante 5 años más, primero como jugador y después como asesor.

Hasta que se llega a la temporada 2010-2011, de infausto recuerdo para la parroquia deportivista. Con Valerón en plenitud, Lotina decide no convocar al grancanario, hecho que se iba a pagar muy caro. En el momento en que se empezaron a ver las orejas al lobo, Lotina empieza a contar con el canario, ya no como revulsivo, sino como indiscutible titular, disputando los 90 minutos. Pero la reacción llega tarde, y el club desciende. La imagen de Valerón llorando y pidiendo perdón por el descenso estará siempre grabado en la retina de los amantes del fútbol.

 

La temporada 2011-2012, con Oltra de entrenador y el club en 2ª división, Valerón vive una segunda juventud. El canario es clave en el engranaje del equipo, siempre titular, disfrutando de su juego brillante, asistiendo a Bruno Gama, a Guardado, a Lassad, a Riki. El equipo va sobrado para la categoría y obtiene el record de puntos en la historia de la categoría, con 91 puntos. El equipo vuelve a la categoría donde nunca tuvo que abandonar y Valerón fue clave en ese ascenso.

En la temporada siguiente, 2012-2013, el canario, ya olvidadas sus lesiones pasadas, es clave en un equipo que no puede evitar el descenso, pese a la gran remontada que se produce tras la llegada del entrenador gallego Fernando Vázquez. Un equipo fundido desciende en la última jornada en Riazor ante una Real Sociedad hípermotivada, que se jugaba su clasificación a la Champions League. Un nuevo descenso que sufre el bueno de Juan Carlos, otro más, que se suma al de 2012 y al de 2000 con el Atlético de Madrid.

Al acabar el partido que consumó el descenso del equipo de su corazón, Valerón ofreció una rueda de prensa en Riazor. En ella, Juan Carlos, acompañado de todos los miembros del equipo, manifiesta entre lágrimas su salida del club. De esta forma, el canario decide no aceptar la oferta de continuar como asesor del club hasta 2015.

 

A mediados de julio de 2013, justo un mes y medio de descender con el Deportivo, la UD Las Palmas hace oficial la incorporación de Juan Carlos Valerón Santana, el ‘Mago de Arguineguín’, el ‘eterno 21’ del Deportivo.

Y como no podía ser de otra manera en la vida de Valerón, su regreso al club que lo vio nacer estuvo lleno de altibajos, pero todo se eclipsa gracias a la mayor alegría conseguida por la sufrida afición amarilla en muchos años, el ascenso a Primera División, donde Valerón, referente del club y ejemplo para la plantilla, contribuyó de manera importante en el objetivo.

 

Y ya, a punto de cumplir 41 años, se despide Juan Carlos Valerón del fútbol profesional, con la satisfacción de que en todos los lugares donde ha estado, siempre ha dejado más alegrías que pesares.

 AficionadosUDDepor

 

No nos despediremos de esta crónica, que lo haga el homenajeado JUAN CARLOS VALERÓN SANTANA.

 

 

(By Ankor & Tat0)

Andromeda

 

 

 

 

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