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El hombre blanco de la foto – Crónica Diario AM – 13-10-15

El hombre blanco de la foto – Crónica Diario AM – 13-10-15

La fotografía es la mejor manera de mentir.

Era la mañana del 16 de agosto de 1968 y la final de los 200 metros era ganada por John Carlos de los Estados Unidos de Norteamérica, secundado en la tercera posición por su compatriota, Tommie Smith. Segundo, había quedado Pete Norman, el hombre más rápido de Australia, cuya marca aun sigue imbatida en tierras aussies.

Durante la entrega de medallas de dicha prueba se produjo una de las escenas más recordadas de los juegos olímpicos en la era moderna: El Saludo del Poder Negro.

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Este gesto de enorme potencia visual llegó a todas partes del mundo e hizo que el COI, presidido por el americano Avery Brundage, ordenó la suspensión de Smith y Carlos del equipo olímpico estadounidense y se pidió que fueran expulsados de la villa Olímpica, cosa que no sucedió ya que el Comité Olímpico Mexicano indicó que al tener visado de deportistas, seguían siendo invitados de honor de México y que seguirían siendo tratados como tal.

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Sin embargo en la historia hay un gran olvidado. Una persona que cayó en el olvido hasta el punto que la Universidad olvidó que la segunda posición también había sido importante, por no decir que capital a la hora del resultado de la escena.

En la foto de marras siempre se ha obviado a Pete Norman, era un atleta blanco que no tenía porqué seguir el gesto de sus dos colegas por motivos evidentes y muchos veían en él el contrapunto perfecto en la foto frente a la actitud de Carlos y Smith.

Sin embargo la realidad era una bien distinta. Se puede decir que el australiano fue absolutamente decisivo en la génesis de la fotografía y eso que Australia era un país cuyas políticas raciales estaban más cercanas a las de Suráfrica que a las de Estados Unidos.

Los atletas afroamericanos le preguntaron si creía en los derechos humanos y el aussie les respondió que sí. Le preguntaron si creía en Dios, y Norman, que había colaborado en el Ejército de Salvación les respondió que era extremadamente creyente. Norman fue informado de lo que iba a suceder y el australiano les respondió “I’ll stand with you” (Estaré con vosotros). Además de los guantes, símbolo de lucha de los Black Panthers, los atletas afroamericanos habían decidido recoger las medallas descalzos (señal de la pobreza de la raza negra) y con un parche en su chándal del Proyecto Olímpico por los derechos humanos.

griot-magazine-olympic-project-for-human-rights-badge-peter-norman-white-man-in-that-photo-black-power-salute2Sin embargo sólo habían traído uno de los pares de guantes al estadio y el australiano les sugirió que cada uno llevara un guante. Además preguntó si le podían dar a él uno de esos parches dado que él creía en lo que ellos estaban haciendo… (en entrevistas posteriores Smith reconoció que el gesto les dejó atónitos) sin embargo sólo llevaban los suyos. Cuando parecía que no podían proporcionarle un parche. Apareció un remero del equipo americano, Paul Hoffman, también activista del Proyecto Olímpico que, sin dudarlo, les dio el suyo propio. Por este gesto Hoffman fue acusado posteriormente de conspiración.

El resto es historia, el resto es vergüenza.

Cuatro años más tarde a pesar de que había obtenido en las pistas el derecho a participar en los Juegos Olímpicos de Munich, Norman, se quedó fuera del equipo olímpico, tras esta decepción abandonó la carrera atlética a la que sólo se dedicó de forma amateur.

En la Australia blanca fue tratado como un outsider y su familia desterrada siéndole imposible encontrar un trabajo. Durante un tiempo consiguió trasbajo como profesor de gimnasia y continuó su lucha contra las desigualdades. Sin emabargo un accidente le causó una gangrena que a punto provocar que le amputasen un pie, lo que le hizo que cayera en una profunda depresión y en el alcohol.

John Carlos una vez dijo “Peter se estaba enfrentando a un país entero y sufriendo en total soledad” a pesar de que siempre se le ofreció un perdón completo si condenaba a sus compañeros de podium, Norman nunca condenó el gesto de los nos afroamericanos. Hasta qué punto llegó el odio de sus compatriotas que Peter Norman, el mayor velocista asutraliano de todos los tiempos, ni tan siquiera fue invitado a los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000.

Peter Norman murió, 6 años después, de un ataque al corazón sin que su país se hubiera disculpado por el trato que le dispensó. En su funeral, Tommie Smith y John Carlos, con los que mantuvo una larga amistad desde aquel determinante momento en 1968, cargaron con su ataud y hablaron de él como un auténtico héroe.griot-magazine-peter-norman-funerals-white-man-in-that-photo-black-power-salute

“Peter was a lone soldier. He consciously chose to be a sacrificial lamb in the name of human rights. There’s no one more than him that Australia should honor, recognize and appreciate”

John Carlos

Tuvieron que pasar 6 años para que al Parlamento Australiano reconociera el error y emitiera una disculpa pública:

“This House recognises the extraordinary athletic achievements of the late Peter Norman, who won the silver medal in the 200 meters sprint running event at the 1968 Mexico City Olympics, in a time of 20.06 seconds, which still stands as the Australian record.

Acknowledges the bravery of Peter Norman in donning an Olympic Project for Human Rights badge on the podium, in solidarity with African-American athletes Tommie Smith and John Carlos, who gave the ‘black power’ salute.

Apologises to Peter Norman for the wrong done by Australia in failing to send him to the 1972 Munich Olympics, despite repeatedly qualifying; and belatedly recognises the powerful role that Peter Norman played in furthering racial equality.

Parlamento de Australia.2012

La mayoría de los focos se centran en las represalias que sufrieron tanto Carlos como Smith a su retorno a los Estados Unidos.

Represalias que los acabaron apartando del mundo del Atletismo.

Sin embargo el reconocimiento llegó con los años hasta el punto de que la Universidad Estatal de San José erigió una estatua para recordar el gesto de los que habían sido sus antiguos alumnos, sin embargo, el segundo escalón del podio permanece vacío, como triste epitafio de un héroe anónimo, de un atleta borrado de la historia incluso por su propio país.

¡Salud y cervezas!

DiarioAM/@Kiasyd

 

 

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"Omnia Mutantur, nihil interit" que diría Ovidio.

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