Aportación Propia

Estar vivo – Crónica Diario AM 20/09/2015

Estar vivo – Crónica Diario AM 20/09/2015
Ella

 

Querid@s Damistas,

Ocurre cuando menos te lo esperas. Estás haciendo tus cosas, con la cabeza concentrada en otros asuntos y de pronto llega el accidente. Estás de pie y un segundo después estás por los suelos dolorido. Ibas corriendo porque tenías ganas de llegar a un sitio y de pronto ya no puedes ni andar. Estabas yendo al trabajo y sin más te das cuenta que vas a estar de baja una temporada y que nadie va a creer que te has hecho daño de verdad.

Estoy hablando, evidentemente, de las lesiones que más o menos todos conocemos. El otro día estaba viendo el Roma-Barça cuando el culé Rafinha, en el primer minuto que había saltado al terreno de juego, se encontró por los suelos con la rodilla destrozada por culpa de un jugador cuyo nombre no quiero recordar. Ver lesionarse a un jugador tan joven, que un minuto antes estaba en el banquillo, cuyo hermano también se lesionó de gravedad el año pasado, despertó en mí recuerdos desagradables. 

Como decía, estás haciendo cosas más o menos normales: practicando tu deporte favorito, yendo al trabajo, con prisa, en clase de danza, bajando escaleras… Y de pronto, sin poderte preparar para la que se te viene encima, estás dolorido, quizás sabiendo lo que te pasa o quizás no, pero con la certeza de que todos tus planes de los próximos días se han ido al garete. Esto me recuerda a un familiar mío, que no sólo es médico de profesión sino que además es traumatólogo como especialización. Pues bien, estaba un día mi familiar jugando al tenis con un amigo, hizo un revés y el cuerpo giró… sin el tobillo. Efectivamente, se hizo una fractura de tobillo con un nombre muy específico, y antes de caer rodando por el suelo mi familiar sabía exactamente lo que tenía y cómo se iba a tener que curar.

Llega la ambulancia con un enfermero, le tiene que convencer que es médico y tiene que hacerle caso, le dice cómo tiene que hacer el molde para enyesarle el pie, pide la radiografía para confirmar el diagnóstico, y se tiene que aguantar porque ese tipo de fractura o se opera inmediatamente o se deja dos semanas enyesado y fastidiado. Mi familiar no podía por motivos obvios operarse a sí mismo, y resultaba que sabía que en tantos kilómetros a la redonda sólo había un traumatólogo más y no estaba disponible para operarle, o sea que no tuvo más opción que ir a por la opción más fastidiosa, la de pasarse dos semanas sin moverse. Después iba por el hospital con el yeso y todo el mundo le señalaba: “ése es el traumatólogo”, que es algo así como ver a un profesor escribir con faltas de ortografía (cosa que estos ojitos míos han visto en la universidad: aún estoy traumatizada).

Una vez sabes qué te ha pasado y te dan un diagnóstico (a veces terrible, para toda la vida), comienza un primer periodo de reposo. Son esos días de soledad en casa, a veces sin ninguna ayuda, donde además de ver la tele poco se puede hacer, ya que todo es complicado. Estás tirado en la cama, sabiendo que la vida sigue para los otros, pero que tú has sido injustamente expulsado de tu rutina, una rutina que de pronto es mucho más interesante de lo que recordabas. Lo que te gustaba poder ir al cine con los amigos, tener la libertad de ir a la compra, de hacer planes, caminar erguido… En fin, un montón de cosas que damos por hechas cuando estamos bien.

Y llega ese día en el que puedes empezar a salir, quizás ir al trabajo (aunque con dificultades). A veces la vida es difícil, muy difícil, como cuando por ejemplo no tienes más remedio que hacer de tripas corazón e ir a trabajar con muletas, porque estás con un contrato temporal que pende de un hilo, y no sabes si la jefa será humana contigo y no te echará porque te has ausentado (por mucho que la ausencia sea justificada). O en el caso de un deportista profesional demostrar que estás poniendo todo de tu parte para recuperarte y que volverás a ser el de antes, o mejor incluso (cosa que casi nunca ocurre, desgraciadamente).

 

Fisio

 

Una vez que empiezas a tener más movilidad empieza el periplo de los fisioterapeutas. Cuando encuentren un/a fisio bueno ¡no lo suelten! Que valen su peso en oro… Hay que encontrar a ese diamante en bruto que tenga, por una parte, la pericia técnica para rehabilitar la parte del cuerpo herida, y por otra la pericia humana para escuchar, comprender, animar y corregir al paciente. Y es que a veces ser expulsado de la vida durante una temporada es algo para lo que uno no está preparado mentalmente…

Evidentemente un deportista profesional tendrá a su disposición los mejores médicos, las mejores máquinas y los mejores fisios, pero nada te prepara para la enfermedad o la incapacidad temporal: ¡nada! Y casi es más importante recuperar a la persona que la zona fracturada. 

Dolor, lágrimas, desesperación, quejas, depresión… Te dicen que no llores, que tampoco es para tanto, pero claro, eres tú quien está sufriendo, a veces más mentalmente que físicamente. Recuerdo a un jovencito de apenas 18 años que conocí hace mucho tiempo. Este chico estaba haciendo una rehabilitación muy, muy dura, y tenía una pierna hecha papilla. El chico iba con muletas, pero las cicatrices (tremendas por cierto) de su pierna no eran recientes. Hablando con él me contó su historia.

Resulta que había hecho la selectividad el junio anterior, la había superado y estaba disfrutando del verano antes de empezar la universidad con muchísima ilusión. Un día salió de fiesta, se subió al coche de un colega, y el colega tuvo un accidente de coche. La consecuencia es que el colega salió indemne, pero él se quedó con una pierna destrozada. No sólo eso, sino que además se había perdido el primer año de universidad ya que en sus condiciones no podía ir a clase. Sufría de muchos dolores y les puedo asegurar que su rehabilitación no era nada divertida, ver a un chiquillo con esa cara de dolor es algo que no se olvida…

Hablando con él, intentando animarle, le dije: “bueno, tu amigo seguro que no lo hizo a propósito”. Su respuesta me dejó helada: “sí, ya”. Mirada al vacío del chico…

Había tanto acumulado en ese “sí, ya”… Había un dolor profundo, había depresión, tristeza, rabia, sentimiento de injusticia, incluso hasta algo de aceptación… Este pobre muchacho, que estaba a punto de empezar una nueva etapa en la vida, la entrada al mundo adulto, cuando vas a la universidad, puedes votar, conducir, ese mundo que se abre ante ti lleno de posibilidades… Y él estaba condenado a una camilla durante un año entero, rodeado de personal sanitario, gente mayor, enfermedad… Mientras sus amigos iban a clase, se emborrachaban el fin de semana y cogían el coche sin empotrarse en ningún sitio.

Todo esto porque un “colega” había sido imprudente al volante. Y el precio lo pagaba él y su pierna deshecha.

Como decía, nada te prepara para ese momento en que estás en el coche con amigos y tienes un accidente. O cuando estás en un partido de fútbol y te siegan la pierna, a propósito o no. O cuando estás bajando unas escaleras, apoyas mal el pie y te haces el enésimo esguince, lo cual te supone un mes de dolores e incapacidad.

Es injusto. Es cruel. Es feo. Pero es que a veces la vida es injusta, es cruel y es fea. Ante ello hay dos opciones: hundirse o levantarse. Una frase que llevo repitiendo desde hace años a mis amigos (y que tengo registrada, por cierto): quien resiste gana. A veces en la vida hay que resistir mucho para poder ganar. Santa Teresa de Jesús dijo una frase que recuerdo a menudo: “la vida es una mala noche en una mala posada”. Es una frase que no ayuda a quien está pasando un mal momento, y sin embargo se le puede dar la vuelta: cuando las cosas van mal dadas quizás ayuda pensar que todos estamos en la misma mala posada, y hay que aprovechar al máximo esos espacios de tiempo donde parece que todo va más o menos bien.

Por eso, porque todos estamos viviendo la misma mala noche en la misma mala posada, desearía enviar unas líneas de ánimo a todas aquellas personas que estén pasando por problemas de salud ahora mismo, ya sea deportistas profesionales como Rafinha o gente anónima. Una amiga me decía hace tiempo ya: no hay mal que cien años dure, y en ese momento yo creía que el mío sí que iba a durar cien años… Y no lo hizo. No fue fácil (la vida no lo es), no fue divertido, pero aprendí a levantar la cabeza. Pase lo que pase, aunque sea un camino largo, aunque sea un camino doloroso, aunque sea un camino que no parezca tener fin, tarde o temprano se sale de todo. Como me dijo otra amiga, que perdió a sus dos padres antes de cumplir los 30 (sí, muy triste, y encima hija única), el dolor no desaparece sino que se transforma en algo más llevable. 

Un segundo lo tienes todo y al siguiente crees que no tienes nada, pero no es cierto. En la lotería de la vida hay gente que tiene más suerte que otra, la cuestión es: ¿qué vas a hacer tú con lo que te ha tocado? ¿Te vas a quedar tirado en casa llorando tus desgracias o vas a salir a la calle, bien vestido y con una sonrisa, a comerte el mundo? 

Salgan a comerse el mundo querid@s damistas, a bocado limpio.

 

Estar vivo  

Fútbol de la pelota naranja

El otro día me enteré que en básquet las prórrogas en caso de empate duran cinco minutos: ése es mi nivel de conocimiento.

Una vez hecha esta vergonzosa declaración, como subecarrista que me permito ser de vez en cuando, hoy a las 19h (hora peninsular) se juega la final de Eurobasket en las Galias entre Pau Gasol España y Lituania. Me tendrán delante de la tele animando a estos larguiruchos muchachos que hacen mucho ruido con sus zapatillas de deporte.

El aliciente de esta final es que ha habido una apuesta en los oscuros pasillos de la redacción de Diario AM… No, no hemos apostado el resultado ni nada de eso, hemos ido más allá: ¿pitará el público francés, eliminado por España en semis, a la selección nacional o no? Yendo en contra de una firme política personal de largo recorrido, he aceptado el reto presentado por Gimme, también conocedor del pueblo francés, y las condiciones están aceptadas por ambas partes. Uno de nosotros piensa que el público francés se mostrará más o menos indiferente entre España y Lituania, el otro piensa que los galos abuchearán más a los españoles que a los lituanos. ¿Quién ha apostado qué? Aaahhhh, la respuesta la tendrán en crónicas futuras ya que el perdedor (o perdedora) tendrá que cumplir con ciertas condiciones impuestas por el ganador (o ganadora) en su próximo post. Evidentemente eso supondrá que Gimme algún día de estos tendrá que pasarse a escribir un post por aquí, ejem, ejem, tos, tos, guiño, guiño.

Dicho lo cual, algún día les contaré la noche que acabé en un bar de fiesta con Gasol, pero eso es otra historia para otro día.

 Pau Gasol

 

El fútbol de la pelota ahuevada

De perdidos al río: si el básquet más o menos lo puedo entender un poco, el rugby ni eso. Pero ello no me impide ser una subecarrista por partida doble en este último domingo de verano. 

Resulta que hace un par de días empezó el Mundial de rugby en Inglaterra, con los All Blacks neozelandeses como favoritos, otra vez (yo creo que lo del haka tiene mucho que ver). Pues bien resulta que un pequeño paisito se ha clasificado in extremis para el Mundial 2015, y es nada más y nada menos que Uruguay.

Y me dirán que en Uruguay no hay tradición de rugby: ¡gran mentira! Después del fútbol es el deporte más popular del país, y para muestra un botón. ¿Recuerdan una película de los años 90 llamada “¡Viven!” (“Alive!”)? Ya saben, la de ese avión que se estrella en los Andes y cuyos supervivientes tienen que comer los restos de los otros pasajeros fallecidos para sobrevivir más de dos meses a 4000 metros de altitud… Pues bien, la mayoría de personas recuerdan la historia del canibalismo, lo cual es una lástima porque hay muchísimo más en esa trágica aventura. Al respecto les recomiendo muchísimo un libro escrito por uno de los supervivientes más conocidos, Nando Parrado: “Milagro en los Andes”. Es el único libro que me ha hecho llorar, y miren que lo escribe una fan acérrima de Jane Austen…

Pues bien, los pasajeros del avión estrellado eran uruguayos, y en su mayoría eran miembros de un equipo de rugby que había fletado un vuelo especial de Uruguay a Chile para jugar un partido contra un equipo chileno, y eso sin ser profesionales. Ahora imagínense que se suban a un avión alquilado con su equipo de fútbol para irse a jugar un partidillo a Dinamarca desde España, y así le ponen un contexto a la pasión uruguaya por el fútbol de la pelota ahuevada. 

Yo miraré algo para ver en directo un haka, que es algo que siempre da mucho subidón. Invito a los expertos de rugby a que vayan compartiendo por el foro lo que vaya pasando en el Mundial de Inglaterra.

 All_Blacks-1200

 

Adiós verano, adiós

Para despedirme, y fíjense que pega muchísimo con lo que les comentaba hoy sobre las lesiones y levantarse en la vida, les dejaré con una canción… de musical. Si les digo “Sondheim” la mayoría no sabe ni de qué estoy hablando, pero no importa. Uno de los musicales más célebres se llama “Company” (Sondheim es el autor), y este musical tiene una de las mejores canciones que se han escrito jamás: “Being Alive”. Para quien tenga conocimientos de la lengua de Shakespeare le recomiendo que busque la letra de la canción, que es una maravilla.

Les dejo con la versión de Barney Stinson, que no es la mejor pero es una manera de que quizás les pique la curiosidad de hacer clic en el video para ver a Neil Patrick Harris cantando. Y si les gusta les aconsejo que busquen luego la versión de Raul (sin acento) Esparza, que es mucho mejor. 

¡Feliz semana! 

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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