Aportación Propia

Gracias por venir (o no) – Crónica Diario AM 23/08/2015

Gracias por venir (o no) – Crónica Diario AM 23/08/2015
Ella

 

Querid@s Damistas, 

Hace un par de semanas les hablé de la dimisión de Bielsa al frente del Olympique de Marsella. Pues no me quedé a gusto con el tema, o sea que vuelvo al ataque.

Me dirán que en la liga francesa casi nunca pasa nada interesante y todo eso, pero a veces se pueden elevar las anécdotas a la categoría universal, y es exactamente lo que vamos a hacer hoy. Y es que estoy harta, así de manera universal. 

Como les expliqué hace unos días, Bielsa, harto de los dirigentes del OM, se largó con viento fresco de Francia. Ahora ha llegado un nuevo entrenador, que se estrenará esta noche a las 21h con los marselles: Míchel, el exmadridista. Pues bien, como lo de a rey muerto a rey puesto, o un clavo quita otro clavo, la llegada de Míchel supone un espectáculo bastante lamentable de buenas palabras, esperanzas renovadas, y un “mundo mi pequeño poni” que da un poquito de vergüenza ajena. Pero esto no es todo, luego hablaremos también del Paris Saint-Germain…

 Michel OM

 

Como les decía, ha sido irse Bielsa y se han caído todas las caretas. Resulta que Bielsa, un tipo exigente como dan fe las quejas a destiempo de sus exjugadores, no consiguió la unanimidad entre la directiva de su club, los aficionados, los periodistas y el equipo. La directiva no quiso satisfacer las exigencias del entrenador, algunos jugadores han salido ahora a cara descubierta a decir que Bielsa es poco menos que un tirano en los entrenamientos, y los periodistas… Ahí quería llegar yo, a esa lacra que desgraciadamente no es patrimonio de la caverna española.

Y es que a pesar de la casi unanimidad de los aficionados marselleses, que han estado absolutamente encantados con Bielsa desde su llegada, los periodistas se la tenían jurada. Recordemos algo, y es que el OM pre-Bielsa era un equipo absolutamente mediocre (y estoy siendo buena). Llega Bielsa y se colocan campeones de invierno, y les aseguro que por las calles de París nadie, absolutamente nadie apostaba por la victoria liguera del PSG hasta final de liga (como acabó pasando, por cierto). Los aficionados parisinos volvían a sus lamentos históricos de que no son nadie, de que el archienemigo tiene puesta la alfombra roja para ganar la Ligue 1, bla, bla, bla… Pues bien, el OM acabó la liga pasada cuarto, y les aseguro que con otro entrenador hubiesen acabado décimos o peor.

 

FOOTBALL : Marseille vs Montpellier - Ligue 1 - 17/08/2014 

Lógicamente, Bielsa pide refuerzos para poder ser más competitivos, le hacen el mismo caso que a mí Hugh Jackman por Twitter, y el tío se larga. ¿Y los periodistas franceses? A eso quería llegar yo…

Resulta que al desembarcar en Francia, Bielsa, con mucho atino, anuncia que no va a conceder ninguna entrevista fuera de las ruedas de prensa pre y post-partido. No sólo es eso, sino que además no se molesta en aprender francés, con lo cual va acompañado a todas partes de un intérprete que se las ve y se las desea para poder traducir los largos circunloquios tan característicos del argentino (y ya les digo que muy bien no traducía). Pero lo peor no es eso, no. Para acabar de de rematar a Marcelo, se les ocurre criticar que, atención que el tema tiene tela, el entrenador no mira a los ojos, literalmente. Es decir, que en esas ruedas de prensa que se ve obligado a conceder, cuando contesta a las (estúpidas) preguntas de los (estúpidos) periodistas deportivos, resulta que Bielsa tiene la costumbre de bajar la vista y mirar a su micrófono, o a la mesa, o a sus notas, o a lo que sea, pero no de frente.

 Bielsa2

 

Jamás diré que no mirar a la cara está bien, porque la vida hay que afrontarla con la cabeza bien alta y la mirada al frente. Pero sospecho que Bielsa reaccionaba así porque la daba vergüencita ajena las preguntas chorras que le hacían. Y es que los (estúpidos) periodistas deportivos le reprocharon desde el día uno que no les diese juego. Le preguntaban cosas cavernarias, y el tío contestaba con cosas de fútbol. Le hablaban del partido, y a Marcelo se le ocurría soltar alguna masterclass de estrategia futbolística demasiado complicada de seguir por el común de los mortales, y aún peor: no se podía sacar un titular jugoso de esos que venden (“la culpa es de la médico”, “el árbitro está ciego”, “si tal jugador no fuese tan malo”….). 

Y los (estúpidos) periodistas no se lo han perdonado. No sólo eso, sino que además los “consultores” televisivos, la mitad de ellos gente frustrada, exjugadores que no saben hacer nada más en la vida, entrenadores a los que ningún equipo contrata, periodistas que no saben hacer nada más, pues se han pasado partido tras partido tras partido criticando a Bielsa, cuando el único “problema” es la envidia: a Bielsa lo contratan, a ti no majete.

¿Y por qué ando indignada? Pues porque ha llegado Míchel a Francia, al que le deseo que le vaya muy bien en el banquillo del OM (pero que no gane nada, que me conviene que gane el PSG para que mis vecinos estén contentos y tranquilos y me den menos la tabarra), y resulta que ahora son todo florecillas del campo, música de violines, ojos brillantes y sonrisas perfectas. Míchel, que todavía no ha demostrado nada de nada al frente del OM, ya es mejor que Bielsa. ¿Por qué? Pues por dos cosas: porque en la rueda de prensa no bajó la cabeza, y porque pronunció dos palabras, dos: “bonjour” y “merci”. Y ya tenemos el “mundo de mi pequeño poni” de vuelta, todo el mundo contento porque Míchel no es Bielsa, “habla” francés, se peina mejor y le sienta mejor la corbata. Francamente…

 Michel OM 2

 

Mientras tanto, los “consultores” televisivos ya tienen a otro más al que envidiar en silencio, como las hemorroides, hasta que Míchel dé el primer paso en falso, y ahí entrarán a la yugular a matar.

 

Y hay más

Pero no es todo hoy, para nada. Les comentaba que hay cosas que contar sobre el PSG también. Resulta que Dunga ha convocado a los brasileños para la selección y no se ha llevado a Thiago Silva, el capitán, y según los (estúpidos) periodistas deportivos franceses, y cito, “el mejor central del mundo” (como ven, en España es Sergio Ramos, en Francia es Thiago Silva, y supongo que en Inglaterra será, yo qué sé, Mangala).

Pues bien, me cuentan que un par de frustrados brasileños con un micrófono han salido diciendo que Silva es un absoluto fiasco, porque por su culpa Brasil no ha hecho nada de nada en el último Mundial ni en la última Copa América. Resulta que en el Mundial Silva se tragó desde la grada el Maracanazo 2.0, el infame 7-1 contra Alemania, pero fue culpa suya. Resulta que en la Copa América Dunga insinúa que no ganaron por la acción de UN jugador en UN partido, muy probablemente apuntando a un penalti cometido por el jugador del PSG, como si ello justificase todo el recorrido de la Seleçao durante toda la competición. ¿Y tú Dunga, dónde has metido la magia brasileña de tu equipo? ¿Dónde está el Brasil ofensivo, el de la samba, el de las cinco estrellas, el de los Ronaldinhos de turno? ¿O es que aquí toda la culpa es de Neymar también, por no jugar por cinco? (Neymar, el que tampoco jugó en el desastroso 7-1)

 Silva 2

 

Pero no, los (estúpidos) periodistas brasileños, con Dunga de cómplice, frustrados por no haber sido Pelé, o Ronaldo, o Ronaldinho, o… Pues salen a defenestrar a Thiago Silva, porque lloró en un partido contra Chile, o yo qué sé por qué, la cosa es la burla, el escarnio, la humillación pública.

Y es que tanto se habla de Barça y Madrid, de Madrid y Barça, y nos olvidamos de una realidad: lo que pasa en España pasa en todas partes, en mayor o menor medida, y si la envidia fuese tiña, los de la tele y las radios iban a tener que estar todo el día bajo la ducha. Y es que si tan fácil es, ponte los pantalones cortos y salta al campo, con decenas de miles de personas gritando más las teles, e intenta meter un gol, a ver si es fácil. 

Pero no, es más fácil ver los toros desde la barrera, bien instalado en el sofá, soltando burradas contra Bielsa, Thiago Silva o al que le toque en ese momento. 

Y todos nosotros, TODOS, ustedes y yo también, somos culpables de este crimen. Ahora que empieza la liga española, hagamos un poco de autocrítica para ser mejores que las cavernas de cualquier país. Y lo digo muy en serio.

 

Vaya semanita

Hace unos días saltó la noticia: falleció Lina Morgan. No soy fan del “humor a la española”, y aunque me echen a los leones, voy a decir lo que pienso: es un humor muy machista, muy grosero, muy retrógrado, muy repetitivo y nada gracioso. Pues eso, ya lo he dicho.

Pero si hay algún humorista español que me hizo reír de adolescente, ésa fue Lina Morgan. Recuerdo haber visto por la tele su espectáculo “Celeste no es un color”, muerta de la risa en plena adolescencia, una época en la que a cualquiera le cuesta reír en casa. No recuerdo la historia, no recuerdo los chistes, no recuerdo apenas nada, pero sí recuerdo lo bien que me lo pasé con Lina Morgan. Una parte de mi corazoncito se ha ido con ella, sin duda.

 

 

Pero como la vida tiene estas cosas, resulta que unos días después, el viernes pasado, va y también fallece a los 71 años Daniel Rabinovich. Y alguien me dirá: ¿quién? Pues un componente del grupo humorístico argentino Les Luthiers.

Como saben, mis padres son uruguayos, y en Uruguay se mantienen unas relaciones tensas con Argentina. Básicamente, los uruguayos se burlan de los argentinos y los argentinos hacen lo mismo pero al revés. Habiendo crecido en este ambiente, de pequeña me sorprendía ver a mis padres, ambos dos, totalmente entregados y entusiasmados con Les Luthiers, teniendo discos en casa de sus espectáculos (discos y no CDs, gente joven, ya sé que les parece algo totalmente prehistórico, pero aún queda gente viva que escuchaba discos y sabe cómo funciona ese extraño objeto llamado tocadiscos). Pues así estaban las cosas, con mis padres muertos de risa con los argentinos, y yo sin entender demasiado, hasta…

… Hasta que un día, mis padres compraron entradas para ir a verlos en directo, y decidieron llevarme. Para dar contexto a la historia, mis padres nunca tiraban la casa por la ventana. Teniendo hijos (en plural), había otras prioridades, y entre ellas no estaba la de ir al teatro, a conciertos, porque cuesta caro. Pero Les Luthiers eran la excepción, tan excepción que me llevaron a mí, la primogénita, y hasta compraron los mejores asientos, para estar cerca del escenario.

Pues ese día, hace como veinte años, llegamos al palacio de deportes del espectáculo, y nos encontramos con las puertas cerradas, y una nota: “el espectáculo ha sido anulado porque el sr. Daniel Rabinovich ha sufrido un infarto”. Mi padre va y suelta: “éstos son capaces de decir esto de broma, vamos a quedarnos por aquí por si acaso, que lo mismo abren las puertas y nos hacen entrar ellos mismos”. Nos quedamos allí esperando, pero desgraciadamente no era una broma: Rabinovich realmente tuvo un infarto, y tuvieron que cancelar buena parte de la gira.

 Rabinovich

 

Sin embargo, al cabo de unas semanas volvieron, con Rabinovich recuperado. Yo, que había oído sus voces de pequeña, asistí al espectáculo anonadada, y al cabo de un rato, al final de una de sus hilarantes canciones, aparece Rabinovich (que había estado entre bambalinas todo el rato), con una gran sonrisa, en la ciudad donde casi se muere. Cuando apareció (primera vez que yo lo veía en directo), se inclina para saludar, el público se levanta para aplaudirle, hay lágrimas porque no hay público más fiel que el público que tiene Les Luthiers, y yo me emociono ahí en directo, notando que tiene que ser alguien muy especial para que una sala con miles de personas de pronto esté electrizada…

Como con Lina Morgan, recuerdo poco, pero lo que no he olvidado es lo que reí aquella noche. Una señora, en el patio de butacas, gritó “paren, paren que voy a tener que ir al lavabo”, y uno de estos locos argentinos para, se gira y le dice: “señora, no podemos parar por usted, por favor”. Brillante. Brillantísimo.

Desde aquel día, fui yo la que empecé a ir a Les Luthiers solita, aunque me costase una fortuna, y por última vez en 2013, volando desde París para asistir una última vez en familia al espectáculo de Les Luthiers. ¿Y saben qué? Que a pesar de que, precavida como soy, fui al lavabo justo antes del espectáculo, fui yo la que esta vez gritó: “paren, paren, que me hago pipí”. Y eso, como se podrán imaginar, no se lo he dicho yo nunca a nadie.

Lina, Daniel, los dos os lleváis un buen trocito de mi alegría con vosotros a la tumba, pero os doy esta alegría sin quejarme, porque os merecéis llevaros nuestras risas y nuestras ganas de hacer pipí con vosotros, faltaría más. Gracias por venir.

Ella / DiarioAM

Twitter: @EllaDiarioAM 

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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