Aportación Propia

Crónicas Culés, año XXIII – Crónica Diario AM 07/06/2015

Crónicas Culés, año XXIII – Crónica Diario AM 07/06/2015
Ella

 

Para la crónica posterior a la final de la Champions entre la Juventus y el Barcelona he convencido (y lo mío me ha costado…) a un amigo culé originario de la ciudad de Barcelona para que me dé sus impresiones del equipo. Ha sido mucho rato pasado charlando para intentar captar sus sentimientos más profundos, espero haber estado a la altura. Sólo me ha puesto una condición, o más bien dos: anonimato absoluto innegociable y que transmita lo más fielmente posible lo que me ha contado, aunque sea muy forofo (conoce mi obsesión por la neutralidad). Sin más dilación, os dejo con mi amigo, el Culé Anónimo, y sus Crónicas.

 

“Crónicas Culés, Año I, 20 de mayo de 1992, Wembley Stadium, Londres (Inglaterra)

La primera
Sampdoria 0 – 1 F.C Barcelona
Koeman min. 112

Era aún un niño, no sabía nada. No sabía nada de la vida, ni de fútbol, ni de nada de nada. Pero no he olvidado el minuto 111 de ese partido. Falta a favor del Barça, chuta Koeman y gol. Gol. “Mi” primer gol.

No sé nada de la final contra el Benfica en 1961, donde perdimos 3-2, con gol en propia puerta de Ramallets. No había nacido, y las derrotas es algo que no es agradable de recordar… En 1986 hubo la segunda final, contra el Steaua de Bucarest, la de los cuatro penaltis fallados. Tampoco la recuerdo, era demasiado niño y en ese época no me enteraba de eso del fútbol. Pero para la final del 92 estaba a punto de nacer como culé para el resto de mis días…

Pertenezco a la generación cruyffista, la de niños que vieron al Dream Team ganar cuatro ligas seguidas, la del 5-0 al Madrid, la de la primera Champions (en aquella época llamada Copa de Europa). Mi jugador preferido era Albert “Chapi” Ferrer, y era una época en la que simplemente el Barça era el mejor equipo del mundo, del pasado, del presente y del futuro. Ya sabes cómo somos de niños… Y yo, por la época en la que nací, crecí pensando que el Dream Team siempre había existido. Por eso no entendía cómo era posible que no hubiésemos ganado nunca una Copa de Europa…

Ese 20 de mayo estaba ante la tele con mi madre. Mi padre, inexplicablemente, tuvo que quedarse hasta tarde en el trabajo y se perdió casi todo el partido. Yo pensaba: “pobre papá, por qué no estará aquí…”. Ahora entiendo que su conciencia profesional tuvo que ser muy, muy, muy fuerte para no haberse ido más pronto y ver el partido entero. 

Llega el minuto 111. Falta a favor del Barça. Noto a los comentaristas de la tele muy, pero que muy emocionados, como si esa falta fuese súper importante… Chuta Koeman. Marca Koeman. Han pasado 23 años y se me pone la piel de gallina contándotelo, como si fuese 1992. 

Gol de Koeman de falta. Minuto 111. Jamás lo olvidaré. Minuto 111.

 Koeman 2

 

Con mi madre salimos al balcón a gritar gol. Los vecinos salen también a sus balcones gritando gol. Barcelona sueña. Barcelona celebra. Barcelona cree. Mi padre llega, mira la tele y sonríe.

Y ese día, el 20 de mayo de 1992, nací como culé.

Al día siguiente, en el colegio, inexplicablemente la tutora llegó MUY tarde. Total, que a las 9 de la mañana mi clase estaba sola y sin vigilancia. En un suspiro la pizarra estaba pintada en rojo y azul: “Visca el Barça!”. Para empeorar las cosas, cogemos los estuches (que en aquella época eran de esos metálicos que hacían muchísimo ruido), y empezamos a cantar “We Will Rock You” de Queen, haciendo las palmas golpeando los estuches contra las mesas. Pero como el karma es el que es… ¿Quién es la persona que decide, justo ese día, y justo a esa hora, pasar por delante del aula? La directora del colegio… De todas las personas que podían pasar, tenía que ser ella. 

La directora abre la puerta, muy seria, y nos dice: “pero a ver, ¿qué es este escándalo? ¿Os parece normal?”. Silencio. La directora se va. Hoy, recordando el momento, me doy cuenta que la mujer debía de ser culé, porque la bronca que merecíamos era de campeonato, y sin embargo no pasó nada. Tenía que ser culé y tenía que estar contenta, seguro. La directora del colegio era culé fijo.

 Koeman

 

 

Crónicas Culés, año XIV, 17 de mayo de 2006, Stade de France, París (Francia)

La triste
F.C. Barcelona 2 – 1 Arsenal
Campbell min. 37
Eto’o min. 76
Belletti min. 81

La final del 4-0 en Atenas contra el Milan en 1994 me dolió muchísimo, aún hoy no soy capaz de recordar nada de ese día. Sólo recuerdo mi incredulidad ante la tele, de niño, viendo a mi Dream Team, el mejor equipo del mundo, recibir una humillación de proporciones apocalípticas. Estaba absolutamente convencido de que ganaríamos. Lo habíamos ganado todo con Cruyff, por fin teníamos una primera Copa de Europa, nuestros jugadores eran los mejores del mundo, el entrenador también… E inexplicablemente perdimos 4-0. Fue horrible. El niño que fui nunca lo entendió, y ahora no voy a ponerme a buscar explicaciones tampoco, la herida aún duele.

Estamos en 2006. Ya no era un niño sino un adulto que sabía que no siempre se gana. Para ser honesto, mi vida iba muy mal, tanto personalmente como profesionalmente. Inevitablemente eso afecta a los recuerdos, y ello incluye esta final. Invité a mi padre a ver el partido en mi casa porque no tenía ganas de ver a nadie. Esta vez mi padre vio el partido entero. 

Empieza el partido y marca el Arsenal. Como te decía, estaba pasando una época francamente horrenda, y lo primero que pensé fue: “lo que faltaba, ni en fútbol me salen bien las cosas”. Y me dormí en el sofá después de este gol. Era mejor dormir que ver a mi Barça perdiendo otra final…

Pero ganamos. Me despierto, empata Eto’o primero y luego marca Belletti, que era suplente en el partido. Quién lo hubiese dicho, el tal Belletti… Me alegré mucho, pero no tuve fuerzas para ir a Canaletas a celebrar, tal era mi estado anímico ante la vida. Despedí a mi padre y me fui a dormir. No recuerdo nada más.

 Barcelona's Belletti scores during Champions League final near Paris

 

Crónicas Culés, año XVII, 27 de mayo de 2009, Stadio Olimpico, Roma (Italia) 

La del sextete
F.C. Barcelona 2 – 0 Manchester United
Eto’o min. 10
Messi min. 70 

Llegó Guardiola y lo cambió todo: Copa, Liga y Champions, y más tarde el sextete, algo único… Ese día en Barcelona se podía tocar la emoción por las calles. Aún las finales se jugaban en miércoles, y mi jefe estaba harto de verme llegar al trabajo con la camiseta del Barça puesta la mitad de días aquel mes de mayo de 2009. Ganamos 2-6 al Madrid en el Bernabéu, el Iniestazo en semis, ganamos la Copa del Rey, ganamos la Liga y fuimos a por la Champions con todo.

Aquel día unos compañeros de trabajo reservaron un bar cualquiera cerca del centro de la ciudad para estar tranquilos. Hacia allá nos fuimos en coche, por la Diagonal de Barcelona con el “We Will Rock You” de Queen a máximo volumen (otra vez, pero esta vez la directora del colegio no pasó por allí). Quisieron poner el “We Are The Champions” pero me negué. En seguida todo el mundo estuvo de acuerdo conmigo: aún no habíamos ganado, no había que gafar el partido. 

Empieza el partido, Eto’o marca rápidamente. Hay muchos nervios durante todo el partido porque un 1-0 no significa nada en una final, y enfrente tenemos a un Manchester United fantástico. Llega el gol de Messi en el minuto 70, de esos goles inolvidables: lo marca de cabeza y pierde su bota al caer (creo que era una bota azul). Éxtasis total con los amigos, mi bocadillo de jamón dulce me sabe a gloria aún hoy. Yo creo que Messi, si se lo propone, puede marcar un gol con la oreja izquierda de espaldas a la portería. 

Acaba el partido y nos vamos a las Ramblas andando. Yo estaba enfermo, con fiebre, dolor tremendo de garganta, pero nada ni nadie me para. Llegamos a Canaletas, nos encontramos entre el jaleo a más compañeros de trabajo. Me da tiempo de encontrarme con otros amigos, yo creo que la ciudad entera estaba allí aquella noche. 

Al día siguiente llego al trabajo el primero. Apenas había dormido y llevo la camiseta del Barça de la noche anterior, evidentemente no me ha dado tiempo a lavarla. Me da totalmente igual si apesto. Mi jefe llega, me ve delante del ordenador y me dice: “pero a ver, ¿no te había dicho ayer que hoy podías llegar a la hora que quisieses?”. Nunca me atreví a decirle que no había podido dormir, y que para eso mejor me voy al trabajo y comento la jugada con todo el mundo. La euforia circula por mis venas.

Somos los más grandes.

 

Messi Roma 

 

Crónicas Culés, año XIX, 28 de mayo de 2011, Wembley Stadium, Londres (Inglaterra)

La más especial
F.C. Barcelona 3 – 1 Manchester United
Pedro min. 27
Rooney min. 34
Messi min. 54
Villa min. 69

Yo estuve en Wembley. Algo que pensé que no me pasaría nunca ocurrió: yo fui a una final de Champions, y mi equipo ganó. 

El viaje a Londres fue de lo más rocambolesco que puede haber. Compré el billete de avión el jueves para volar el viernes, acabé durmiendo en la casa de una española amiga de un amigo, pero sin el amigo en cuestión (al que no le llegó por correo la entrada que su padre le había mandado y se quedó sin poder ir a la final, a pesar de tener entrada). Aterrizo en Londres sin mapa del metro, sin mapa de la ciudad y sin la dirección de la española que me iba a alojar gratis. Al menos todo estaba en inglés, porque me llega a tocar ir a Moscú, por ejemplo, y eso sí que habría sido un marrón de los buenos… 

El sábado lo paso con un amigo yendo de un lado a otro en Londres, a buscar las entradas, a buscar alojamiento para la noche siguiente, a ir al meeting point culé… Vamos hacia el estadio de Wembley, el nuevo, lugar mítico en la historia del fútbol y de la música. Llegamos allí, ambas aficiones mezcladas, todo ocurre a cámara lenta. Es tal la euforia que no somos conscientes de algo muy evidente: podemos perder el partido. 

Entramos en el estadio, nos toca última gradería. El estadio está tan bien hecho que desde los peores asientos la visibilidad es fantástica. La realidad es que la organización inglesa es extraordinaria en un Londres preolímpico (un año después celebraron los Juegos Olímpicos). A un lado me toca un inglés lleno de tatuajes que me jura que va con el Barça. No tengo más remedio que creerle cuando me muestra el escudo culé tatuado. No bebe una gota de alcohol durante el partido, algo que se me queda grabado.

Empieza el partido. “We Love Football” vs “Spirit of ‘68” en las gradas. No siento que vayamos a perder ni un solo un segundo. Marca Pedro, genial. Marca Rooney y empata, no pasa nada, está todo controlado. Llegamos al descanso y comentamos entre todas las personas sentadas alrededor. No nos conocemos de nada pero somos íntimos ya: todos estamos tranquilos, vamos a ganar.

Empieza la segunda parte, Messi marca, Villa marca y esto ya está hecho. No paro de cantar durante dos horas: “I si tots animem…”, “1899 neix el club que porto el cor…”, “Tot el camp…”. Durante dos horas lo doy todo, lo damos todo, somos campeones de Europa de nuevo.

Se acaba el partido. Suben los jugadores y veo que Puyol no es el último de la cola: es Abidal. En seguida me digo que hay un problema de orden hasta que entiendo lo que pasa: Puyi le ha cedido el honor a Abi de levantar la Champions. Discretamente salen muchos pañuelos de papel de varios bolsillos, nadie se mira a los ojos para dar un poco de intimidad a quien lo necesite. Piqué corta la red de la portería de nuestro lado. Los fans del Manchester United se quedan unos minutos aplaudiendo con dignidad, lo cual me impresiona mucho.

La tele desconecta la emisión en directo, todos los jugadores y el equipo técnico siguen allí, celebrando con nosotros. Guardiola se acerca a la grada y nos saluda: “Guardioooolaaaa, Guardiooooolaaaaa”. A mí nadie me saca de mi asiento hasta que llega un tío de seguridad. Fuera del estadio llueve y hace frío, pero me da igual. Me cruzo con un niño que tiene más o menos la edad que tenía yo cuando el gol de Koeman. Le digo al niño: “no pienses que lo de esta noche es normal. No es normal ganar tanto, esto es excepcional, aunque tú no lo sepas todavía”. El niño me mira como si estuviese medio loco, pero no me importa. Hemos ganado la cuarta Champions, la tercera en seis años.

Cuando acabo subiéndome al metro, mucho después de acabar el partido, tengo unos seguidores ingleses delante. Un tío, con la camiseta del Manchester puesta, me dice: “vais a volver a ganar la Champions el año que viene, no se puede luchar contra vosotros, os lo merecéis”. Llego a la casa de la española que me aloja, no puedo dormir porque no paro de escuchar en mi cabeza “I si tots animem…”. Me pasa lo mismo cada noche durante dos semanas más, la canción sigue grabada en mi cerebro.

Fue uno de los mejores días de mi vida.

 We love football

 

Crónicas Culés, año XXIII, 6 de junio de 2015, Olympiastadion, Berlín (Alemania) 

La Historia nos saluda
Juventus 1 – 3 F.C. Barcelona
Rakitic min. 4
Morata min. 55
Suárez min. 68
Neymar min. 97

Me haces hablar de la quinta Champions de mi vida con la emoción a flor de piel, sin haber podido todavía procesar todo esto… Otro triplete, toma ya, como si fuese fácil hacer uno y hacemos un segundo… 

He llamado a mi padre antes del partido. Me ha dicho: “hoy hay que ganar como sea, poco importa la manera”. “ Papá, contigo mirando el partido a la fuerza ganaremos, como siempre hacemos”. Todo el mundo diciendo que éramos claramente favoritos y sin embargo la Juve nos ha hecho sufrir lo indecible… Para ser honesto, excepto la vez que fui a Wembley, en el resto de finales he sufrido lo que no está escrito. Hoy no ha sido diferente, he estado muy, muy tenso, ha habido momentos en que he pensado que no lo podríamos conseguir…

Rakitic ha marcado muy rápido, hemos empezado muy bien. No me pidas un análisis del partido porque es imposible, apenas recuerdo nada ahora mismo. Pues eso, Rakitic ha marcado muy rápido, las cosas se nos han puesto de cara y luego hemos controlado el partido. El árbitro ha estado muy bien, me da igual lo que opine el resto de gente, somos campeones y punto.

 Rakitic

 

Llega la segunda parte y Morata marca. Ahí me he desinflado como un suflé, tal cual, es lo que he sentido. Madre mía, madre mía, como marquen un segundo gol esto se va a poner tremendamente difícil… Pero llega Suárez y marca el segundo. Ahí ha sido la explosión, donde he sacado toda la tensión de todo el día, de todo el partido, de todo el año que hemos pasado en el Barça. Que si no teníamos equipo, que si Luis Enrique no vale, que si Suárez no marca, que si hay que vender a Messi, que si no tenemos defensa, que si los juicios y las sanciones… Madre mía, madre mía, se me ha ido todo en ese gol. La imbécil de mi vecina de arriba ha empezado a dar golpes, por una vez que hago ruido… Si hubiese bajado a decirme algo le suelto un discurso que la dejo espatarrada en la escalera. Es una final de Champions y mi equipo vuelve a ponerse con el marcador a su favor, si no se puede gritar gol en ese momento… Hay gente para todo.

La Juve nos lo ha puesto muy difícil, ya me veía al borde del ingreso hospitalario en el tiempo añadido… Madre mía, madre mía, cinco minutos de añadido con 2-1 y al borde de la prórroga, si es que esto sólo nos pasa a nosotros… Los cinco se convierten en ocho y ahí Neymar marca el tercero y graba nuestro nombre, el Barça, en nuestra quinta Champions.

Acaba el partido y veo lágrimas por la tele. Miento, no sólo por la tele… Mi padre al teléfono: “menuda manera de ganar”. “Tienes razón papá”. Quizás sea su última Champions. Lo daría todo por no ver la sexta en vida con tal de que él estuviese aquí muchos años más, pero hay enfermedades que no se curan, y nadie ha ganado dos Champions seguidas… Asco de vida.

Xavi va a recoger la copa, veo las caras de estos jugadores, pienso en Puyol y en Víctor Valdés. Muchos lo han ganado todo, muchos llevan años dándomelo todo en el ámbito futbolístico, y ahí siguen, con hambre de más. Xavi reclama el balón del partido, su último partido, más de 700 con el Barça. Se lo mete debajo de la camiseta simulando el embarazo de su esposa. Madre mía, madre mía… Coge la copa, la levanta, suena Queen de nuevo, por tu culpa y tus preguntas vuelvo a pensar en la directora del colegio, preguntándome si estará delante de la tele también. No puedo evitar que se me inunden los ojos: nuestra quinta. Cruyff, Rijkaard, Guardiola y Luis Enrique. Nuestro Barça.

Anda Ella, si tienes que poner una foto de alguien, pon la de Xavi. Se lo debo. Se lo debemos. Visca el Barça y déjame celebrar esto como Dios manda. Y dile a la gente de Diario AM que ha sido un placer compartir mis vivencias con ellos. Ojalá me necesites de nuevo, porque querrá decir que hemos vuelto a por la sexta. Que lo haremos.”

 

Xavi 

 

Epílogo

No hase falta desir nada más. Está claro cuál es la canción de hoy. Felicidades culés, y pasad de la caverna durante unos días: éste es VUESTRO momento, no dejéis que nada ni nadie quite el protagonismo a lo que toca.

 Portada

 

Felicitats campions!

 

Ella Diario AM
Twitter: @EllaDiarioAM

 

¿Te gusta esta entrada?

65
Aportación Propia
Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

More in Aportación Propia

Oracle

Copa América 2017 – Crónica Diario AM 29/05/2017

churchill29 mayo, 2017
Copa

Tanta tela por cortar – Crónica Diario AM 28/05/2017

Ella28 mayo, 2017
Conmebol

Revisitando los orígenes del fútbol sudamericano

errante25 mayo, 2017
Real Madrid Campeon

Big Data – Crónica Diario AM 22/05/2017

churchill22 mayo, 2017
portada

Cuestión de feeling – Crónica Diario AM 21/05/2017

Ella21 mayo, 2017
Yuka Ando

Atletismo, innovando y corriendo. Crónica Diario AM 18/05/17

Rockdactor18 mayo, 2017

Copyright © 2015 DiarioAM