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Especial Final Champions League 2015 – Crónica Diario AM 06/06/2015

Especial Final Champions League 2015 – Crónica Diario AM 06/06/2015
DjDolly

Se acabaron las suposiciones y las medias tintas. La final ya esta aquí.

Toda la temporada se juega en 90 minutos (si no hay prorroga), donde se decidirá quien es el nuevo REY DE EUROPA. Además se hará de manera legítima, por que el ganador, sea quien sea, habrá reinado con anterioridad todo el año en su liga también. Aquí os presentamos diversas colaboraciones:

TATASCAN

Un repaso a los últimos veinticinco años del fútbol europeo invita a una reflexión sosegada. De entre todos los equipos que en estos años han ido y han venido, ganado y perdido finales, brillado, hundido y resurgido, tres instituciones han brillado con luz propia desde finales de los años ochenta del pasado siglo e inicios de los noventa, hasta el presente momento: Milan, Manchester United y FC Barcelona. Que nadie se ofenda por tal particular clasificación que trataré de justificar. No he dejado fuera de dicha consideración al Real Madrid, brillante ganador de hasta cuatro Copas de Europa en este mismo lapso de tiempo (el United por ejemplo sólo ha levantado dos en el mismo período) por capricho ya que en esta clasificación, aunque pesan los títulos, por encima de todo pesa una valoración global acerca de la solidez de esas entidades y los proyectos en los que han cimentado sus éxitos y cíclicas regeneraciones. Es cierto que a día de hoy, el AC Milan es un erial deportivo en el que cuesta reconocer alguna semblanza de esa etapa gloriosa, la que podríamos delimitar entre 1987 y 2007, veinte años prodigiosos en los que el Milan subió cinco Copas de Europa a sus vitrinas, varios Scudettos y fue una referencia total y también es cierto que el United, vive ahora mismo años, más que de zozobra, de tibieza tras otros veinte años en los que tiranizó la Premier y dio algunos zarpazos, quizá menos de los debidos, en la sacrosanta Champions League. Milan y United, Rossoneri y Red Devils, tenían en sus proyectos hegemónicos dos nombres que daban sentido a todo: Silvio Berlusconi y Sir Alex Ferguson. Del hombre que forjó el gran Milan, convertido ahora en en un esperpento de sí mismo, poco a decir, salvo que su paulatino alejamiento del club para focalizarse en otros horizontes, fue de la mano con la decadencia deportiva del Milan; la marcha de Sir Alex está aún muy reciente, pero la marcha de la bandera de Old Trafford, la piedra angular de tantos éxitos ya deja entender que mucho deberá esforzarse el club de Manchester para que el adiós de Ferguson no suponga el desmoronamiento de un proyecto sólido, continuo y exitoso. Sea como fuere, ha quedado claro que, cada uno en su campo, los citados y ya ausentes eran la clave, el alma de sus clubes. Con el Barça sin embargo, pasa algo muy curioso. La catalana quizá sea la entidad futbolística que más haya crecido, deportiva, económica, institucionalmente y como marca. Un club que pasó de la más absoluta intrascendencia en la que estaba en 1990 a un cuarto de siglo excelso, un ciclo global de dominio, varios grandes equipos dominantes y triunfales pero que a diferencia de United y Milan, no ha navegado bajo la capitanía de un gran nombre que fuera principio y final de todo ¿el Barça era de Cruyff, padre del estilo ofensivo y de gobierno del balón o de Núñez, el presidente que forjó aquel primer Dream Team al que luego han seguido tantos y tantos éxitos? ¿Lo es de Laporta o Ronaldinho, los hombres que rescataron al Barça de su travesía por el desierto? ¿O de Pep Guardiola, el visionario que sublimó la idea de fútbol de Cruyff y la hizo carne y títulos? Todos ausentes ya del día a día del club y sin embargo el Barça no ha caído del pedestal y sigue en la senda de la competitividad más extrema: gana y cuando no lo hace, está en la pomada; es un club estable, potencia hegemónica en la Liga y serio aspirante cada año a la corona continental y resto de títulos ¿Messi? Pues está claro que el rosarino acaudilla la época más gloriosa del no menos glorioso ciclo global del Barça en el último cuarto de siglo pero por ley de vida, Messi un día ya no vestirá la elástica culé y aunque el Barça lo acusará, cómo no, en el terreno de juego, persistirá el gran valor del Barça actual: la estabilidad por encima de todo. Y ahí es donde quería llegar. El Barça de Messi, el Barça de Luis Enrique, el Barça de Bartomeu es hijo de la estabilidad que se ha ido sembrando en el club, sobre todo en el siglo XXI. Si uno analiza el punto de partido del Barça de Lucho, no podía ser más desolador. El club venía de un año en el que su presidente había dimitido por el caso Neymar, Messi aún arrastraba las secuelas de las lesiones que le mermaron en 2013, Martino fue devorado por el entorno, Bartomeu demostró poco más que poco como máxima representación y valedor institucional del Barça y además, la pelotita no colaboró, con una Liga perdida en casa en la última jornada, una Copa perdida ante el eterno rival con un balón al poste en el descuento y como colofón, el propio eterno rival, coronado rey del continente de la mano de su particular milagro y un Mundial donde Messi lloró una derrota en la final y la gloriosa selección española del toque, análoga al Barça, se desangró en una primera fase ignominosa. Con todo esto y muchas dudas arrancó un proyecto que además quedaba huérfano de Víctor Valdés, amo y señor de la meta azulgrana y del gran capitán, Carles Puyol. Muchas dudas, reitero y muchos hándicaps en un año que se debía considerar de transición. Luis Enrique además se encontró en la difícil tesitura de ver qué camino seguir. El tristemente desaparecido Tito Vilanova ya entendió que el estilo Guardiola, que había llegado a lo más alto en Japón ante el Santos, estaba pendiente de reinvención para evitar volverse predecible e improductivo. Además las piezas maestras de esa vieja fórmula exitosa, habían cumplido años y sumado desgaste, lesiones y hambre saciada. Martino intentó algo que al final, por los motivos que fueran, no cuajó y así Lucho trató de edificar, por sobre la idea base de tener la pelota y la iniciativa siempre, una nueva fórmula, mixta, versátil y que permitiera dominar y sorprender al Rubin Kazan de turno. Se ha hablado y mucho de si el Barça ha traicionado su estilo por añadir un contragolpe letal y una llegada menos elaborada al marco rival como bazas, pero cabe reconocer que el equipo ha logrado dejar de ser predecible y sujeto a partidos de estancamiento ante murallas defensivas. Sí, es evidente que este Barça no tiene el lirismo irrepetible del de Pep, pero mantiene sus señas de identidad y ha sumado nuevas e interesantes armas; desde un suelo convulso, ha triunfado la estabilidad del club, pese a Bartomeu, pese a Zubizarreta, pese al juez Ruz y pese a todo lo que se ha tratado de hacer zozobrar al club y al grupo de jugadores.

Se ha asumido que fue la derrota de Anoeta, la posterior destitución de Andoni Zubizarreta y la convocatoria de elecciones en verano, unido a un supuesto pacto entre Messi y el entrenador, como las causas de que un Barça atascado, con dudas y en riesgo manifiesto de tirar la temporada pasara a convertirse en una apisonadora que ha ganado el 95% de los partidos y ha acabado la temporada en un estado de forma soberbio. Sin embargo, una mirada global aclara que lo del Barça de Luis Enrique, de las dudas al brillo, es sólo el lógico proceso de entrenador nuevo buscando la forma de plasmar sus ideas ¿Claves del cambio?

  • Messi: El argentino se echó a sus espaldas al postrero Barça de Guardiola y al de Tito. En plan jugador total, cargó con un sistema que parecía agotado por momentos; lesiones y agotamiento fueron el epílogo a esta etapa. Martino no pudo disfrutar del Messi más excelso pero Lucho sí ha podido. Liberado de la exclusividad de solventar por la madurez de Neymar y la llegada de Suárez, Messi se ha movido por todo el frente de ataque y la media, asistido, goleado e inventado.
  • Volver a ser futbolistas: Del pésimo estado de forma de Gerard Piqué y Dani Alves se ha hablado mucho pero lo cierto es que en el haber de Luis Enrique está haber recuperado a ambos para la causa, sobre todo al central.
  • Rotaciones: Le llovieron palos al entrenador por su política de rotaciones en los meses iniciales del curso pero el tiempo le ha dado la razón. A día de hoy, su plantilla apenas ha sufrido lesiones y sus jugadores llegan al momento del año pletóricos en lo físico.
  • Rakitic y Bravo. El crotata tardó en ganarse la titularidad. Su ausencia en el once en el Clásico de la primera vuelta evidencia esto. Después ha sabido ganarse la confianza del míster y brilla. Bravo, rey de la portería en la Liga, ha sido clave con su gran rendimiento para que nadie se acordara con nostalgia del ya mítico Víctor Valdés.
  • Ambición. Cuando ves a Neymar, un jugador de fantasía y supuestamente, poco amante del trabajo, perseguir a un lateral para robarle el balón. Cuando ves a Iniesta, campeón de todo, bregar como un juvenil, es cuando comprendes que por encima de todo, el Barça de Lucho, es fiel reflejo de lo que su entrenador era como jugador: todo ambición y todo entrega.

Ha ganado pues, la Liga el Barça como consecuencia de un trabajo de base y una solidez en el proyecto cuya primer resultado ha sido la obtención del torneo que premia al más regular.

DOS FINALES

¿Y ahora? Aunque el club, cuerpo técnico y jugadores se hayan aferrado al partido a partido y no mencionar la palabra “Triplete”, lo cierto es que, con dos finales en el horizonte, el culé reactiva la maquinita de los sueños y mira con ilusión al futuro, pensando en la posibilidad de repetir aquel dorado 2009 donde el Barça hizo pleno.

La final de la Copa del Rey es la primera estación. Aquí, en clave Barça (la clave Athletic ya la dará nuestro buen amigo Dolly), el meollo del asunto va a estar en lo que el Barça sea capaz de abstraerse en la encrucijada en la que afrontará el choque. Por un lado, está la euforia liguera, la emotividad del adiós de Xavi y la codiciada final de Berlín. Por el otro el componente emocional de jugar en condición de local la final, terrible arma de doble filo, máxime atendiendo al hecho de que la final se disputará contra un Athletic pletórico y con doble ánimo de revancha tras las finales perdidas en 2009 y 2012. El Barça luchará contra la ilusión bilbaína y ese aire de certeza que vende que la final casi será fácil para los de Luis Enrique, craso error sin duda, pues estamos ante un partido en el que lo emocional nivela y mucho lo táctico y balompédico.

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La final de Berlín será ya otra cosa. Tras apear a City, PSG y Bayern, el Barça busca una nueva cita con la historia y el sueño del pentacampeonato continental. Como pasa con la final de Copa, la brillantez de su tridente, su tradición reciente y la omnipresencia de Messi otorga cartel de favorito al Barça en la cita del 6 de Junio, pero con enormes reservas. Por un lado la Juve ha apeado al campeón vigente y eso ya es todo un aval, para un equipo al que ni la marcha de Antonio Conte ha apeado de su ciclo triunfal que le ha llevado a su cuarto Scudetto consecutivo. Queda por ver si las lesiones que han mermado a los Pirlo, Vidal o Pogba, condicionarán la forma de afrontar la final y si la Juve planteará al Barça una emboscada para ahogar su pólvora y su creatividad. De todos modos, la potencia del bloque turinés, nivela también la final.

 

 

RULKO

¿Por qué creo que el Barça ganara la champions?

Vamos de nuevo a artículos previos. Y como en el caso de la Copa, estamos solos en esta final acá en este lado. Y como en el caso de la copa, los seguidores de la Juve tuvieron que hacer sus camisas con marcadores:

Estuve buscando en las web de los diarios deportivos hondureños el resultado de una encuesta sacada como maxiportada desplegable, pero no pude encontrarla, y perdí la ocasión de fotografiarla; lo importante es que decía que el 73 % de los hondureños aficionados al futbol le vamos al Barca. El 27 % está distribuido entre un 25 de madridistas, un 1 de juventinos y el otro se disuelve entre los demás equipos, o que no tienen interés en la Champions.

A diario se puede constatar por todos lados del país que uno vaya: El Barca es más seguido. O las camisas son más vistosas y llamativas, puestos a buscar excusas, pero la proporción de camisas que se ven entre Barca y Madrid andan por el 3 a 1. Y creo que exceptuando México y Colombia, la proporción difiere poco en todo el continente. Y en esos dos casos ya se sabe por qué, y en México pronto volverá a la normalidad, con Chicharito ninguneado luego de haberles dado el pase a semis y salvado el trasero en el partido posterior y otros en que sustituyó a Benzema.

Pero volviendo a lo nuestro, antes que se me corran por estos datos sin respaldo, voy al título del artículo: Por qué creo que el Barca ganará la Champions.

Desde que estábamos en octavos, he estado pronosticando los equipos que pasarían a la siguiente fase, de acuerdo a sus resultados previos y a lo que pude apreciar en sus ligas. Así, ya en cuartos solo fallé en lo referente al Atlético-Real Madrid. Siempre creí (Y sigo creyendo) que el Atlético eliminaba al Madrid, por juego, por conocimiento y por ausencias en el Madrid. Y así pudo haber sido, si el primer arbitraje no hubiera condicionado severamente el resultado, con agresiones que legítimamente eran penales y expulsiones, lamentablemente pasadas por alto por el árbitro menos casero que he visto en Champions en los últimos años, y eso que he visto unos cuantos, con Cakir, el que pitará mañana en el podio. Y pudo haber sido si el Cholo, casi sin nada qué jugarse más que la Champions, le hubiera puesto más amor y arriesgado más para meter goles en el segundo partido. Es lo malo de los cerrojos y jugar a que no te metan gol; una vez roto ese paradigma, estás perdido porque no hay más alternativas. Y el mourinhismo del Cholo lo perdió y le hizo mostrar las posaderas al aire libre.

Juve

Luego para semis, siempre dije que el estilo de la Juventus era un estilo que se le atravesaría en el gaznate al Real Madrid, y así fue. Un par de cucharadas de su propio aceite, y el equipo que era la reencarnación de los dioses del futbol en la tierra quedaron lejos de su onceava. Como dice la creencia, un rayo no cae dos veces en el mismo sitio, y las probabilidades que suceda son casi infinitas; así es en el futbol: podrán ganar una vez, pero son como las flores del bambú, que florece antes de morir, y luego a esperar cien años para volver a verlo enhiesto.

En la otra semi, aún con las reticencias válidas por las circunstancias, esperé que el Barcelona pasara, no con la solvencia que lo hizo, pero sí confié que pasaba. Y Messi, Neymar, Ter y todos los demás así me lo ratificaron.

Y ahora, fuera de cháchara. Mis razones para confiar son las siguientes:

  1. Condición física. Salvo algunos puntos individuales y partidos puntuales, el equipo ha ido subiendo en su condición física, al grado que logró pasar casi indemne los 7 picos de 8000 que le cayeron en los últimos dos meses, partidos duros por liga y champions. Y en el anterior partido, la final de copa, con casi quince días de descanso los jugadores más exigidos, y los que descansan en el campo jugando al trantrán, se vio un equipo entero. Iniesta, tocado, se ha recuperado, así que por condición física no hay problemas.
  2. Fortaleza defensiva. El equipo con cualquiera de los porteros tiene una confianza defensiva absoluta, y los números así lo reflejan. Y un equipo o una delantera como la de la Juve, que jugando contra una estructura defensiva de risa como la del Real Madrid apenas pudo romperla en dos y una ocasiones, se las verá para poder traspasar el bloque defensivo total implementado por el Barca.
  3. Un medio campo eficiente. Ya no es el medio campo del tikitaka, aunque pudieran serlo si se lo propusieran, tal y como se vio en el primer tiempo contra el Sevilla. Pero juegan a lo que el equipo necesita, sirviendo como dique de contención dse los desplazamientos contrarios y como base de lanzamiento del tridente.
  4. Tres bestias (o como dicen en la acera de enfrente, “tres bichos”) en una delantera, a cual más peligroso; todos compenetrados más en el bienestar de la comunidad que el personal, sabiendo que si el equipo gana, ganan todos. Así hemos visto a un Suarez convertido en asistidor, lo que, igual con Messi, no le quita que tenga una cantidad aceptable de goles; un Neymar oportunista, especialista en los desmarques a espaldas de los defensas, y como no, el Rey, el mejor, Messi. Para qué hablar de sus virtudes.
  5. En los cruces de eliminatoria a dos partidos, en casi todos al equipo le ha sobrado el segundo partido; incluso en muchos le ha sobrado parte del segundo tiempo del primer partido. Y en todos, excepto el del Bayern en Camp Nou, ha dejado la sensación que en determinados tramos baja el acelerador para descansar, y se mantiene ese cuasi convencimiento que si necesitara uno o dos goles más está en la capacidad de meterlos.
  6. Con un mismo cuadro en la cancha puede jugar de innumerables maneras, debido a la polivalencia de la mayoría de sus jugadores, a tal grado que los porteros, y en especial Ter Stegen tienen mayor cantidad y mejor porcentaje de pases acertados que la mayoría de equipos rivales. Y en casi cualquier posición, el que entre a cubrirla exhibe rendimientos similares, con algunas prestaciones diferentes, inherentes a cualidades personales.
  7. Problemas de lesiones en la Juve. Sin Chiellini, creo que el esquema defensivo del equipo se verá afectado, sobre todo porque Barzagli, supuesto reemplazante igual viene saliendo de una lesión. Y tampoco es que los viera tan solventes ante el Real Madrid, los blancos tuvieron opciones de golearlos en los 55 minutos que les aguantó el combustible y el raciocinio en los dos partidos.

barcelona-vs-juventus

Podría enumerar muchas razones que me dan la ilusión que mañana estaremos celebrando una nueva orejona para las vitrinas del club, pero este tocho se hará más largo que los de DFJ Dolly, así que por hoy lo dejamos allí.

Y solo decir que posiblemente no pueda verlo en ña compañía habitual; los madridistas del entorno nuestro pusieron pies en polvorosa ante la convocatoria, y a última hora un viaje repentino a San Pedro Sula me imposibilita regresar antes del partido, así que a buscar donde verlo allá.

Suerte, colegas de DAM (Para ti no, Darroa, para ti no).

 

 

 

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