Aportación Propia

Épica – Crónica Diario AM 10/05/2015

Épica – Crónica Diario AM 10/05/2015
Ella

 

Querid@s Damistas,

Si el mundo fuese justo desaparecerían el 90% de los problemas. Y lo mismo el otro 10% lo tendría muy difícil para seguir existiendo. 

Pero vivimos en un mundo inherentemente injusto. Retrocedan conmigo a los días en los que íbamos al colegio, por ejemplo. Todos, absolutamente todos, conocemos la situación…

Tenemos un buen alumno que suele sacar unos cuantos excelentes y algunos notables. Me perdonarán los más jóvenes, pero dada mi provecta edad, el sistema educativo que la menda lerenda conoció fue el de: muy deficiente, insuficiente, suficiente, bien, notable y excelente. Creo que no hace falta explicar qué es cada cosa, pero si no pregunten en los comentarios, que alguien ya les aclarará. 

Y luego tenemos otro alumno, el que suspende casi todo, para el que sacar un “bien” es más o menos como ganar la etapa del Tourmalet en el Tour de Francia (¿ven como hago una referencia deportiva? Gallifante pa’ mí).

Esto me recuerda a mi última semana de curso en 6º de EGB (con 11 años de edad). Nos entregaron las notas de final de curso, era verano, todo el mundo estaba haciendo jaleo en la clase porque estábamos prácticamente de vacaciones… Yo estaba contentísima, pensando que iba a pasarme tres meses enteritos en la piscina, tomando el sol, jugando, viendo dibujos animados en la tele, descubriendo el mundo, sin despertador… Y de pronto oí unos lloros tremendos. Voy al lavabo de la clase y me encuentro a una compañerita, María, que estaba en tal estado que parecía que se iba a acabar el mundo (pero de verdad, tenía una llorera que asustaba). Escucho entre sus gritos: “¡mis padres me van a matar cuando vean las notas!”. Inconsolable, María estaba aterrorizada hasta tal punto que era absolutamente irreconocible. María NO era una llorona, María NO era una alumna desastrosa (no era brillante, pero no era tonta de remate tampoco), María NO era una niña mala… Pero le habían dado las notas y se encontraba presa de un ataque de pánico absolutamente magnífico por su magnitud, pegada a la pared del fondo del lavabo, gritando rodeada de otras niñas que no podíamos dar crédito a lo que estábamos viendo.

Para que se queden tranquilos, María no repitió curso ni ese año ni los siguientes, y llegamos a selectividad juntas sin más tragedias por medio… Sin embargo, confesaré algo muy feo. Cuando la vi allí gritando, aterrorizada al fondo del lavabo, lo primero que pensé fue: “es normal, no has estudiado ni trabajado durante estos últimos meses, te mereces las notas que tienes”. Qué feo pensar eso, ¿no? Y sin embargo, desde mi lógica implacable de 11 años me parecía normal: yo he estudiado y he sido responsable, voy a pasarme el verano jugando. Tú no has estudiado ni hecho nada, vas a pasarte el verano intentando recuperar el tiempo perdido. Es lo justo, ¿no?

 Viktor Frankl

 

Pues bien, una de las cosas que pasan cuando uno se hace adulto es que aprende que las cosas no son blancas ni negras, sino que la inmensa mayoría de circunstancias de la vida entra dentro de una extensa gama de grises. Con 11 años fui implacable con María: te lo mereces, por vaga. Con unos cuantos años más lo veo diferente: la misericordia y la comprensión son absolutamente necesarias, y en este planeta vamos demasiado cortos de ambas.

La cuestión es que un alumno que saca todo excelentes y notables, y de pronto un día te saca un simple “bien” es que baja el rendimiento, está siendo decepcionante. En cambio un alumno que es un pequeño (o gran) desastre, a la que aprueba la mayoría de asignaturas es que está progresando muy bien. Y ya no digamos si saca un “bien”, aunque sea en las asignaturas de gimnasia o religión, asignaturas que han salvado muchos expedientes académicos de este tipo…

 
Injusticia

 

¿Es justo? Sí y no. Las dos posturas son muy defendibles. El que saca notas excelentes puede quejarse y decir que, de vez en cuando, se merece un respiro porque no es una máquina. El que saca malas notas puede decir que, cuando se esfuerza algo, se merece que le animen y le motiven, en vez de decirle que no sirve para nada, porque irremediablemente volverá a las andadas, a no hacer esfuerzos, ya que total, cuando los hace nadie se lo reconoce…

Como ven, la justicia puede ser complicada en su aplicación. Ambos tipos de alumnos pueden defender que ellos merecen más aplausos que el otro. La realidad es que, el que es bueno todo el rato, acostumbra a su entorno a la “perfección”, y cuando da un poquito menos es el fin del mundo, y eso no es justo, al menos desde mi punto de vista, con el que pueden estar de acuerdo o no. Y el que es malo todo el rato, cuando se pone un poco las pilas puede exigir que se le aplauda, porque ha decidido abandonar su estado constante de mediocridad para demostrar que no es un desastre con patas. Si no se le aplaude y se le motiva en ese momento, ¿se puede esperar del desastre con patas que pase mágicamente al lado brillante de la Fuerza? Si somos realistas, la respuesta es no.

Y sin embargo… TODOS aplicamos este doble baremo en todos los ámbitos de la vida. Tenemos un trabajador que llega todos los días el primero al trabajo, y el día que llega un poco tarde todos pensamos que no está siendo serio, aunque sea de manera inconsciente… En cambio otro trabajador llega siempre tarde, y el día que llega pronto todo son felicitaciones y bromas. Tenemos el hijito que siempre se porta bien, y el día que hace un pequeño desastre le pegamos bronca. En cambio tenemos otro hijito de esos que son bastante monstruitos (con todos los respetos para sus padres, que conste, pero hay niños y… hay monstruitos), monstruitos que están todo el día rompiendo cosas y al final ya nadie les llama la atención por cansancio. Pero el día que el monstruito hace algo bien, algo normal para el primer niño, casi se monta una fiesta familiar.

Para ponerlo en términos deportivos, tenemos futbolistas que no son agresivos dentro del campo, que fuera del terreno de juego no llaman la atención, pero abren la boca para quejarse porque creen que tienen derecho a hacerlo y se llevan una tarjeta. Y luego tenemos otros futbolistas que se pasan todos los partidos pegando patadas por detrás, metiendo el codo y pisando a propósito a todo el mundo y no ven la roja ni con el árbitro harto de vino. Y es que claro, éste pega tantas patadas que para una vez que pega un poco menos, no le vamos a sacar tarjeta, pobrecito…

La justicia es difícil que exista en casi ningún ámbito de la vida. Por eso es mejor creer en un “más allá” (llámenle como quieran), para que la justicia divina actúe cuando llegue el momento adecuado, aunque irremediablemente nos parezca que llega demasiado tarde.

Pero la justicia divina existe, y tarde o temprano triunfará.

 

Casquero 

 

Debate, debate, debate

Hoy tengo el día medio místico-misterioso-poético-oye-tu-cuerpo-pide-salsa. Por eso, porque estoy en forma, cosa no habitual los domingos (ni los lunes, ni los martes, ni los miércoles…), tengo ganas de debate. ¡Debate! ¡Debate! ¡Debate!

(Pero sin sangre, eh…)

El caso es que el fin de semana que viene tanto en Francia como en España puede haber campeón de liga. Como la situación liguera española ya se la saben de memoria, les cuento la francesa.

Resulta que el viernes pasado el Paris Saint-Germain le clavó un contundente 6-0 a Guingamp (que es una ciudad francesa, se lo prometo) en el Parc des Princes. El PSG iba líder del campeonato, y ha estado durante muchos meses jugando al gato y al ratón con el archienemigo marsellés y con el Olympique de Lyon. Con los de Bielsa en caída libre desde hace semanas, el OL ha sido el único que ha logrado darle miedo de verdad a los parisinos, con los que lleva disputándose el liderato desde el principio de temporada en una lucha en que ninguno de los dos ha sabido despegarse del otro.

Pues bien, el viernes pasado, después de la dolorosa eliminación en cuartos de Champions, el PSG hizo lo que comúnmente se llama dar un puñetazo en la mesa, y se sacó un 6-0 de la chistera. Es obligatorio mencionar el hat-trick del uruguayo Édinson Cavani, jugador que tiene desde siempre a la caverna parisina en contra, porque esperan de él que marque 50 goles al año o algo así, imagino (lleva 16 goles en 33 partidos de liga, su compañero Ibrahimovic lleva 19 en 24 partidos).

 Cavani

 

Hasta aquí nada extraordinario, hasta ayer… Y es que el Caen, ante la sorpresa mayúscula de todas las Galias, ganó a Lyon por 3-0. Ello deja al PSG con 77 puntos y al OL con 71, a falta de dos jornadas. Si el PSG gana o empata en Montpellier el sábado que viene a las 21h, será campeón por quinta vez en su historia y tercera vez consecutiva (ha ganado la liga francesa en 1995, 1998, 2013 y 2014). El Montpellier va séptimo en la clasificación, no se esperen un partido fácil tampoco…

En España, si el Barça ganase al Atlético de Madrid en el Calderón también sería campeón, pero el partido se presenta ante un rival mucho más complicado que el de los parisinos. Además, añadamos que los catalanes tienen que enfrentarse al todopoderoso Bayern de Múnich entre semana, lo cual será agotador, tanto física como mentalmente. Veo difícil que ambos equipos se proclamen campeones el fin de semana que viene a la vez, pero si fuese así sería divertido, al menos para mí, que sigo de cerca ambos campeonatos.

¿Y todo esto cómo se puede “debatir”? Pues bien, aquí les presento el debate. Como ya saben, si el Barça y el Real Madrid llegan empatados a puntos la última jornada el campeón sería el club blanco, ya que en España el reglamento dice que en caso de igualdad de puntos se comparan los enfrentamientos directos entre los equipos empatados, y en este caso el Real Madrid sale ganando (ganaron el partido de ida en el Bernabéu por 3-1, y perdieron el de vuelta en el Camp Nou por 2-1).

Sin embargo en Francia la regla es totalmente diferente y lo cambia todo. Les cuento cómo funciona aquí en caso de empate de puntos: 

  • El primer criterio es el goal average total durante todos los partidos del campeonato. Se suman los goles marcados, se restan los encajados, y el que tenga el número más grande gana
  • En caso de empate en goal average, gana el equipo que haya marcado más goles en todo el campeonato
  • En caso de nuevo empate, se hace como en España: el que tenga mayor diferencia de goles en los enfrentamientos directos
  • Y si aún existiera igualdad ya la cosa se pone en plan justicia divina… Contamos las tarjetas recibidas (1 tarjeta amarilla = 1 punto, 1 tarjeta roja = 3 puntos). El que tenga menos puntos gana

 

El debate que les planteo es muy simple: ¿qué sistema les parece más justo: el español o el francés? Yo pienso que ambas posturas son válidas, quizás me gusta más el sistema francés por valorar más la regularidad, pero luego pienso que si hay equipos que son más favorecidos que otros en los arbitrajes, éstos marcarán a la fuerza más goles, y entonces no es justo, y hay que mirar los enfrentamientos directos… En fin, no logro decidirme, o sea que seré salomónica: hoy les invito a este sano debate en los comentarios, sin que haya violencia por eso.

 

Épica everywhere 

Llegamos a ese momento de la temporada futbolística lleno de épica: equipos que ganan campeonatos, finalistas de la Champions a punto de decidirse, descensos por consumarse… Y pocas canciones, de musical o no, son tan épicas como un…

“Naaaaaa chu cueñaaaaa bagadi si ba baaaaaa”

(Confiesen que la han cantado por dentro mientras leían la frase: ¡confiesen!)

La próxima vez que me suba a un avión, quiero EXACTAMENTE esto:

 

 

 

 

Ella / Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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