Aportación Propia

Charrúa come croissants – Crónica Diario AM 16/04/2015

Charrúa come croissants – Crónica Diario AM 16/04/2015
Ella

 

Querid@s Damistas,

Laurent Blanc anoche pidió ayuda. Después de perder el partido de ida de cuartos de final de la Champions contra el Barça, el entrenador del Paris Saint-Germain, preguntado sobre cómo va a encarar el 1-3 recibido en casa para el partido de vuelta, contestó a los periodistas: “no lo sé. Si alguien tiene alguna idea, estaré encantado de escucharla”.

Y es que nadie ha podido remontar un 1-3 en la vuelta en una eliminación directa de la Champions League: nadie, nunca. Otra estadística que traigo, porque es muy interesante, se la dedico a los que dicen que el PSG “son una banda”: el PSG no perdía un partido europeo en casa desde 2006.

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¿Más estadísticas? En los partidos de Champions del martes pasado se marcó un gol en total. Ayer hubo ocho entre los dos partidos, ya que el Oporto ganó al Bayern de Múnich en casa por 3-1.

Esta cronista estuvo en directo viendo el partido en el Parc des Princes, y es por ese motivo que no podré hacer ningún comentario sobre la otra eliminatoria. Como experimento personal, desde que salí anoche del estadio he intentado no leer demasiada prensa para no verme contaminada al escribir este post. Mi intención inicial era escribir esta crónica al llegar a casa, en caliente, para ver qué salía. Desgraciadamente, el martes decidí resfriarme, y desde entonces ando arrastrándome por los sitios con dolor de garganta, de cabeza, malestar… Y anoche, después de andar de picos pardos durante horas por diversos barrios parisinos, al llegar a casa hice lo que había que hacer: meterme en la cama y dejar mis obligaciones blogueras para el día siguiente.

Y después de este largo prolegómeno, entremos en materia, que es lo que interesa.

 

El antes

¿Conocen la torre Eiffel? La archifotografiada torre está rodeada de una gran extensión no construida llamada “Champ de Mars” (“campo de Marte” en la lengua de Cervantes). Les hago un inciso “à la Anz” para informarles de que Marte, en este caso, no se refiere al planeta, sino al origen del mismo nombre planetario: Marte, dios de la guerra en la mitología romana, hijo de Juno y Júpiter. Y es que la torre Eiffel por un lado tiene la École Militaire (la escuela militar), un edificio muy bonito que no sé si es visitable, pero tendría que informarme. Por el otro lado, la torre da a un jardín con un enorme balcón, la zona llamada Trocadéro. La han visto decenas de veces en foto, es ese lugar donde los turistas posan con la torre al fondo, muchas veces en pareja. Ayer pude comprobar que la maldita moda de las “selfies” ha llegado hasta Troca… Y me topé con varias personas que encontraban divertido eso de sacarse una foto a sí mismos con la torre al fondo. Ya es difícil esquivar a los trescientos mil turistas por metro cuadrado, que salga la torre entera en la foto, pero si encima no le pides a otra persona que te la haga… En fin, cada tonto con sus tonterías, mirando el dedo en lugar de la luna.

 Trocadéro

 

¿Y por qué les hago esta descripción turística de la zona “eiffelera”? Pues muy sencillo, se lo cuento porque Trocadéro es el punto de encuentro de la afición culé antes de los partidos. Y ahí es donde comenzó mi periplo de Champions ayer, rodeada de hordas culés. Conseguí entrada para el partido, y mi entrada era en tribuna visitante (ni loca se me ocurre intentar agenciarme una entrada del lado parisino, ni les cuento a qué precios llegó la reventa en negro, una locura). Esa misma entrada, tan codiciada, estaba en posesión de una persona que estaba en Trocadéro, o sea que a pesar de la pereza (y de mi estado de salud), me dirigí para allá. 

Quienes llevan leyendo mis posts desde octubre de 2011 (fecha en la que una servidora empezó a darles la tabarra los domingos, cómo pasa el tiempo), saben que nunca digo con qué equipo voy en un partido. La única excepción que me he permitido en todo estos años es hablar abiertamente de mis raíces uruguayas y de cómo voy con la Celeste, pase lo que pase, patadas, mordiscos, penaltis… Me da igual: en la vida hay cosas que no son negociables, y yo con la Celeste hasta la muerte, llueva, nieve, truene o todo a la vez.

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Pues bien, hoy voy a hacer una excepción, y les diré con quién fui anoche: con el Barça. El PSG es un equipo que me cae muy bien, siento “cariño futbolístico” por varios de sus jugadores, creo que su proyecto puede tener éxito a medio o largo plazo, pero anoche todo eso no existió. O sea que ya lo saben, anoche me mezclé con la grada culé y viví el encuentro como una visitante más, animando al equipo “de fuera”. Eso sí, en ningún momento insulté a nadie (bueno, un poquito al árbitro, pero lo hice con mucha educación).

Una vez reunidos en Trocadéro saludé a algunos amigos, con los que estaríamos sentados juntos en el Parc, la tele estuvo grabando, los turistas eiffeleros se divertían con el grupo de culés eufóricos… Ayudó mucho que esta semana hace un tiempo estupendo en la ciudad del Sena, con récord de temperaturas y todo. Al estar rodeada de gente conocida, ahí me atreví a sacar de la mochila algo que hacía tiempo que quería lucir: la bandera uruguaya. Y es que a tozuda es difícil ganarme, y al estar rodeada de numerosos y amables guardaespaldas, sin miedo me puse la bandera celeste a guisa de capa de heroína (pueden llamarme “Súperceleste” a partir de ahora si lo desean), y así me subí al metro.

Fuimos seguidos por unos amables agentes de la policía nacional, que debían avisarse entre ellos: “ojo, que llegan los aficionados contrarios…”, y sin problema llegamos a la zona del estadio. Por el camino nos fuimos cruzando con aficionados del PSG, pero por suerte todo se desarrolló en un buen ambiente y sin incidentes.

Una vez llegados al Parc, y como esta servidora ya se conoce las entradas al estadio por ir a ver al PSG a menudo (no se crean, entrar al Parc no es fácil porque la organización deja bastante que desear), íbamos con los amigos comentando el partido, pasando los sucesivos controles de seguridad sin problema… Al respecto diré que me molesta un poquito verme sometida a una “revisión ginecológica” cada vez que voy al Parc. Cierto es que los agentes de seguridad son mujeres, pero es francamente molesto, aunque necesario. Al menos, la mujer de ayer me sonrió y hasta nos hicimos alguna broma:

  • Señora, ¿me permite que la revise?
  • Por supuesto. De todas maneras, si le digo que no usted no me va a dejar entrar al campo…
  • (gran carcajada) Pues es verdad… 

Un poco más allá viví una imagen surrealista. ¿Les he dicho cuánto me molesta la moda esta de las “selfies”? ¿Cómo? ¿Que ya lo he comentado un poco más arriba? Bueno, tampoco pasa nada si le vuelvo a mencionar, ¿no?

El caso es que había un culé catalán, de edad más bien jovencita, que pretendía entrar en el estadio con uno de esos palos para “selfies”, ya saben, ese nuevo regalo de moda que sirve para sacarse mejores “selfies”, ya que actúan como brazo artificial. El caso es que el chico estaba empeñado en explicar en un francés limitado la función del objeto, y el gendarme de turno le contestaba en francés que sí, que sabía que no era un arma, pero que el palo no entraba. El chico erre que erre, que quería entrar con el palo… Estuve a punto de intervenir como traductora, pero por suerte me di cuenta a tiempo de que el chico se estaba haciendo el tonto sin serlo. Llega otro gendarme, y en un más que correcto castellano le dice que deje el palo y que lo recuperará a la salida. El tonto (que no lo era) tuvo que aceptar la derrota…

También observé algo francamente patético. Muchos de ustedes conocerán esa canción futbolera que dice: “Alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual”. Pues bien, esta canción siempre me ha hecho bastante gracia, hasta anoche… Vi a varios grupos de culés, claramente venidos del otro lado de los Pirineos (y no residentes en Francia, como yo o como los amigos con los que iba), que iban en un estado próximo al coma etílico ya antes de entrar al campo. Una amiga, también residente en París, cuando los vio me dijo: “éstos se han bajado del avión esta mañana, han empezado a beber alcohol desde entonces y no han parado hasta ahora. Qué pena venir a París para esto”.

Más tarde, en el segundo gol de Luis Suárez, le pregunto a mi compañero de asiento: ¿ha sido Suárez el que ha marcado? Me contesta que no lo sabe porque tampoco lo ha visto (la portería de Sirigu estaba en el lado opuesto del campo), y luego añade: “me da igual quién haya marcado, yo vengo a los partidos de fútbol por el ambiente”. Es interesante ver el contraste entre estas dos actitudes, la gente que va a emborracharse y que se pone una camiseta de fútbol de cualquier equipo como excusa para consumir demasiado alcohol, y la gente que va al campo por el ambiente, para vivirlo en directo, y que tampoco se morirá si no sabe quién ha marcado un gol… Sé que la inmensa mayoría de ustedes pertenece a la segunda categoría, por suerte.

 

El durante

En fin, entro en la tribuna visitante y me encuentro que ¡por fin! han quitado una red muy fea que había en esa zona para impedir que los visitantes arrojasen objetos a los otros espectadores. Esa red daba una impresión de “club pobre”, como me comentó un aficionado parisino hace tiempo. La verdad sea dicha, en el PSG se están esforzando en mejorar su estadio, en hacer las cosas de una manera profesional y dar buena imagen, y hay que felicitarles por ello.

 Evidentemente, los jugadores culés reciben todos los pitidos habidos por haber, especialmente Messi e Iniesta, lo cual debería hacerles ir con la cabeza bien alta, más que otra cosa. Empieza el partido y el Barça encadena largas posesiones de balón durante los primeros veinte minutos, y cada posesión es pitada por más de 40.000 aficionados parisinos (la grada culé se llenó con 2.000 personas más una bandera uruguaya). En el minuto 18 el capitán local, Thiago Silva, se lesiona un músculo y pide el cambio inmediato. Lo malo de estar en el campo es que si no ves estas acciones en directo no te enteras de nada… Y en mi zona no nos enteramos hasta que vimos los rizos de David Luiz entrar en el campo.

 David Luiz

 

Hago un inciso porque lo del PSG con las lesiones este año es de traca. Ya les comenté el último partido que fui a ver al Parc donde el PSG acabó con ocho jugadores porque se lesionó todo el mundo durante el partido. Contra el Chelsea en octavos Blanc volvió a quedarse sin varios jugadores, y ayer otra vez tuvo que hacer un cambio de urgencia por lesión, y encima al principio del partido.

No sólo eso, sino que además David Luiz estaba convaleciente y para nada en condiciones de jugar setenta minutos (después del partido Blanc confirmó que la intención inicial era que el brasileño entrase en el terreno en el minuto 80). Desgraciadamente para los parisinos, Blanc no tuvo más opción que cambiar a un brasileño por otro y encomendarse a Nuestra Señora de Lourdes para lo que quedaba de partido, que era mucho… Nuestra Señora de Lourdes debía de estar de vacaciones anoche, porque un minuto después Neymar marcó el 0-1 y se acabó el partido. Además, esta cronista lo vio de muy cerquita porque estaba sentada en el córner bueno, y tuve la impresión casi de estar en el terreno de juego bailando la samba con el brasileño en el gol. 

Hago otro inciso para recordar algo que les he dicho muchas veces respecto a la Champions. Observo cada año que el que gana el trofeo más tarde o más temprano tiene un factor suerte muy importante a su favor. Sin ir más lejos, el año pasado para la Décima ese factor suerte se vio claramente con el gol de Sergio Ramos en el minuto 93, lo cual supuso el empate entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid y su correspondiente prórroga. Ramos tuvo la suerte de marcar ese gol, y el Real Madrid pudo tener una nueva oportunidad de ganar la competición, cosa que hizo.

Otro ejemplo lo tenemos en la época de Guardiola como entrenador del Barça. No se habla mucho de ello, pero durante la época de Guardiola no hubo ningún lesionado de gravedad, y ello fue sin duda capital para ganar todos los trofeos que ganó el Pep Team. Poco después llegó la enfermedad de Abidal, las horribles lesiones en partido de David Villa y Víctor Valdés, lo que le pasó a Tito Vilanova… Y la suerte ya no estaba del lado del Barça.

Al PSG esta temporada le ha mirado un tuerto, y la suerte que sonreirá al que gane la Champions no sonríe en París este año sin duda.

Tenemos 0-1 en el marcador. De pronto, los aficionados parisinos que llevaban veinte minutos haciendo tronar el Parc des Princes enmudecen. Cada vez que Messi toca el balón se puede palpar la tensión del ambiente, los jugadores parisinos andan como pollo sin cabeza…

 

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El PSG ha perdido a su capitán, y todo el mundo sabe (en el campo y en las gradas) que David Luiz está muy lejos de estar en condiciones de jugar un partido al 100%. Son numerosas las bromas hoy sobre el defensa brasileño, sin embargo no hay que olvidar esa realidad, y es que David Luiz no tendría que haber jugado: al césar lo que es del césar. 

Como ya empieza a ser costumbre, mi querido Matuidi fue uno de los jugadores más destacados del lado parisino, sobre todo en ausencia de Verratti por sanción (como Ibra). También me gustaría mencionar a Javier Pastore, un jugador de muchísima calidad que todavía necesita madurar un poco más para ser más regular en sus actuaciones.

 Pastore

 

Respecto al Barça, en general el nivel fue alto. Ter Stegen tuvo la oportunidad de hacer paradas espectaculares, me encantó Jordi Alba y sus carreras (a mí me ponen un jugador en la banda que corre todo el partido y es que me enamoro), Mascherano y Busquets (que quiere que le llamen Sergio, pero no lo consigue) como siempre imperiales… 

Sin embargo, sin embargo… Hoy el nombre a destacar empieza por l, y por una vez no continua con “ionel”, sino con “uis”.

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El uruguayo Suárez tuvo anoche la oportunidad de callar todas las bocas que quedaban por callar. Personalmente, me hacía una ilusión tremenda verlo en directo por primera vez, poder ondear mi bandera uruguaya por primera vez en un estadio de fútbol… Y Luisito me dejó encantada. En el Parc suele haber banderas celestes para apoyar a Cavani, pero ayer no vi ni una, sólo la mía. Encima fue gracioso porque, cada vez que Cavani tocaba la pelota, yo ondeaba mi bandera (con un poco de mala baba, todo sea dicho) y Edi metía la pata… En cambio con Suárez tenía el efecto contrario. Mi locura me llevó hasta gritar en un momento dado “Maracanaaaaaaazooooo” cuando Suárez le hizo un roto a uno de los brasileños del PSG (creo que fue David Luiz, pero poco importa). Algunas de las personas sentadas delante se giraron a mirarme y decidí que quizás tenía que calmarme un poco, porque lo del Maracanazo quizás no venía a cuento (o sí, oigan).

El caso es que Luis Suárez fue juzgado, condenado, cumplió (y sigue cumpliendo con Uruguay) su pena por el mordisco, y mientras tanto ha cambiado de equipo y ha demostrado hasta ahora que lo único que quiere y hace es jugar a fútbol. Bien por ti Luis, sigue así y ojalá a partir de ahora sólo seas noticia por tus goles.

Anoche el charrúa pudo redimirse de muchas cosas, pudo reivindicar su lugar en su nuevo equipo, pudo disfrutar y hacernos disfrutar, y por ello, a pesar del excelente partido de Messi y de Piqué (por decir dos nombres), para mí el papel que hay que destacar es el de Suárez, por sus dos goles y por su lucha en el terreno de juego. También quiero añadir, y sin esconderme, que le facilitó mucho la tarea el estado físico de David Luiz, y aquí queda por escrito.

No deseo acabar el análisis del partido en sí sin destacar algo que considero de capital importancia para el PSG. El año pasado, y aquí dejé constancia de ello, al PSG lo eliminó la falta de experiencia en Champions, y no el Chelsea. Como dije en su momento, en el partido de vuelta de cuartos les faltó el temple y la profesionalidad para aguantar un resultado que les clasificaba para semis, mientras que los de Mourinho, más curtidos en estas lides, supieron aguantar y llevarse el gato al agua. 

Este año, ya con más partidos de Champions jugados, el PSG le devolvió el favor al Chelsea en octavos, y les eliminaron porque supieron aguantar el resultado en Londres, dejándose la piel en el intento… El PSG había cruzado la línea entre ser novatos en Champions a ser un invitado habitual. Esa experiencia es la que ha permitido al PSG jugar estos cuartos contra el Barça. Es cierto que no han tenido suerte con las lesiones, es cierto que nadie ha remontado nunca un 1-3, es cierto que el PSG parece que va a caer por tercera vez consecutiva en cuartos… Pero también es cierto que lo que están aprendiendo no tiene precio. Y no olvidemos algo: es la primera vez que Luis Enrique juega la Champions como entrenador, y él también está aprendiendo. En resumidas cuentas, ninguna de estas experiencias cae en saco roto, y al final sólo hay un equipo que gana la Champions, lo cual se olvida muy a menudo.

 

El después

Cortesía de la UEFA y sus (necesarias) normas de seguridad, acabado el partido nos quedamos 45 minutos esperando que la amable policía nacional despejase las calles de aficionados parisinos para salir del Parc des Princes sin incidentes. A la salida quedaba alguna cámara de televisión deseosa de entrevistar a eufóricos culés (no me busquen en la tele, ya había guardado prudentemente mi bandera uruguaya y estaba convenientemente camuflada entre aficionados de ambos equipos para pasar desapercibida). Lo que no sabía es que en el metro iba a tener una conversación interesantísima con un adolescente parisino…

Resulta que con un par de amigos nos sentamos delante de un chiquillo que iba con el uniforme del PSG. Mis amigos iban con camisetas y banderas culés, y el pobre niño se quería morir cuando nos vio rodearle… Yo me senté delante de él y le tranquilicé, diciéndole que no le iba a pasar nada, y una cosa llevó a la otra y fíjense de lo que me entero.

El chico había sido recogepelotas del partido y aún temblaba de emoción de haber visto sacar a Messi un córner o de haber visto a Iniesta jugar (se le caía la baba con el manchego). Me explicó que de hecho es jugador del equipo sub-17 del PSG (lo llaman “U17”), y que son ellos los que hacen de recogepelotas, y que él había hecho lo propio en todos los partidos de Champions del PSG esta temporada. El chico era muy correcto, y le deseé muchísima suerte para su carrera futura, preguntándome por dentro si algún día estaría viéndole por la tele… 

Nos estuvo contando que le encantaba el juego del Barça, y que le gustaría que el PSG tuviese un centro de formación como el Barça, que no entendía por qué el PSG compraba jugadores… Me pareció muy tierno, porque al ser un adolescente este chico apenas había visto muy poquito fútbol en su vida (y también me hizo sentir muy vieja cuando le nombré a jugadores como Koeman o Laudrup para hablar del Dream Team de Cruyff). El caso es acabamos hablando de la llegada de Cruyff como entrenador del Barça, y le dije: 

“El proyecto del centro de formación del Barça tardó veinte años en dar sus frutos. Fíjate que Cruyff fue entrenador del Barça a finales de los 80, mucho antes de que tú nacieses, y el Barça ganó su primera Copa de Europa en 1992, pero no volvió a ganar ninguna hasta 2006. Imagínate, hubo catorce años entre una copa y otra, para que te des cuenta de lo difícil que es apostar por un proyecto a tan largo plazo…”. Por su mirada me di cuenta de que el muchacho no tenía ni repajolera idea de lo que le estaba hablando, que el nombre de Cruyff le sonaba pero Bakero o Stoichkov eran para él como cuando a mí me hablan de Fórmula 1…

Total, que jugándome el tipo, le suelto: “Mira, yo creo que el proyecto del PSG puede salir bien. Hay que comprar estrellas para empezar a ganar cosas (Zlatan es el mejor ejemplo), pero luego el PSG tiene jugadores jovencitos que prometen mucho: Verratti, Pastore, Matuidi… Piensa que Iniesta con 22 años ya jugaba en el Barça pero no era como hoy. Iniesta ganó el Mundial con 25-26 años, cuando empezaba a estar en la cumbre de su carrera. Hay varios jugadores del PSG que son muy jovencitos y que todavía no han llegado a su cima. Si todo va bien y mejoran, ya verás que será genial. Y mientras tanto hay que seguir trabajando la cantera, pero con mucha paciencia. Y si no mira el Manchester City, que no hace nada en Europa…”.

 Realmente, le hablé como una vieja, qué horror…

 jubilada

 

Hablando y hablando acabamos diciéndole: ¿eres fan del Barça? (después del PSG claro, que es su equipo). Y nos dice, tímido: “no, yo es que soy del Real Madrid…”. Ante nuestra carcajada (el pobrecito estaba rodeado de decenas de camisetas del Barça), nos dice: “es que mi jugador preferido es Cristiano Ronaldo, me gusta como juega”. Antes de que la cosa fuese a mayores, esta ciudadana de la tercera edad le contesta: “bueno, contra eso no se puede luchar. Cuando uno es fiel a un jugador es normal ser seguidor de su equipo, o sea que sigue siendo fiel a los equipos de Ronaldo, como hacemos todos con nuestros jugadores preferidos”. Pobre muchacho, felicitémosle por la valentía de ser tan honesto en un ambiente tan “hostil” y justo después de haber visto a su equipo del alma casi despedirse de la Champions en directo… 

¿Y cómo se llamaba? Pues no se lo pregunté, pero creo que le he encontrado por internet. Me dijo que jugaba de mediocampista ofensivo, o sea que quizás su nombre es Antoine, y su ficha oficial es ésta. Nacido en 1999, no vio ni a Francia ganar su Mundial, definitivamente me hago vieja… 

Acabemos ya. Les dejo con la desilusión de la portada de L’Équipe:

 

L'Équipe 

 

Y aquí alguna foto de ayer, con el pasado y el presente del Barça:

 IMG_4007

 

La vista desde mi asiento (mejor que en otras ocasiones):

IMG_3969

 

El estadio vacío después del partido:

IMG_4022 

Les quería colgar un video, pero es demasiado grande, lástima…

Aquí les dejo. Nos vemos la semana que viene, para la vuelta en el Camp Nou. Este domingo no tendrán ración dominical de Ella, pero se quedan en excelentes manos. ¡Feliz semana!

Ella / Diario AM
Twitter: @EllaDiarioAM

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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