Aportación Propia

Knysna – Crónica Diario AM 29/03/2015

Knysna – Crónica Diario AM 29/03/2015
Ella

 

 

(¿Han cambiado la hora del reloj? ¿El del microondas también?)

 

Querid@s Damistas,

Era la tarde del domingo 20 de junio de 2010. En esos momentos me encontraba tirada delante de la tele, sin hacer nada de provecho con mi vida, como tantos domingos por la tarde… Y ahí mismo, sin saberlo, iba a vivir uno de esos momentos en la vida de una persona que luego son recordados de la siguiente manera: ¿cómo te enteraste de la muerte de la princesa Diana de Gales? ¿Dónde estabas cuando se cayeron las Torres Gemelas de Nueva York? ¿Qué edad tenías con la caída del muro de Berlín?

Hagamos memoria todos juntos… En 2010 tuvo lugar el Mundial de fútbol de Suráfrica, el de las vuvuzelas de tan infausto recuerdo, el que se jugó en invierno, el que España iba a ganar con gol de Iniesta en la prórroga, el de uno de los partidos de fútbol más estresantes de mi vida, un Uruguay-Ghana que casi me mata… (Me abrí la cabeza con una puerta en un bar parisino del salto que pegué cuando Ghana falló su penalti)

(Insisto: me abrí la cabeza, pero no me moví del bar hasta que acabó el partido)

(Insisto: estoy como una cabra)

Pero en vez de hablar de España, hablaremos hoy de Francia. Francia, mi país de residencia, llegaba al Mundial rodeado de la aureola de haber sido finalista en 2006 (ya saben, cabezazo de Zinedine Zidane y todo aquello). Esa aureola había sido disminuida considerablemente por la mala actuación gala en la Eurocopa 2008, y la escandalosa clasificación contra Irlanda en la repesca con una mano de Thierry Henry, mano que el jugador nunca negó. En fin, que desde el cabezazo de Zizou el equipo no había levantado cabeza… Disculpen el chiste malo, pero es inevitable.

Llega 2010 y tres jugadores bleus se ven involucrados en el “affaire Zahia”. Se trata de Franck Ribéry, Karim Benzema y Govou, y el problema venía porque, supuestamente, habían mantenido relaciones sexuales con una prostituta, Zahia, que era menor de edad. Desde luego que el seleccionador Raymod Domenech no estaba teniendo mucha suerte con su equipo: entre los malos resultados deportivos, las polémicas deportivas (la mano de Titi) y los “asuntillos personales” extradeportivos de algunos jugadores, al entrenador le salían enanos por todas partes.

 Bus

 

Empieza el Mundial. Ahora quiero que me imaginen con una camiseta oficial de la Celeste, en un bar lleno de franceses a tres minutos de un lugar de París tan emblemático como la plaza de la Bastilla, viendo el Francia-Uruguay. ¿Estaba sola? Para nada, fui allí porque justo había conocido unas semanas antes un franco-uruguayo-vietnamita al que le había dicho que quería ver el partido con él. El chico, de papá uruguayo, mamá vietnamita y nacido en Francia (tres continentes reunidos en una sola persona), me dijo que encantado de avisarme, porque había organizado una apuesta con sus amigos: se metería en un bar lleno de franceses, solo, y si Uruguay ganaba se desnudaría delante de todo el mundo. ¿Es una idea de bombero? Sin duda alguna, pero oigan, que yo me fui para allá la primera…

O sea que allí estamos, yo con una camiseta celeste oficial comprada en el último momento, él con una camiseta celeste de los años noventa que su papá le había enviado por mensajero urgente, y unas cuantas decenas de franceses por metro cuadrado. Hacía mucho calor ese día en París, como es habitual no había aire acondicionado, y tanto el susodicho como yo estábamos convencidos de que Uruguay iba a ser campeona del mundo (la fe futbolística en la Celeste es algo que se ha de llevar en los genes para entenderlo).

El susodicho se había molestado en aprenderse canciones de ánimo a Uruguay para el partido y me las enseña antes de que empiece. Es lo que tiene ser criado en tierras europeas, que no es lo mismo que tus primos, que se saben todas las canciones o se las inventan directamente… Hicimos ruido, mucho ruido, nosotros dos, frente a las decenas de franceses que, voy a decirlo, no tenían ni puñetera idea de fútbol. ¿Miedo? ¿Quién dijo miedo? ¡Un oriental nunca tiene miedo!

 France Uruguay

 

Total, el partido acabó 0-0 y con mi gozo en un pozo. Lo que me hubiese gustado saltar y gritar en ese bar, delante de los galos, a tiro de piedra del sitio exacto donde empezó la Revolución Francesa en 1789… El colega no se pudo desnudar, aunque no descarto que a medida que avanzase la noche no acabase en ese estado. Yo me fui, después de quitarme la camiseta para salir a la calle, por si acaso…

Uruguay fue semifinalista ese año, pero ésa es otra historia.

Volvamos a la selección francesa. Los franceses, en un alarde de su bien conocido amor propio, no podían entender cómo no habían podido ganar a los uruguayos (olvidando que esa camiseta lleva cuatro estrellas, dicho sea de paso). Lo que todavía no había trascendido públicamente es que en el vestuario francés se estaba cociendo un gran malestar con Domenech… Por una parte era manifiesta la falta de motivación de los jugadores en los entrenamientos. Por otra, varios jugadores no estaban de acuerdo con el planteamiento táctico del staff técnico: yo no quiero jugar ahí, yo a ése no le paso la pelota, a mí ni se te ocurra sentarme en el banquillo, yo sólo juego con mis amigos… En fin, que la cosa estaba mal.

Llega el segundo partido de la fase de grupos, contra México. Éric Abidal tien una actuación muy desafortunada, ya que rompe el fuera de juego en el primer gol, y provoca un penalti que se convierte en el 2-0 definitivo. Francia está casi completamente eliminada del Mundial (recordemos que cuatro años antes había sido finalista contra Italia), no ha marcado ni un solo gol y encima están todos peleados con todos.

Empieza el escándalo, y vamos intentar a atenernos a los hechos lo más posible, aunque sea difícil. En el descanso del Francia-México sube el tono en el vestuario bleu, ya que Domenech, lógicamente, reprocha a los jugadores su falta de trabajo en el partido. En concreto se dirige a Nicolas Anelka para darles órdenes de tipo táctico, y el jugador, que no está de acuerdo con el entrenador, le dedica una frase que, numerosas fuentes aseguran, es insultante. No se la voy a poner porque 1) hay varias versiones de esa frase y 2) sea cual sea la versión buena, todas son groseras, y aquí groserías las justas.

Y aquí viene el meollo de la cuestión, el por qué les cuento toda la historia (bueno, además de colar la dosis habitual de publicidad charrúa, evidentemente). Sigamos intentando ser lo más próximos a los hechos posible… Al día siguiente, L’Équipe, prácticamente el único diario deportivo francés (alguno más hay, pero L’Équipe tiene el monopolio), saca en portada principal la supuesta frase pronunciada por Anelka insultando a Domenech.

 La Une

 

¿Cómo lo ha averiguado el diario? Los jugadores dicen que tienen un topo en el equipo, un jugador o alguien del equipo técnico. Personalmente, creo que no se puede descartar tampoco la posibilidad de que alguien haya oído algo desde fuera del vestuario y lo haya contado… Y lo digo porque estamos en 2015 y se sigue sin saber quién es ese famoso topo. El caso es que L’Équipe, que ante todo necesita vender periódicos y un Mundial de fútbol sólo ocurre cada cuatro años, publica el escándalo en portada, lo cual modifica totalmente y para siempre la historia de la selección gala.

Evidentemente, la FFF (la Federación Francesa de Fútbol) no puede quedarse de brazos cruzados. Algo que pertenece a la gestión interna del vestuario se acaba de convertir en escándalo nacional. Y les garantizo que no exagero, que yo vivía ya en París en ese momento y de pronto me encontré a todo un presidente de la República (en ese momento era Nicolas Sarkozy) hablando de fútbol en la tele como gran desastre nacional…

Total, que la FFF decide sancionar a Anelka y echarlo del Mundial (sí, en francés también se echa sin h…). Patrice Evra, capitán de la selección en ese momento, interviene para mediar entre Anelka y la FFF, y acuerdan que Anelka puede quedarse si se disculpa públicamente. Aparentemente, el jugador rechaza la disculpa pública e inmediatamente la FFF emite un comunicado: Anelka vuelve para casita con lacito y todo, de vuelta para el Chelsea.

Sin embargo, sin embargo… Le dejan quedarse para una última comida con sus compañeros, y parece que es ahí donde nace una idea que llevarán a cabo al día siguiente.

Ya es el domingo 20 de junio de 2010, ese día en el que una servidora no estaba haciendo nada útil con su vida, tirada delante de la tele. Para que vean que algo me gusta el fútbol, estaba yo viendo una cadena de televisión francesa que estaba hablando del Mundial, y de pronto cortan el programa para conectar en directo con Knysna (pronunciado “naisna”), el centro de entrenamiento de los franceses. ¿Y qué ven mis ojos, en directo? Pues ven a Raymond Domenech, el entrenador francés de origen catalán (su hermana es vecina de un amigo mío en la bonita población catalana de Matadepera), leyendo en directo un comunicado de los jugadores escrito en un papel arrugado.

Escucho incrédula las declaraciones del entrenador: el comunicado no es suyo, es de los jugadores (de todos), y dice que van a hacer huelga en solidaridad con Anelka y no se van a entrenar. Mi nivel de alucine alcanza cotas inimaginables.

 

 

Por aquel entonces no llevaba yo demasiado tiempo viviendo en tierras galas, pero ahora que ya conozco más esta tierra, esta huelga me hace sonreír. Una vez un francés me dijo lo siguiente: “hay un deporte en el que los franceses siempre seremos campeones del mundo: hacer huelga”. Y es que, queridas damas y queridos caballeros, aquí en Francia a la mínima que uno protesta empieza una huelga. Lo de montar una revolución ya es de nivel dos, y vistas las revoluciones que montan en un periquete los franceses, las personas encargadas ya se preocupan de que las cosas no suban nunca de nivel uno… 

Domenech termina de leer el comunicado, abandona a los periodistas y vuelve a un autobús donde están todos los jugadores esperando para irse, porque ese día no van a entrenar. Y yo delante de la tele diciéndome: bueno, así es más fácil para que Uruguay se clasifique para octavos… Cada loco con su tema, ¿no?

 Bus2

 

Los días siguientes son la debacle absoluta del deporte francés. En el parlamento francés se monta un jaleo que ni les cuento, la Ministra de Deportes (Roselyne Bachelot) está que va a enviar la guillotina por mensajero urgente a Suráfrica, Sarkozy diciendo que a la que pongan un pie de vuelta al Hexágono van a ir todos pasando uno a uno y en silencio por el Palacio del Elíseo para un tête à tête presidencial, los periodistas deportivos van corriendo de un lado a otro para ver quien obtiene la información más jugosa… En fin, para que les diga que cinco años después el asunto aún se arrastra… 

Francia tiene que jugar su último partido contra la anfitriona. Sólo se clasificaría para octavos si gana por cuatro goles a Suráfrica (si Uruguay gana), por cinco si gana México. Evidentemente, Francia pierde su último partido por 2-1 (gol de Malouda), y se prepara para tener que dar la cara de vuelta a Europa.

Les ahorro muchos detalles de la historia. Por ejemplo, el papel de Thierry Henry en todo el escándalo no fue menor, ya que él era el capitán hasta el Mundial, y además se había visto relegado al banquillo por Domenech. Tampoco se puede obviar la queja de la FIFA por la intervención política sobre la FFF, Domenech es despedido fulminantemente (razón: no estrecharle la mano al entrenador surafricano en el último partido)…

Anelka recibe una sanción de 18 partidos sin jugar (aún se está riendo: después de lo de Knysna no quiso volver a jugar con la selección), a Evra le caen 5 partidos (protestó pero le mantuvieron la sanción), a Ribéry le caen 3 (no protestó) y a Toulalan (sí, el jugador de Mónaco) le cae uno. De los investigados el único jugador que sale limpio es Éric Abidal.

La partida precipitada, pero nada sorprendente, de Domenech tiene como consecuencia la llegada esperanzadora de Laurent Blanc, actualmente entrenador del Paris Saint-Germain. Blanc, que imagino que puso una lista muy larga de condiciones para aceptar el puesto, no se anda con chiquitas. En agosto de 2010, semanas después de todo este escándalo, para el primer partido que disputa como entrenador de los Bleus no llama a ni uno de los 23 jugadores que habían viajado a Suráfrica para el Mundial. Francia pierde, pero en mi humilde opinión Francia gana también: se necesitaba un gesto simbólico como ése para poner un poco de orden.

Después de Blanc llega Didier Deschamps, y entre tanto el Équipe de France ha cambiado bastante de caras. Sin embargo, Deschamps tampoco se libra de tomar decisiones difíciles, como no convocar a Nasri, jugador que no ha gozado, no goza y no gozará del aprecio deportivo o personal de esta cronista. Como dice Deschamps, Nasri es un jugador que si no sale titular hace partícipe a todo el vestuario de su malestar, y de manera notoria, y Deschamps por ahí no pasa.

 

Deschamps Nasri 

En fin, todo esto se lo cuento para que reflexionemos todos juntos. Si lo que dijo Anelka (fuese lo que fuese) hubiese quedado en el vestuario, las cosas hubiesen sido muy diferentes. ¿Quizás mejores? No lo creo, porque visto todo el historial el equipo necesitaba una sacudida muy fuerte. Quizás esta sacudida podría haber sido más amable, pero miren, las cosas se dieron así. Sin embargo, el periodismo deportivo no es más o menos noble que otros tipos de periodismo: todos tienen un producto que vender –la noticia- y llegarán a donde haga falta para hacerlo. 

Me gustaría sin embargo hacer un inciso, porque siempre hay excepciones. Hay periodistas (deportivos o no) que sí que quieren informar de la manera más veraz y neutra posible. Hay periodistas que no se mueven por el olor a sangre (y estamos viviendo un ejemplo extremadamente trágico esta semana con el infausto accidente de avión). Hay periodistas que pretenden hacer un mundo mejor al denunciar crímenes o comportamientos ilícitos. Hay periodistas que consideran que lo más importante es ser fieles a sus valores morales. Hay periodistas que jamás se inventarían mentiras para vender más… 

El problema es que nada de esto abunda.

 

Y seguimos en Francia

Que sí, que al Barça le ha tocado el PSG en Champions, no me lo recuerden… Mi vida social va a ser penosa durante las próximas semanas, ya que de pronto todo el mundo quiere hablar de fútbol español conmigo, concretamente del Barça, recordarme que el PSG va a ganar la Champions sí o sí este año, que después de la hazaña contra el Chelsea el Barça es pan comido… 

En fin, yo evito hablar de la Champions, lo cual es difícil porque a mí también me apetece comentar las eliminatorias, pero como inevitablemente todo el mundo quiere hablar del PSG y una tiene pasaporte español… Estoy intentando obtener una entrada para el partido de cuartos en el Parc des Princes, supongo que la conseguiré (en tribuna visitante, donde la visibilidad es penosa, pero peor es nada). Evidentemente, ya les comentaré cómo se van desarrollando los acontecimientos. Les pido una oración por mi persona, ya que cuanto más se acerca la fecha más penosa va a ser mi vida social…

 Champions

 

¡Uy!

Casi se me olvida, pero no… Fuera del fútbol hay vida. Hace años me hablaron de un chico, Javier Fernández, y resulta que este chico se acaba de proclamar campeón del mundo de patinaje artístico en China. Lo repito: es campeón del mundo. Teniendo en cuenta que, como tantos deportistas, no recibe ningún apoyo, que España no tiene tradición de patinaje, y que se ha tenido que ir a entrenar a Canadá, el mérito es enorme. 

Aquí le tienen en su salsa. ¡Muchísimas felicidades Javier! Mereces entrar en el Olimpo deportivo español:

 

Una rara

El otro día fue el Día del Padre, y les quería poner una canción del musical preferido de mi padre (que es “The Music Man”, Jobo, para que no se quede con la intriga). Sin embargo, como la película es antigua no lo van a apreciar en su justa medida, o sea que vamos a irnos con Björk y Radiohead.

¿He dicho Radiohead? Pues sí, Radiohead, otro grupo que comparte lo que yo llamo “el síndrome de U2”: fans tan fans que viven el fenómeno musical de su grupo casi como una experiencia mística. Yo no lo entiendo, pero bueno, allá ustedes y sus locuras.

La película es especial (y muy deprimente): “Dancer In The Dark”. Su director es también especial, Lars Von Trier. Y aún más particular es su intérprete principal, la islandesa Björk, esa delicada figura que no deja indiferente a nadie. Les dejo con “I’ve Seen It All”, interpretada por la cantante de respiración contenida y el actor Peter Stormare, que es doblado en la canción por Thom Yorke, de Radiohead. No se me pongan místicos, que la que está mejor aquí es la islandesa, ¿eh?

 

Ella Diario AM

Twitter: @EllaDiarioAM

 

 

¿Te gusta esta entrada?

16
Aportación Propia
Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

More in Aportación Propia

portada

Ingeniería (poco) financiera – 04/12/2016

Ella4 diciembre, 2016
clasico-650x300

Nada puede salir mal – Crónica Diario AM 2/12/16

graunch2 diciembre, 2016
fly-running-_-oriol-batista-13

Flyrunning y correr como locos. Crónica DiarioAM 01/12/2016.

Rockdactor1 diciembre, 2016
Los Rosberg

F-1: Rosberg se corona – Cronica Diario AM 28/11/2016

churchill28 noviembre, 2016
portada

Barquitos y palabras – Crónica Diario AM 27/11/2016

Ella27 noviembre, 2016
1421355142930_lc_galleryimage_atletico_s_fernando_torre

Aquellos maravillosos años – Crónica Diario AM 18/11/16

graunch18 noviembre, 2016

Copyright © 2015 DiarioAM