Crónicas

El héroe de los medios (by Bender)

El héroe de los medios (by Bender)
Darroa

Los medios españoles habían pasado una larga década, desde la retirada de Miguel Induráin, esperando a un mesías montado en bicicleta que devolviera a las portadas la gloria pasada, aquella épica que tanto juego les había dado, pero que entre 1996 y 2006 había sido esquiva (relativamente) para el ciclismo español. Primero apostaron por Abraham Olano, más tarde por Joseba Beloki, también lo hicieron por Iban Mayo, Igor González de Galdeano o Roberto Heras, en menor medida. Alejandro Valverde nunca entró del todo en sus planes. El segundo puesto de Pereiro en el 2006 (aunque vencedor final al año siguiente en los despachos) les supo a poco. El 2007 traería consigo la eclosión de un joven corredor que devolvería el ciclismo a la primera plana y por el que los medios apostaron de inmediato: Alberto Contador.

En la edición de la ronda francesa de aquel año el dopaje volvería a ser protagonista. Uno de los máximos aspirantes a la victoria final, Alexander Vinokourov, y su equipo, el Astaná, fueron apartados de la competición. Ese mismo año, el danés Michael Rasmussen fue obligado a retirarse cuando marchaba líder a falta de cuatro vueltas, dejando en bandeja la victoria a Contador. Al año siguiente sería otro español, Carlos Sastre el vencedor de la prueba, mientras Contador se llevaba Giro y Vuelta. En 2009 el de Pinto repetiría triunfo en el Tour. Los medios nacionales ya tenían nuevo héroe. Llevaban años buscando al sucesor de Induráin y por fin lo habían encontrado. Sin embargo, el madrileño demostró ser un héroe “demasiado humano”. En el 2010 repetiría victoria en el Tour, pero una acusación de dopaje por clembuterol acabó a la postre con la retirada del título en la prueba gala y del Giro que conseguiría en 2011. Sería sancionado por dos años con carácter retroactivo. Alejandro Valverde fue otro de los ilustres ciclistas españoles sancionado por dopaje durante dos años, entre 2010 y 2012, prácticamente durante el mismo periodo que Alberto Contador.

La prensa utilizaría diferentes varas de medir para los ciclistas que fueron acusados de dopaje. Así mientras que con el caso Heras se pasó de puntillas, y con el de Valverde tampoco se fue más allá de la nota informativa, con el caso Contador se llegó a la defensa enconada.

primera doble

Para Heras, campeón hasta en tres ocasiones de la Vuelta (cuatro si contamos la que le retiraron), apenas un breve que habla de “presunto positivo”. Por aquel entonces Marca aún no se posicionaba mucho en el tema del dopaje. Mejor no meneallo. Valverde se merecería un poco más de espacio, la parte superior de la portada, por encima del título. La información referente a su caso, aséptica, sin posicionamiento, lo lógico, vamos.

segunda doble

En el caso Contador vemos que Marca claramente se decanta por el de Pinto. En la ya famosa portada del doping del chuletón, se posiciona como abogado defensor: “¿pueden considerarse positivo 0,00000000005 gramos de clembuterol en la orina?” En eso estaban los organismos correspondientes, que a fin de cuentas son los que deben decidir estas cosas. La Federación española absolvería al español y Marca aprovecharía para hacer de la lucha personal del ciclista una cruzada nacional: Contador es España. La foto escogida para la portada del 15 de febrero de 2011 no deja lugar a dudas de la intencionalidad del rotativo.

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Finalmente el Tribunal Arbitral du Sport (TAS) decide suspender a Contador. Marca pone el grito en el cielo y llega a calificar la decisión como “una tropelía escandalosa”. As se muestra más comedido. Lógico si tenemos en cuenta que había dedicado muchas páginas a la Operación Puerto y una larguísima entrevista a Jesús Manzano.

En la campaña de 2012, una vez cumplidas sus respectivas sanciones, Valverde participaría en el Tour, llegando a ganar una etapa, mientras que Contador no empezaría a rodar hasta agosto, a tiempo de preparar la Vuelta de ese año. La última de las grandes rondas por etapas tenía como grandes alicientes al madrileño y al murciano, ganadores de las ediciones del 2008 y 2009 respectivamente, junto a otros corredores de la talla de Denis Menchov, ganador en 2005 y 2007, Chris Froome, segundo en 2011, y Joaquim Rodríguez, que venía de conseguir un meritorio segundo puesto en el Giro de ese año. El gran favorito para los medios era Contador, pese a llevar un tiempo sin competir de forma profesional.

portada 1

Entre la tercera y la decimosexta etapa “Purito” Rodríguez mandó en la general, dando una lección de pundonor (ganó tres etapas), frente a unos combativos Valverde y Contador. Un zarpazo de Contador en la decimoséptima acabó con el sueño del catalán de llegar vestido de amarillo a Madrid. El de Pinto ya no abandonaría el primer puesto durante el resto de etapas y acabó proclamándose vencedor de la Vuelta 2012.

Seguí con especial interés aquella Vuelta, algo que no pasaba desde el segundo Tour de Contador. Acabé bastante decepcionado, pero no por la competición en sí, que fue emocionante hasta el final, sino por el claro posicionamiento de la prensa deportiva de tirada nacional en favor del de Pinto.

4 doble

Valverde gana la etapa y se coloca líder, recuadrito al lado izquierdo. “Purito”, que llevaba ya varias jornadas al frente de la clasificación, tras la durísima etapa del Cuitu, recuadrito al lado derecho, su nombre apenas se lee.

5 doble

Contador se pone líder, su nombre bien grande y prácticamente coprotagonista de portada. Contador sentencia la Vuelta en la penúltima etapa, portada para él y escasa referencia para Valverde y “Purito”. Los tres habían hecho una última subida memorable, pero para Marca lo importante es que su favorito estaba de “vuelta a la cima” (cómo no, otro ingenioso juego de palabras digno de un Gómez de la Serna).

Esa fue la puntilla para mí como seguidor del ciclismo. No es que me viniese de nuevo, nuestros subjetivos medios siempre apuestan por unos deportistas determinados (bien porque sean caballos ganadores, bien por afinidad, o por ambas cosas), en detrimento de otros que merecerían el mismo trato, pero tras la exagerada defensa de Contador (la condena de Valverde no les pareció tan injusta), que ni el murciano (ganador de dos etapas), ni el catalán merecieran apenas espacio en las portadas, y sí el madrileño en cuanto se hizo con el maillot de líder, me hizo abandonar toda esperanza en recuperar el interés perdido hacia este deporte.

En la Vuelta de este 2014 volvió a imponerse Contador a los Froome, Valverde y Rodríguez, en esta ocasión dominando prácticamente desde el ecuador de la competición. Marca aprovechaba al finalizar la prueba para titular “Contador tiene a tiro a Induráin”, posicionándose una vez más. La noticia explicaba que con la Vuelta del 2014, Contador sumaba seis de las grandes rondas por etapas, a una del récord de Induráin entre los ciclistas españoles, colocando así la Vuelta a la altura del Tour y al sancionado corredor de Pinto a la altura del mítico ciclista navarro.

Demasiados palos en las ruedas. Han sido muchos años de desgaste en la imagen del ciclismo y no parece que haya una clara intención de devolver a este deporte al lugar que se merece. Demasiados intereses y una poderosa organización de la que todos beben. Si se cortan de raíz estas prácticas, a muchos se les acaba el chollo, como en política, vamos. Hagamos un repaso de algunos de los culpables que, a mi entender, han conducido al ciclismo a esta situación actual de descrédito:

  • Los ciclistas: quizá los menos culpables, aunque acaben siendo los más señalados. Las inhumanas pruebas a las que son sometidos y la presión del entorno, hacen a muchos caer en las prácticas de dopaje. Mi principal crítica hacia ellos, aparte de permitir con su omertá gremial que algunos desalmados jueguen con su salud, es que tiren de lágrima de cocodrilo cuando les pillan.

  • Los directores de equipo: gente sin escrúpulos como Manolo Saiz o Vicente Belda, que exprimían al máximo a sus pupilos, jugando con sus vidas en más de una ocasión. En el caso de Saiz, se podría llegar a hablar incluso de un traficante de sustancias dopantes (presuntamente), que extendía sus tentáculos por todo el pelotón. O era una práctica generalizada, o se hacía la vista gorda por intereses poco altruistas, si no, no se entiende que este tipo de individuos campasen a sus anchas, oficiando más de camellos que de directores deportivos.

  • Los equipos: me cuesta creer que los patrocinadores se limiten a soltar la pasta sin saber lo que se cuece en el interior de las caravanas de sus patrocinados. Hay mucho en juego y para recuperar la inversión no basta con la máxima “lo importante es participar”.

  • Los organizadores de las grandes vueltas: unos hipócritas de tomo y lomo que tras trazar recorridos de cientos de kilómetros para recorrer a diario a base de piernas y mucho sacrificio, se indignan cuando muchos de los que sufren estas inhumanas pruebas recurren a un extra para llegar a buen puerto.

  • La UCI: por haber hecho la vista gorda durante varios años y pretender arreglar el desaguisado tirando algunas manzanas podridas en vez de coger un cesto nuevo.

  • Las instituciones españolas: por su laxitud. Tardaron mucho en sumarse a la lucha contra el dopaje y aún así no parece que pongan especial celo en ello. Es cuanto menos sospechoso que corredores sancionados que han bajado sus prestaciones en las últimas ediciones del Tour, tengan después tan buenas actuaciones en la Vuelta. Llámenme paranoico.

  • Los medios: fundamentalmente los de nuestro país, por no haberse tomado nunca del todo en serio el tema del dopaje y utilizarlo sólo de forma sensacionalista. También por haber encumbrado a algunos ciclistas, como Contador, por ganar alguna de las grandes vueltas, en detrimento de otros, como Valverde, que se merecía algo más que un recuadrito cuando conquistó su sexta medalla mundialista a finales del pasado septiembre, o el cántabro Oscar Freire, que pese a protagonizar alguna portada en su día, es bastante desconocido para el gran público, teniendo como tiene semejante palmarés (tres medallas de oro y una de bronce en mundiales, un maillot verde más cuatro etapas en el Tour, otras siete etapas en la vuelta a España, tres Milan-San Remo…)

portada 2

Me centraré en la labor de Marca en cuanto al ciclismo se refiere. Los periódicos catalanes no son muy dados a hablar de otros temas que no sean el Barça y sus circunstancias, y el As se ha mostrado a lo largo de estos últimos años algo más crítico con el tema del dopaje (insisto, continuaron publicando contra viento y marea la entrevista a Jesús Manzano pese a estar siendo muy criticados por ello en aquella época), y no han sido tan subecarristas con el tema Contador.

Muchos de los viejos guardianes de DiarioAM soléis contar que el Marca era antaño un periódico que se podía leer, con bastante información sobre otros deportes que no fueran fútbol, y con relativa objetividad. Donde yo me crié (un municipio del cinturón de Barcelona) apenas había sitios en los que leer el diario de todas las aficiones. Sabía que As era del Madrid y Sport y Mundo Deportivo del Barça, y poco más. Pensaba, leyendo vuestros comentarios, que Marca comenzó a ser el campeón de la hipocresía, el cinismo y el peloteo con la llegada de del inefable Eduardo Inda, ya en pleno siglo XXI, que es cuando empecé a hacerle caso a este diario a través de la web. He visto numerosas portadas anteriores a esta época y ya había cierto tufillo de lo que estaba por venir, pero pensaba que quizá este tipo de prácticas se circunscribía al universo merengue. Entonces, rebuscando por las hemerotecas para realizar este artículo, me encuentro con esto:

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En aquella Vuelta de 1998 se vio un bonito duelo entre Abraham Olano y los escaladores Fernando Escartín, que quedaría segundo en la General, y El Chava Jiménez, tercero. El diario Marca, aprovechó para arremeter contra la ronda francesa, que por aquel entonces vivía sus días más aciagos tras haberle declarado la guerra total al dopaje. Hipócrita y ventajista postura la del periódico más vendido en España que repetiría años más tarde con otras portadas, con el dopaje como protagonista, tan vergonzosas como ésta. Si ya en 1998 había chorriportadas como ésta, ¿hasta qué época hemos de retroceder para ver aquel Marca recordado con nostalgia?

En el tema de la lucha contra el dopaje, no se puede decir que Marca haya encabezado el pelotón de los críticos. Si el dopaje ha aparecido en alguna ocasión en portada, ha sido para utilizarlo de forma sensacionalista y no con una clara intención de denuncia.

Ya hemos visto cómo cambia la postura del diario si el acusado es Armstrong (repulsa), Valverde y Heras (ni frío ni calor) o Contador (defensa). Además, son capaces de hacer una portada de denuncia, tirando de catastrofismo, tras descubrirse algún nuevo caso de dopaje, y a los pocos días volver a ser fervientes seguidores del ciclismo porque un español se ha llevado la victoria en el Tour.

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En la portada del 26 de julio de 2007, tras el positivo y posterior expulsión de Rasmussen cuando marchaba líder del Tour, Marca se pregunta “¿Se debe suspender el Tour tras este escándalo?” Las palabras se las lleva el viento y donde dije digo, digo Diego. En la portada del 29 del mismo mes, tras la victoria final de Contador, el dopaje queda en segundo plano (y ni eso), lo importante es subirse al carro del “nuevo Induráin”. Si se hubiese suspendido el Tour como reclamaba el diario días atrás, ¿habrían coincidido los expertos en el “campeón para rato”? No se vayan todavía, aún hay más.

7 doble

El 18 de julio del 2008, Marca publica una de sus portadas más truculentas, con una rueda pinchada por una jeringa, bajo el título “¿Es verdad el ciclismo?”. De nuevo, el rotativo de Unidad Editorial acaba demostrando días después que su lema no es “la objetividad ante todo”, si no “estos son mi principios, si no le gustan tengo otros”, ateniéndonos a su portada del 28 del mismo mes, tras la conquista del Tour por parte de Carlos Sastre. Si gana un español la general del Tour, el ciclismo no sólo es verdad… ¡es la hostia!

Y es que, de otros deportes que no son fútbol, balompié y derivados, a Marca parece que lo único que le interesa es el sensacionalismo y el subecarrismo. O al menos eso se desprende a juzgar por sus portadas. Un ejemplo más: Abraham Olano.

8 doble

En la portada del 1 de julio del 2000, se habla de “El día de Olano”. En aquella jornada tocaba enardecer al lector, por tanto, foto en grande para el ciclista vasco y una frase visionaria “todo apunta a que se ponga el jersey amarillo”. La etapa del día, una contrarreloj individual, la acabaría ganando David Millar, que también se enfundaría el maillot de líder. El gafe Marca viene de lejos. Esta portada grandilocuente contrasta con la del día de la retirada de Olano, que merece apenas una línea en la parte de abajo de la primera plana. Para Marca no hay medias tintas, o eres héroe o no eres nada. Y los héroes de su Olimpo particular son de los que escriben gestas sin cesar y obran milagros de tanto en tanto.

portada 4

Qué lejanos parecen ahora aquellos años de la Vuelta a España en que los equipos tenían simpáticos nombres como Hueso o Dormilón. Años de inocencia en que mi cabeza retenía los nombres de Marino Lejarreta o Julián Gorospe por su sonoridad, antes que por su fama. Ahora es difícil, una vez sabido cómo funciona por dentro este mundillo (y no debemos saber ni la mitad), asistir al espectáculo ciclista con la ilusión de entonces. Sin embargo, pese a mi nihilista estado actual, sé que tarde o temprano volveré al redil, volveré a engancharme a una carrera, a jalear desde mi sofá a los extenuados corredores que se dejan el alma subiendo el Alpe d’Huez, a valorar junto al comentarista si el estilo sobre la bicicleta de determinado ciclista es el más apropiado para la contrarreloj, a esperar con impaciencia la foto finish tras un apretado sprint; en definitiva, a disfrutar del ciclismo. Porque la ilusión siempre vuelve, es así de tozuda.

“Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde”. (René de Chateaubriand)

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Darroa

Experto en fútbol internacional. No me quedo sólo en fútbol, voy a la NBA, NFL, NHL y cualquier evento de masas. Los deportes de combate también tienen cabida en mi vida.

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