Aportación Propia

Crónica 03/08/2014 – Carlos se va

Crónica 03/08/2014 – Carlos se va
Ella

 

Ésta es la historia de Carlos. A Carlos le gusta el fútbol y se le da bien. Un día se le acerca Paco y le propone fichar para un equipo que están formando. Paco le dice a Carlos que podrá ser segundo capitán, que será importante, que dado que le gusta el fútbol y se le da bien ¿qué mejor que integrarse en un equipo nuevo y prometedor?

Evidentemente, Carlos acepta la proposición. Tiene el tiempo y la motivación, y además están las ganas innatas de formar parte de un proyecto interesante. El equipo empieza a entrenar y todo va bien. Están todos empezando a conocerse, encontrándose con los primeros retos por el camino, las primeras dudas… Todo va por el camino esperado con un equipo que comienza, y aparentemente todo va bien.

 

Equipo

 

Pasa el tiempo, llegan las primeras victorias, y se empieza a notar que para triunfar hay que trabajar. Hay que trabajar mucho. Y Carlos se da cuenta que no todos sus compañeros de equipo están dispuestos a trabajar mucho. No es que no puedan: es que no quieren. Carlos comprueba cómo otros jugadores se entregan a esa actitud tan imbécil de “haz lo mínimo, que ya vendrá otro a pringar por ti, y si te quedas por aquí podrás aprovecharte del trabajo bien hecho… de los que pringan”. Y Carlos empieza a tener la mosca detrás de la oreja… 

Sigue pasando el tiempo y llega la primera gran derrota. No es que sea un drama nacional, pero sí que da la mesura de lo que es realmente el equipo. Paco, que vende al exterior la imagen de ser el líder del equipo, anda desaparecido en combate. Para la derrota no da la cara. Tanta palabrería sólo sirve para endulzar la píldora, pero la realidad es que Paco es un hipócrita de tomo y lomo, alguien que se aprovecha de los entrenamientos de Carlos, de sus carreras a pleno pulmón en el campo, de su sacrificio para defender y atacar… Pero, evidentemente, cuando llega el momento de marcar gol, ahí sí que aparece Paco para meter el pie y dar el último toque y marcar. Y para la foto: Paco siempre sale en las fotos. Siempre. Pero en los entrenamientos ni está ni se le espera…

 


hipocresia

 

Y Carlos empieza a cabrearse, cabrearse mucho, pero por dentro, ya que el equipo es lo primero. Y es que para ganar en el fútbol se necesita al equipo, y Carlos sabe que no sirve de nada emprender una cruzada en solitario. De todas maneras, cuando Carlos se apuntó al proyecto no lo hizo para llevarse la gloria individual, sino que lo hizo sabiendo que se metía en un proyecto con muchas otras personas, y que para triunfar había que remar todos juntos en la misma dirección.

Avanzan las jornadas y el ambiente es cada vez más difícil en el equipo. Otros empiezan a pasar de los entrenamientos, o si vienen es simplemente para estar, y no para entrenar. Lógicamente, los que se lo toman en serio empiezan a mosquearse profundamente, porque curiosamente los que son serios además son los mismos que dan la cara ante los aficionados y ante la prensa, dejándoles esa sensación de estar a merced de los elementos.

Carlos, como otros, empieza a preguntarse si vale la pena el sacrificio. Le gusta el fútbol y se le da bien, pero un partido de fútbol no lo gana uno solo. Por definición el fútbol es un deporte de equipo, y Carlos no se apuntó a esto para triunfar en solitario (si no habría escogido otro proyecto, se dice interiormente). Está cansado de correr como el que más en los entrenamientos, sabiendo que en el siguiente partido muchos de sus compañeros no correrán. ¿De qué sirve mantenerse en forma, dar el 100%, si los otros no dan ni el 30%? Y Carlos decide dar entonces el 90%, diciéndose que si las cosas no mejoran empezará a dar el 80%, el 70%…

 

Motivación

 

Llega el final del campeonato. Como ha habido una pequeña parte del equipo que ha tenido el mismo espíritu de compromiso que Carlos, el equipo tiene opciones a ganar un título. Y entonces Paco vuelve a aparecer en el último entrenamiento antes del partido clave. Oye, como si no hubiera pasado nada. Es hasta gracioso, porque con Paco de vuelta aparecen los otros “desaparecidos”, y todo el mundo con una sonrisa, diciendo “todo va a ir bien, vamos a ganar”. Es normal que estén contentos: todos tienen opciones a un título gracias al trabajo de unos pocos. ¿Quién no querría estar en esa situación? Sin comerlo ni beberlo, sin esforzarse lo más mínimo…. Es más, aunque los irresponsables hayan saboteado el buen trabajo de los sacrificados pringados, ahí están, a apenas unos minutos de saborear la gloria, listos para la foto.

Y evidentemente ganan el título. Pero eso no es lo que cuenta, porque habrán ganado un título, pero han perdido un equipo. En el momento de recoger el trofeo todo serán sonrisas y “ha salido bien, hemos salvado la cara esta temporada”, los aficionados dirán que podría haber sido peor, la prensa dirá que no está mal… Pero Carlos tendrá una gran sensación de amargura dentro de sí.

Y es que Carlos, ya antes de jugar el partido definitivo, había decidido que se iba. Después de tanto tiempo, tanta lucha (sobre todo contra los sabotajes de los supuestos compañeros de equipo), tanto sacrificio, tantos riesgos corridos… Carlos lo tiene claro: ya no compensa. Y es que Carlos sabe hacer otras cosas en la vida, por tanto ¿para qué sacrificarse y luchar por algo cuando el resto no acompaña? Y sobre todo ¿para qué dejar que gente con mucho menos talento (como Paco y como los otros) se aproveche de sus virtudes para beneficio propio, y sin ni siquiera dar las gracias?

Para Carlos está claro: se acabó el pringar. Y así lo comunica al equipo después de conseguir el título: se va, y nada hará que cambie de opinión, absolutamente nada. Carlos da un mensaje que no refleja lo que piensa realmente, simplemente porque está tan agotado que ni ganas le quedan de poner a la gente en su sitio. Habla de cansancio, falta de motivación, hay que dejar el sitio a caras nuevas… Carlos prefiere pensar que ahí se quedan los aprovechados, sin poder ya chuparle más la sangre, sin quitarle tiempo ni energía, sin salir más juntos en ninguna foto.

Como broche final, apenas unos días después del anuncio de su abandono, Carlos se entera que ya hay caras nuevas. Resulta que Paco, el desaparecido, ha decidido ejercer de “líder moral” del nuevo equipo y ya ha encontrado nuevas víctimas a quien chuparles la sangre. Tan pronto como Carlos salió por la puerta de atrás, sin una despedida digna, con un “gracias por tu trabajo” musitado con la boca pequeña, resulta que Paco se puso manos a la obra, y es que parece que posee un talento nada despreciable: el de localizar a buenos jugadores y hacerles pringar por él. Y aún creyéndose el más cool del campeonato…

 

sanguijuela_medicinal_004

 

Carlos observa el patético espectáculo desde la distancia ya. Evidentemente que tiene una sensación de frustración por haber fallado. A Carlos le gusta hacer las cosas bien, y cuando se mete en algún proyecto es para triunfar, no para fracasar. Es por eso que le queda ese sabor triste de “¿quizás podría haber hecho las cosas mejor?”. Y es curioso, porque la respuesta es “no”. Uno no puede hacer las cosas mejor en equipo si no hay… un equipo alrededor.

Carlos menea la cabeza al ver que su antiguo equipo, al que amó, con el que sufrió, con el que disfrutó… Ese equipo, su equipo, tiene pinta que no va a salir adelante. Las sanguijuelas aprovechadas seguirán allí para hacer lo que mejor saben hacer, y siempre habrá algún pringado que creerá las palabras vacías de Paco, que tampoco es que sea un embaucador de primera clase, pero ¿quién no quiere jugar en un equipo de fútbol con un buen nombre?

En silencio, muy aliviado pero también muy cansado, Carlos se irá en otra dirección, prometiéndose a sí mismo que no volverá a dejar que nadie se aproveche de sus talentos. Probablemente un equipo de fútbol no era finalmente el proyecto en el que tenía que implicarse. Quizás, piensa para sus adentros, tendría que invertir su tiempo en un proyecto en el que explotar sus talentos de manera más aislada. Quizás un blog sea un sitio mejor…

 IMG_1356

 

 

Querid@s Damistas,

Sirva esta fábula nada fabulosa para despedirme de ustedes durante unas cuantas semanas. Y es que esta servidora necesita más que nunca unas vacaciones, después de una primera mitad de 2014 muy intensa. El descanso del guerrero por fin llega, y muy merecidamente añado.

Para el recuerdo quedan cosas como que ayer los culés descubrieron lo cutres que son los arbitrajes en Francia, Twitter descubrió cómo Marca utiliza el Photoshop sin sonrojo para teñir 100.000 personas, las cavernas ya no saben qué inventar para vender hojas de papel impresas con mentiras y patrañas, los otros siguen sin existir, no hay Mundial de básquet hasta que un pobre desgraciado se abre la pierna en directo… En fin, todo eso queda para el recuerdo de esta cronista agotada y somnolienta, cronista que necesita irse de parranda a un parque de atracciones a reconectar con la niña que lleva dentro, que necesita conducir muchos kilómetros para conocer a un bebé que se resiste a nacer, que necesita pasar unos días en plena naturaleza, sin internet, paseando, bañándose en aguas salvajes, conociendo nuevos lugares y nuevas gentes, comiendo jamón decente y no el sucedáneo que pretenden encasquetarle en Francia cada dos por tres… En fin, la felicidad reside en momentos, no en cosas, no en compras, no en fotos con filtro…

Antes de irme, lo prometido es deuda. Mañana es el día en que podrán disfrutar de la sorpresa que les hemos preparado en el equipo de Admins. Estén atentos mañana lunes, ya que les encantará. Que sí, que es agosto y que hay desbandada general, pero no olviden pasarse por aquí de vez en cuando, ¿vale?

Me despido con “The Cell Block Tango”, del musical “Chicago”. Seis mujeres, acusadas de asesinar a sus maridos, explican su inocencia a través de un tango, y cómo en el fondo, muy en el fondo, los maridos merecían la muerte… Y les dejo una última confesión final antes de mi éxodo vacacional: siempre he soñado con interpretar a una de estas seis fieras, la que sea, pero con su nivel de danza, no con el mío…

Les deseo unas muy felices vacaciones para aquell@s que puedan disfrutarlas, y conduzcan con prudencia por favor. ¡Hasta pronto, pero no muy pronto tampoco!

 

Twitter: @EllaDiarioAM

  

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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