Aportación Propia

Crónica 18/02/2014 – Estilo y evolución.

Crónica 18/02/2014 – Estilo y evolución.

La historia nos ha presentado una y otra vez como las estrategias de defensa siempre han ido por detrás de las ofensivas, la aparición del carro de guerra, la falange, la estructura militar romana, el estribo, que permitió a la caballería enseñorearse de la Edad Media, y como ésta fue superada por la irrupción del arco largo, la pica y la pólvora… y así hasta un sinfín de pequeños detalles que hicieron del arte de la guerra algo cada vez más dantesco.

Una carrera evolutiva constante entre tácticas ofensivas y defensivas que aun perdura y que se ha traspasado a no pocos campos de la actividad humana en tanto en cuanto nuestra propia naturaleza nos impulsa antes a competir que a colaborar, dejando atrás esos tiempos prehistóricos donde la colaboración implicaba la diferencia entre la vida y la muerte.

En el fútbol (aunque podríamos indicar aquí casi cualquier deporte), como no podía ser de otra manera, ha pasado algo similar.

El ciclo se repite con una constancia y una precisión suizas: grandes escuadras imponen su filosofía de juego, perdura unos años y luego se ven superadas por otras tácticas de sentido opuesto.

Pocas veces el maestro se ve superado por el aprendiz ya que la competencia prefiere la alternativa a la carrera pura, sabedora que el creador de un estilo tiene siempre las de ganar a la hora de buscar alternativas dentro del mismo.

Todos nos acordamos de grandes delanteras pero no acostumbramos a recordar con agrado a aquellas escuadras que hicieron de sus estrategias defensivas una seña de identidad.

“Catenaccio”, “Amarrategui”, “Autobús”… son apodos nada amables de esos estilos de juego que intentan vencer racaneando en aquello que es la esencia misma de este deporte, marcar un gol.

Su evidente falta de vistosidad frente al espectador contrasta con los elogios que una buena estructura defensiva arranca de muchos entrenadores, palabras como “disciplina”, “constancia”, “nivel competitivo” y “orden” salen a menudo de los labios de estos profesionales cuando se refieren a dichos equipos.

Por contra muchos equipos tremendamente ofensivos o con voluntad de presentar un juego abierto y en busca de goles se arrogan términos tan artísticos como “imaginación”, “descaro”, “alegría” o “valentía”…

Admiramos a los valientes porque son pocos los que tienen el coraje de serlo.

La diferencia de consideración es brutal, la de resultados también. Dijo una vez Chuck Daly, entrenador de los Detroit Pistons de la NBA en la época de los famosos “Bad Boys” (1983-1992) que un buen ataque ganaba partidos pero que una buena defensa ganaba títulos .Nadie recuerda a los Bad Boys precisamente por su juego alegre sino por una defensa férrea, un equipo aguerrido y leñero amigo de todas las broncas posibles en una cancha de baloncesto. Sin embargo, fueron precisamente esos Pistons acabaron con el reinado del Showtime de los Lakers, uno de los equipos que se recuerdan con más admiración dentro de la historia del baloncesto por la vistosidad de su juego y el carisma de su quinteto inicial,  para dar paso posteriormente al reinado de los Bulls de Michael Jordan.

En el caso del fútbol todos recuerdan a la prodigiosa Holanda del Fútbol Total, la naranja mecánica, vencida por el fútbol germano primero y por el argentino después, equipos quizás no tan talentosos pero sí enormemente disciplinados, tácticos y con un enorme nivel competitivo (¿De qué me suenan esos conceptos?)

Más modernos nos encontramos al Milán de Arrigo Sacchi, al Barça de Johan Cruyff, que acabó fulminado por el propio Milán (y por el ego del holandés) en Atenas en el 94, al Arsenal de Bergkamp capaz de ganar una Premiership sin conocer la derrota y que murió por su incapacidad para renovarse, al Real Madrid de Zidane y Fernando Redondo, víctima de los primeros excesos de un Florentino Pérez obsesionado con tener los mejores cromos a costa de sacrificar al mejor equipo…

De un tiempo a esta parte y cuando más en alza parecía que estaban los equipos físicos, más tácticos que talentosos, se produjo ese pequeño milagro que fue la aparición de Rilkaard primero, replanteando el modelo, y Guardiola para sublimar la fórmula hasta alcanzar casi la perfección.

El efecto fue demoledor y los resultados invitaron a más equipos a probar este modelo con la esperanza de obtener los mismos resultados.

A nadie sorprende ver a un Werder Bremen lanzado al ataque, siempre ha sido así, pero ver a un Rayo hundirse con su propuesta de fútbol de ataque es cuanto menos sorprendente (y encomiable que Jémez muera defendiendo su modelo, que por otro lado no le ha ido tan mal en años anteriores…).

¿Cuántos esperaban que el City fuera un remedo del rocoso Chelsea para descubrir esa apuesta por el fútbol que intenta desarrollar Manuel Pellegrini?

¿Cuántos son capaces de no situar actualmente al Bayern München como candidato número uno a la Champions League viendo el estilo de juego (y los resultados) que de la mano de Guardiola proponen?

¿Cuántos recuerdan ya a la España de la furia como un recuerdo de dónde no se debe volver?

Hoy el destino, la UEFA o a quien vosotros queráis echar la culpa nos ha regalado un partidazo:

Manchester City – Futbol Club Barcelona.

A priori dos equipos que pondrán a prueba las defensas del otro hasta límites insospechados y que puede ir de dos maneras:

  1. Guerra de trincheras, miedo total, riesgo cero y sopor absoluto.
  2. Al abordaje y sin prisioneros.

Sobre nuestros amigos de la Caverna, siempre a la defensiva, cabe decir que hoy lo tenían muy fácil y que incluso el becario más novato en esto hubiera detectado con facilidad cual era el epicentro deportivo (mención a Sochi aparte, sólo decirles que las semifinales de curling masculino son Suecia – Reino Unido y Canada – China, mientras que las de curling femenino son Reino Unido – Canada y Suecia – Suiza… creo que ya se van haciendo una pequeña idea de  quiénes parten el bacalao en esto del curling, ¿cierto?).

Queda tan claro, también, que AS vive cada vez más en la realidad paralela en la que se encuentra la doble R (Relaño – Roncero) cual Alicia enajenada en su país de las maravillas que no haré comentario alguno al respecto (como tampoco lo haré de la caverna, sección catalana, los días que juegue el Real Madrid, puesto que no espero un trato diferente por parte de ellos).

En definitiva, hoy es un día para disfrutar de los ataques, para descubrir si el potencial físico del City puede con el talento pulido del Barça.

Hoy muchos le darán o le quitarán crédito al Tata y otros tantos esperaran con impaciencia el pitido final para anunciar por enésima vez el fin de ciclo azulgrana ignorantes que el fin de ciclo no lo marcará la escuadra catalana sino el fin del modelo que ha osado proponer.

No se porten mal, les invito a la moderación en sus comentarios esta noche, el partido de hoy bien lo vale.

¡Salud y cervezas!

strangelove3

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"Omnia Mutantur, nihil interit" que diría Ovidio.

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