Aportación Propia

CRÓNICA 11/02/2014 – Patente de Corso

CRÓNICA 11/02/2014 – Patente de Corso

La piratería es tan vieja como lo es la navegación.

Es un hecho constatado que incluso en el noble arte de apropiarse de lo ajeno hay clases y clases, y que las diferencias entre ellas no son baladíes aunque esas no cambien ni un ápice la naturaleza del delito, la acción de atacar con el fin de obtener un beneficio económico a costa del derrotado o capturado.

“La cruel realidad es que si el crimen no reportara beneficios no existirían criminales”, es por ello que los mares se han llenado siempre de piratas, corsarios y bucaneros, siendo estos tres, aunque similares, muy distintos entre sí.

La figura clásica del pirata nos ha llegado edulcorada a través del imaginario colectivo (y no en vano Hollywood se ha encargado de ello muy bien durante el último siglo) teniendo en sí mismo una aureola casi mística, como si todo pirata fuera un Robin Hood de los mares… nada más lejos de la realidad:

Los piratas saqueaban sin pausa toda nave o ciudad costera que se les pusiera a tiro y los bucaneros alternaban dichas actividades tanto en mar como en tierra, por su parte los filibusteros alternaban el saqueo con el contrabando. En todo caso todos actuaban para su propio y único beneficio.

Los corsarios, aunque empleaban los mismos métodos eran patrocinados por alguna potencia extranjera que expedía para el navegante una “patente de corso”, el permiso para saquear y atacar las naves y ciudades de la potencia rival para mayor gloria del reino a cambio de notables beneficios, tanto económicos como sociales. (Como muestra el inmortal Sir Francis Drake provenía de familia humilde y llegó a ser alcalde de Plymouth y caballero merced a sus efectivos esfuerzos contra el Imperio Español)

Durante casi tres siglos el asalto de barcos, ya fuera para la mayor gloria nacional o la personal, dio pie a no pocas leyendas de marinos hacedores de fortuna (y enviaron unas cuantas toneladas de carga y no menos hombres al fondo del mar).

Sin embargo al final la presión de las diferentes naciones (que vieron como los corsarios eran tipos que requerían una especial gestión y no pocos recursos) y la propia evolución del arte de la guerra acabaron con esta práctica a gran escala. Las naciones podían fletar armadas nacionales sin recurrir a los corsarios mientras que, al mismo tiempo, la progresiva organización y fortificación de las colonias y colonización de nuevas tierras como África cerró las posibilidades a los buitres del mar de atacar posiciones en tierra. (Sin embargo estas prácticas todavía existen en lugares tan “paradisíacos” como el Océano Índico donde la piratería sigue siendo un verdadero dolor de cabeza).

A pesar de lo que se nos enseña en el cine y en las novelas el impacto que dichas actividades supusieron para la economía del Imperio Español fue menor. El impacto sobre las grandes flotas que traían los productos de América fue ínfimo (en tres siglos sólo una flota cayó presa de los piratas) pero su efectividad fue magnificada por la literatura y la filmografía posterior.

En la imaginación moderna, los piratas eran rebeldes. Grupos inteligentes que operaban fuera de la ley y la burocracia de la vida moderna, no es extraño, por tanto, que siempre que alguien aparece con estas características se le tiende a llamar “pirata”.


Javier Tebas clama por aquellos que piratean la señal de sus preciosas retransmisiones de “pay per view” en unas últimas declaraciones que ya señalan la cerrazón mental y la ceguera que acompaña a muchos de los dirigentes que llevan las riendas del fútbol español.

De igual manera que los cines aullaron contra las descargas de internet como gran excusa para justificar el número cada vez más reducido de gente en las salas, es ahora el fútbol el que demoniza a la red sin percatarse que el auténtico problema son ellos mismos, ajenos y ciegos a la realidad que tan crudamente se expone ante todos nosotros.

No hace mucho, una par de cadenas de cines decidieron poner durante un par de días las entradas a 3.50€ ¿resultado? Las salas llenas y una auténtica bofetada en los morros de todos aquellos que defendían que la piratería estaba arrasando con el cine tradicional.

En el fútbol parece ser que no se dieron por aludidos.

Con las entradas más caras de Europa, con un reparto televisivo absolutamente desquiciado que imposibilita la mejora del espectáculo, con quienes tienen que denunciar esta situación al servicio de los propios clubes, con unos clubes gestionados pésimamente hasta el punto de desaparecer, con una deuda insostenible con Hacienda y la Seguridad Social que provoca no pocas ampollas más allá de los Pirineos ante lo que es un evidente trato de favor, con directivos pidiendo el indulto para un correligionario suyo que ha sido condenado (con pruebas, señores, con pruebas) sabedores que es muy posible que el día de mañana ellos vayan detrás en una muestra evidente de lo mafiosa que es la Liga de Futbol Profesional… Con todo esto y varias cosas más que venga Tebas a afear algo a alguien es de juzgado de guardia.

¡Piratas pidiendo honradez! Gente que se ha lucrado gracias a los mismos clubes que han destrozado pidiendo que la gente pague por un lado y pidiendo que se perdone a un “chorizo” condenado en juicio, ¿nos estamos volviendo tontos?

A veces eso parece.

Muchos dirán que desde la conversión de los clubes en S.A.D. los aficionados tienen poco que decir, que las decisiones las deben tomar los accionistas. Y es cierto. Pero me parece de muy sinvergüenza el pedir honradez cuando se es el primero en no ser honrado.

¿Dónde quedó esa fantástica investigación sobre partidos amañados, Señor Tebas? Ruido justo para marear la perdiz y dar un par de titulares, poco más se supo.

¿Por qué a pesar de los evidentes problemas que tienen los clubes de la Liga de Fútbol Profesional no se les ha puesto coto ni mucho menos solución? ¿Qué hace falta para purgar esta liga de “Agapitos”, “Pitermans” y similares?

El señor Tebas es la cabeza visible de esta mafia organizada, ellos son el auténtico mal del fútbol español.

Son gente como Tebas, instalada en las poltronas de los clubes, los que #dañanamiequipo como tan alegremente propuso el presidente de la LFP en su última campaña colocándose así como diana perfecta para los francotiradores de Twitter, siempre afilados en su crítica y despiadados para quien no muestra ni piedad ni ganas de hacer mejor el campeonato de Liga.

Durante años, demasiados, han estados al timón de demasiados clubes hundiéndolos hasta que ni las fuerzas de la afición han podido reflotarlos, han hecho su labor con innegable eficacia: clubes con tradición como el Badajoz, la U.D. Salamanca, la U.D. Lleida, el Logroñés… y la culpa es nuestra por ver los partidos por internet, ¡venga ya, no me jodan! ¡Váyanse a tomarle el pelo a otro!

A estas alturas del partido ya se ve quiénes son los auténticos piratas, aquí van de americana, gabardina y gomina, amparados en el silencio interesado de unas autoridades que no tienen ninguna intención de limpiar esa Isla de la Tortuga en que se ha convertido el fútbol en España, una auténtica patente de corso para mantener el control del circo.

¡Salud y cervezas!

Pirata

Aportación Propia

"Omnia Mutantur, nihil interit" que diría Ovidio.

More in Aportación Propia

Radiopatio – Crónica Diario AM 08/11/2018

ColaboradoresDAM8 noviembre, 2018

Indignidad – Crónica Diario AM 04/11/2018

Ella4 noviembre, 2018

Cambios clásicos – Crónica Diario AM 28/10/2018

Ella28 octubre, 2018

La envidia es un monstruo – Crónica Diario AM 21/10/2018

Ella21 octubre, 2018

Calorcito – Crónica Diario AM 14/10/2018

Ella14 octubre, 2018

Las notas: agosto – septiembre 2018 – Crónica Diario AM 10/10/2018

churchill10 octubre, 2018

Copyright © 2015 DiarioAM