Crónicas

Portada Diario Marca 24/11/2013 – Repita conmigo

Portada Diario Marca 24/11/2013 – Repita conmigo
Ella

 

 

Querid@s Antimarquistas,

Marie Curie, descubridora del polonio, pionera en la investigación de la radiactividad y primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades (Física y Química), no quiso ser Cristiano.

Nelson Mandela, luchador contra el apartheid, Nobel de la Paz en 1993, y a pesar de haber pasado 27 años en prisión, no quiso ser Cristiano.

Juana de Arco, la Pucelle, cuando se dedicaba a luchar en la Guerra de los Cien Años, probablemente no se cuestionaba querer ser Cristiano.

Rabindranath Tagore, entre novelas y poemas bengalíes, no tuvo tiempo tampoco de querer ser Cristiano.

Rosa Parks, cuando se negó a ceder su asiento en el bus a un hombre blanco porque ella no estaba sentada en la zona de “su” color oscuro, no estaba pensando en ser Cristiano.

Cuando William Thomas Morton, a la vez que algún otro dentista, consiguió sacarle un diente a un enfermo sin que éste sufriera dolor y tuvo éxito en su experimento con la futura anestesia, no se estaba cuestionando: “de mayor quiero ser Cristiano”.

Amelia Earhart, cuando estaba cruzando el Atlántico en 1932 en un pequeño avión rojo (avión que esta cronista ha visto en directo), probablemente no tuvo tiempo para pensar: “cómo me gustaría ser Cristiano”.

Simón Bolívar, entre independizar Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela del Imperio español y otros menesteres, prefirió no dedicarle tiempo a la cuestión de si quería o no ser Cristiano.

Valentina Teréshkova, una versión rusa realista de Sandra Bullock en la estupenda “Gravity”, no estaba en 1962, mientras se paseaba por el espacio exterior, meditando: “¿no tendría que haber gastado mi tiempo en querer ser Cristiano?”.

Charles Darwin, durante su viaje de cinco años con el Beagle, estuvo gestando su obra “El origen de las especies”. ¿Quizás debería haber reflexionado si no era mejor querer evolucionar hacia ser un Cristiano?

Clara Campoamor, cuando en los años 30 del siglo pasado se dedicaba a impulsar el sufragio femenino en la piel de toro, probablemente no estaba maquinando: “¿debería defender los derechos de la mujer o estoy perdiendo tiempo? ¡Yo tendría que querer ser Cristiano!”.

Y más importante aún: yo no quiero ser Cristiano. Usted que está leyendo estas líneas tampoco quiere ser Cristiano. ¿Quiere usted tener su cuenta corriente? A no ser que su economía esté más saneada que la del portugués, la respuesta es “sí, quiero tener su cuenta corriente”. Yo también querría, pero sólo eso.

Yo no quiero ser Cristiano.

Usted no quiere ser Cristiano.

Repita conmigo.

Yo no quiero ser Cristiano.

Usted no quiere ser Cristiano.

Pero si en Marca hay alguna pobre alma en desgracia que vive su vida a través de los otros, que cree que un jugador de fútbol merece ser más conocido que todas las personas mencionadas anteriormente (y tantos otros nombres), ello no es óbice para que se le dé esta portada masturbadora al luso. Y disculpen la grosería pero ya no me puedo retener más: en Marca quieren ser Cristiano, y yo quiero que me dejen en paz con el tema.

Hace días que vengo maquinando escribir un artículo en defensa de la estrella del Real Madrid. Sí, han leído bien: he escrito en defensa de Cristiano. ¿Por qué? Porque este chico ha marcado una cantidad de goles increíble estos últimos días. Porque este chico ha clasificado a su selección para el Mundial 2014, donde asistirá a un nuevo glorioso triunfo mundial de Uruguay desde la primera fila. Porque este chico es un grandísimo jugador.

Pero con portadas como esta porquería masturbadora lo único que se crea es anticristianismo. Porque incluso futboleros neutros, ante un acoso marquista de este calibre, se ven abocados al odio del personaje (que no de la persona, porque la persona sólo la conocen sus íntimos). Porque de admirar a alguien que hace cosas muy grandes en su trabajo, se pasa a la manía más profunda, y con razón: muslo de oro, balón de oro, taconazo de oro, pecho de oro, abdominales de oro, peca en la oreja izquierda de oro…

Y mientras tanto la liga sigue su curso. El líder y el segundo apenas existen. De hecho, aplicando la lógica marquista el segundo ocupa más espacio que el líder en la portada, pero la cosa sería al revés si el que va líder fuese segundo y el segundo líder. Les dejo un momento para que reflexionen el enrevesamiento de mi frase.

Y Carlos Vela, de la Real Sociedad, equipo que hoy sí existe, marca cuatro goles, algo que ya saben ustedes que hace cualquiera todos los días, y le otorgan medio píxel de la portada. Los “¡35 remates a puerta!” contra un colista ocupan más espacio, oigan.

Rescato un mensaje de los foros de Marca que resume muy bien mi estado de ánimo al ver esta portada. El autor es un tal Hammer Lopez Sanchez:

Quisiera dedicar este triunfo a todos aquellos, empezando por MARCA y demás medios que perdieron hace ya tiempo la imparcialidad y la dignidad, y que ningunean y desprecian al Atlético de Madrid pues sólo existen el Real Madrid y acaso el Barcelona y Messi y Ronaldo, basureando a millones de aficionados y a Diego Costa, pareciendo que el Atleti está en el puesto 15 cuando está a tres puntos del Barcelona y por encima del Real Madrid, su equipo. A todos ellos se les dedica este triunfo con las esperanza de que alguna vez aprendan un mínimo de profesionalidad, estilo, saber estar y educación, cosa que hasta hoy no se vislumbra en ellos ni un ápice.”

Se puede decir más alto, pero no más claro. Señor López Sánchez, únase a la comunidad antimarquista, aquí estará a gusto.

 

En 1991

Cómo pasa el tiempo… Hace 22 años ya, el 24 de noviembre de 1991, fallecía alguien que tampoco querría ser Cristiano: mi adorado, añorado y llorado Freddie Mercury. No me va la hipocresía: reconozco que, si me dejasen, yo hacía una portada a Freddie que iba a hacer palidecer todas las portadas cristianeras de Marca en 2013, campaña Balón de Oro incluida.

Nunca ha habido, no hay y nunca jamás volverá a haber un músico como él: su talento como compositor, como pianista, como cantante, como showman, su dominio de la escena, su capacidad para conectar con el público, su sentido del espectáculo, su talento para escoger el momento en el que ser íntimo y el momento en el que ser grandioso, su energía, su personalidad, su chaqueta amarilla… Pongan todos los enlaces musicales que quieran hoy del artista que les dé la gana, Freddie sólo hay uno, bandas de rock como Queen no existen, y mientras los que tenemos buen gusto sigamos vivos, Freddie seguirá vivo.

Gone but not forgotten

 

Twitter: @EllaAntiMarca

 

 

 

 

 

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Ella

Desvariando semanalmente desde París (Francia). Y "echar" va sin h. Todo empezó en octubre de 2009, justo antes de mudarme a vivir a París. El hermano pequeño de mi mejor amiga me dijo "tienes que visitar un blog muy divertido…". Y aquí estamos unos años después, de administradora y dominadora del mundo, contando cada domingo batallitas varias ("yo he venido aquí a hablar de mi libro", que decía aquél). Aviso para navegantes: mis posts se han de leer con el sentido del sarcasmo incorporado si se quiere disfrutar de la experiencia completa. Y el deporte femenino existe.

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