Crónicas

Portada Diario Marca 01/12/12 – Un paseo en el tiempo

Portada Diario Marca 01/12/12 – Un paseo en el tiempo
Anz

Saludos compañeros:

Los viejos tiempos. Ni tan siquiera se me ha pasado por la cabeza pensar en otra cosa que no sea en cuanto ha cambiado este periódico desde aquella época indefinida a la que parece hacer referencia la portada de hoy y que tiene una marcada tendencia romántica si se admira desde nuestra perspectiva actual.

Existe la creencia de que tiempos pasados fueron tiempos mejores y con el transcurrir de los años tendemos a diluir lo malo quedando tan solo los posos que representan nuestros momentos más felices. Esto dota al ayer de una injusta ventaja en perjuicio del hoy pero siendo una actitud tan humana quizás debiéramos perdonarla.

Si además de esto tenemos en cuenta que estamos hablando de deporte en general y fútbol en particular, acordaremos que aquellos días adquieren tintes épicos y cierto sabor añejo, el gusto de lo tradicional, lo artesanal y rustico, en definitiva, las raíces de nuestro pueblo. Y eso es algo que destila, aun más si cabe, melancolía y romanticismo.

Con vuestro permiso me gustaría hoy llevaros un ratito de paseo, a aquellos viejos tiempos que ya nunca volverán. Después podremos debatir si lo de antes mejora a lo de ahora o si simplemente gustamos de embellecer nuestros recuerdos.

Con un poco de imaginación podemos trasladarnos hasta esas fechas en las que la gente iba cada domingo y siempre a la misma hora a ver jugar a su equipo favorito. Transistor en mano para algunos y currusco de pipas en la mayoría. Una bolsa de plástico en la que llevar el bocadillo y un fornido abrigo forrado para protegerse del frio de las afueras.

Saludas a cuantos te rodean en esa tarde fría de marzo, son viejos compañeros de mil batallas balompédicas y antes del comienzo gustáis de una charla amena en la que, entre chascarrillos, siempre un poco de política y cotilleo aparecen en voz baja. Se encienden los puros justo antes de que la vieja megafonía cante desafinada el himno del club y comienzan a aparecer jugadores de uniformes sencillos y bien reconocibles.

Te fijas en el irregular y desgastado césped mientras te preguntas como puede ser capaz ese extremo tan pequeñito de hacer esas jugadas en un patatal como aquel. A continuación esos señores de negro forman junto a ambos capitanes en el centro del campo y en breves instantes dará comienzo el partido.

Y después, ya cayendo la noche, vuelves a casa más o menos feliz, pero relajado y con ganas de saborear esa sopa de cocido tan rica que quedo en el puchero para calentarte el cuerpo. Mañana de vuelta al trabajo, sabiendo que dentro de siete días volverá a haber partido, como cada domingo, a la misma hora de siempre.

En mi opinión es una estampa preciosa y cargada de sueños, que no de recuerdos, pues servidor aun no había nacido, pero no hace falta tener tantos años si tienes cerca un abuelo con muchas historias en la despensa.

Pero si hay una cosa que me guste de esta visión esa es que por aquellos días el futbol no era otra cosa sino un deporte, una excusa para compartir un rato con tus amigos y una diversión sana que comenzaba y acababa en el mismo lugar.

Creo recordad que en ningún momento de ese paseo hemos tenido la necesidad de saber cosas tan intrascendentes como la marca que patrocina a ese delantero, o si su compañero es feliz con lo que le pagan. No nos ha importado desconocer si todos se llevan a matar o por el contrario el entrenador ha castigado a fulanito por hacer ciertas declaraciones.

Que yo sepa en todo ese rato no hemos encendido la televisión y salía una piara de títeres representando la cena de los idiotas, ni tampoco los telediarios duraban treinta minutos más porque los llenaban de porquería y cosas insustanciales.

Y que dudo mucho que tras nuestro viaje nos hayamos quedado con la sensación que por aquel entonces la gente pudiera salir en manada a celebrar las victorias deportivas pero se quedara en casa sin hacer nada mientras veía como el más sofisticado comando de sinvergüenzas de la historia estaba acabando sistemáticamente con todo recuerdo feliz que quisiéramos llevarnos al futuro.

Y con tanto devenir se me olvidó comentar un pequeño detalle. Puede que se nos haya pasado porque es de esas cosas que de lo comunes que son pasan totalmente desapercibidas. Es uno de esos elementos inherentes al cuadro que dibujamos hace unos instantes y quizás por eso es por lo que no vimos que entre pipa y chascarrillo, entre puro y bocadillo estábamos con un periódico en la mano para saber sobre el partido, las alineaciones y el rival de turno, sobre la tabla clasificatoria y el pichichi. Y sobre nada más. En definitiva, teníamos ese trozo de papel para informarnos. Y nada más.

Y ese periódico era el Marca por cierto. Pero como dijimos, eran viejos tiempos.

¿Tiempos mejores?

Que tengáis un feliz y deportivo fin de semana.

 

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